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Contagion VR: Outbreak

Contagion VR: Outbreak

Hace cosa de un par de años, los chicos de Monochrome lograron sorprender muy positivamente gracias a una demo de Contagion VR: Outbreak, con un estilo muy a lo The Last of Us de mostrarnos los inicios de un apocalipsis zombie, por lo que desde entonces, fui siguiendo el desarrollo muy de cerca. Poco a poco fueron lanzando varios capítulos en Early Access para PC, pero ahora es el turno de los usuarios de PSVR de enfrentarnos a los no-muertos en esta ambiciosa propuesta.

Mientras que en PCVR hay muchos juegos de zombies, en PSVR los dos grandes exponentes son Arizona SunshineKilling Floor: Incursion, sin muchas alternativas más en cuanto a shooters de zombies con una campaña robusta, por lo que había más ganas todavía de evitar mordeduras y reventar unas cuantas cabezas. ¿Habrá sido la ambición demasiado grande para un estudio modesto, o estaremos ante un nuevo título destacado del género?

Como obviamente podéis ver arriba y abajo la nota del análisis, no, no estamos ante un exponente ni mucho menos, ya que Contagion VR: Outbreak comete muchos errores desde prácticamente el primer momento. Lo más obvio es el esquema de control. En PSVR solo podemos jugar usando los PS Move, y sobre el papel, los botones usados no son malos. Para movernos, contamos con los controles ya típicos, al hacer que cuando pulsemos el botón «Move» del mando izquierdo, dicha mano se convierta en una especie de stick virtual. Podemos decir que el botón «Move» derecho inicie la marcha atrás, pero personalmente, prefiero asignarlo a agacharnos. Otra posibilidad es que el giro sea en base a dónde miremos, pero esto es algo que nunca me ha terminado de convencer del todo.

Contagion VR: Outbreak

Hasta aquí bien, pero lo extraño es que para agarrar los objetos, debemos pulsar el botón de acción inferior interno del mando, o lo que es lo mismo, «X» en el mando derecho, y «Círculo» en el mando izquierdo. Esto es raro, pero se supone que sirve para que el gatillo sea el botón de acción. ¿Por qué no dejarnos agarrar los objetos directamente con el gatillo?

Es algo poco intuitivo, pero a lo que nos podemos acostumbrar. Al menos, hay diversas opciones de movimiento en Contagion VR: Outbreak, lo cual siempre se agradece. Incluso podemos usar el 3dRudder, siendo el método de movimiento que prefiero, por un detalle fundamental: la recarga de las armas. Aquí no tenemos un botón para recargar, ni basta con acercárnoslas al pecho. En su lugar, debemos soltar el cargador, agarrar un cargador del pecho con la otra mano, meterlo en el arma, y martillear la parte apropiada del arma que tengamos entre manos.

Por tanto, estamos ante un juego que apuesta por cierto realismo en el uso de sus armas, lo cual me gusta, y es seguramente lo que más me ha gustado del juego. Ahora bien, esto impide que podamos recargar y movernos cómodamente, ya que la mano izquierda sirve para movernos, por lo que si queremos meter el cargador en el arma y amartillearla, la dirección de nuestras andaduras se verá cambiada sí o sí, lo cual es muy peligroso cuando estamos rodeados de zombies. Esto se soluciona de un plumazo con 3dRudder (todavía sigo planeando escribir un análisis en profundidad del periférico), al movernos con los pies, y dejar las manos libres para cualquier acción que deseemos.

Contagion VR: Outbreak

Como podéis ver, no estamos ante un juego con un control horrible (Inmortal Legacy es mucho más tosco, por ejemplo), pero donde Contagion VR: Outbreak es en el diseño del juego como tal. El título está dividido en 3 capítulos, con un 4º todavía por venir de manera gratuita, y en cada uno se cuenta una historia complemente diferente. El primer capítulo es el que mejor está, ya que es justamente el que amplia la demo que mencionaba al principio del análisis.

Aquí controlamos a un joven que vuelve del trabajo a su casa en un bloque de pisos. Durante la subida, vemos que la policía está conteniendo a alguien violento, pero no parece nada muy extraño. «Ya está el granuja del 1ºA molestando» puedes llegar a pensar. Al llegar al hogar, nos llama nuestra esposa para decirnos que ha salido con el bebé a por comida, y que el vecino está en la habitación cerrada intentando cambiar la cerradura. Así que te relajas, tocas un poco la guitarra, hasta que enciendes la tele. Aquí empieza la catástrofe, ya que en las noticias hablan de una explosión en un laboratorio, que están poniendo todo en cuarentena, y el caos no deja de acontecerse tanto en la retransmisión como fuera de casa. Llamamos a nuestra mujer preocupados, así que nuestro objetivo está claro: reencontrarnos con nuestra familia para ponernos a salvo.

La premisa es genial, pero esta «visión» está bastante «roleada», ya que apenas hay interacciones, técnicamente el juego no es capaz de mostrar nada de emoción (los gráficos son dignos de un juego de PS2 de los cutres) y hay momentos que dan risa, como un perro que va arrastrándose sobre su trasero como si estuviera deslizándose, que rompen por completo la inmersión. El trabajo de doblaje de los actores tampoco ayuda a meternos en situación, con unas voces en inglés que casi parecen interpretadas por la primera persona que se han encontrado por la calle. Ah, y Contagion VR: Outbreak está enteramente en inglés, con que olvidaos de subtítulos en cualquier idioma.

Contagion VR: Outbreak

El desarrollo de este capítulo no está mal del todo, al tener que lograr salir del bloque de apartamentos, cubrir a nuestra familia con un rifle de francotirador desde una azotea, y luego reunirnos con ellos en la calle. Todo con alguna huida por el camino para que no sintamos que somos unos Rambo ante los zombies, y lo dicho, me parece bastante bien sobre el papel.

El segundo capítulo es más flojo, al seguir a dos hermanos que se quedan atrapados en un motel en Arizona, teniendo que reparar un bus de prisioneros para intentar salir con vida junto a los demás huéspedes. Aquí meten una zona en plan «Escape Room» bastante forzada y que rompe con el «realismo» que intentan conseguir, ya que la contraseña para salir está en unos post-its que se ordenan ellos solos, al encender un ordenador abrimos una caja fuerte por arte de magia y cosas así. Está bien meter variedad, pero ya es forzarlo. Aquí la narrativa es incluso más ligera, y hasta se acerca a la Serie Z de la cutres, aunque no por los zombies precisamente.

La palma se la lleva el tercer capítulo de Contagion VR: Outbreak, donde rompen por completo con el planteamiento de sobrevivir a base de tiros o golpes… Para ofrecer un «Escape Room» con toques de sigilo. Sí, como leéis. En este capítulo controlamos a una niña que debe escapar de casa, cuando su madre se convierte en zombie y se merienda a nuestro padre. Sólo podemos atontar a «mamá» con un tirachinas, por lo que debemos huir o escondernos.

Contagion VR: Outbreak

De nuevo, sobre el papel está genial la idea, pero el desarrollo es un desastre, siendo el peor capítulo del juego por muchísimo. Para empezar, no tenemos ni idea de cómo es la mansión en la que estamos, porque lo único que hacemos antes de que la madre se convierta es estar encerrados en el baño (con la excusa de que nos estamos lavando los dientes, pero es una treta para ahorrarse animarse al padre y madre humanos) y luego ir a la cama. No hay impacto emocional por una madre que no conocemos, no conocemos el lugar para que parezca un hogar ni nada por el estilo. Esto es algo que Intruders hace genial, y ayudaría a contextualizar mejor todo lo que vivimos en este capítulo.

Porque bueno, lo peor es que el diseño de este «Escape Room» es un desastre, y rompe todavía más con el realismo. Para escapar, tenemos que conseguir cuatro emblemas repartidos por la mansión (hasta en la Mansión Spencer había más coherencia), con puzzles totalmente absurdos cuando se supone que la familia se acaba de mudar a la casa. Cero realismo en esta fase, además de ser puzzles más bien cutres, y lo que es peor, llenos de bugs.

Esto nos lleva al otro gran problema de Contagion VR: Outbreak, y es que no parece un juego acabado. En Steam, el título todavía aparece como Early Access, y vaya si no es lo que parece. ¿Esa parte inicial del primer capítulo que describía? La inmersión se esfumó cuando, al golpear a nuestro amable vecino ahora zombificado con la guitarra, éste se quedó atascado en la esquina, elevado medio metro del suelo, y sin poder moverse.

Estos bugs no son nada raros, pero los peores son los que no hacen que un evento se active, lo que nos obliga a reiniciar hasta el último checkpoint. Esto pasa muchísimo en el capítulo de la niña, haciendo que sea un incordio, pese a ser la fase más breve de todas, ya que haremos algo que debería activar un mecanismo, pero no lo hace, así que de vuelta a empezar.

Contagion VR: Outbreak

Otro bug que afecta muchísimo a la jugabilidad es el de la escopeta, ya que tenemos que martillearla tras cada disparo, pero solo he podido llegar a hacerlo dos veces, ya que el juego no registra que mis manos están en la posición adecuada o lo que sea, haciendo que sea literalmente imposible usar la escopeta. También falla mucho la «ayuda» que nos ponen para agarrar los objetos desde lejos, que funciona cuando le da la gana.

Todo esto son bugs que se pueden solucionar con parches, pero estoy un poco harto de esta actitud de sacar un juego como sea, y luego ya arreglarlo. Contagion VR: Outbreak no estaba listo para ponerse a la venta, y eso es una realidad. Además, la mayoría de problemas del título vienen por el diseño del mismo, al ofrecer misiones o encuentros aburridos. La IA es bastante cutre, no nos topamos con situaciones realmente interesantes, el combate cuerpo a cuerpo es muy poco satisfactorio, apenas notamos que hemos pegado un tiro a un zombie, los podemos atravesar si nos rodean y muchos problemas más.

Redondeando ya los fallos, me molesta (y esto ya es personal), que las historias individuales de cada capítulo se pongan emocionantes cuando nos cuentan lo que ocurre tras lo que hemos jugado en un texto. ¿Por qué no podemos vivir esos sucesos? De nuevo, entiendo que es cosa de las limitaciones de un estudio indie, pero habría sido mejor no intentar abarcar tanto, para centrarse en contar una única buena historia.

Contagion VR: Outbreak

Acabar los 3 capítulos nos llevará unas 3-4 horas, con que estamos ante otro shooter bastante breve. Hay un modo oleada, pero vamos, que no esperéis echarle muchas horas al título. Igual el cuarto nivel (que dicen será el más grande de todos) está mejor y ofrece más horas, pero esto es lo que hay por el momento.

Conclusión

No me gusta ser tan negativo, sobre todo ante un juego desarrollado por un estudio independiente con recursos limitados pero una gran ambición, pero Contagion VR: Outbreak me parece un juego mediocre, que encima está incompleto y lleno de bugs.

La idea de ofrecer historias personales en el inicio de un apocalipsis zombie es buena, pero la ejecución pasa entre justita a nefasta, sin saber muy bien qué quieren contar, y lo que es más importante, ofreciendo niveles poco interesantes. Si al menos todo funcionara, pues no sería tan malo, pero cuando se le suma una cantidad exagerada de bugs, las sensaciones que te deja la aventura son peores todavía.

Si queréis matar zombies en PSVR, seguid con Arizona SunshineKilling Floor: Incursion, ya que son infinitamente mejores, más completos y divertidos que Contagion VR: Outbreak. Espero que los chicos de Monochrome aprendan de sus errores, se centren en una única idea para su juego, ya que quizá así nos ofrezcan un apocalipsis zombie a la altura.

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Nos consolamos con:

  • La mecánica de recarga realista de las armas
  • La implementación de 3dRudder
  • La ambición del estudio…

Nos desconsolamos con:

  • … Aunque esto se traduzca en tres historias mal contadas y que van empeorando a nivel de diseño y técnico
  • Gráficamente es muy cutre, y las voces son dignas de la Serie Z
  • Bugs por todos lados, que afectan notablemente a la jugabilidad
  • El capítulo de la niña es malo a rabiar. ¿En qué estaban pensando?

Ficha

  • Desarrollo: Monochrome
  • Distribución: Monochrome
  • Lanzamiento: 16/12/2019
  • Dispositivo VR usado: PS VR
  • Idioma: Textos y Voces en inglés
  • Precio: 24,99 €

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