Medal of Honor Warfighter

Hablar de Medal of Honor es hablar del creador de todo un subgénero que revolucionó la industria en 1999 al recrear la II Guerra Mundial desde una perspectiva de lo más cinematográfica. No en vano, detrás del título estaba el mismísimo Steven Spielberg, que venía de rodar aquel magno largometraje llamado Salvar al Soldado Ryan, y decidió plasmar toda aquella contienda que marcó para siempre la historia de la humanidad en forma lúdica a través de su pequeño estudio Dreamworks LLC. El juego resultó un éxito de ventas para la primera Playstation y, por supuesto, para la distribuidora, EA, quien se percató del potencial de la IP y decidió comprar la desarrolladora inmediatamente para lanzar al estrellato a la franquicia tres años más tarde con aquella maravilla llamada Medal of Honor Allied Assault (MoHAA), sentando unas bases plagiadas hasta la saciedad por numerosos títulos.

Lo siguiente ya es de sobras conocido por todos, el equipo que se encargó de aquel Allied Assault abandonaba EA para fundar un nuevo estudio, Infinity Ward, y aliarse con Activision para lanzar una nueva saga, Call of Duty. El resto de integrantes de Dreamworks LLC fue fusionado con otro que acababa de adquirir EA, Westwood Studios (reubicados en EA Pacific), creadores de la estrategia en tiempo real (RTS) y fundadores de la conocida saga Command & Conquer, para crear un nuevo estudio llamado EA los Angeles. Una maniobra que no gustó a algunos de Westwood que decidieron emigrar para crear Petroglyph Studios (Star Wars Empire at War, Universe at War o el reciente End of Nations).

Hace dos años, EA decidió reiniciar de cero la franquicia apostando por un conflicto mucho más actual que la agotada II Guerra Mundial. Al frente del desarrollo de la campaña principal estaba Danger Close, hasta ese momento conocida como EA Los Angeles, mientras que los suecos de DICE firmaron uno de los multijugadores más adictivos de los últimos tiempos, aunque algo escaso en modos y con polémica incluida, al ofrecer la oportunidad de encarnar a los talibanes (unas protestas que se acallaron al cambiar la nomenclatura de esta facción por un neutro “fuerza opositora”). El resultado fue un título con un balance demasiado desigual (hasta el punto que ni compartían motor gráfico), con una campaña sin demasiada chispa y llena de los clichés habituales en los FPS bélicos modernos. Veamos si han tomado buena nota de sus errores, ya que en esta ocasión los chicos de Danger Close están solos ante el peligro, ya no está DICE para sacarles las castañas del fuego.

La historia de Warfighter se sitúa tras los acontecimientos del reboot del anterior Medal of Honor aparecido en 2010 y nos vuelve a poner en el papel de los operadores Tier 1 que deben llevar a cabo las más difíciles misiones en territorio hostil. En esta ocasión a los operativos estadounidenses se unen otros operadores como los GROM polacos, los SARS australianos, los SOG suecos o los KSK alemanes, para enfrentarnos a Abu Sayyaf, un grupo islamista separatista con vínculos con Al Qaeda y sede en Filipinas. Volvemos a formar parte del equipo de los US Navy SEALS formado por Rusty, Mother, Voodoo y Preacher, entre otros, y nuevamente nos ponemos en la piel de este último en la mayoría de las misiones, que iremos alternando con otras donde encarnamos a Stump. En esta ocasión todo gira en torno al tetranitrato de pentaeritritol (alias PETN o pentrita), uno de los explosivos más potentes del mundo. Nuestra misión será infiltrarnos en las células terroristas para encontrar y terminar con esta amenaza.

Esta historia se nos narra a través de secuencias CGI generadas por ordenador de dudosa calidad (solo hace falta ver los rostros de nuestra exmujer y nuestra hija, que nunca sabremos si está riendo o llorando), y pese a que empieza francamente bien, por alguna razón va perdiendo gas a medida que avanza, y no es por falta de ritmo (que tampoco es que vaya muy sobrado) sino porque nos va a dar absolutamente igual lo que se nos cuenta, pues es una mera excusa para liarnos a pegar tiros a árabes y serbios.

Está claro que el guión está más cerca de la mediocridad que de lo meramente correcto. Algo que también sucede en el Call of Duty de turno, solo que en el título de Activision queda hasta bien al no tomarse en serio (al fin y al cabo, esa mezcla de parodia y espectacularidad es la esencia de un COD). En Medal of Honor Warfighter es todo lo contrario y se toma demasiado en serio a sí mismo. Tanto es así que un total de 24 miembros de los SEAL norteamericanos han colaborado con EA como asesores para la campaña, revelando incluso información clasificada que les ha servido para ser penalizados con medidas disciplinarias. Lamentablemente, tanto esfuerzo no se ve recompensado y el resultado es una historia mal contada (¿de verdad hace falta recurrir siempre a los flashbacks?), unos personajes sin carisma con los que no nos identificamos, y lo que es peor, un juego que no logra transmitir en ningún momento ese interés por una trama que, al fin y al cabo, no cuenta absolutamente nada (al final agradecemos su escasa duración). Es cierto que se intenta dotar al personaje principal de cierta profundidad y sentimientos humanos (esa madre e hija que se quedan en casa preocupadas mientras nos vamos a la guerra), a modo de homenaje al soldado que abandona su hogar para defender a su país en el típico acto de patriotismo americano. Por desgracia, pero el poco esfuerzo e ímpetu que le ponen lo dejan en un mero intento.

La campaña es corta, llevándonos poco más de cinco horas terminarla, y nos invita a viajar por todo el mundo y no únicamente a Afganistán como en el primer MoH. Buscando ese punto de realismo que comentaba anteriormente, todas estas misiones están basadas, no solamente en hechos reales, sino también en escenarios auténticos como Dubai, Manila, Pakistán, Mogadiscio o esa bonita ciudad filipina llamada Isabella. A consecuencia de ese mal gusto por contar la historia nos moveremos por todas estas localizaciones sin tener demasiado claros los motivos que nos llevan a ello. Por otra parte, el juego nos devuelve al shooter pasillero escriptado en el que no se abre la puerta hasta que no terminamos con todos los enemigos, aunque eso sí, se agradece que no aparezcan esas absurdas oleadas de enemigos que salen todos de una habitación de 2×2 o el no tener que hacer el Touch Down de nuestra vida para llegar al punto indicado en el escenario antes que nos alcancen (lo siento Activision, pero esto roza la cutrez más absurda, ya no solo del género al que pertenece, sino de todo el panorama videojueguil).

Hay un par de momentos que consiguen llamar nuestra atención gratamente, como el rescate de unos rehenes o el momento de la persecución en coche por un barrio residencial, en el que debemos escondernos bajo el cobijo de árboles, parkings o gasolineras, sencillamente brutal. Pero que una situación ajena al género FPS sea lo mejor del juego, francamente dice mucho de este Warfighter.

Todo el realismo incluido en el juego parece que se hayan olvidado de aplicarlo a una IA bastante mediocre. Durante todo el juego vamos acompañados de nuestros compañeros de pelotón que no serán capaces de darle a nadie aunque lo tengan a medio metro. Pero la IA rival tampoco va muy sobrada, es cierto que por norma general usan bien las coberturas, pero en algunas ocasiones no saben dónde esconderse (se supone que conocen bien su territorio, ¿no?) y como ya es habitual en este tipo de juegos, se olvidarán por completo de todo nuestro pelotón e irán única y exclusivamente a por nosotros.

Un interesante Multijugador por parejas

En cualquiera de los modos de juego los jugadores son agrupados por parejas, dónde conocemos la posición de nuestro compañero en todo momento, para hacer batallas de hasta 20 jugadores. Una mecánica que pretende huir del lobo solitario de un Call of Duty y primar el juego en equipo con puntos extras al colaborar con nuestro compañero, ya sea curándole, cubriéndole o vengándole (lo suyo, obviamente, es jugar con alguien que conozcamos). Al morir aparecemos a su lado, siempre y cuando no esté en una situación muy comprometida (bonito detalle este Respawn). Una ligera vuelta de tuerca en un apartado dónde es difícil innovar, y que francamente, resulta muy disfrutable por la propia naturaleza y diseño de los escenarios, hechos a conciencia para potenciar este aspecto de la cooperación. De la misma forma que el anterior MoH, los modos de juego se sitúan a medio camino entre Battlefield y Call of Duty, donde a parte de tener a clásicos como Todos Contra Todos, Duelo por Equipos o el de controlar unas posiciones en forma de banderas (Control del Sector), tenemos interesantes propuestas como Home Run, Misión de Combate o Zona de conflicto, modalidades dónde más se aprovecha este sistema de mini escuadrón. El primero es un Captura la Bandera por rondas, en las que la bandera no vuelve al punto original sino que va cambiando; en el segundo, un equipo tiene que colocar una bomba en tres puntos sucesivos del mapa, y el otro evitarlo; para ello el equipo atacante dispondrá de 100 vidas que si son consumidas antes de colocar las bombas pierden la partida. Por último, Misión de Combate nos obliga a defender cinco emplazamientos (una por pareja) para activar o desactivar la bomba que hay puesta al azar en uno de ellos.

Es importante destacar el alto grado de personalización, que empieza por las distintas clases de que disponemos (asalto, exploración, francotirador, armas pesadas, etc., cada uno con una habilidad propia) y continua con una división de las 12 fuerzas especiales del resto del mundo (menos España, por supuesto), más los habituales perks, las rachas de baja y toda la cantidad de accesorios para personalizar nuestro armamento (mirillas, silenciadores, lanzagranadas, empuñaduras, camuflaje, etc.) o la posibilidad de editar el aspecto de nuestro soldado. Como ya es habitual en este tipo de juegos, a base de horas y experiencia se van desbloqueando nuevas opciones para equipar, nuevos apoyos que desbloquear y un sinfín de opciones por explorar. Un aspecto que le aporta profundidad a este gran apartado.

Por desgracia no todo es tan bonito como parece, y siguiendo la tónica general de todo el título, encontramos algún que otro bug que nos hace renacer fuera del escenario, o hace hundimos en el mapa como si de arenas movedizas se tratase o finalizaciones súbitas e inesperadas en algunas partidas (nada que no pueda solucionarse con un parche, pero que viene a demostrar cierta dejadez). El diseño de escenarios es bastante correcto, bien equilibrado para los distintos modos de juego y para cada tipo de jugador, aunque sí es cierto que hay demasiados rincones para que toda la fauna de camperos plante su tienda de campaña (atrás quedaron aquellas partidas en Bad Company 2 dónde plantábamos cargas a la base de un edificio para derrumbarlo, matando a todos los camperos que estuvieran en él). Eso sí, no hemos apreciado nada de lag, lo cual siempre es un aspecto a valorar y agradecer (y con 20 jugadores en la partida).

A nivel técnico se puede apreciar que Danger Close no se siente cómoda con el motor Frostbite 2.0 prestado por los suecos. En ningún momento han sido capaces de dominar tal potencia ni de sacarle partido, y pese a que el juego cumple, no llega a las cotas de calidad de su hermano mayor Battlefield 3 ni por asomo. Lo peor no es la ausencia por completo del conocido Destrucción 2.0, que nos ofrecía un nivel de destrucción de escenarios admirable, sino que incluso han sido descuidados con la escasa calidad de algunas texturas, el siempre molesto clipping o, lo que todavía es más grave, ciertos bugs que nos obligan a reiniciar el punto de control en la campaña. Hubiese sido mejor apostar a lo seguro, como ya hicieran el año pasado con Unreal Engine 3 y que no les dejó tan tirados como ahora.

Gráficamente tenemos un título bonito y muy bien ambientado, con un buen trabajo de iluminación y bastante estable en la tasa de imágenes por segundo. En el apartado de sonido nos encontramos con un doblaje muy bueno, siguiendo la cuidada línea habitual de EA en este ámbito. La banda sonora no desentona en absoluto, pero tampoco destaca en ningún momento (echamos de menos a Linkin Park). En cambio los efectos de sonido presentan serios problemas de mutismo, en varias ocasiones nos hemos encontrado disparando una ametralladora de posición sin hacer el menor ruido (un detalle muy feo), en lo que es otro fallo más a añadir a la larga lista de errores que tiene el producto.

Conclusión

Resucitar una saga muerta y convertirla en un digno competidor del todopoderoso Call of Duty, mientras dan descanso a su saga fetiche, Battlefield. Esa es la intención de EA con la franquicia que fue en su día un referente para todos los demás shooters, y que se sirve ahora de otros para este nuevo regreso, tomando prestados todos y cada uno de los tópicos que Infinity Ward estableció hace ya 7 añitos. Todo parece sacado del manual del shooter bélico moderno, ese que creó la franquicia de Activision y que todos toman como referencia en esa encarnizada batalla por conseguir el récord de clichés por segundo, porque todos quieren ser como Call of Duty. Es como ir al super con una lista de la compra de situaciones random (puestas ahí sin importar apenas si quedan bien o mal): situación de francotirador, tengui!, manejar una ametralladora de posición, también, persecución en coche, adelante, inserción a cámara lenta, por qué no, momento de sigilo… (me extraña que no pilotemos un AC-130), es decir, nada nuevo, nada que sorprenda, sin arriesgar, sin revolucionar, y lo que es peor, sin aprender de los errores cometidos con el anterior MoH; y esto en un género tan trillado como el FPS se paga caro, condenándolo a vagar en esa “zona de nadie” y alejándolo de los referentes actuales de la escena shooter.

No os voy a engañar, como fan de la saga esperaba más, mucho más. No es un mal producto, pero su exceso de conformismo, falta de personalidad o el hecho de no encontrar su sitio por acomodarse en esa posición a medio camino entre Battlefield y Call of Duty, hacen de Warfighter un shooter del montón, lleno de clichés y tópicos de los FPS bélicos, todo demasiado genérico. Vendría a ser como freír distintos tipos de patatas con el mismo aceite, todas las patatas sabrán igual, pero solo las más ricas y sabrosas serán las que más consumiremos, y está claro que Medal of Honor Warfighter no es de esa clase de patata. El multi nos entretendrá un rato porque es divertido y tiene buenas ideas muy bien implementadas, pero en menos de un mes nadie le hará ni caso, igual que sucedió con Killzone 3, Resistance 3, Homefront y otros tantos más, porque para eso ya tenemos Battlefield 3, Halo 4 y Black Ops 2.

Sinceramente, no me creo que ya se le haya sacado todo el jugo a este género (miren a Halo 4, ¡hombre!) y Medal of Honor Warfighter es la cabeza de turco de tanto clon obsesionado con reciclar una y otra vez las ideas de ese modelo de shooter que ya ha agotado la fórmula. EA debería darse cuenta que no hay sitio para otro refrito más y debería arriesgar y apostar por propuestas más frescas, pues está demostrado que triunfan, y sino que se lo digan a Dishonored, Deus Ex HR, Metro 2033 y, por qué no, Bulletstorm, por poner algunos ejemplos.

Lo mejor

  • Multijugador entretenido y variado
  • Genial la mecánica de parejas del multijugador
  • Ese momento del escondite con el coche, brutal

Lo peor

  • La historia y el guión no hay por donde cogerlos
  • Producto poco pulido, con bastantes fallos y bugs. Danger Close no está a la altura
  • Mala implementación del robusto motor Frostbite
  • Todo demasiado genérico, reciclando fórmulas de otros. Le falta identidad propia

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