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Splinter Cell: Blacklist

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Splinter Cell: Conviction fue un gran juego, aunque los numerosos cambios que introdujo preocuparon a los fans más puristas de la franquicia. Al fin y al cabo, ese toque “Bourne” hizo que el juego se enfocara más en la acción que en el sigilo como tal, además de que se eliminaron muchos modos clásicos como “Espías vs Mercenarios”. Los chicos de Ubisoft se dieron cuenta, y por eso con el recién lanzado Splinter Cell: Blacklist, han pretendido contentar a todos los usuarios, tanto los que acabaron encantados con la anterior entrega y a los que les va el sigilo como única opción a la hora de avanzar. Parecía un reto muy complicado, pero afortunadamente, lo han conseguido.

La historia nos muestra a un Sam Fisher que ya no es fugitivo, sino todo lo contrario. La Presidenta Cadwell nos ha puesto al mando de la reformada Fourth Echelon, además de garantizar la Quinta Libertad para tener todos los medios necesarios para acabar con las amenazas a la paz nacional. Sus servicios no tardan en ponerse a buen uso, ya que el grupo de los Ingenieros tiene planeados unos golpes estratégicos contra Estados Unidos, a los que han llamado la Lista Negra. Su única demanda: que las tropas americanas dejen todos los países donde están desplegadas.

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Aunque el argumento no es tan espectacular como el de Conviction, está muy bien llevado a cabo, presentando de una forma genial a los nuevos miembros del equipo de Sam, además de ver cómo se las apaña el bueno de Fisher al dar él las órdenes en lugar de recibirlas. Además, la amenaza de los Ingenieros resulta muy real, con acciones por parte de su líder realmente interesantes y que mantienen en vilo desde el primer momento.

En la jugabilidad, como ya comentaba más arriba, se ha optado por evolucionar la mecánca de la entrega anterior, pero haciendo que el sigilo sea realmente la verdadera estrella del título, como siempre debería de ser en la franquicia. Así que Sam vuelve a tener una agilidad increíble (a muchos nos gustaría envejecer así de bien), lo que le permite moverse con gran velocidad entre diferentes coberturas, o incluso escalar muchas partes del escenario. Esto nos da completa libertad para explorar todos los niveles del juego, buscando siempre el camino que mejor se adecue a nuestro estilo de juego.

Por ejemplo, si lo que nos va es pasar por el nivel sin que nos detecten, pues buscaremos conductos de ventilación, tuberías en el techo o zonas oscuras para ocultar los cuerpos que vayamos dejando. Además, habrá muchos gadgets que apoyen esta aproximación, pudiendo usar un pequeño vehículo aéreo por control remoto para investigar las zonas a las que vamos a ir, o una cámara adhesiva con la que poder crear distracciones y así evitar a los enemigos. La IA es muy buena, por lo que habrá que darle al coco para salir de muchas situaciones complicadas, o para despistar a los dichosos perros guardianes.

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Si por otro lado queremos ir pegando tiros por los niveles, también podremos hacerlo, ya que hay muchas coberturas donde ocultarnos de los disparos, y el movimiento rápido entre ellas no solo sirve para movernos con sigilo, sino para rodear eficientemente a los enemigos. Eso por no mencionar que podemos llevar armas bastante poderosas si así lo deseamos, por lo que aquí Sam se convertiría en un soldado más que un espía.

A la elección de ambos estilos de juegos, se suma la de si queremos actuar de forma letal o no letal. Esto a su vez divide el cómo afrontamos las zonas de sigilo, ya que no es lo mismo ir disparando con la pistola que con la ballesta de dardos eléctricos, por ejemplo. A su vez, no usaremos tanto la habilidad de marcar y ejecutar a los enemigos si intentamos no dejar cadáveres, por lo que nos valemos más por nuestra habilidad que por otra cosa.

Dependiendo de cuál de los tres estilos adoptemos, nos irán dando puntos en función de nuestra actuación. Si somos sigilosos y no letales, aumentará la puntuación de “Fantasma”, siendo el estilo que más puntos nos da. Si también vamos sin que nos detecten, pero dejamos detrás una buena ristra de cadáveres, seremos una “Pantera”. Y el estilo “Asalto” como que se autoexplica bastante bien. La puntuación es muy importante, ya no sólo por competir con nuestros amigos, sino porque será el indicador por el que obtendremos más o menos dinero después de cada fase.

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Lo bueno es que, al tener tanta libertad en las misiones, podemos adoptar el estilo que queramos, salvo en unos momentos concretos donde el sigilo es imperativo. Así, cualquiera puede jugar y pasárselo en grande, y no por ello hacerlo mejor o peor. Además, da pie a mucha más variedad de situaciones y una gran rejugabilidad, ya que la misma zona se puede superar de formas completamente diferentes.

Con el dinero obtenido por nuestra puntuación y los objetivos secundarios de cada fase (encontrar “buzones muertos”, capturar objetivos de alto valor y piratear ordenadores), podremos mejorar nuestro equipamiento, desde el visor al traje, pasando por las armas. De nuevo, aquí tenemos una gran libertad, y dependiendo de nuestro estilo de juego favorito, mejoraremos unos aspectos u otros.

Otro aspecto importante será el mejor el Paladín, el avión que sirve como base de operaciones de Fourth Echelon. Desde aquí accederemos a todos los aspectos del juego, recordando en gran medida a la “Normandía” de Mass Effect, ya que podemos hablar con nuestros compañeros para saber más sobre ellos, e incluso nos mandarán misiones secundarias que son totalmente opcionales, pero que desbloquean equipamiento de muy alto nivel.

Splinter Cell: Blacklist

Dependiendo de quién sea la misión, será completamente diferente. Por ejemplo, las de Grim son de sigilo absoluto, por lo que al sonar una alarma, fin de la partida. Las de Kobin serán de eliminación, mientras que las de Charlie consisten en superar oleadas de enemigos cada vez más numerosas y complicadas. Por último, tenemos las de Briggs, que son exclusivamente cooperativas, a diferencia de las anteriores, que se pueden superar solos o acompañados (con rutas a las que sólo pueden acceder dos personas).

Estas misiones cooperativas son todo un acierto, ya que están muy pensadas para que, o cooperamos con nuestro compañero, o nunca las podremos superar. Aunque claro, también traen ciertas ventajas frente a las fases individuales, porque se puede derrotar a los soldados pesados sincronizando los “marcar y ejecutar” de ambos jugadores para que uno le quite el casco y el otro le reviente la cabeza.

Estos enemigos con armadura y cascos son uno de los elementos pensados para que el “marcar y ejecutar” no sea tan efectivo siempre, ya que cuando un enemigo lleva casco, en lugar de matarle, sólo le quitaremos la protección. Si además lleva una armadura pesada, sólo podremos acabar con él cuerpo a cuerpo por detrás o desde arriba, lo que anula tácticas como atraerle y esperar tras una esquina a que se acerque. Su presencia siempre es muy importante, y hace que sea todo más intenso, ya que si nos descubren, derrotarle a tiro limpio es también bastante complicado. Son mejoras así las que hacen más grande todo el juego, y lo devuelven más a sus raíces de tener que usar el sigilo como herramienta principal.

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Si bien las misiones principales duran alrededor de 6-8 horas, todas las secundarias y la alta rejugabilidad para buscar otras formas de superar un nivel, aseguran que Splinter Cell: Blacklist estará muchas horas en nuestra consola o PC. Pero por si esto fuera poco, también tenemos el modo “Espías vs Mercenarios”, que hace un glorioso debut lleno de novedades, pero manteniendo su idea base e intensidad de las partidas.

Aunque de vez en cuando hay alguna que otra variedad en las reglas, lo que hay que saber es que los espías (que se controlan como Sam o Briggs) tienen que hackear varios terminales, que los mercenarios (con una perspectiva en primera persona) tienen que defender a cualquier precio. Cada equipo tiene varias habilidades y equipamiento para potenciar el sigilo en el caso de los espías, y la fuerza bruta en el de los mercenarios.

Las diferencias entre ambos bandos son muy palpables, pero eso no significa que uno esté en desventaja respecto al contrario, ya que los escenarios estén pensados para que los espías tengan montones de rincones desde donde esconderse y atacar rápidamente a los mercenarios. Por lo que éstos tienen que estar muy atentos a cualquier cosa para no ser sorprendidos constantemente. Algo que me ha sorprendido es que, a pesar que en un modo los equipos pasan de ser de dos usuarios como antaño a cuatro, no varía la filosofía de juego, y las partidas siguen siendo igual de divertidas. Sin duda, el multijugador es otro gran motivo por el que recomendar el título.

Splinter Cell: Blacklist

Si recordáis en la anterior generación, la saga era siempre sinónimo de brillantez técnica, sobre todo gracias a Chaos Theory, que a día de hoy está considerada por muchos como mejor entrega de la franquicia. Por desgracia, con Blacklist no se puede decir lo mismo, ya que si bien no está muy mal, hay algunos aspectos muy mejorables. El mejor ejemplo está en las animaciones de escalada de Sam, que no son nada realistas y destacan negativamente frente al resto de sus movimientos. Además, hay muchos escenarios con elementos muy mejorables y que te sacan momentáneamente de la acción. Pero ojo, para nada es malo, pero sencillamente es muy normalito en los gráficos.

En el sonido no se puede decir lo mismo, ya que el doblaje al castellano vuelve a ser sublime, como ya nos tiene acostumbrados Ubisoft. En este aspecto, los españoles salimos ganando respecto a los americanos, ya que allí el doblador de Sam ha sido cambiado, mientras que aquí tiene su misma voz de siempre. La música también está muy bien implementada, metiendo más tensión en todo momento y ayudando mucho a meterte en la acción. Lo mismo con los efectos de sonido, que están muy bien integrados, resultando cruciales para escuchar los pasos de los soldados o de dónde provienen sus disparos, por ejemplo.

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Conclusión

Splinter Cell: Blacklist es un juegazo, resultando en el mejor Splinter Cell desde el increíble Chaos Theory, juego con el que puede hablar de tú a tú sin despeinarse. Las mejoras jugables que se han hecho ayudan a que podamos afrontar el juego como queramos, lo que lo hace perfecto para todo tipo de jugadores. Si a esto le sumamos un montón de contenido y una historia bastante interesante, tenemos uno de los mejores juegos que podemos disfrutar este año.

Cuando la única pega que se le puede poner realmente es que los gráficos no están a la misma altura que el resto del conjunto, sabes que Ubisoft ha hecho un trabajo formidable para traer de vuelta al mejor Sam Fisher de todos los tiempos.

9

Nos consolamos con:

  • Historia interesante que motiva a seguir avanzando.
  • Gran libertad para afrontar los niveles.
  • Toda la experiencia completamente unificada desde el Paladín.
  • Muchísimo contenido.

Nos desconsolamos con:

  • Los gráficos podrían ser mejores.
  • La campaña principal se hace algo corta, a pesar de su alta rejugabilidad.

Ficha

  • Desarrollo: Ubisoft
  • Distribución: Ubisoft
  • Lanzamiento: 22/08/2013
  • Idioma: Español
  • Precio: 69,95 € (49,95 € en PC)

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