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Carmageddon Max Damage

Recuerdo perfectamente la controversia que tuvo Carmageddon en aquel fabuloso 1997. Países como Reino Unido y Alemania, censuraron a cal y canto la obra original de Stainless Games sustituyendo los peatones del juego por zombis o robots que proyectaban fluidos verdes y negros – algo muy propio de los años 90 – en el momento que se atropellaban con nuestros alocados y carniceros vehículos. En países como Brasil llegó hasta prohibirse su venta; así estaba el panorama. Antena 3 se rasgaba las vestiduras viendo como un juego premiaba por atropellar niños y ancianas y  Antichrist Superstar (Marilyn Manson) aterrizaba en España. Era el puto fin del mundo.

A veces la realidad supera a la ficción y tan solo una semana después del lanzamiento de Carmageddon Max Damage, un atentado horrorizó al mundo entero en Niza, donde decenas de personas fueron atropelladas, muchos de ellos niños; maldita coincidencia. Me he sentido en la obligación de mantener cierto tiempo prudencial para publicar este análisis y aunque es un tema que sigue muy presente en la retina de mucha gente, se tratará como lo que es, un videojuego ambientado en un mundo irreal, paranoico y sin más reglas que las que el propio jugador decide aplicar.

Carmageddon en estado puro

Si algo tiene este título es que mantiene prácticamente todos los elementos de la fórmula original y eso tiene un doble rasero importante. Por un lado, tenemos un encontronazo directo con aquellos fabulosos años donde corríamos a toda velocidad estampando rivales contra la pared y llevándonos todo lo que se cruzaba en nuestro camino. Esta todo y están todos. Los mismos coches, los mismos escenarios, las mismas trampas y los mismos power-ups que hicieron de Carmageddon, algo más profundo (y tremendamente divertido) que un título que se veía como el puto culo en los tiempos que corrían.

Por otro lado, el juego es tan fiel a la obra original que mantiene muchos de los errores que se vivían en el 97. Control de mierda, comportamiento de los coches de mierda, colisiones realmente random a lo que dureza se refiere y ese sello inconfundible de la marca Carmageddon que es estar “bailando” con otro coche rival porque no conseguimos asestar un golpe en condiciones. Para el que no haya jugado nunca a un título de la saga, “bailar” se refiere estar dándose golpes muy flojos con otro coche dando círculos minúsculos porque no conseguimos alcanzar una distancia justa y necesaria para poder dar una hostia en condiciones. Y para colmo, cuando logramos tomar algo de velocidad, el control nos juega una mala pasada y no chocamos. Carmageddon Max Damage mantiene esa esencia desesperante y que cualquier fan no desearía volver a revivir.

El punto más positivo del juego y el que verdaderamente hace que se nos caiga una lágrima de emoción es ver a toda esa horda de hijos de la gran puta de nuevo, hablamos de los coches más carismáticos del primer Carmageddon. ¡Están todos! Y hay muchísimos más coches que, como no podía ser de otra manera, se consiguen robándolos en las pruebas que se nos presentan a lo largo de 16 competiciones. Para el que no lo sepa, se roban nuevos vehículos destruyéndolos. El juego ya se preocupa de decirte, al inicio de cada prueba, qué coche es el que se debe destruir. Sin duda, para mí, era la gran baza del juego original y ese sentimiento también se mantiene intacto. Hasta que descubrimos cómo funciona el nuevo sistema de pruebas, claro.

El Red Eagle pierde aceite, y algo más…

Carmageddon Max Damage ofrece una fórmula algo distinta y dadas las circunstancias en las que se ofrece la jugabilidad, no demasiado divertida. En los inicios de la saga, nuestro objetivo era el de superar las fases, una tras otra, ya fuese completando la carrera pasando por los distintos checkpoints, aniquilando y robando coches o eliminando a todos los peatones de cada uno de los mapas (sin duda, la tarea más ardua y pesada de todas) para alcanzar el final de la aventura. Sin embargo, en Carmageddon 2: Carpocalypsis Now se agregaron los capítulos (10 en total) donde debíamos completar una misión concreta en cada uno de ellos para poder desbloquear el siguiente y llegar al final de la aventura.

Este nuevo título se ofrece un total de 16 capítulos. A diferencia de Carmageddon 2, no tenemos que superar ninguna misión global por episodio, sino que debemos obtener una cierta cantidad de créditos que permitan desbloquear el siguiente pack de carreras. Cada episodio consta de tres o cuatro tipos distintos de carreras, siendo el primero siempre el titulado Karma Clásico donde podemos superar la carrera de tres formas distintas: completando las vueltas de rigor, liquidando a todos los autos rivales o liquidando a todos los peatones. El resto de misiones son más concretas y consisten en nuevos desafíos tales como liquidar a un número determinado de peatones o alcanzar un checkpoint concreto situado en alguna parte indeterminada del mapa. El que más peatones liquide o más checkpoints consiga, gana la carrera.

La gran pega que encuentro al sistema de Carmageddon Max Damage es que llegados a cierta altura del juego, necesitaremos repetir misiones para obtener los créditos necesarios para lograr el siguiente capítulo y eso, con un sistema de juego tan repetitivo y tan mamado por mucha gente, no divierte. Ahora bien, no todo es negativo, los escenarios ofrecen algunos secretos que debemos encontrar para potenciar nuestros autos locos. Son monedas de plata, están repartidas por todo el escenario donde transcurre la acción y nos permite desbloquear nuevos componentes para nuestro vehículo pero… ¡oh! Necesitamos avanzar en la aventura para poder desbloquear nuevos componentes. ¿Resultado? Gran riesgo de mandar a freír espárragos el título.

Y nos adentramos en el modo online. ¿Y para qué? Para encontrar servidores con muy poca gente, con un lag insoportable y encima, con carreras sin un solo peatón. El resultado vuelve a ser desastroso, interés cero en seguir en este modo. Por lo tanto, la pregunta es saber qué atractivo tiene la versión de Carmageddon Reincarnation en consolas de nueva generación. Si somos unos fanáticos de la saga y queremos volver a disfrutar de una experiencia 1:1 con el primer título, igual aguantas hasta el final y gozas desbloquando el enorme abanico de vehículos que dispone el juego, pero dados los avances y la cantidad de ideas nuevas y creativas que se han podido incorporar después de todo este tiempo, volvemos a desencantarnos nuevamente con una de las sagas más macabras a mandos de un bólido, con permiso del siempre glorioso Quarantine. Y esta vez, sin Iron Maiden en la banda sonora (sí con Zero Signal de Fear Factory).

Conclusión

Había más voluntad que necesidad con Carmageddon Max Damage desde que Stainless Games recuperara a su retoño allá en mayo de 2015. Con una campaña Kickstarter más que exitosa donde el mundo enloqueció y lanzó sus billetes a la pantalla, los papás del Red Eagle y demás atrocidades motorizadas, quisieron volver a las raíces, rodar sobre seguro y ganarse a los fans con un reboot de la saga, manteniendo los pilares más elementales de la franquicia. Pero parece que la jugada no ha salido del todo bien. Desde su lanzamiento en PC hace casi un año, Carmageddon Reincarnation resulto ser un absoluto fiasco, un juego repleto de bugs terribles entre tantas otras catastróficas desdichas que enterraron nuevamente la IP en el olvido más absoluto. Son otros tiempos, la gente y sus necesidades han cambiado y sí, es aquel Carmageddon que encantó a tanta gente, pero ahora se exige mucho a la hora de crear videojuegos y no solo se premia la diversión; ahora tienes que cascarte una preciosa obra de arte para que tu juego no caiga en las rebajas de Steam.

Y aunque el estudio haya perseverado lanzando una versión mejorada y revisada de Reincarnation, encontramos un juego repetitivo, molesto a nivel jugable y sin aquella frescura que rezumaba en su día. Es como volver a fichar a Ronaldinho para el Barça, lo disfrutarías por lo que fue en su día, no por lo que es ahora.

Nos consolamos con:

  • El juego mantiene el feel original del juego, en muchos aspectos, lo cual ataca directamente a la nostalgia
  • Muchos, muchísimos coches, y son los diseños originales de la primera entrega
  • Escenarios llenos de cosas que buscar, encontrar y destruir

Nos desconsolamos con:

  • La conducción sigue manteniendo ese toque injugable que a día de hoy, no es soportable
  • Los modos de juego son insulsos, aburridos y repetitivos
  • El modo Online es un despropósito
  • El juego tiene muchos errores de IA además de un pop-in bastante descomunal

Ficha

  • Desarrollo: Stainless Games
  • Distribución: U & I Entertainment, LLC
  • Lanzamiento: 08/07/2016
  • Idioma: Castellano
  • Precio: 39,95€

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