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Diluvion

Diluvion

Cuando pensamos en juegos de exploración, últimamente lo más normal es imaginarnos en el espacio profundo, donde nos esperan planetas de lo más extraños. Sin embargo, el mundo subacuático puede llegar a ser igual de enigmático, y es que no en vano, la gran mayoría del planeta está cubierto de agua.

Uno de los autores que más imaginación le echó fue Julio Verne gracias a sus “Veinte mil leguas de viaje submarino”, y él ha sido la inspiración principal detrás de este Diluvion, lo nuevo del estudio Arachnid Games. La premisa es, cuanto menos, interesante: por los pecados del hombre, los dioses han decidido hundir todo el planeta, dejando una diosa una pequeña salvación para los que se atrevan a ir hasta el fondo del inmenso océano. ¿Listos para buscar la salvación de la humanidad y la recuperación de la superficie?

El argumento no es lo más novedoso del mundo, pero sí que plantea un mundo interesante para explorar, algo que es clave en juegos que nos animan a explorar al máximo sus escenarios. Ir descubriendo cómo se ha adaptado la humanidad a la vida subacuática, los cambios estructurales que ha sufrido el planeta y cosas así son geniales, y animan a seguir investigando más este universo.

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En este sentido, Diluvion cumple muy bien su objetivo al evitar algo que se ha convertido en la norma en este tipo de juegos de exploración: los escenarios están diseñados a mano. Hay pequeños elementos procedimentales para que cada partida sea algo distinta, como cápsulas para “lootear” en diferentes localizaciones y con objetos diferentes a conseguir en cada una de ellas.

Los pilares del título son en esencia 3. El más básico de todos es el de explorar con nuestro submarino. Tendremos a nuestra disposición tres grandes escenarios, donde tendremos que usar diferentes herramientas para orientarnos. Cuando la zona sea muy oscura, nuestros faros no servirán de mucho, siendo el sónar nuestro mejor aliado para detectar minas y otros peligros antes de descubrirlas por la fuerza. En otras situaciones, habrá que depender de los “landmarks” o lugares icónicos, que serán los únicos marcadores del mapa y la brújula, teniendo que usar ambos para saber dónde estamos y hacia dónde dirigirnos.

La gestión de nuestra tripulación es también clave, ya que los tripulantes serán casi tan importantes como nuestro propio submarino. Tendremos a nuestra disposición tanto personajes clave como marineros con estadísticas aleatorias. Los primeros estarán asociados a diferentes partes del submarino, como la artillera, el responsable del sónar, etc. Los demás tripulantes pueden ser asociados a cada camarote, para que así potencien las estadísticas de cara parte del submarino.

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Otra opción es tener a los tripulantes “descansando” para que, en caso de que suframos daño, puedan ponerse en labores de reparación. Independientemente de dónde estén trabajando, todos los tripulantes irán consumiendo oxígeno y comida. Si nos quedamos sin aire o comida, los tripulantes no trabajarán, perdiendo así las bonificaciones que nos den a cada camarote, y en el peor de los casos, suponiendo nuestra muerte.

Por tanto, la gestión de recursos es muy importante en Diluvion, siendo muy fácil realizar cambios sobre la marcha para potenciar más una parte de nuestro navío en función de la situación, como cuando queremos más potencia de sónar, mejor precisión en las armas, etc.

El último pilar es, como os podéis imaginar, el combate, que se desarrolla en tiempo real. Las peleas son quizá lo más flojo del juego, ya que si bien hay momentos de acción que no están nada mal, tampoco son muy sorprendentes. De hecho, la mayoría de encuentros terminan por ser algo anodinos y sosos, ya que la IA no es que esté a la altura de las circunstancias.

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Con todo esto, el flujo normal de una partida consiste en ir explorando, acoplándonos a diferentes navíos para interactuar con otros personajes, ya sea para comerciar, contratar nuevos tripulantes o para saquear todo lo que no esté anclado al suelo. De vez en cuando nos tocará pelear, y con todo esto, iremos completando los objetivos que nos propongan.

Estamos hablando de una dinámica que no está mal en un principio, pero que a la larga terminan por hacerse algo pesados. Parte de la culpa la tiene el propio Diluvion, ya que no siempre es claro en lo que tenemos que hacer para progresar. Por ejemplo, un compañero me dice que sabe cómo llegar hasta el siguiente objetivo, pero no da ningún indicador de qué lugares están cerca ni nada, y el sistema de guiado por peces de colores está muy limitado para que no nos lleven de la mano y tengamos que usar el sónar y la brújula. El concepto está bien, pero ante momentos como esos que te hacen dar vueltas durante mucho tiempo sin progresar absolutamente nada, uno no puede evitar frustrarse.

Por suerte, cuando conseguimos progresar y logramos mejorar nuestro submarino, la experiencia es más satisfactoria, lo que hace que no cueste mucho divertirse durante las 8-10 horas que puede llegar a durar la aventura.

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En cuestiones técnicas, Diluvion es capaz de sorprender para bien y para mal. En lo más positivo, el estilo artístico de los interiores de las diferentes estaciones y naves que visitaremos son geniales, utilizando un estilo en 2D bastante chulo, que desborda personalidad. Los escenarios en 3D tampoco están nada mal, y el rendimiento es bastante bueno, ya que es capaz de funcionar sin demasiados problemas.

El estilo visual en 3D no busca el realismo más absoluto, sino que el juego apuesta por un estilo algo cartoon que le viene de perlas. Así, podremos visitar algunos escenarios bastante chulos, que gracias a los juegos de luces de los peces que señalan las localizaciones icónicas del escenario o el camino a seguir. Sin embargo, no siempre funciona, ya que cuando nos atascamos en una corriente, no hay un suficiente feedback visual como para saber si estamos avanzando o no, y por tanto, si tenemos que aumentar la potencia para salir de esa corriente o seguir como siempre.

El sonido es bastante más discreto, al no contar con voces, y con una música que es bastante sencilla y hasta se hace repetitiva. Los efectos tampoco son nada del otro mundo, con que el sonido pasa sin pena ni gloria.

Uno de los problemas para nuestro mercado es que el juego no llegará traducido a nuestro idioma, teniendo que jugar en inglés o en alguno de los otros lenguajes a los que sí estará traducido. En el caso del inglés, la traducción no siempre es la mejor, y a veces hay pequeños problemillas, pero también puede deberse a que falta algún parche de Day One.

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Conclusión

Diluvion no es un juego muy rompedor, pero tampoco resulta olvidable. Hay algunos momentos bastante interesantes al descubrir algunos de los lugares icónicos que nos ofrece el basto océano, y su apartado artístico es todo un acierto.

Es una pena que el combate sea tan básico, y la aventura termine por acabar en la rutina de atracar en algún lugar, explorar, saquear y combatir un poco antes de repetir nuevamente el ciclo. Que a veces no sepamos ni hacia dónde ir tampoco ayuda, lo que le hace perder varios enteros.

Sin embargo, si os gustan los juegos de exploración y os queréis sentir como marineros en una gran expedición bajo el agua, Diluvion os dará unas cuantas horas de entretenimiento mientras buscamos cómo llegar a lo más profundo del océano.

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Nos consolamos con:

  • Gran apartado artístico.
  • La exploración logra ser bastante divertida.
  • Gestión sencilla pero divertida de nuestros recursos.

Nos desconsolamos con:

  • A veces no es nada claro de hacia dónde debemos ir para progresar.
  • Completamente en inglés.
  • La banda sonora se hace repetitiva. 

Ficha

  • Desarrollo: Arachnid Games
  • Distribución: Gambitous
  • Lanzamiento: 02/02/2017
  • Idioma: Textos en inglés
  • Precio: 19,99 €

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