Sparta II – Las conquistas de Alejandro Magno

Desarrollado por World Forge y distribuido por FX Interactive, nos llega esta secuela de la saga de estrategia en tiempo real, Sparta II – Las conquistas de Alejandro Magno. La primera parte de la saga, Sparta – La Batalla de las Termópilas, nos dejaba comandando un pequeño grupo para resistir el avance de las tropas persas de Jerjes hacia Europa (¿Recordáis la película 300?).

En esta nueva entrega tomaremos el papel de Alejandro Magno, como comandante de las tropas macedonias por crear el imperio más grande del mundo, así pues si estáis preparados para asumir este cargo, seguid leyendo este análisis.

Empezamos nuestro periplo en Macedonia, nuestras tierras y como primera misión, preparar nuestras tropas para las batallas que se avecinan. Como ya viene siendo costumbre, esta misión nos permitirá hacernos con los controles del juego a modo de tutorial: aprender a movernos por el mapa, selección de una y múltiples unidades, y por supuesto cómo atacar a las unidades enemigas. Con tal de amenizar el tutorial, tendremos como principal objetivo erradicar las fuerzas de nuestro primo en nuestras tierras, por haber conspirado para hacerse con el trono en Macedonia.

Tras esto empezará la verdadera campaña de Alejandro visitando otras tierras, tales como Egipto, Tracia, y como era de esperar, también las tierras del imperio Persa. Se incluye en esta entrega, la personalización de nuestro protagonista mejorando sus habilidades y las de Bucéfalo, su caballo, consiguiendo más velocidad, más fuerza y todo tipo de mejoras para él y sus fuerzas, como la posibilidad de empezar la misión con un pequeño número de guerreros extra si los seleccionamos en el menú de elección de misión, como por ejemplo la Guardia Real.

Una vez completado este tutorial, y empezamos la siguiente misión podemos ver ya que nos encontraremos en el juego, podemos contar con dos tipos de unidades: esclavos y soldados. Los primeros nos harán de trabajadores construyendo nuestros edificios, pero una vez hecho esto, no nos servirán de mucho más ya que los edificios trabajan de forma autóctona y no necesitan de mano de obra extra. Los segundos formarán el grueso de nuestro ejército en nuestras cruzadas contra los persas: dispondremos de tres unidades básicas sin armamento para crear en el cuartel, pero por supuesto, ¡No vamos a luchar con las manos desnudas!

A dichos soldados los podremos equipar con las armas que queramos (y tengamos en disposición, claro); como base partimos de espadas y escudos básicos como combate cuerpo a cuerpo y hondas y escudos como combate a distancia, por lo que no podremos hacer mucho más. Una vez hagamos nuestras primeras batallas podremos enviar esclavos a recoger las armas que estén por el suelo del campo de batalla para equipar a nuestros futuros soldados: lanzas, escudos mejorados, más espadas,… y crear un ejército más variado, al igual que si queremos caballería en nuestras filas deberemos investigar dicha tecnología y equipar a los soldados de caballos (destacar el hecho de que si un soldado equipado con caballos cae en combate, un soldado a pie puede montar ese caballo libre). Además nuestras tropas se podrán especializar, ganando experiencia en los combates, consiguiendo así que sus habilidades y atributos (fuerza, defensa,…) mejoren con el tiempo. En nuestro ejército podremos añadir también maquinas de guerra creadas en el taller, en el caso de catapultas o torres de asalto y barcos creados en astilleros.

Seguido de las unidades, hablaremos de los edificios, que como ya hemos dicho funcionan sin necesidad de trabajadores extra, por lo que una vez construidos, “podemos olvidar que están ahí”. Así pues a partir del Megarón, nuestra base de operaciones donde crear más esclavos, dispondremos de unos pocos edificios más (un número de edificios más bien escasos). Dispondremos también de algunas estructuras especiales como trampas de pinchos o piedras para defender nuestras localidades. Muy ligado a los edificios, viene la recolección de materias primas, en este caso oro y mineral, que podremos recoger construyendo una mina (no hay dos tipos de mina, la misma mina para los dos materiales) en un yacimiento de oro, o en uno de mineral y como decíamos una vez estén construidas no tendremos que preocuparnos de nada más ya que una red comercial se formará entre la mina extractora y el Megarón, formada por una caravana de tres camellos cargadas con el material, y tampoco será necesario mandar trabajadores a extraer.

A su vez, este juego también dispone de un límite de unidades a controlar como tope, que podremos ampliar haciéndonos con aldeas del mapa; para ello deberemos eliminar todo rastro de unidades enemigas en la zona, y acercarnos a una bandera central para poder controlar la zona (una vez sea nuestra aldea, esta bandera se encargará de que recuperemos la vida a una velocidad mayor si nos encontramos dentro de su radio de acción).

Por lo que a características técnicas se refiere, nos encontramos ante un título con unos gráficos realmente buenos para ser de este género, con unas buenas texturas que harán de los escenarios una buena vista. Destacar también el nivel de los detalles en nuestras tropas y edificios, que contarán con un muy buen nivel gráfico. Incluso podremos ver recreados por los escenarios detalles como animales “de adorno”, que harán aun más real si cabe, la experiencia del juego: serpientes, ardillas, águilas,…

El sonido también ayudará a la inmersión en el juego, no solamente con todo tipo de comentarios por parte de los solados, al atacar un objetivo, sino en todos los instantes de la partida: la música ambiental en tiempos de paz, la misma música cuando entramos en combate, incluso con solo desplazarnos escucharemos como cabalgan los caballos. A su vez, las voces y comentarios son perfectas, con el sentimiento necesario para creer que estamos ahí con nuestros soldados y todo traducido a un perfecto castellano.

A parte del ya comentado modo campaña contamos con un modo multijugador en lan (red local) o por internet (al que necesitaremos tener una cuenta de GameSpy para acceder), pero si internet no es lo que buscáis también se pueden hacer partidas contra la máquina en tres diferentes modos de dificultad (fácil, medio y difícil). El problema de todo esto es que solamente dispondremos de 4 razas a elegir: persas, macedonios, egipcios y espartanos teniendo como única diferencia entre estas el equipamiento de los soldados y los héroes a elegir, por lo que nos ha decepcionado un poco. Además añadir que sólo podremos jugar en ocho mapas disponibles, sin posibilidad a más pues carece de editor de mapas. Los mapas son de diversos tamaños, eso sí: para dos jugadores, para tres, para cuatro y para ocho.

El juego ha conseguido lo que querían los desarrolladores, y más importante, lo que pedían los jugones más acérrimos: juntar en un mismo juego lo mejor de Sparta, la anterior entrega, y las posibilidades Imperium, pero no ofrece nada nuevo, por lo que está en la línea de otros juegos del género. Lo que menos nos ha gustado es que el componente táctico es bastante nulo, hasta el punto de basarse más en el tamaño de los ejércitos que no en los tipos de tropas que tengamos en nuestras filas, por lo que encontramos que el título es un poco light por lo que a estrategia se refiere; no por ello nos encontramos ante un juego que nos vaya a defraudar pues si los dos títulos mencionados (Sparta e Imperium) y otros en la línea nos gustaron, este nos dejará un buen sabor de boca pues es muy parecido al predecesor en su saga.

Para acabar nombraremos los requisitos mínimos que pide el juego:

Windows XP / Vista
Pentium IV 2.8 GHz
1 Gb de memoria RAM
1.1 Gb de espacio en disco duro
Tarjeta Gráfica de 128Mb (Nvidia GeForce 6600 / ATI Radeon X700 o superiores)
DVD-ROM
Tarjeta de Sonido

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