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Killing Floor 2

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Aunque cada vez nos encontramos con juegos más y más complejos, no viene mal recordar tiempos más simples, en los que lo único necesario para pasarlo bien era estar en un escenario, que vinieran muchos enemigos a por nosotros, y reventarlos de la forma más espectacular posible. Este es el mantra de la saga Killing Floor, que tras una primera entrega muy exitosa en Steam, también da el salto a PS4 con su secuela, de nuevo a cargo de Tripwire Interactive.

En este tiempo, los Zeds no se han ido al otro barrio, sino que encima se han vuelto más y más poderosos, por lo que nos tocará reunir a unos cuantos amigos, atrincherarnos y cargarnos a todos los monstruos que se atrevan a cruzarse con nosotros. ¿Podremos sobrevivir los los Zeds acabarán con todo nuestro escuadrón?

Al igual que en el original, en Killing Floor la mecánica se resume en superar oleadas cada vez más complicadas de Zeds. En función de si jugamos una partida corta, normal o larga, podremos enfrentarnos a 4, 7 ó 10 oleadas. Tras éstas, nos espera una oleada con un jefe final, que concluirá la partida, ya sea para bien o para mal.

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Para hacer frente a los enemigos, tendremos a nuestra disposición varias clases, que darán ventajas a diferentes estilos de juego. Por un lado, el comando podrá ver la salud de los Zeds, además de poder detectar a los que se hacen invisibles, lo que le da una gran ventaja contra varios tipos de enemigos. El Berserker se especializa en las armas cuerpo a cuerpo, pudiendo tener más salud y hacer daño con este tipo de armas. El médico será el que más facilidades tenga para curar a sus compañeros, aunque todos puedan hacerlo de forma rudimentaria. Así podríamos seguir con el resto de clases, aunque hay algo importante y que me gusta mucho: no estamos limitados a usar el equipo de nuestra clase.

De hecho, aunque tengamos seleccionada una clase, si usamos las armas de la clase SWAT o pistolero, entonces iremos ganando puntos de experiencia para dicha clase, por lo que igual podemos mejorar más de una clase en una misma partida. Esto no es lo ideal en Killing Floor 2, ya que no seremos tan eficientes con esas armas como sus respectivas clases, pero en las primeras rondas de una partida, un poco de experimentación puede venir bastante bien.

El ritmo de progresión de cada clase es muy bueno, subiendo de nivel sin necesidad de farmear demasiado, y con mejoras sustanciales. Por ejemplo, la clase comando puede recargar más rápido cada 5 niveles, mientras que sus armas hacen más daño con cada nuevo nivel. Además, cada 5 niveles en todas las especializaciones se desbloquea un par de mejoras, pudiendo cambiar entre una u otra en cualquier momento. De hecho, en mitad de una partida podremos cambiar de clase, por lo que si vemos que en el equipo no hay un médico o algo similar, podemos intentar suplir ese rol.

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Esto es fundamental, ya que el trabajo en equipo en Killing Floor 2 es esencial si queremos salir victoriosos de cada partida. El número de enemigos y su dureza es importante, y aunque seamos muy buenos, como nos arrinconen vamos a tener todas las de perder. Lo bueno es que la sensación de usar cualquier tipo de arma es genial, sintiendo muy bien el peso de cada disparo o golpe, y encima viendo los resultados en nuestros enemigos de una forma muy gráfica y satisfactoria.

Algo que ayuda a que cada ronda sea algo diferente más allá del número de enemigos es la variedad de Zeds que nos atacarán. Habrá algunos que parecen tipo zombies y no son muy fuertes, otros grandes que escupen ácido, las sirenas que nos hacen daño con su grito o los más grandes y peligrosos, que usan una motosierra o unos taladros para intentar hacernos picadillo.

Para evitar que siempre estemos en la misma zona del mapa, al terminar cada ronda podremos reabestecernos con el dinero conseguido en unos terminales, que se abrirán de forma aleatoria. Esto obliga a que siempre nos movamos por el mapa, y quién sabe, igual así encontramos alguno de sus secretos o encontramos una zona que nos puede parecer mejor para aguantar la siguiente ronda. En ese sentido, la habilidad de soldar las puertas nos puede venir de perlas para intentar controlar el flujo de Zeds a la zona en la que estamos, al menos por unos momentos hasta que rompan la puerta.

Killing Floor 2

Mientras que en los Zeds normales sí que hay bastante variedad de tipos, en los jefes finales no ocurre eso, y por desgracia solo hay dos posibles, que aparecerán de forma aleatoria en cada partida. Nos puede tocar el Patriarca o el científico chiflado. Ambos tienen patrones de comportamientos muy diferentes, con algunos ataques que es casi imposible de esquivar, y son muy divertidos de luchar. Contra ellos el trabajo en equipo sí que es clave, ya que si intenta cada uno ir a su aire, la muerte está asegurada.

Un detalle que me ha gustado es que la dificultad no solo depende del nivel que seleccionemos, sino también del número de jugadores. Si jugamos solos, las oleadas serán más pequeñas, y haremos mucho más daño al jefe, además de recuperar mucha más salud si nos curamos a nosotros mismos. A medida que entre gente, esos parámetros cambiarán, ajustando bien la dificultad para que siempre sea un reto.

Junto al modo principal, está la opción de Supervivencia VS. En esencia, consiste nuevamente en superar oleadas, pero con una peculiaridad: un equipo controlará a los humanos, y el otro controlará a los Zeds. Las partidas consisten en jugar una ronda como ambos bandos, para ver quién llega más lejos como humanos. La idea recuerda al modo competitivo de Left 4 Dead, y más o menos funciona de la misma forma. Cada X tiempo podremos controlar a un Zed, aunque la perspectiva cambiará a tercera persona, y podremos usar sus habilidades. Esto incluye al jefe final, por lo que podemos usar tácticas más complejas que la IA. El concepto no está mal, pero el control de los Zeds no es muy allá, por lo que el modo de Supervivencia clásico es mucho más recomendable. Al menos, independientemente del modo, no se tarda en encontrar partidas, y la conexión en ellas es muy buena.

Killing Floor 2

Eso sí, por muy divertido que sea sobrevivir oleadas, echo en falta algún modo adicional que explore algo este universo. ¿De dónde salen los Zeds? ¿Quién es la que nos habla por radio y abre los terminales? Igual algún modo campaña pequeño o algo por el estilo no le habría hecho ningún daño, además de ofrecer así más contenido, ya que tampoco es que tenga para dar y tomar. Hay una buena cantidad de mapas, sí, pero se echa en falta algo más. Espero que al juego le vayan dando soporte a largo plazo como a la primera parte, para así mantener activa a la comunidad con nuevos desafíos, niveles, armas y demás.

Técnicamente, Killing Floor 2 puede ser increíble y algo decepcionante a partes iguales. Para empezar, el diseño de los enemigos es genial, al igual que toda la casquería que veremos en pantalla al destrozarles con granadas, escopetas, rifles o lo que sea. Cuando encima vemos estos momentos a cámara lenta, el resultado es todavía más espectacular. Encima, ver cómo la sangre no desaparece es sorprendente, al poder llenar de sangre restos enteros del mapa.

Por contra, algunos detalles de los escenarios están bastante peor. Por ejemplo, hay elementos que se ven afectados por los disparos, pero que literalmente podemos atravesar con nuestro cuerpo al no tener ningún tipo de colisión. En el mapa de la casa de campo, una mesa se puede mover, pero sus objetos no, por lo que aunque la mesa no esté en su lugar original, podremos ver cómo los objetos que había sobre ella se quedan en el aire. Además, algunas texturas cambian muy claramente cerca nuestra, lo que queda algo raro. Estos defectos los notaremos sobre todo entre rondas, ya que en mitad del combate, es imposible fijarse en estas cosas.

Eso sí, me esperaba algo más, ya que habían promocionado bastante el soporte para PS4 Pro, e igual se queda algo corto. En teoría, en la consola ofrece texturas mejores y mejor rendimiento, pero al no haber jugado en una PS4 normal, no puedo notar las diferencias. El sonido, independientemente de dónde juguemos, está bastante bien, con unos efectos de las armas y de miembros descuartizados fantásticos. El doblaje al castellano pasa algo desapercibido, mientras que la música cañera que suena de fondo no está mal, pero tampoco es que destaque mucho. Personalmente, acaba poniéndome mi música de fondo a la que ofrecía el juego.

Killing Floor 2

Conclusión

Killing Floor 2 es un juego que sabe muy bien lo que quiere ofrecer: acción directa superando oleadas y disfrutando con los amigos. En ese sentido, pocas pegas se le puede poner, más allá de que no habría estado mal tener más jefes finales o mapas. Sin embargo, la experiencia es tan divertida y satisfactoria, que es imposible no engancharse y pensar “una partida más y lo dejo”.

Si por contra lo que buscáis es un juego cooperativo mucho más completo, entonces hay opciones mejores, como Warhammer: Vermintide. Así que, este es un título para un tipo de usuarios muy concreto: los que disfrutan superando oleadas de enemigos. Así que, si sois de los que os engancháis a los zombies de Call of Duty o al modo Horda de Gears of War, Killing Floor 2 os encantará.

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Nos consolamos con:

  • Increíblemente divertido y adictivo.
  • Sensación muy satisfactoria al usar todas las armas.
  • La casquería y lo espectacular que resulta ver a los Zeds volando por los aires.
  • Jefes finales muy desafiantes y diferentes entre sí…

Nos desconsolamos con:

  • … Pero solo hay dos. Se echa en falta más variedad.
  • Algún modo de juego y mapa extra no le haría ningún daño.
  • Técnicamente es algo irregular.
  • La forma de desbloquear elementos cosméticos.

Ficha

  • Desarrollo: Tripwire Interactive
  • Distribución: Deep Silver - Koch Media
  • Lanzamiento: 18/11/2016
  • Idioma: Textos y voces en Castellano
  • Precio: 39,99 €

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