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Call of Duty: WWII

Call-of-Duty-WWII

Hay sagas que llevan muchos años entre nosotros, evolucionando y, por el camino, perdiendo algo de la esencia que las hizo grandes. Es un poco lo que le había pasado a Call of Duty, que si bien seguía siendo muy divertido, se había acercado demasiado a la ciencia ficción para algunos (personalmente, nunca fue un problema), dejando atrás los conflictos reales (o pseudo-reales) para meter nuevas habilidades propias de Titanfall.

Esto hizo que Infinite Warfare no fuera tan bien recibido, y por lo que muchos estábamos entusiasmados por Call of Duty: WWII. El segundo juego desarrollado por Sledgehammer Games volvería a los orígenes de la franquicia, a una Segunda Guerra Mundial realista, ahora que llevamos unos cuantos años sin títulos en esta ambientación. ¿Será esta vuelta a los orígenes lo que necesitaba la saga para recuperar algo de frescura?

Desde las playas de Normandía al corazón de Alemania

En las últimas campañas de Call of Duty, era fácil sentirte como un súper soldado. Teníamos todo tipo de habilidades especiales (dobles saltos, correr por la pared, gadgets loquísimos, etc), por lo que ya no éramos un soldado más en una gran guerra. Esto es a lo que nos devuelve la campaña de Call of Duty: WWII, al seguir a la Primera Aerotransportada desde el Desembarco de Normandía hasta llegar al corazón de Alemania para finalizar la guerra de una vez por todas.

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Esta vez seguiremos al soldado Daniels, que ha dejado su granja de Texas para unirse al ejército. Junto a él estarán principalmente su mejor amigo Zussman y su superior directo, a veces también antagonista, Pierson, interpretado por Josh Duhamel. El arco de estos personajes no está mal, pero tampoco destaca en absoluto. Es de agradecer que no seamos una cámara con una pistola, eso es cierto, ya que Daniels tiene sus preocupaciones y demás, pero en general, es un paso atrás respecto a varios personajes vistos en las últimas entregas futuristas. Es más, los compañeros de Infinite Warfare me parecieron bastante más sólidos en general, lo que hacía que me preocupara más por lo que les ocurriría.

A pesar de esto, la campaña vuelve a ser un punto muy fuerte para la saga. Abandonar el estilo de súper soldado se nota en varios aspectos que me han encantado. El primero es que ya no hay vida regenerativa, por lo que tendremos que usar botiquines si queremos recuperarnos. Esto hace que tengamos que ir con mucho más cuidado, midiendo nuestros progresos, usando la cobertura y no lanzarnos a lo loco, ya que nos puede perjudicar notablemente.

También está el resto de nuestro escuadrón. Aunque no sean personajes memorables, durante la batalla serán de lo más útiles. Al matar enemigos se llenará un indicador, que cuando se complete nos permitirá pedirles munición, botiquines o que marquen a los enemigos. Esto hace que a veces echemos de menos estar con uno u otro personaje gracias a sus habilidades únicas, lo que crea una mayor sensación de unidad entre todos los miembros del equipo.

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Quitando estas novedades, la campaña funciona como las típicas campañas de la saga: llenas de tiroteos y momentos scriptados. En este sentido, las secuencias de acción más peliculeras están bastante bien. Empezando por el Desembarco de Normandía a una persecución de un tren que igual se pasan de explosiva, pero me llegó a recordar bastante a varios set-pieces de los últimos Uncharted, lo cual es siempre algo bueno.

También hay varios niveles que me sorprendieron para bien en este Call of Duty: WWII. Sin entrar en spoilers, las fases que nos animan a infiltrarnos están mejor diseñadas que en las entregas anteriores, al plantear varios caminos alternativos, y hasta la IA ha evolucionado para que tenga un tiempo de reacción realista, en vez de encontrarnos con un fallo instantáneo porque nos vean un segundo. Luego hay una fase en la que no controlamos a Daniels y que se aleja casi por completo de todo lo visto en la franquicia, explorando el concepto de hacernos pasar por un enemigo visto en una misión secundaria de Infinite Warfare, pero aplicando pequeños elementos de aventura. Ojalá más niveles fueran así, porque son un soplo de aire fresco entre tanto tiroteo.

Los niveles a bordo de vehículos están francamente bien. Cuando conducimos un jeep, la experiencia es más que sólida. Lo mismo ocurre cuando estamos en un tanque o incluso en un avión, ofreciendo una buena dosis de variedad a la campaña entre los tiroteos, los set-pieces (con QTE incluidos), el sigilo o las secciones a bordo de vehículos.

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Todo esto hace que sea una campaña realmente sólida, y aunque personalmente no llega al nivel de la de World at War (es mi favorita de los juegos ambientados en esta época), sí que es realmente divertida. El enfoque más de trabajo en equipo se agradece, junto a la tensión de tener que usar botiquines para curarnos. Es una pena que, como siempre, la duración sea escasa, ya que en unas 6 horas se puede acabar fácilmente. Al menos, durante esas horas nos lo pasaremos en grande, lo cual es siempre bienvenido.

Los zombis nazis vuelven a aterrorizarnos

En las últimas entregas, los zombis han servido casi como un modo de diversión, donde ya ni se les tomaba en serio a los no-muertos, poniéndonos en situaciones absurdas como en el mundo noir de Black Ops III o el parque de atracciones retro de Infinite Warfare. Aquí el enfoque cambia radicalmente, al pasar un poco más al terror: los nazis han estado haciendo experimentos extraños, y el resultado son zombis aterradores que quieren matarnos de una forma muy violenta.

Lo básico de este modo se mantiene: superar oleadas cada vez más difíciles mientras conseguimos los puntos necesarios para comprar armas mejores o acceder a nuevas zonas. Lo que cambia un poco es el enfoque de presentar todo el contenido. Antes siempre había un objetivo a cumplir, aunque estaba muy oculto, por lo que muchos nos centrábamos “solo” en intentar aguantar el número máximo de rondas. Esto no es así, ya que veremos en todo momento las metas que tenemos para cumplir, como activar unos generadores, abrir una puerta en concreto, etc.

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Al estar todo esto más guiado, podremos llegar a ver el desenlace del modo, culminando en un enorme jefe final al que derrotar como si fuera un puzzle, en vez de a base de disparos. Por suerte, los que quieren un reto seguirán teniendo los objetivos ocultos de los que solo hay pequeñas pistas por el escenario, para así llegar al final verdadero de este modo.

Al ir más centrado en contar una historia, podemos ver todo tipo de eventos que en anteriores entregas sólo veían unos pocos usuarios, lo cual agradezco bastante, al hacer que mi experiencia sea mucho más divertida que antes. De este modo, desbloqueo cada cosa con un motivo y con una meta en mente, lo cual permite un trabajo en equipo más coordinado incluso con desconocidos, al saber todos lo que hay que hacer para progresar.

En el mapa como tal seguirá habiendo todo tipo de elementos para usar contra los zombis, como estaciones de mejoras fijas para nuestro personaje (más daño cuerpo a cuerpo, recargas más rápidas) o incluso blindaje para soportar hasta tres impactos extra antes de caer derrotados. Un detalle interesante en Call of Duty: WWII es que si nos quitan toda la vida, en función del tiempo que tarden en reanimarnos perderemos varios potenciadores de los conseguidos, lo que mete más presión para salvar a nuestros compañeros.

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En definitiva, hay muchos detalles así que se han retocado para hacer una experiencia que me ha encantado. Por ejemplo, ahora el cuerpo a cuerpo es muy viable, ya que si equipamos la pala y hacemos un ataque fuerte, acabaremos con los enemigos normales de un golpe mediante una animación genial, además de conseguir algún objeto extra. ¿Nos arriesgamos a usar este ataque, o vamos a lo seguro y pegamos un buen tiro a la cabeza?

El diseño del nivel es genial, con montones de zonas a explorar, armas bien colocadas, trampas y varios secretos que te hacen preguntarte para qué están ahí, hasta que finalmente lo descubres.

Al empezar una partida, ahora podremos escoger entre una clase, lo que nos dará acceso a una habilidad definitiva diferente, como poder disparar unos segundos con munición infinita, o hacernos invisibles para los zombis, ideal para que alguien reanime a sus compañeros. Esto refuerza el trabajo en equipo. La progresión también es bastante palpable, al poder desbloquear accesorios y mejoras para las armas permanentes, sin tener en cuenta las mejoras mediante la máquina adecuada dentro del nivel. Es cierto que las infames cajas de botín de Call of Duty: WWII también hacen acto de presencia en este modo para darnos ventajas de usos limitados, que si bien nos ponen las cosas más sencillas, no son para nada esenciales, y de hecho, en anteriores entregas ni se usaban, con que son un extra que no perjudican a la experiencia de este genial modo de juego.

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Esto es la Guerra (Online)

El último pilar que sostiene Call of Duty: WWII no podía ser otro que su multijugador competitivo. Ya en la beta pudimos empezar a comprobar lo bien que iba a estar, y el resultado final no decepciona en absoluto. Para empezar, volver a disfrutar de un multijugador sin jetpack ni habilidades especiales vuelve a ser fresco (a pesar de haberlo jugado hace años), al tener que depender de nuestra habilidad y no de gadgets que nos dan facilidades. En ese sentido, es genial sentir otra vez la pesadez de las armas de las épocas, siendo increíblemente satisfactorio matar con el M1 Garand, aunque ahora el arma se pueda recargar cuando se quiera, no como en los juegos anteriores.

Por lo general, el multijugador ofrece los mismos modos a los que ya estamos acostumbrados los fans de la saga, como Duelo por Equipos, Dominación, Baja Confirmada y demás. Aquí no hay ninguna sorpresa, ya que la principal novedad es Guerra. Básicamente, es un modo que pretende recrear batallas épicas casi hasta de un modo campaña, en tres escenarios diferentes. En esencia, los Aliados tienen tres objetivos a completar por mapa (conquistar zonas, destruir objetivos, etc), mientras que el Eje lo tiene que evitar. Después de una ronda se ve quién ha logrado su objetivo antes, y se cambian los equipos, para ser el atacante o defensor.

Este modo es fácilmente mi favorito de Call of Duty: WWII, ya que hay momentos realmente increíbles. Un mapa recrea el Desembarco de Normadía, añadiendo incluso algunos NPCs para dar una mayor sensación de epicidad a la batalla. Los objetivos están bien planteados, y poder interactuar con diferentes elementos del escenario para destruirlos o repararlos es todo un acierto. Es verdad que modos similares ya se han visto en otros shooters, como el modo Rush de los Battlefield, pero eso no quita que funcione a las mil maravillas aquí. Es una lástima que sólo haya tres mapas, ya que se nos quedarán algo cortos tras unas cuantas horas de juego.

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El resto de mapas para los modos más estándares no están mal diseñados. En general, no son muy grandes, para así mantener el alto ritmo de juego característico de la saga, que no se pierde a pesar de no ir pegando saltos por las paredes. Al mismo tiempo, siempre estaremos metidos en la acción, con la posibilidad de usar algunos elementos fijos del escenario a nuestro favor, como ametralladoras fijas. Lo dicho, es un diseño de mapas muy sólido, aunque tiene un problema que me ha chocado: los puntos de reaparición. No han sido pocas las veces que reaparecía y al lado había un par de enemigos, o incluso a dos metros de donde había muerto previamente. Es algo que se puede solucionar fácilmente con un parche, y espero que lo hagan más pronto que tarde.

La otra gran novedad del multijugador de este Call of Duty: WWII es el espacio social conocido como Cuartel General. En esencia, es la Torre de Destiny, con la posibilidad de acceder a contratos diarios y semanales para conseguir grandes recompensas, ver a otros personajes, etc. La gracia es que también hay varias actividades útiles, como una galería de tiro con la que probar las armas, una zona en la que probar las Rachas de Bajas para saber cuál es la que más nos interesa, o incluso una zona donde participar en duelos de 1 vs 1 que otros jugadores pueden observar. En teoría, la idea de esta zona social no es mala, aunque por ahora, ha sufrido muchos problemas de conexión, por lo que ahora podemos entrar y estar aislados sin ver a otros usuarios. Habrá que esperar a que se normalice un poco más.

Lo que claramente no me gusta de este espacio social es cómo se abren las cajas de botín. En vez de hacerlo en un menú aparte, tendremos que hacerlo delante de todos, para que así puedan ver qué nos venía en las cajas caídas del cielo, que casi parecen cajas de la marca ACME. De hecho, hay un rango social por ver a otros abrir sus cajas, lo cual anima a participar en las microtransacciones, lo cual no me gusta un pelo. Al menos, estas cajas de botín no tienen nada que afecte a las estadísticas de las armas como en Infinite Warfare, sino que vienen emoticonos, tarjetas de visita o skins especiales para las armas, pudiendo desbloquear poco a poco las armas legendarias, cuyo único bonus es dar más experiencia.

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En cuanto a la progresión, no está nada mal. Junto a nuestro rango de perfil global, podremos ir subiendo el rango de las diferentes divisiones a las que podemos unirnos. Cada división tiene sus mejoras y equipos propios, como la posibilidad de poner silenciador a los subfusiles, llevar una bayoneta en el arma o poder usar cartuchos de escopeta incendiarios. A medida que subamos de nivel dicha división, desbloquearemos más mejoras, como poder correr durante más tiempo o llevar más cargadores. Sobre lo demás, la progresión de Call of Duty: WWII es prácticamente idéntica a la vista en otras entregas de la saga, por lo que el tema de las microtransacciones no afecta al juego, por suerte. Así se redondea un multijugador realmente divertido, al que engancharnos durante horas, y que es mucho mejor que el de la anterior entrega.

De vuelta al pasado, pero mejorando la tecnología

A nivel visual, Call of Duty: WWII es sencillamente espectacular. En el modo campaña asistiremos a escenas realmente épicas, con escenarios llenos de detalles, algunos elementos destructibles (aunque no demasiados, ojo), personajes increíblemente detallados y todo a unos 60 fps prácticamente estables durante todo el tiempo. Es todo un espectáculo audiovisual, al ofrecer la Segunda Guerra Mundial más puntera vista en un videojuego. El resto de modos no se quedan atrás en absoluto, aunque no logren igualar el increíble nivel visto en la campaña.

En cuanto al sonido, hay aspectos que funcionan muy bien, y otros en los que no entiendo muy bien qué les ha pasado. Empezando por lo malo, el doblaje a nuestro idioma es muy mejorable. El actor que han puesto para el personaje de Josh Duhamel no le pega en absoluto. Además, hay algún problema con el nivel de volumen, con momentos en los que las voces bajan mucho, para de repente escuchar un efecto a todo volumen, que tiene que ser un fallo por narices. En una superproducción del nivel de Call of Duty, fallos así me parecen imperdonables. Al menos, los efectos de sonido son increíbles, notando el peso de cada disparo y explosión casi como si estuviéramos en el campo de batalla. La música también funciona muy bien, pero sin llegar a ser memorable. Igual me obsesiono mucho con World at War, pero no han conseguido replicar ningún momento como cuando la música rusa empezaba a sonar en mitad de una batalla para meterte de lleno en ella.

Conclusión

Si Infinite Warfare logró impresionar en la campaña y en los zombis, pero pinchó en el multijugador, ahora Call of Duty: WWII regresa para mostrar una de las mejores caras de la franquicia en los tres pilares. La campaña es bastante espectacular e intensa, con los cambios realizados para sentirnos como un soldado más de todo el ejército funcionando a las mil maravillas, a pesar de sus olvidables personajes. El modo Zombis es increíble, gracias a un mapa muy bien diseñado, y un buen enfoque para tanto los que buscan completar objetivos básicos como los más hardcore que quieren descubrir secretos por ellos mismos. Por último está el multijugador, que tiene en el modo Guerra una de sus mayores bazas, además de volver a la simplicidad de entregas anteriores, pero sin por ello perder el frenetismo típico de la saga.

Todo esto redondea una entrega realmente buena de Call of Duty, con la que consigue recuperar su esencia clásica tras alterarse algo por su coqueteo con la ciencia ficción. Así que, si sois fans de la saga y estabais deseando volver a poner los pies en el suelo durante los combates, Call of Duty: WWII no os decepcionará lo más mínimo.

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Nos consolamos con:

  • Volver a tener que usar botiquines en la campaña, además de recurrir a nuestros compañeros de escuadrón, es todo un acierto
  • Los Zombis logran meternos en tensión, además de ofrecer un modo increíblemente robusto. ¿Para cuando un juego sólo de zombis?
  • Multijugador muy completo, destacando sobre todo el modo Guerra. Las batallas en las que participamos casi parecen de una campaña
  • Visualmente espectacular a todos los niveles

Nos desconsolamos con:

  • Las microtransacciones. Aunque no afecten, esa forma de querer motivarnos a usarlas con las cajas de botín es demasiado
  • El doblaje al castellano deja que desear, al igual que los niveles de audio

Ficha

  • Desarrollo: Sledgehammer Games
  • Distribución: Activision
  • Lanzamiento: 03/11/2017
  • Idioma: Textos y Voces en Castellano
  • Precio: 69,99 €

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