A Virus Named Tom

Misfits Attic es un pequeño estudio independiente liderado por Tim Keenan, que ha estado implicado en proyectos para PS2 y Xbox además de trabajar como diseñador de FX para películas como Shreck 2 y Cómo entrenar a tu dragón. Y es que si un género se ha visto potenciado por la creciente esfera indie de creación de juego son los plataformas y los juegos de puzzle. Este es el caso de A Virus Named Tom.


A Virus Named Tom (un nombre que quizás pueda echar para atrás a más de uno) es un juego pequeño, creado por gente pequeña y sin grandes pretensiones. La historia, hábilmente contada por unas pequeñas escenas dibujadas que nos recuerdan a la publicidad de los años 40 nos narra cómo un científico algo desequilibrado ha sido el encargado de crear los mayores ingenios de la ciudad del futuro. Objetos tales como perros robot, deslizadores para no tener que andar, teletransportadores e  incluso unos trajes que cambian nuestra apariencia física… todo eso y mucho más son invenciones suyas hasta que la empresa encargada decide despedirla. En ese momento crea un virus… sí, un virus llamado Tom al que encargará la destrucción de todos sus inventos comenzando así una vendetta contra la empresa y la sociedad… No esperes descubrir mucho más de la trama mientras juegues porque el juego es básicamente eso, simple y llanamente.

La mecánica del juego no es una innovación y en muchos casos nos puede recordar a otros, puesto que básicamente se reduce a mover unas tuberías que ya están colocadas en el mapa para lograr que todas ellas tengan energía. Esta mecánica se va complicando y encontraremos piezas que no podremos mover o piezas de color rojo a la que si les llega energía nos contrarrestarán el virus (básicamente habremos perdido). El juego mezcla esa mecánica de tuberías muy básica con la agilidad puesto que a medida que avancemos nos irán apareciendo enemigos.

Dichos enemigos tendrán una ruta definida y si entramos en contacto con ellos nos harán perder tiempo (tiempo que también pasa por sí mismo). Esta mezcla de puzzle de tubería con la necesidad de estar en eterno movimiento esquivando esos bichos que nos eliminan hace que algunos escenarios se hagan extremadamente angustiosos y difíciles de jugar puesto que tendremos que estar pendientes de dos situaciones bien distintas.

Sin embargo el juego nos da escenarios que son un total disfrute de jugar, escenarios enormes donde tendremos que mover decenas de piezas hasta hacer encajar el puzzle (personalmente son en los que más disfruto). Pero, siempre hay un pero, algunas decisiones de mecánica hacen el juego bastante insufrible en algunas ocasiones. Habrá momentos en los que las piezas que deberemos mover estarán cubiertas por una incógnita y se no sabremos que pieza es hasta que la energía llegue a ella lo que provoca que algunos escenarios sean una interminable sucesión de “ensayo y error” que puede desesperar a más de uno.

El juego individual son 54 misiones que cada vez se van haciendo más y más compleja mediante la evolución de los bichos que nos cazan, que llegarán incluso a ser inmunes a nuestro único “arma” (una trampa que los detendrá por unos segundos) o escenarios en los que apenas tendremos tiempo. Para evitar que una persona se atasque hasta el infinito en estos momentos el juego nos irá entregando unas fichas que podremos canjear para saltarnos un escenario como si lo hubiéramos completado, yo personalmente he tenido que usar más de uno. El juego puede hacerse muy rejugable puesto que una vez que acabemos un escenario se nos dará una puntuación en forma de Bronce, Plata u Oro… si uno quiere lograr todos los oros (Ahora que estamos de Olimpiadas) podrá pasar horas y horas delante de la pantalla.

El juego tiene también varios modos multijugador que son quizás lo más interesante del juego y algo que da siempre mucha vidilla a un título. Podremos jugar con el mismo teclado hasta tres personas puesto que el juego solo usa la cruceta y dos botones más o bien usando hasta otros tres mandos adicionales. Un total de cuatro jugadores podrán disfrutar de dos modos diferentes:

  • Jugar la campaña: Podremos jugar los 54 escenarios en modo multijugador… Eso sí, no penséis que lo tendréis más fácil puesto que serán los mismos escenarios modificados para cuatro jugadores. La cooperación será imprescindible puesto que en ocasiones nos encontraremos con que la pantalla estará dividida por unas barreras que no podremos superar y que hará que cada uno tenga que trabajar coordinado pero de manera independiente… vamos, todo un reto para los jugadores más avezados.
  • Modo versus: Quizás sea el modo más descuidado o simplón. Nos enfrentaremos entre nosotros y el objetivo será conseguir convertir más cuadrados a nuestro color. Los cuadrados que tengan nuestro color no podrán ser robados por el oponente hasta que no muramos… ¿cómo morimos? Pues cada jugador podrá poner un número de “bombas” que estallarán mandando proyectiles en cuatro direcciones y si nos pilla alguno pues moriremos, así de fácil. Quien tenga más cuadros de su color al finalizar el tiempo seleccionado habrá ganado.
  • El apartado gráfico del juego es pasable, resultón y sin nada del otro mundo. Son unos gráficos que cumplen a la perfección su cometido y que, algo de agradecer, no nos distrae del puzzle. Eso sí, como dije anteriormente, las escenas de “cinemática” resultan agradables y con un toque añejo muy bien logrado.

    En el apartado musical hay varios puntos a tener encuentra. Por un lado las canciones son pegadizas, con un tono techno que pega muy bien a la temática del juego y en ocasiones la música verdaderamente nos motivará a jugar. Sin embargo apenas hay un puñado de canciones que además son muy similares entre ellas por lo que en cuanto juguemos un tiempo seguido empezarán a resultarnos repetitivas y aburridas… vamos, lo peor que le puede pasar a un hilo musical.

    Conclusión

    En definitiva es un juego entretenido que hará las delicias de aquellos amantes de los puzzles que se pongan a jugar a él. Eso sí, no pidáis peras al olmo.

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