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Dreamback VR

Dreamback VR

Uno de mis géneros favoritos en Realidad Virtual es el del terror, ya que gracias a la VR, no estamos percibiendo cómo un personaje está en una situación peliaguda, sino que somos nosotros los que estamos en este entorno aterrador. Por eso, siempre estoy atento por nuevas experiencias que me pongan los pelos de punta, y esto nos lleva a Dreamback VR.

Este título del equipo vasco de Come Over Gaming llega justo para eso, para que lo pasemos mal en mitad de un entorno que muy amigable no es, mientras desentrañamos un misterio en medio de una experiencia de terror psicológico. La premisa es muy simple: somos un electricista que ha sido llamado a reparar la instalación de una mansión victoriana, pero lo que nos encontraremos allí nos cambiará para siempre. ¿Listos para enfrentaros a vuestros demonios internos?

La historia de Dreamback VR es uno de sus puntos fuertes, ya que pese al trabajo de nuestro protagonista, haremos casi de detectives en la vida real, pues no estamos ante una narrativa donde nos den muy mascado todo lo que ocurre. Ya que claro, en esta mansión no hay gente normal viviendo, sino que allí el electricista se quedará atrapado (tras colarse por la ventana, algo que claramente hacen todos los electricistas y no los ladrones), viendo una especie de ecos de los horribles sucesos que allí acontecieron hace tiempo.

Dreamback VR

Si queremos sobrevivir a la Mansión Rickfford tendremos que tomarnos nuestras pastillas de valentía y seguir presionando, hasta explorar todas las habitaciones hasta hacernos con una idea de quién es esa especie criatura que vemos en varios ecos, o por qué está todo en el estado en el que está ahora mismo.

Para ello, Dreamback VR nos va a hacer explorar los entornos, ya sea para encontrar más de estos «ecos» temporales, o para hallar diferentes objetos que nos detallan más de la historia o nos permiten progresar por la mansión, sean trozos de papel, llaves o medallones.

Pese a la ambientación de terror, no estamos ante un survival horror a lo Outlast donde nos persiguen y no nos podemos defender. En su lugar, el género más apropiado sería el del walking simulator, ya que las mecánicas están centradas al 100% en la exploración, sin que nuestra vida corra peligro. Esto da cierta tranquilidad, pero no nos quitará el malestar del cuerpo por la lograda ambientación de la mansión. Al centrarse más en el terror psicológico, no habrá jump scares constantes (alguno sí lo hay), sino que todo estará puesto para jugar un poco con nuestra mente, ya sean ruidos, cuadros o cualquier elemento del entorno.

Dreamback VR

Todo mientras resolvemos algún pequeño puzzle para poder desbloquear más estancias de la mansión, ya que de serie, muchas puertas estarán cerradas a cal y canto. Es un planteamiento que no es para nada nuevo dentro del género de terror o de la VR, pero que está muy bien implementado en Dreamback VR gracias al protagonista principal del juego: la propia mansión.

El escenario está increíblemente bien realizado, para que sea una delicia explorar el patio, la biblioteca, el comedor, las habitaciones de los señores de la casa, del servicio, etc. Parece realmente un lugar real, algo reforzado por los detallados planos que nos encontraremos por la casa. La sensación de opresión que da la mansión es palpable desde el primer minuto, gracias a unos cuadros tenebrosos a más no poder, tablones que bloquean puertas que nos harán pensar «¿querían evitar que algo saliera o entrada de aquí?» o unas estatuas que darían más de un infarto al que se levantara de noche para ir al baño.

Todo esto da una gran sensación de presencia, por lo que si bien no estaremos en peligro de morir en el juego, nunca nos quitaremos del cuerpo esa sensación de estar en una situación muy peliaguda que no nos gustaría vivir en la vida real. Uno de los motivos de esta gran atmósfera es el cuidadísimo apartado visual, que es posiblemente de los más sorprendentes que he visto en un juego independiente de estas características.

Dreamback VR

El uso del Unreal Engine 4 es fantástico, para ofrecernos unos escenarios increíblemente detallados, pero sobre todo, quiero hacer mención especial a la iluminación. En VR es muy habitual que las linternas no den sombras realistas o que éstas funcionen en momentos muy puntuales, para así no consumir muchos recursos. Nada de eso ocurre en Dreamback VR, ya que apuntemos donde apuntemos con nuestra fiel linterna, veremos sombras proyectadas con bastante realismo. Lo mismo ocurre con la iluminación proveniente de la luna u otras fuentes, algo que me parece bastante impresionante, lo que unido al alto nivel de detalle de los entornos o su cuidada arquitectura, consigue dar vida a esta peligrosa mansión de estilo victoriana.

El sonido también es fundamental en este sentido, gracias a un potente sistema de audio binaural para que podamos percibir ruidos y efectos a nuestro alrededor. Siempre diré que el audio es una de las herramientas más importantes para meter el miedo en el cuerpo, y esto es algo que se cumple a rajatabla en este título. Eso sí, las voces (en inglés) son muy, muy cutres, notándose ahí más la falta de recursos propia de muchos estudios indie.

Todo esto es la parte buena de Dreamback VR, que no es poco, pero por desgracia, la parte negativa no se queda atrás, y por desgracia, afecta a absolutamente toda la experiencia. Lo más claro es la forma de interactuar con el entorno, que es más propia de los juegos de inicio de la Realidad Virtual que de los tiempos modernos. Esto supongo que puede cambiar en función del visor que estemos usando, pero lo que voy a mencionar ahora se basa en Oculus Rift S/Quest (con Link).

Dreamback VR

Para empezar, la linterna que llevamos en la mano izquierda estará siempre pegada a nuestra mano, sin que haya opción de dejarla para poder interactuar mejor con los objetos del entorno o algo por el estilo. Esto no es grave, ya que lo que menos me ha gustado es que para agarrar con la otra mano, tengamos que usar el gatillo en vez de usar el «Grip» de los Touch Controllers, que para algo se llama el botón «agarrar». Encima, las físicas de los objetos para agarrar son de lo más extrañas, pues se podrán caer si no están los dedos del personaje de la manera adecuada, haciendo que coger objetos sea algo casi imposible en la mayoría de ocasiones.

Por suerte, esto no ocurre con los objetos clave para avanzar, pero es algo que saca de la experiencia. Peor me parece la gestión del inventario, ya que con la mano derecha, al usar el botón «Grip», iremos pasando por todos y cada uno de los objetos del inventario. Al principio no es un problema, pero si tenemos muchos, termina por ser bastante coñazo, además de poco intuitivo y nada inmersivo. De hecho, si queremos ver el nombre de los objetos, tenemos que irnos a la pantalla de Estadísticas del menú de pausa, y allí ir moviéndonos (por algún motivo sin puntero, con que «a ojo», algo que puede ser un bug) por los objetos. Así descubrí que una llave que estaba probando por todos lados era la del sótano, así que ya por fin paré de usarla sin ton ni son para ver si podía progresar.

Puede sonar a poco, pero hay muchos problemas de este estilo en Dreamback VR que constantemente me sacaban del juego de una manera brutal. Por ejemplo, si nos acercamos a una superficie, en vez de pasar a un fundido a negro, la superficie nos «empuja» para alejarnos de ella, lo cual me parece peor y que puede marear más que simplemente pasar a fundido negro para que sepamos que ahí no debemos de estar.

Dreamback VR

El ritmo de la aventura también es mejorable, ya que el inicio es extremadamente lento y cuesta que atrape. Luego quizá sí lo logra gracias a su trama y ambientación, pero el inicio es duro, algo que se hace más problemático al durar el juego unas 2-3 horas nada más.

Sin embargo, todo esto palidece (son pegas más bien menores y aspectos a los nos podemos acostumbrar) con el que es para mí el mayor problema del juego: la interacción con el entorno. No hablo con los objetos, sino con todo el entorno del juego, ya que a simple vista, es imposible diferenciar qué partes del entorno son interactuables y cuáles no. Esto se aplica a los cajones, ya que hasta que estemos cerca, no veremos el icono que nos dice que sí, podemos abrirlo. Sin embargo, nos alejamos, y ese cajón será igual que el de unos pocos metros más allá. Cuando todo Dreamback VR se basa en la exploración de la mansión, y esta está llena de cajones y armarios, es un problema importantísimo. No digo de hacer que brillen los objetos con los que interactuar, pero sí debería de haber unas reglas más claras para que, de un vistazo, sepamos qué podemos toquetear y qué es atrezzo.

El sistema de guardado también es una locura, ya que hay varios papeles con el icono de guardar repartidos por la casa. Al agarrar el papel, tenemos luego con el stick derecho seleccionar la ranura de guardado, y seleccionarla apretando el stick. Esto no nos lo explican en ningún lado, por lo que al principio asumí que apuntaba con la linterna o el dedo a la ranura, agarraba el papel y listo. Esto me hizo empezar de cero el juego tres veces, porque claro, no se guardaba así, lo cual me sacó un poco de quicio dado lo que comentaba del lento inicio del juego.

Dreamback VR

La última gran barrera que nos pone Dreamback VR es la del idioma. A pesar de ser un juego español, no hay ningún texto en nuestro idioma. Entiendo que no haya voces en castellano ya que es costoso, pero que no haya ni subtítulos para que los que no entienden el inglés puedan disfrutar de la trama es un error. He leído que no los implementaron por el tema de la inmersión (algo totalmente defendible), pero sigo pensando que dar más opciones al jugador nunca está de más, sobre todo si eso abre las puertas a un público mayor.

Conclusión

Tengo sentimientos muy encontrados con Dreamback VR. Por un lado, la ambientación, el diseño de la mansión y la forma de presentar la trama me encantan, ya que ciertamente parece que estamos ante un misterio que debemos resolver nosotros, con una lograda sensación de presencia que hará que se nos pongan los pelos de punta con cada estancia de la mansión que visitemos.

Sin embargo, luego está el «ligero» aspecto de que a nivel de mecánicas, el título tiene problemas por todos lados. El sistema de interacción con los objetos es un desastre, la gestión del inventario es muy mejorable, y lo que es peor, la interacción con el entorno funciona muy, muy mal.

Debido a estos problemas, me cuesta recomendar Dreamback VR en su estado actual al 100%, ya que me parecen problemas serios a nivel básico para lo que estamos acostumbrados a ver en VR. Por suerte, el título sigue teniendo aspectos muy positivos, con que es posible que no os importen tanto estos defectos como a un servidor a la hora de explorar esta terrorífica mansión.

5

Nos consolamos con:

  • Visualmente espectacular. Los escenarios están llenos de detalles y la iluminación logra sorprender
  • La forma de contar la historia para que hagamos de «detectives» y atemos los cabos por nosotros mismos
  • La ambientación está realmente conseguida para ponernos los pelos de punta

Nos desconsolamos con:

  • La forma de interactuar con los objetos es muy mejorable
  • La gestión del inventario es un desastre
  • Lo mal implementada que está la interacción global con el escenario
  • Completamente en inglés

Ficha

  • Desarrollo: Come Over Gaming
  • Distribución: Come Over Gaming
  • Lanzamiento: 10/06/2020
  • Dispositivo VR usado: Oculus Rift S
  • Idioma: Textos y voces en Inglés
  • Precio: 24,99 €

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