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Happy Drummer

Happy Drummer

Un género por el que están apostando muchos estudios independientes en la VR es el de la música. En el caso de PS VR ya tenemos varias joyas de muchísima calidad, como REZThumper, que se pueden jugar con o sin gafas, y en cualquier caso son sencillamente increíbles. Luego están los que aprovechan al máximo la VR para sentirnos como un músico en entornos más o menos realistas. A la hora de pensar en qué instrumento sería el que mejor se podría trasladar a la Realidad Virtual, la batería es el primero que me viene a la cabeza. Al fin y al cabo, tener una batería en casa es algo complicado, y hasta en Rock Band costaba tener un nuevo periférico tan grande para jugar.

Esto cambia si nos metemos en el cuerpo de alguien más con una batería virtual, y ese es un poco el concepto de Happy Drummer, aunque con varios matices. Este título independiente de Lusionsoft lleva ya un tiempo en PC, y tras unos retrasos de última hora, por fin lo podemos disfrutar en PS4 en Europa. ¿Preparados para llevar el ritmo virtual?

En esencia, con Happy Drummer nuestros Moves serán unas baquetas con las que golpear los diferentes tambores que tenemos delante de nosotros. En vez de apostar por una batería al uso, estamos ante instrumentos más o menos tribales, algo que acompaña a la ambientación, al estar como en África o similares con varios miembros de una tribu bailando al ritmo de la música.

Happy Drummer

Como si fuera Guitar HeroDanceDance Revolution, una serie de notas irán bajando desde el cielo (o mejor dicho, enviadas por alguien desde el cielo) para indicarnos a qué tambor golpear. Si es una nota rosa, tendremos que usar una baqueta, mientras que si es una estrella tendremos que usar las dos. En las canciones que tienen lugar durante el día, es posible que aparezca un círculo para que pulsemos el aro en el tambor central, un movimiento que se usa también en la batería.

Las 8 canciones que tiene Happy Drummer están francamente bien, sin llegar a ser memorables, pero tienen un buen ritmo tribal que nos pone a tono para ir con los tambores y meternos de lleno en la piel de un batería. Algo que me gusta es que en mitad de las canciones los tambores cambian por otro set de objetos a golpear, pasando de tener 3 a 4 posibles lugares para golpear, además de sonar diferente durante un tiempo para tener otro hilo musical.

La ambientación artística del juego es bastante atractiva, aunque sigue siendo por lo general muy sencillo. Todo es en plan muy tribal, y hasta los menús usan a estos humanos, que llevan carteles para que los golpeemos para seleccionar la canción, la dificultad (hay un total de 3) o cambiar entre el grupo de canciones de día y de noche. Si lo vamos haciendo bien durante las canciones, el escenario se volverá más vivo y activo, como si animáramos al mundo a nuestro alrededor. Técnicamente no estamos ante ninguna maravilla, pero es algo efectivo, que nunca está de más.

Happy Drummer

Personalmente, me encantan los juegos musicales, y Happy Drummer funciona muy bien en este aspecto. Llevar el ritmo con los mandos funciona muy bien, aunque a veces, parece que no reconoce muy allá lo de golpear un tambor. Porque había momentos en los que juraba que había golpeado un tambor y el juego no lo reconocía. Puede ser que me equivoque, pero es una sensación que no se pierde.

Algo a tener en cuenta es que las 8 canciones se parecen algo entre sí, y no hay demasiados temas como tal, por lo que no es que haya mucho contenido. También podemos crear nuestras propias composiciones sobre varias bases musicales, pero este es el principal problema del juego. Además, no llega a ser tan desafiante como muchos otros títulos musicales, donde se nota un gran salto de fácil a difícil, pero aquí, es una progresión bastante natural, y se puede hacer más o menos igual tras completar una canción en una dificultad, saltar a la siguiente y de nuevo a la última. Esto resta un poco la rejugabilidad, ya que tras completar bastante bien los 8 temas en la dificultad más alta, y no ver con claridad la puntuación hasta el final, o comparar con los leaderboards nuestra actuación con la del resto del mundo, la rejugabilidad falla.

A pesar de estas pegas, me lo he pasado muy bien con Happy Drummer, ya que es consciente de lo que quiere ofrecer, y lo cumple con creces. Además, su precio no es excesivamente alto, con que es otro punto a su favor.

Conclusión

Si os gustan los juegos musicales, Happy Drummer es una opción muy recomendable si os gustan los títulos musicales. Tiene un precio atractivo que palia los problemas de contenido o rejugabilidad. Aun así, para echar unas partidas ocasionales o poner un título musical con el que mostrar la VR que no sea una auténtica locura de dificultad o diseño visual recargado, es genial, ya que es sencillo, tiene un propósito simple, y lo cumple pese a sus defectillos.

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Nos consolamos con:

  • Mecánica sencilla pero muy efectiva
  • Estilo visual sencillo, pero bastante simpático
  • Poder crear nuestras propias canciones sobre un hilo musical

Nos desconsolamos con:

  • Los temas no son muy numerosos y se parecen bastante entre sí
  • A veces parece que no reconoce del todo nuestros movimientos
  • Los piques por la puntuación no están presentes, lo que reduce la rejugabilidad

Ficha

  • Desarrollo: Lusionsoft
  • Distribución: Lusionsoft
  • Lanzamiento: PC: 24/01/2017 - PS4: 19/03/2018
  • Dispositivo VR usado: PS VR
  • Idioma: Textos en Inglés
  • Precio: PC: 9.99 € - PS4: 13,99 €

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