Resistance: Burning Skies (PS Vita)

Los FPS son un género muy popular en las consolas de sobremesa y PCs actualmente, y es que su sencilla jugabilidad siempre ha funcionado a las mil maravillas. En las portátiles, esto es una historia muy diferente. Ya pudimos ver en PSP varios experimentos que tuvieron más o menos éxito (como Medal of Honor Heroes o Call of Duty Road to Victory), pero que no eran la mejor experiencia posible al tener que recurrir a los botones de acción para mover la mira en lugar de un segundo stick.

Con PS Vita, esta limitación está más que superada, y es por eso que hay tantas expectativas ante Resistance: Burning Skies, la primera prueba del género tras ver que la tercera persona funcionaba muy bien gracias a Uncharted: El Abismo de Oro y Unit 13. Sin embargo, el juego tiene un duro antepasado que sobrepasar, y es que la saga ya se estrenó en PSP con Resistance: Retribution, que se convirtió en una de las mejores entregas de la saga (o incluso la mejor hasta la salida de Resistance 3), por lo que también se espera del título que sea una entrada digna dentro de la franquicia. ¿Habrán conseguido los chicos de Nihilistic Software alguno de los dos objetivos?

La historia se sitúa entre las dos primeras entregas de la saga, justo cuando la invasión quimera sobre EEUU da comienzo. Nosotros encarnamos a Tom Riley, un bombero de Nueva York que intenta salvar a todo el mundo que pueda al mismo tiempo que busca desesperadamente a su familia ante todo el caos que supone la llegada de estos alienígenas.

Si bien nos podríamos haber encontrado con un argumento personal interesante, los personajes son tan olvidables que no nos importará ni un pelo si Riley cumple su objetivo o no. Además, la información adicional que se nos da sobre cómo el gobierno de EEUU intenta hacer frente a las quimeras o cómo se organiza la resistencia es inútil y nada interesante. Un problema muy importante con toda esta historia es que, hagamos lo que hagamos, ya sabemos cómo va a terminar todo: las quimeras se van a hacer con todo el continente americano, y los humanos se quedan casi en peligro de extinción.

Sin duda, habría sido muchísimo mejor seguir con el argumento de Grayson (el protagonista de Resistance: Retribution), lo que además nos habría dado una visión más amplia del frente europeo en la invasión quimera, algo que no se ha tocado desde hace ya demasiados juegos.

La jugabilidad del título está sacada de los FPS más clásicos (aunque con la regeneración automática de los shooters actuales), con un desarrollo que se resume en entrar en una sala, acabar con todos los enemigos, avanzar a la siguiente, y repetir. Esto puede sonar repetitivo, pero gracias a una ligera variedad en los enemigos (quimeras normales, francotiradores, las que son como unos zombis que se lanzan a por nosotros, las pequeñas que parecen bichos o algún que otro jefe final) se consigue mantener un ritmo muy bueno y que la campaña sea entretenida de principio a fin.

Algo que juega muy a su favor es el increíble armamento que tendremos disponible, en el que hay algunas armas favoritas como el Perforador para disparar a través de las paredes, la Bullseye con la que marcar a los enemigos y que las balas vayan directamente hacia él, o la poderosa gatling con un poderoso disparo cargado de energía. Las dos incorporaciones a este nutrido armamento son muy buenas, ya sea para el cuerpo a cuerpo con el hacha (algunas muertes cercanas son muy espectaculares) o la escopeta combinada con ballesta para lanzar flechas cargadas de explosivos. Aun así, un arma que no entiendo que no se haya incorporado es el revólver que dispara balas explosivas, al ser ya un clásico de la saga. Lo bueno es que podemos acceder a todas las armas en cualquier momento, sin que haya ninguna limitación al número de armas que podemos llevar encima ni nada por el estilo. Además, podremos ir mejorando las características de las armas con la tecnología gris que encontremos, pudiendo llevar equipadas hasta dos mejoras al mismo tiempo, por lo que la búsqueda de estos objetos ocultos se convertirá en una prioridad para asegurar nuestra victoria sobre las quimeras.

Por muy bien que suene todo esto, lo mejor de la jugabilidad es que nos encontramos ante un FPS con unos controles fantásticos. Poder usar dos sticks en una portátil para un juego de estas características se definitivamente una delicia, ya que se consigue una gran precisión y hace que el título sea mucho mejor. Ante la falta de botones que nos podemos encontrar en un DualShock, muchas acciones recaen en las opciones táctiles de la consola con bastante acierto.

El sprintar es lo que peor sale parado, ya que para activarlo es necesario pulsar dos veces el panel trasero, lo que resulta bastante incómodo. Menos mal que también podemos usar la flecha hacia abajo para correr, lo que es infinitamente más cómodo. El cuerpo a cuerpo y granadas tienen sus indicadores en la pantalla que debemos pulsar. Su localización está en la parte derecha de la pantalla, por lo que se puede pasar rápidamente de los botones de acción a cualquiera de estas opciones (lo que por cierto, da mucha precisión para lanzar granadas) con bastante facilidad.

Por último, los disparos secundarios se activarán mediante la pantalla táctil, ya sea lanzar una granada a propulsión, poner el marcador para la Bullseye o cargar una flecha explosiva. Esto sí que puede dar algún que otro problemilla al principio, pero al poco tiempo se convertirá en algo bastante práctico y, a la larga, preciso.

El sistema de coberturas del que hace gala el juego es bastante útil, y similar al visto en Killzone, por lo que será mejor usarlo en combinación con el diferente armamento si queremos tener alguna oportunidad de sobrevivir.

A pesar de todos estos aspectos positivos, el juego tiene algunos problemas bastante graves. El principal de todos es la IA, que es prácticamente nula para los aliados y los enemigos. Los primeros no harán casi nada, y si no son protagonistas, podéis esperar que morirán al poco tiempo de verlos. En el bando de las quimeras, el intelecto tampoco da para mucho más. Los soldados corrientes muchas veces irán en plan suicida a por nosotros, no se cubrirán o seguirán patrones demasiado claros y predecibles tras un primer encuentro. Esto es lo que hace que, según vamos teniendo más y mejores armas, únicamente un mayor número de enemigos consigan proponer un reto algo mayor.

Además, hay algún que otro bug que si bien no afecta a la partida, sí que da una impresión algo negativa, como el atravesar partes del escenario, aliados importantes que se teletransportan constantemente o incluso personajes y enemigos invisibles. Pero la guinda del pastel se la lleva la imposibilidad de saltarse las secuencias de vídeo, teniendo que repetirlas en bastantes ocasiones por unos puntos de control algo irregulares, como antes de un jefe final que nos obligará a atravesar durante 30 segundos un túnel completamente vacío y luego ver una pequeña cinemática cada vez que somos eliminados. De nuevo, no acaban con la experiencia del juego, pero sí se podría haber mejorado.

Al acabar el modo campaña (que dura unas 5-6 horas y es poco rejugable), tendremos a nuestra disposición el modo multijugador del título para hasta 8 jugadores, que se queda a medio gas de todo lo que podría haber sido la primera gran comunidad online para un shooter en PS Vita. Únicamente hay tres modos de juego disponibles: Duelo, Duelo por Equipos e Infección. Los dos primeros son típicos a más no poder, siendo el último el más interesante y emocionante. En esencia, se trata de poner a los humanos frente a las quimeras, estando éstas en inferioridad numérica. Durante los cinco minutos que dura cada ronda, los humanos tendrán que sobrevivir hasta el final, siendo cada baja un nuevo miembro para el equipo quimera. Sin duda, las partidas son muy emocionantes, sobre todo cuando ves que eres el único humano que queda y te atacan por todos los lados mientras intentas sobrevivir a toda costa.

Los mapas son bastante buenos, aunque su amplitud hace que en partidas pequeñas sea un constante juego del gato y el ratón, pasando demasiado tiempo corriendo hasta encontrar a otro usuario. Como en todo buen FPS online, según vayamos jugando, obtendremos XP para subir de nivel, lo que desbloquea más armas y mejoras para equipar.

Si bien este modo online no está del todo mal, es entretenido y la conexión es muy buena, el mayor problema se encuentra al entrar a dichos encuentros. Desconexiones, partidas que nunca empiezan y mucho más nos tocará sufrir para poder entrar en una partida. Si logran solucionar esto harán que el multijugador mejore bastante, aunque igualmente, le faltan modos de juego para que sea más variado.

Gráficamente, el juego se encuentra en un término medio en lo que hemos visto hasta el momento en la consola. Los escenarios lucen bien, con algún momento bastante más espectacular en el que podemos ver una gran batalla a lo lejos. Sin embargo, no son nada que no hayamos visto ya en la saga, por lo que hay una gran sensación de familiaridad si ya habéis jugado en PS3 o PSP. Con los enemigos pasa lo mismo, y es que las quimeras son tal y como las recordamos. Mención especial se merecen los dos grandes jefes finales del modo campaña, realmente espectaculares a nivel visual.

En general, lo más destacable es que pese a haber muchos disparos láser, explosiones y enemigos en pantalla, toda la acción se desarrolla de una forma muy fluida. Por contra, las físicas de los enemigos muchas veces brillan por su ausencia, habiendo mucho clipping (cuerpos atravesando objetos) o cadáveres flotantes tras cada tiroteo. Esto me parece bastante inaceptable cuando en PSP, esto lo tenían muy bien cubierto en Retribution. Además, las escenas antes de cada nivel son de un estilo peculiar, pero que ni se acercan a lo interesantes que eran tanto en el anterior juego portátil o en la primera entrega de la saga.

En el sonido, hay una de cal y otra de arena. Por un lado, la música y el doblaje al castellano son muy buenos, mientras que los efectos son realmente lamentables. Para empezar, el sonido de la Bullseye cambia radicalmente y se asemeja más a un rifle de asalto humano que a uno alienígena. Pero lo que se lleva la palma es que, cuando hay un tiroteo, siempre se escuchan los disparos con la misma intensidad. Esto afecta demasiado al multijugador, ya que nunca se sabe por dónde vienen los disparos, y es algo realmente incomprensible.

Conclusión

Resistance: Burning Skies es un éxito y un fracaso al mismo tiempo. Por la parte de FPS, el juego es sencillamente espectacular, ya que trae la experiencia shooter como nunca a una portátil gracias al genial sistema de control con los dos sticks, y una campaña y multijugador entretenidos (aunque ciertamente podrían ser algo más). Sin embargo, al mirarlo como juego de la saga Resistance, el título hace aguas por muchos aspectos. La historia es lamentable, y ciertamente, las armas son el único aspecto que redime a esta entrega en este aspecto.

Así que si buscáis tener un buen FPS para llevaros a cualquier lado, Burning Skies os encantará. Si por otro lado queréis una verdadera experiencia Resistance, y por algún casual no jugastéis a Retribution en su momento, os recomendaría que os decantarais por esta opción, que podéis encontrar por 8 euros en la Store y es un juego superior y más completo en todos los aspectos posibles (incluido el multijugador). Pese a todo, Resistance: Burning Skies sirve como una perfecta muestra de lo que se puede lograr en el género, lo que muestra un brillante futuro para los próximos meses para los amantes de los shooters portátiles.

Lo mejor

  • Gran sistema de control. Es una delicia jugar a un FPS de verdad en una portátil.
  • Apartado gráfico bueno.
  • Campaña y multijugador interesantes.

Lo peor

  • Historia muy lamentable y mejorable.
  • IA muy pobre.
  • Le cuesta mucho conectarse a una partida multijugador (aunque luego la conexión es buena dentro de la misma).
  • Le faltan modos al multijugador.
  • Los efectos sonoros son realmente bochornosos.

Ficha

  • Desarrollo: Nihilistic Software
  • Distribución: Sony
  • Lanzamiento: 31/05/2012
  • Idioma: Castellano
  • Precio: 49,95 €

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