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Gorn

Gorn

Hay varios juegos de Realidad Virtual que son conocidos casi por defecto nada más hablar del medio, y uno de ellos es sin duda Gorn. La obra de Free Lives (autores de Broforce) siempre ha conquistado desde su lanzamiento en PC en Early Access, donde mostraba su absurdísima propuesta llena violencia, combate basado en físicas y unos diseños para partirse de risa. Sin embargo, los usuarios de PSVR siempre estábamos pidiendo que pudiéramos disfrutar con los Move del juego.

Salió la versión final en PC hace casi un año, y todavía no había atisbos de Gorn en el horizonte, más allá de algunas noticias de que el port estaba en desarrollo, que estaba siendo más complicado de lo que esperaban y demás. Esto puede ser preocupante, y sin duda, hay multitud de ports de PC a PSVR que no han salido muy bien parados por una reducción notable de los gráficos, unos controles peor con los Move respecto a los Touch/Wands/Knucles o un poco de todo. Así que, tras multitud de combates en la arena, los que van a morir (de risa y sudor) están preparados para desgranar Gorn.

Por si no conocíais el juego, en esencia estamos ante un «simulador» de gladiadores, donde tenemos que enfrentarnos con nuestros puños o varias armas a los enemigos que nos asalten en la arena, hasta que nos alcemos victoriosos. Ni más ni menos. Esto se traduce en otro juego más de oleadas, pero no salgáis corriendo todavía, ya que pese a lo simple que es el juego, ese es su principal atractivo. Hay cierta progresión por una «campaña» al ir avanzando por 9 series de combates que acaban en un jefe final, lo que al mismo tiempo se traduce en poder tener más opciones para las partidas personalizadas, que luego es donde más tiempo vamos a estar.

Gorn

La gracia de Gorn es que jugar es muy sencillo, pero también complicado. Todo se basa en las físicas, por lo que no es lo mismo golpear con los puños que con un martillo, o dar con el canto de una espada frente a la parte cortante. A su vez, la fuerza con la que golpeemos es esencial para dar una caricia o lanzar volando a los gladiadores como si fueran muñecos de trapo. Todo es muy «natural» en cuanto a la lógica, pero ahí es donde acaba todo el realismo del título.

Uno de los motivos por los que Gorn funciona tan bien es que dar leches es algo que todos conocemos a nivel físico (movemos las brazos y ale, todos con ojos morados), pero aquí se lleva al extremo en todos y cada uno de los aspectos posibles del combate o incluso del movimiento. Por ejemplo, el estilo artístico es exagerado al máximo, con unos enemigos híper musculados, pero con unas piernas que parecen un palillo, lo que hace que anden casi a saltitos de una forma tremendamente absurda.

Luego está el hecho de que con nuestros golpes podamos cortarles la cabeza, arrancarles el corazón o destrozarles por todos los lados, con sangre a borbotones llenando la arena de sangre de una forma híper absurda. Tener una violencia tan extrema pero tan cartoon le da gran parte del encanto al juego, con un púbico que solo son cabezas voladoras o unas armas que parecen de «blandiblú» mientras las movemos a toda velocidad por cómo se doblan.

Para jugar, hay que usar los PS Move, usando un esquema de movimiento bastante peculiar. Al pulsar el botón Move de un mando, «agarraremos» el mundo, por lo que al moverlo, avanzaremos, casi como si tuviéramos una cuerda invisible por la que nos desplazamos. Si lo hacemos bien, andaremos haciendo el gesto de andar con nuestros brazos. Es algo extraño y poco intuitivo al principio, ya que no hay muchos otros juegos (por no decir ninguno) que usen este esquema de movimiento. Aun así, es fácil acostumbrarte, ya que aquí no es tan importante tener una súper movilidad, pero no habría echado nada de menos una opción para movernos como en Skyrim y similares.

Otro aspecto a tener en cuenta es que Gorn tiene una especie de «Sistema Guardián» que se activa si movemos mucho los brazos de nuestra posición inicial. Esto está bien, porque estamos ante un juego en el que es extremadamente sencillo motivarnos para repartir golpes a diestro siniestro, pudiendo dañar nuestros alrededores o a nosotros mismos (creedme, lo digo por experiencia, que le he dado un par de leches a mi armario), por lo que su inclusión se entiende. Aun así, no os recomiendo bajo ningún concepto que uséis el sistema restringido, ya que cada vez que os mováis un poco demás, estaremos parados en una pantalla unos segundos para «protegernos», pero así nos protegen de pasar un buen rato, lo cual es una molestia importante.

Dicho todo esto, una vez estamos en la arena, es muy fácil entrar en el juego que Gorn nos propone. A medida que avanzamos, desbloqueamos más armas, pudiendo haber mazas, nunchakus, espadas, hachas, martillos, arcos, lanzas y muchas opciones más. También podemos usar los puños si queremos ir a lo bestia, pero claro, las armas nos dan un mayor alcance y una posibilidad más sencilla de desmembrar a nuestros oponentes.

Gorn

Cuando nos van a atacar, podemos evitar los ataques, o bloquearlos para luego contraatacar mientras todo se pone a cámara lenta, lo cual nos permite «apuntar» con cuidado a un brazo que no tiene ningún tipo de armadura para cortarlo (reduciendo así su capacidad ofensiva), o directamente cortar la cabeza de un buen hachazo para acabar con el rival. La parte complicada viene que, si nos dan un golpe, empezaremos a desangrarnos hasta morir. La única forma de curarnos es matar a otro gladiador, por lo que se nos anima a ser lo más ofensivo posible si queremos mantenernos con vida.

Es un buen equilibrio el que debemos alcanzar entre ataque y defensa, muy en la línea de los recientes Doom, siendo algo que me encanta, pero obviamente puede hacer las cosas muy complicadas cuando nos enfrentamos a los jefes finales. Estos súper campeones pueden ser berserkers que van con nunchakus a por todas, gladiadores que usan una especie de comadrejas para dejarnos noqueados unos segundos o incluso un cangrejo gigante controlado por dicho campeón. Hay estrategias a seguir para derrotar a cada jefazo de Gorn, pero lo dicho, la gracia está en el combate normal.

Sólo hay tres arenas de combate, lo cual se queda corto, pero cuando empezamos a reventar cabezas, es extremadamente fácil sentirnos a tope y soltar adrenalina como si no hubiera un mañana. Ya sea a base de puñetazos, agarrando a un enemigo para arrancarle el brazo de cuajo con nuestras propias manos (o la cabeza) o cercenándoles poco a poco con nuestras armas, ver cómo salen volando los enemigos es catártico a más no poder. También es muy motivador el ver un arma nueva y decir «¡Quiero probarla!» al instante. Esto me ha pasado todo el tiempo que iba desbloqueando algún nuevo juguetito.

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Podemos activar un modo de Baja Violencia para que los enemigos sean piñatas

En este sentido, la arena de combate personalizable es inmejorable, al poder trastocar casi todo lo que queramos, como la gravedad de los personajes (por si queremos ver cómo se van a la luna después de un buen martillazo), qué tipo de enemigo aparecerán, si somos invencibles o no, el tamaño de los rivales y un largo etcétera. Es un modo increíblemente rejugable, y perfecto para poner a cualquiera a echar unas partidas, fliparse, pasarlo en grande, y no sentir ninguna complicación en el proceso.

He de decir que Gorn ha sacado mi lado más psicópata, disfrutando cómo los enemigos se movían al amputarles las piernas o algún brazo, intentar pegar a un mismo enemigo con su brazo (algo que por desgracia no va muy allá) o jugar con las cabezas cortadas de los gladiadores. Es una pena que los cadáveres desaparezcan tan rápido, porque eso no nos da tantas oportunidades para «jugar» con ellos. Entiendo que debe ser por algo de optimización de recursos para que la PS4 no explote, pero ante lo loco que es el juego, como que el cuerpo te pide hacer el tonto con los cadáveres.

Es cierto que, a la hora de la verdad, estamos ante un título que no ofrece mucha variedad a nivel de mecánicas puras y duras. Nos metemos en una arena, matamos a todo lo que se mueva, y listo. Pero claro, es aquí donde se deja que el usuario sea el que aporte variedad haciendo el tonto mientras matamos a los gladiadores sin parar. Vale, en unas 3 horas más o menos podremos desbloquear los 9 niveles principales y la gran mayoría de objetos (hay desafíos que son más complicados de sacar), pero la diversión y adrenalina que nos dan los combates no nos los quita nadie.

Gorn

A nivel visual, Gorn se ve muy nítido en PSVR. Apenas hay diferencias muy apreciables respecto la versión de PC, lo cual se agradece mucho, para conservar así el «look» tan distintivo del juego. Además, no hay ningún tirón ni nada por el estilo, por muchas físicas que haya por las leches que demos, lo grande que sea el escenario, etc. El sonido también es bastante bueno, con unos efectos muy contundentes y unas voces en un idioma en inglés (salvo para el prisionero) que quedan bien. No hay ningún tipo de música, con que si queréis música épica mientras masacrais gladiadores, os tocará tirar de Spotify o similares.

Conclusión

Hay títulos en los que la simpleza puede jugar en su contra, pero con Gorn es justamente lo contrario. No hay apenas mecánicas más allá de reventar gladiadores de la forma más absurda posible con armas muy potentes, pudiendo jugar de un modo táctico, a lo bestia, una mezcla o como nos apetezca en ese momento. Porque estamos ante un título más de oleadas, pero uno de los más rejugables, frenéticos y divertidos que nos podemos encontrar en Realidad Virtual.

Vale, el esquema de control es de lo más extraño y se puede hacer repetitivo si solo jugamos a Gorn durante varias horas. Sin embargo, no se me ocurre mejor juego ahora mismo para ponernos a soltar adrenalina, desahogarnos tras un largo día de trabajo/clase o para soltar las frustraciones que tengamos con la pandemia actual o cualquier cosa que se nos pase por la cabeza. Es tan accesible que es además un juego perfecto para que cualquiera (iniciado en la VR, los videojuegos o no) se lo pase en grande destrozando cabezas, gladiadores y cortando piernas como si no hubiera un mañana.

En este sentido, Gorn cumple las expectativas que había creado el juego en los usuarios de PSVR respecto a los comentarios de los jugadores de PCVR, convirtiéndose en una propuesta fantástica para los que quieran dar leches virtuales.

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Nos consolamos con:

  • Estilo cartoon que refuerza la comedia del juego
  • Increíblemente loco, divertido y violento
  • La libertad que nos da para hacer el psicópata cortando brazos o arrancándolos de cuajo
  • Perfecto para soltar adrenalina

Nos desconsolamos con:

  • Se puede hacer repetitivo en sesiones largas
  • El sistema de protección restrictivo es excesivamente molesto. Se puede proteger de otras formas…
  • … Aunque eso no quita que alguna leche nos podamos dar con nuestro alrededor
  • El esquema de movimiento es bastante extraño, habiendo sido de agradecer tener más opciones de movimiento

Ficha

  • Desarrollo: Free Lives
  • Distribución: Devolver Digital
  • Lanzamiento: 19/05/2020
  • Dispositivo VR usado: PS VR
  • Idioma: Textos en Castellano y voces en Inglés
  • Precio: 19,99 €

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