9

DOOM Eternal

DOOM Eternal

Bethesda Softworks lleva unos cuantos pinchazos en sus más recientes lanzamientos. Rage 2 tenía una base muy buena, pero el mundo abierto le fallaba. El gunplay de Wolfenstein: Youngblood era excelente, pero los elementos de RPG lo acabaron perjudicando. Así que, tenía algo de miedo sobre cómo saldría DOOM Eternal, ya que DOOM (2016) me parece uno de los mejores shooters de la generación, por lo que tenía las expectativas por las nubes.

A veces, este hype puede acabar perjudicando, creando una sensación infernal de decepción por no alcanzar esa glorificada visión que teníamos de él antes del lanzamiento. Afortunadamente, idSoftware no ha perdido el toque, para que saquemos nuestro lado más metalero mientras acabamos con todos los demonios. ¿Listos para evitar el apocalipsis a base de escopetazos?

La primera sorpresa que uno se puede llevar es el mayor énfasis en la narrativa de DOOM Eternal, ya que en el reboot, estaba ahí, pero no se profundizaba mucho. Era muy icónica la escena inicial en la que el Slayer le pega al monitor que le va a soltar la chapa sobre la trama, porque aquí hemos venido a matar demonios, que son malos y punto. Aquí se expande este concepto, pero con la misma idea: ofrecen un contexto sencillo, pero hay muchísima más miga para los que queramos adentrarnos en el lore a lo grande.

DOOM Eternal

Esto se traduce en más escenas de vídeo y muchas en tercera persona, pero sin llegar al punto de cansar ni nada por el estilo. Además, son lo suficiente breves como para no cortar el ritmo para el que no quiere saber nada sobre el origen de los demonios, el Slayer, cómo cayó la Tierra, etc. Sin embargo, gracias al arte y las numerosas entradas en la enciclopedia interna, podremos descubrir muchísimo más sobre este universo. Hay bastante más profundidad de la que me esperaba, con diferentes planos de realidad, culturas, pasados ocultos y demás. Eso sí, el grueso de la trama se puede resumir en «Hay que matar a los 3 sacerdotes infernales que están provocando la invasión de los demonios de la Tierra», por lo que si el argumento no os interesa, no será un problema, que aquí la matanza de demonios va a seguir siendo claramente la protagonista.

El argumento y el universo están sorprendentemente bien, pero la verdadera estrella de DOOM Eternal son sus mecánicas durante los tiroteos. idSoftware ha cogido todo lo aprendido en el reboot, para llevarlo un paso más allá. ¿La entrega de 2016 era violenta y frenética? Pues no es nada en comparación con el espectáculo de destrucción al que asistiremos en esta secuela. La esencia sigue igual, por lo que estamos ante un shooter muy arcade que se olvida del realismo para ofrecernos unos tiroteos frenéticos en los que no hay mirillas, vida regenerativa ni ninguna de las convencionalidades modernas a las que nos ha (mal)acostumbrado el género.

En su lugar, DOOM Eternal abraza el hecho de ser un videojuego en todo momento, ofreciendo todo tipo de coleccionables (las armas o los secretos están flotando literalmente en el aire como en los clásicos videojuegos de antaño), hay vidas extra que podemos usar al morir, hay doble salto, pruebas contrarreloj ocultas y un largo etcétera de elementos que denotan que el realismo no solo lo han tirado por la ventana, sino que mientras caía le han agarrado, le han dado unos cuantos puñetazos, y luego lo han usado para amortiguar la caída antes de soltar una granada sobre sus restos.

DOOM Eternal

Como en el original, DOOM Eternal nos anima a ser agresivos en los tiroteos, ya que cuando ejecutamos a los enemigos tras noquearlos (y disfrutar de una bestial animación en la que les cortamos por la mitad, arrancamos la cabeza o muchas otras bestialidades), recibiremos salud. De hecho, es bueno ver a los enemigos tanto como obstáculos en nuestro avance como dispensadores tanto de salud como de munición y armadura. Si nos quedamos sin balas pero tenemos combustible para la motosierra, entonces podremos cortarles para que se conviertan en piñatas de balas. Por otro lado, gracias a nuestro lanzallamas, podremos calcinar a los enemigos para que vayan soltando poco a poco armadura, al mismo tiempo que les hacemos algo de daño.

Esto crea un montón de posibles estrategias que deberemos hacer constantemente en mitad de los tiroteos. ¿Nos centramos en demonios menores para obtener salud, o seguimos presionando al grande? ¿Buscamos un pequeño grupo de demonios para quemarles y así obtener más armadura, o nos basta con seguir centrados en un único enemigo? Este dinamismo y capacidad rápida de gestión es lo que hace a DOOM Eternal tan increíble, ya que deberemos de movernos y pensar rápido, o acabaremos como un colador.

La variedad de enemigos es otro punto fuerte, al haber muchos demonios «menores», demonios intermedios y demonios de gran tamaño/potencia, cada uno con sus tipos de ataques y puntos débiles. Por suerte, contamos con un montón de habilidades y armas para despacharlos rápidamente, como el «dash» para realizar esquivas o abalanzarnos más rápidamente a los rivales. En cuanto a los «juguetitos», seguiremos con básicamente las mismas armas que en el original (a excepción de la pistola con munición infinita), pero todas han sufrido alguna mejora o actualización.

DOOM Eternal

Por ejemplo, ahora la escopeta de doble cañón va equipada con un gancho con el que podemos lanzarnos a por los enemigos para soltar una buena dosis de plomo a bocajarro. Cada arma es muy divertida de usar, además de tener usos muy concretos que nos hacen ser más o menos eficientes en combate. ¿Vemos enemigos con escudos de energía? Entonces nos tocará cambiar al rifle de plasma para sobrecargarlos y crear una explosión que dañará a los enemigos cercanos. ¿Un aracnatrón no deja de dispararnos? Entonces tocará lanzar explosivos a su cola para destruirla, lo que neutralizará parte de su capacidad ofensiva.

La posiblidad de destruir partes de los demonios añade a estas posibilidades tácticas de las que hablaba antes, además de añadir todavía más frenetismo a los tiroteos. Tened por seguro que en DOOM Eternal no vamos a parar ni un momento en cuanto haya demonios en la sala con nosotros, ya que la mayor variedad de enemigos, junto a nuestra mayor capacidad de movimiento, hacen que las posibilidades sean todavía mayores que antes.

El diseño de las arenas de combate es excelente, para que haya una gran movilidad en el plano horizontal y en el vertical, ya sea con las plataformas que hay, las barras para balancearnos, las zonas de salto o los teletransportes. Por tanto, en DOOM Eternal nos vamos a tener que mover por todos lados y ser ofensivos, al mismo tiempo que pensamos a qué demonio matar cada vez para salir con vida de cada tiroteo.

DOOM Eternal

No solo de combates vive el juego, ya que también es muy importante la exploración a la hora de encontrar los diversos secretos que esconde cada fase, e incluso las plataformas. Sí, habrá momentos de escalada, esquivar trampas y superar precipicios en varios momentos, lo cual es un cambio radical respecto a los tiroteos, pero añaden más variedad al conjunto.

De hecho, me ha sorprendido lo variado que resulta DOOM Eternal durante toda su campaña, ya que siempre estaremos enfrentándonos a un nuevo tipo de demonio, usaremos algún arma nueva o habrá algún tipo de obstáculo diferente. Esto mantiene la frescura durante todo el viaje, lo cual no es nada fácil, al mantener siempre al máximo el nivel de intensidad y de espectacularidad.

La progresión es otro punto excelente en el juego, y me ha resultado incluso más satisfactoria que en el original. Con determinados cristales, obtendremos mejoras en la capacidad de salud, armadura o munición, obteniendo bonus por cada par de mejoras obtenidas. También podremos ir mejorando las habilidades secundarias de las armas, o incluso aspectos de la armadura que afectan a nuestro rendimiento global, ya sea dando funcionalidades a las granadas, marcando más elementos en el mapa, etc. Para rematar la faena, habrá un sistema de perks, pudiendo tener hasta 3 equipados al mismo tiempo.

DOOM Eternal

Todos estos elementos son muy útiles, además de obtenerse a un gran ritmo para que siempre sintamos que desbloqueamos cosas. En esto afecta mucho nuestro nueva base, un castillo flotando en el espacio con varios elementos a desbloquear, y que visitaremos entre varias misiones. Es otra de las novedades que funcionan de maravilla en DOOM Eternal, pero hay algo en lo que creo que se ha dado un pequeño paso atrás: los jefes finales.

Los combates que hay no están mal, pero me parecían más redondos en la primera parte, donde claramente tenían unos patrones de ataque  a esquivar en base a nuestra movilidad y capacidad ofensiva. Aquí, hay varios jefes que nos animan a esperar hasta un momento en particular, cuando, bueno, somos el maldito DOOM Slayer, con que no somos los que debemos esperar, sino que son los demonios los que deberían esperarnos a nosotros. De hecho, muchos de estos jefes acaban convirtiéndose en enemigos que nos encontraremos en fases normales, lo que resta gran parte de su importancia al encuentro original.

Aun así, es una pequeña pega cuando la campaña es tan buena y completa. En dificultad normal me ha llevado unas 12 horas completarlas, a falta de unos pocos coleccionables y desafíos. Gracias a los trucos y los diferentes niveles de dificultad, hay bastante rejugabilidad, por lo que podremos estar matando demonios en DOOM Eternal durante bastante tiempo.

DOOM Eternal

Si nos cansamos de la campaña, hay un modo online llamado Battlemode, que funciona de manera asimétrica. Aquí, un jugador que controla al DOOM Slayer con la mayoría de las mejoras desbloqueadas deberá enfrentarse a otros dos jugadores, que controlan a dos demonios de alto nivel. El objetivo del Slayer es acabar con los otros dos jugadores a la vez, ya que reparecerán cada 20 segundos. Así, el ganador de tres rondas se llevará la partida.

El concepto no es malo, pero personalmente, es un modo que no aporta demasiado a DOOM Eternal. Por un lado, controlar a los demonios no es excesivamente divertido, ya que la movilidad del Slayer es el principal atractivo del juego, y se pierde por completo. Puede haber alguna partida interesante, pero entre que los servidores no van muy allá, y que la mayoría de usuarios no saben muy bien cómo emplear a los demonios (en las partidas que he disputado, al menos), muchos encuentros resultan más sosos que los del juego principal. Sé que no hay muchos fans del multijugador de la anterior entrega, pero prefería un Arena Shooter de ese estilo antes que este multijugador asimétrico.

Pasando a los aspectos técnicos, idSoftware saca el do de pecho en todos sus apartados. Primero, en los gráficos, hay que quitarse el sombrero por el trabajo realizado. He jugado a la versión de PC, pudiendo poner todo en los niveles más altos o casi, sin que haya problemas de rendimiento en ni un solo momento. La acción va fluida a 60 FPS, sin importar las explosiones y partículas que haya en pantalla. A esto hay que sumar unos tiempos de carga muy, muy breves (pese a no tenerlo instalado en el SSD), por lo que estaremos todo el tiempo matando demonios sin apenas tiempos de espera.

DOOM Eternal

Lo más destacado es el apartado artístico, donde DOOM Eternal claramente ha evolucionado respecto a la primera parte. Atrás se quedaron los pasillos de la base de Marte y el infierno, ya que ahora visitaremos la Tierra (en un estado infernal), bases espaciales, ciudades en ruinas del pasado del Slayer, diferentes planos de la realidad, etc. Esto ayuda en dicha variedad que antes comentaba, ya que no solo mataremos demonios de diferente tipo, sino que además lo haremos en diferentes entornos. Todos los escenarios son preciosos, con unos niveles de detalle fantásticos.

A esto hay que sumar el mayor nivel de detalle que presentan los demonios, viendo cómo se van deteriorando poco a poco en base a nuestros disparos. A veces, esta destrucción sí que afecta a su comportamiento, mientras que otras veces «sólo» es estética, lo que también nos puede ayudar a saber lo que le queda de vida antes de que acabemos con ellos.

El sonido no se queda atrás en absoluto. Primero, la banda sonora metalera es sencillamente increíble. Ayuda a mantener este altísimo frenetismo de cada fase, sin que haya un solo tema que parezca fuera de lugar o no nos motive para seguir matando demonios. Los efectos de sonido son también increíbles, redondeando todo un genial doblaje al castellano de todas las voces. Quizá la de un personaje la única vez que habla no me encaja demasiado, pero todos los actores de doblaje hacen un trabajo excelente.

DOOM Eternal

Conclusión

DOOM (2016) no solo fue excelente, sino que fue un primer paso para el reinicio de esta franquicia, demostrando en DOOM Eternal que idSoftware está a pleno rendimiento. Estamos ante uno de los mejores FPS de toda la generación, superando en todo a su predecesor: más explosivo, más rápido, más bestia y mucho más metalero. Cada minuto del juego lo he disfrutado como si no hubiera un mañana, siendo la experiencia más frenética que nos podemos encontrar en un FPS.

Que el estudio haya mejorado incluso la variedad, la narrativa y el arte es sorprendente, al lograr un videojuego sencillamente increíble, que abraza su lado más videojueguil para traernos acción directa como pocos juegos saben hacer. Su flojo multijugador no quita que DOOM Eternal vaya a convertirse en uno de los mejores videojuegos de este 2020, siendo la mejor forma de soltar adrenalina que vamos a disfrutar en muchísimo tiempo. El Slayer ha vuelto por la puerta grande, y ningún demonio sobre la faz de la Tierra va a sobrevivir a nuestro encuentro.

9

Nos consolamos con:

  • Frenético, táctico y desafiante
  • Experiencia metalera total gracias a la música y el arte
  • Campaña variada, completa y rejugable
  • Técnicamente espectacular

Nos desconsolamos con:

  • Los jefes finales eran más impactantes en el reboot de 2016
  • El multijugador es bastante flojo, sin aportar el mismo frenetismo que la campaña principal

Ficha

  • Desarrollo: idSoftware
  • Distribución: Bethesda Softworks
  • Lanzamiento: 20/03/2020
  • Idioma: Textos y Voces en Castellano
  • Precio: 59,99 €

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *