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Homefront: The Revolution

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Los desarrollos problemáticos rara vez se traducen en grandes juegos. Ahí están los ejemplos de Duke Nukem Forever en el lado negativo, y DOOM en el positivo. Al fin y al cabo, cambiar por varios equipos de desarrollo y modificar la visión inicial poco a poco va desvirtuando el proyecto. Con Homefront: The Revolution tenemos un caso bastante particular, ya que el juego estaba siendo originalmente desarrollado por Crytek para THQ hasta que ésta quebró, adquiriendo el estudio la licencia de la saga, y trabajando junto a Deep Silver en la secuela. Entonces Crytek tuvo problemas económicos, el juego desapareció durante un tiempo y Deep Silver compró tanto la IP como parte del estudio de desarrollo para formar Dambuster Studio y terminar el juego.

Sí, ha sido un desarrollo problemático para esta secuela/reboot de una saga que parte de una idea bastante original: ¿qué pasaría si Corea del Norte invadiera EEUU? El original no cumplió del todo las expectativas, con que había ganas de comprobar si esta nueva visión de la revolución americana aprovecharía al máximo este concepto. ¿Merecerá la pena rebelarse?

Lo primero que sorprende del juego es la premisa para la invasión norcoreana de EEUU. En vez de un conjunto de medidas políticas más o menos curiosas del original, aquí parten de la idea de que Corea del Norte es el nuevo gigante mundial de tecnología y armamento. Por tanto, EEUU le ha comprado de todo, contrayendo una gran deuda económica que se niegan a pagar. Como los coreanos habían instalado una puerta trasera en todos los dispositivos que vendieron, pudieron dejar muy tocado el país e invadirlo sin demasiados problemas.

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Esta premisa es bastante ridícula, ya que se supone que Apple o Google no existen en este universo, o que el gobierno americano compraría inclusa todas sus armas a un país con el que nunca han tenido buenas relaciones como Corea del Norte. Pero bueno, EEUU ha sido invadida y Homefront: The Revolution puede empezar. Nosotros encarnamos a un revolucionario que no habla ni una vez, y deberemos seguir las órdenes de otros miembros de la resistencia para intentar echar a los norcoreanos de Filadelfia.

El argumento no pasa de ser una mera excusa para ir de un lado para otro, sin llegar a enganchar en ningún momento. Los personajes con los que nos encontramos son olvidables, y cuando parece que el juego quiere plantear el dilema moral de si lo que hacemos es terrorismo o rebeldía, volvemos a ver cómo nos ordenan destruir una nueva instalación y arreglado. No ayuda en absoluto que gran parte de la trama se centre en ayudar a un personaje en teoría esencial para la resistencia, sin que nunca lleguemos a entender por qué.

A pesar de que el argumento es bastante malo, el universo del juego sí que ofrece aspectos más interesantes. Ver cómo ha afectado la invasión y la deuda de EEUU a los ciudadanos es infinitamente más interesante que las misiones o los diálogos que tendremos con los diferentes protagonistas.

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En cuanto a la estructura de juego, Homefront: The Revolution bebe directamente de los Far Cry más recientes. El mapa se divide en varios distritos, y en cada uno de ellos tendremos varios objetivos que tomar, ya sea infiltrándonos en bases militares o escalando por estructuras para llegar a una radio. Así iremos liberando zonas para promover la lucha contra el KPC, el ejército coreano.

Si hay algo positivo sobre el juego es cómo te hace sentir al principio que formas parte de una guerra de guerrillas. Los coreanos te superan en número y tecnología, por lo que la táctica recomendable es realizar ataques rápidos y precisos, y luego escapar antes de que puedan llegar refuerzos. Hay dos formas de realizar estos ataques, en función de si estamos en una zona roja (zona de guerra donde nos disparan a las primeras de cambio) o en las zonas amarillas, donde hay civiles y nos podemos mezclar entre ellos. A medida que vamos liberando zonas vemos cómo los coreanos pierden presencia en el mapa, y hay más y más rebeldes, a los que incluso podemos reclutar para que nos acompañen mientras exploramos el mapa.

El problema es que el juego se centra casi por completo en la liberación de zonas del mapa, siendo a veces los objetivos principales liberar una zona concreta. Para más inri, a veces no son objetivos opcionales, sino que para avanzar en la trama tenemos que cumplir un número determinado de objetivos para poder animar al pueblo a rebelarse. Animarles sin decir ni una palabra, lo cual corta bastante la inmersión. Durante las 15 horas que puede durar el título, habrá unas 2 ó 3 misiones principales propiamente dichas, lo cual es bastante ilógico.

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Por desgracia, esta falta de misiones principales no es lo único que hace notar que Homefront: The Revolution ha tenido un desarrollo muy problemático. La IA tanto aliada como enemiga es un desastre, pudiendo ver cómo personajes se quedan atascados con una pared, se la quedan mirando como si hubiera algo y muchos problemas más. También hay problemas con los sistemas de detección que tienen, ya que a veces es muy arbitrario que nos descubran o no, lo que hace la opción de usar el sigilo menos y menos apetecible a largo plazo por lo mal que funciona.

Los tiroteos no están muy mal, pero la sensación iniciar de tener que planificar cada ataque para que sea quirúrgico y rápido se desvanece al ver tantas deficiencias, por lo que al final vamos corriendo por todo el mapeado, matamos a quien nos crucemos, y seguimos adelante. Al menos, el “gunplay” no es malo del todo, y las armas dan la sensación de tener fuerza al dispararlas, haciendo los tiroteos medianamente intensos. Ayuda que no seamos muy resistentes y la vida no se regenere, lo que nos fuerza a ir con algo más de cuidado.

En lo que el juego sí funciona es a la hora de presentarnos armas más de la calle. Los explosivos, dispositivos de hackeo, trampas y demás los podremos fabricar, y mola usar un osito de peluche lleno de bombas para atraer al enemigo y hacerle saltar por los aires. Lo mismo se aplica a las armas, que podremos modificar al vuelo tanto con accesorios como para acceder a nuevos modos de disparo, haciendo que cada arma tenga tres variantes muy distintas. Por ejemplo, podremos convertir la escopeta en un lanzallamas, la pistola en un subfusil y el rifle de asalto en una ametralladora ligera. En esencia es como tener varias, pero le da un toque personal atractivo. Eso sí, el sistema monetario por el que accedemos a todo esto es un desastre. Hacia el final del juego me sobraba una cantidad ingente de puntos de desbloqueo de armamento, y respecto al dinero, con comprar lo que nos interese también nos empezará a sobrar.

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Además de la campaña, Homefront: The Revolution trae un modo cooperativo en el que nos proponen diversas misiones en varios mapas sacados de la campaña. Curiosamente, estas misiones ofrecen retos más interesantes que los vistos en el modo individual. Por desgracia, el contenido actual es mínimo: 6 misiones que se pueden acabar en unos 10-15 minutos cada una. Se pueden rejugar en diferentes dificultades, pero las recompensas que nos dan no varían mucho, y tampoco hay demasiada gente jugando online. A medida que vayamos subiendo de rango tendremos acceso a nuevas habilidades, equipo y armas, habiendo un sistema de recompensas aleatorias para ir desbloqueando todo. El “problema” es que el modo no motiva a seguir, por lo que actualmente apenas dará 1 ó 2 horas de diversión, y listo. Al menos, han prometido nuevas misiones y contenidos gratuitas, con que habrá que ver cómo va evolucionando en los próximos meses.

Técnicamente, el juego en estático no luce nada mal. Se nota el uso del CryEngine 3 para ofrecer una iluminación muy trabajada, y algunos modelos y texturas llegan a impresionar. El estilo artístico acompaña, lo que ayuda a vender este universo. Sin embargo, cuando empezamos a movernos empiezan los problemas. El rendimiento es desastroso, con tirones y caídas de frames que hacen el juego injugable en ocasiones. Por ejemplo, en las zonas rojas hay motos que podemos usar, pero se controlan tan mal y se resiente tanto el frame rate, que es recomendable no usarla. Además, los tiempos de carga son extremadamente largos, por lo que se pierde mucho ritmo al cambiar de una zona a otra.

No solo hay problemas de rendimiento, sino que hay una gran cantidad de fallos técnicos: elementos que se quedan en el aire, personajes reaccionando a nada, clipping. popping de texturas y mucho más. A pesar de varios parches publicados, sigue siendo un grave problema, lo que afecta enormemente a la diversión que podamos tener.

El sonido sale algo mejor parado, con un buen doblaje al castellano y unos efectos de sonido que a veces llegan a impresionar. Sin embargo, también hay varios fallos, como algunos efectos que parecen desaparecidos, como el sonido al atropellar a alguien, lo que te sacan por completo del juego.

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Conclusión

Tenía muchas esperanzas puestas en Homefront: The Revolution, pero el juego ha resultado ser una decepción por culpa de graves problemas técnicos y un diseño mejorable. La historia es casi un chiste, que no sabe aprovechar en absoluto la situación única en la que nos colocan. El juego entero consiste casi por completo en liberar zonas de un mapa, sin apenas misiones principales, lo que lleva a una gran repetición de situaciones y aburrimiento. Si a esto le sumamos una IA desastrosa, un rendimiento horrible y un cooperativo que añade entre poco y nada, pues tenemos un juego que podría haber sido un rival muy digno de Far Cry, pero que se queda corto en casi todo.

Y es una pena, porque bajo todos estos problemas, no hay un mal juego. Tampoco uno brillante, pero sí uno que podría llegar a divertir. Sin los problemas técnicos, las tareas de liberación y ver cómo se va extendiendo la revolución resultan divertidas y hasta llegan a ser adictivas al principio. Con que si esperáis a todos los parches que tienen que publicar y os gusta el estilo de juego de los Far Cry, Homefront: The Revolution puede, y solo puede, que os llegue a divertir.

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Nos consolamos con:

  • Sensación de ver cómo avanza la revolución satisfactoria.
  • Las modificaciones al vuelo de las armas.
  • El universo que nos muestran.

Nos desconsolamos con:

  • Multitud de problemas técnicos.
  • Falta de misiones principales: casi todo el juego consiste en liberar zonas.
  • Argumento muy pobre.
  • Modo cooperativo muy falto de contenido.

Ficha

  • Desarrollo: Dambuster Studio
  • Distribución: Deep Silver/Koch Media
  • Lanzamiento: 17/05/2016
  • Idioma: Español
  • Precio: 69,99 €

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