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Fast RMX

El lanzamiento de Nintendo Switch ha estado protagonizado por The Legend of Zelda: Breath of the Wild, y con razón al ser un auténtico juegazo. Sin embargo, eso no significa que sea el único juego para la nueva consola de Nintendo, ya que ha habido un buen catálogo de títulos digitales que pueden sorprender a más de uno. Entre ellos, uno de los más destacados es sin duda Fast RMX, una especie de remasterización del sorprendente Fast Neo Racing de Wii U, que viene con nuevas funcionalidades, circuitos y mejores gráficos.

Los chicos de Shin’en ya demostraron con dicho título que podían sacar mucho jugo a las máquinas de Nintendo en muy poco espacio, y ofrecer a los fans de F-Zero una experiencia equivalente que por algún motivo, la Gran N sigue evitando ofrecer. Sin embargo, ¿se habrán adaptado bien a Nintendo Switch o las naves espaciales no encajan bien en la nueva consola híbrida?

Lo primero que salta a la vista al iniciar Fast RMX es todo el contenido que ofrece. Puede que no haya muchos modos de juego (el estudio ha prometido añadir más mediante actualizaciones gratuitas), al estar el modo Campeonato, el Multijugador y el Modo Héroe, pero por detrás tenemos la friolera de 30 circuitos (6 nuevos con respecto a la versión de Wii U) y bastantes naves entre las que elegir. La progresión es bastante simple y satisfactoria, ya que al ir completando los diferentes campeonatos en posición de podio iremos desbloqueando nuevos campeonatos con sus circuitos asociados, más naves y nuevas velocidades para aumentar la dificultad y el espectáculo.

Las mecánicas se podrían resumir como una mezcla entre F-ZeroWipeout, al tener que ir a toda velocidad por los circuitos y usando el turbo para poder alzarnos con la victoria. La gracia está en cómo se ha implementado el turbo, que es lo que hace único a Fast RMX. En la pista nos encontraremos bolas de energía que recargarán nuestro indicador de turbo, que podremos usar en cualquier momento con tan solo pulsar un botón.

Sin embargo, también habrá zonas de turbo automático por el circuito, que pueden ser naranja o azul. Tendremos que hacer que el color de la nave sea el mismo que el del turbo para poder cogerlo, con una mecánica similar a Ikaruga. Por tanto, no sólo tenemos que estar atentos a dónde están estos turbos, sino también si estamos en modo azul o naranja para poder usarlo. Esto hace que haya momentos frenéticos de ir cambiando rápidamente entre ambos modos para mantener la velocidad máxima en una zona de turbos encadenados, pero de colores distintos.

Si bien en los primeros circuitos que desbloqueamos los turbos son “opcionales”, al poder apañárnoslas más o menos con las bolas de energía, más adelante estos turbos se volverán esenciales, ya que algunos nos permiten saltar, y si no queremos acabar destrozados, nos tocará coger bien el turbo.

El diseño de los circuitos es bastante bueno, y algo que me ha gustado es que no hay ningún tipo de arma. Sólo podemos depender de nuestra habilidad al volante (¿se sigue llamando volante en una nave?) y la estrategia que sigamos para consumir el turbo que hayamos almacenado mediante las bolas de energía. Mientras que al principio nuestra preocupación básica será ir rápido, poco a poco veremos cómo en las pistas más difíciles habrá multitud de obstáculos que nos destrozarán el vehículo, perdiendo unos preciados segundos hasta reaparecer, por lo que se necesitan reflejos y algo de conocimiento de la pista para poder salir airosos de cada carrera.

Hay que reconocer que Fast RMX no es un juego sencillo, y ciertamente nos costará ganar algunos campeonatos. Sin embargo, eso no es nada comparado con el Modo Héroe, donde no tendremos que superar campeonatos, sino una carrera individual en una pista ya desbloqueada. Aquí, el indicador de turbo es también la vida de nuestra nave, que se irá reduciendo a medida que nos choquemos y demás. Por tanto, tendremos que administrar el turbo para no acabar volando por los aires. Si esto no era suficiente, sólo tendremos una vida en esa carrera, y la única forma de considerar una prueba superada es si ganamos, por lo que el reto es bastante notable, pero muy satisfactorio una vez lo completamos.

Pese a esta dificultad, el juego siempre es justo, gracias a unos controles muy precisos, sin importar en qué forma juguemos. En este sentido, es genial que podamos usar los dos Joy-Con, uno solo o el mando Pro, respondiendo a los dos primeros realmente bien (no tengo un mando Pro para probarlo), por lo que podremos jugar como queramos. Al jugar con los Joy-Con, recomiendo activar la vibración HD, ya que aumenta notablemente la inmersión.

El último pilar del juego es el Multijugador, donde tenemos varias opciones a nuestra disposición. Una que me ha encantado es poder jugar a pantalla partida con hasta cuatro usuarios. En serio, jugar a pantalla partida en modo tabletop en cualquier lado es genial, y pueden hacer momentos muertos en la universidad mucho más llevaderos, por ejemplo. Es aquí donde entra mucho en juego la facilidad de juego independientemente del controlador que usemos, lo cual es todo un acierto.

También podremos jugar en modo local, cada usuario con su Switch y su copia del juego, con hasta 8 jugadores. Aunque el plato fuerte es el modo online, donde podremos jugar hasta 8 usuarios a la vez. Medirse con un humano es siempre más divertido que contra la IA, y los sistemas online funcionan muy bien. Este modo es muy directo, sin ningún tipo de progresión extraña ni nada por el estilo (aunque sí se lleva un registro de puntos conseguidos en las partidas), y centrándose únicamente en jugar. No se tarda apenas en encontrar partida, y una vez dentro, todo es muy estable, algo esencial dada la velocidad a la que se mueve el título.

Para el final he querido dejar algo que salta a la vista sólo con las capturas que hay en el análisis: su apartado técnico. Fast RMX es el juego con mejores gráficos que he visto en una consola portátil, y el mejor juego de carreras de naves que he probado hasta la fecha. Poder jugar a algo así cuando vas en el tren o el autobús es sencillamente espectacular. La sensación de velocidad, el modelado de las naves y los circuitos tienen un nivel altísimo. Encima, hay circuitos con efectos visuales magníficos, como una gran tormenta, lluvia de meteoritos o incluso gusanos gigantes pasando a nuestro lado. Todo esto con una fluidez perfecta, ya sea jugando solos o en pantalla partida, algo que es digno de elogio. Si esto es lo que se puede sacar de Switch de lanzamiento, no me puedo imaginar lo que nos espera en unos años.

El sonido destaca algo menos, ya que los efectos cumplen y la banda sonora no es nada memorable. Aun así, quedan bien en su conjunto, pero no destaca este apartado como sí que lo hacen los gráficos.

Conclusión

Fast RMX es sencillamente genial. La mecánica de ir cambiando de modo para coger los turbos es genial, y le da un toque diferenciador muy bueno respecto a sagas similares. Al mismo tiempo, el gran diseño de las pistas, la creciente curva de dificultad y lo bien que se controla redondean una parte jugable sensacional.

Gracias al alto número de pistas, la gran diferencia de estrategias en los modos Campeonatos y Héroe hacen que tengamos que cambiar completamente de chip si queremos seguir ganando. El multijugador también es genial, ya sea online o a pantalla partida. Al sumarle un apartado técnico increíble, tenemos un auténtico juegazo.

Es una pena que no haya más modos de juego de lanzamiento, y aunque se añadirán en actualizaciones gratuitas (el siguiente en llegar será el modo contrarreloj), no habría estado mal que estuvieran de serie. Aun así, estamos ante un imprescindible que debéis de tener en Switch a poco que os guste la velocidad. Los chicos de Shin’en han logrado crear un juego increíble con este Fast RMX, y encima tiene un precio de lo más atractivo, lo que lo hace todavía más atractivo.

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Nos consolamos con:

  • Gran cantidad de pistas, estando muy bien diseñadas.
  • El Modo Héroe ofrece una experiencia de lo más intensa.
  • Técnicamente es el juego más espectacular que se pueda jugar en un dispositivo portátil. 
  • Fuerte componente multijugador. La pantalla partida en modo tabletop es perfecta.
  • La vibración HD añade muchísima inmersión.

Nos desconsolamos con:

  • Música que no destaca demasiado.
  • Más modos de juego no le harían daño.

Ficha

  • Desarrollo: Shin'en
  • Distribución: Shin'en
  • Lanzamiento: 03/03/2017
  • Idioma: Textos en inglés
  • Precio: 19,99 €

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