Fuel Overdose

Los juegos de carreras con perspectiva cenital nos llevan dando horas de diversión desde hace muchísimo tiempo. Títulos como Micromachines, Death Rally o muy recientemente el genial MotorStorm RC son buena prueba de ello. Además, en pleno 2012, todo el tema del apocalipsis tiene un tirón enorme.

Juntando ambos elementos y muchas ganas de innovar, los chicos de I-Friqiya (un estudio independiente de tan sólo cuatro miembros) nos traen Fuel Overdose. El objetivo del título es bien claro: hacernos pasar un buen rato con una experiencia tanto clásica como novedosa al mismo tiempo. ¿Lo habrá conseguido?

El universo del juego es bastante oscuro. En el siglo XXI no sólo ha habido un terrible cambio climático que ha hecho inhabitables muchas zonas del planeta, sino que además provocó una enfermedad llamada Lilith. A pesar de que se logra crear una vacuna para contrarrestar sus efectos, ésta crea una enorme adicción. Con todo en caos, los supervivientes se agrupan en clanes por todos el mundo, y Consortium es el más poderoso al hacerse con todas las reservas de vacunas. Para que los demás clanes puedan conseguirlas, deben de participar en la Carrera del Caos.

Ese es el punto de partida del título, que veremos desarrollado según vayamos completando el modo historia con los diferentes personajes, que se apuntan a esta peligrosa prueba por diferentes motivos además de ayudar a su clan. En un principio, el argumento de cada corredor no es que sea gran cosa, aunque algunos sí que tienen historias interesantes. Sin embargo, la forma de narrar esta historia podría estar algo mejor, ya que para tener una mejor idea de todo lo que pasa con cada personaje es esencial leer su sección en la parte de “Ayuda” del juego, que no se desbloquea hasta que hemos terminado el argumento.

El desarrollo de este modo es bastante básico: disputaremos diferentes carreras, siendo necesario quedar como mínimo el cuarto para seguir avanzando, o cumplir un objetivo específico. Entre las pruebas veremos las escenas que avanzan la historia, que son planos estáticos en los que vemos a los modelos de los personajes sobre un fondo. No es algo muy elaborado, pero cumple su función.

¿Y cómo se desarrollan las carreras? A primera vista, estamos ante un típico arcade de velocidad con vista cenital en el que además podemos usar armas. Esto es lo básico, ya que la mecánica jugable esconde mucho más que eso. Antes de cada prueba tenemos una cantidad de dinero que invertir en las armas que usaremos en la carrera, ya sea por la cantidad de munición o su potencia.

Estas armas son la ametralladora, misiles y minas. Un accesorio que se hace bastante importante (sobre todo en el multijugador) es el garfio, con el que podemos usar a los rivales para darnos impulso, engancharlo en las curvas más cerradas para tomarlas más fácilmente o incluso electrocutar a los rivales que tengamos pillados (aunque hay que tener cuidado, porque nos pueden devolver el golpe). Por último, tenemos los detonadores para las bombas que están desperdigadas por el escenario, y que nos pueden venir de perlas para acabar con los rivales a los que no tengamos cerca.

Además de todo esto, cada corredor tiene una habilidad especial y ataques “super” o “ultra”, como ocurre con los juegos de lucha. Para realizar estos ataques, primero habrá que llenar la barra de “Berserk”, y luego para activarlos hay que hacer una secuencia de movimientos con el stick derecho. O si preferimos ponernos a la defensiva, el contenido de esta barra lo podemos usar para activar el escudo y defendernos de los ataques enemigos.

Por si todo esto no es suficiente, cada coche (que a su vez tienen varios niveles de mejora para comprar) tiene unos pros y unos contras, que los hacen mejores para estilos de juego concretos. Así que la profundidad jugable del título es sorprendentemente alta para un juego de este género. Además, tener que pensar en muchos de estos elementos en mitad de las carreras cuando vamos a toda velocidad es bastante emocionante. Pero claro, hay que adaptarse, ya que al principio resulta bastante abrumador tanta información. Por suerte, hay un genial tutorial al que acceder siempre que lo deseemos que nos explica todo lo que podemos hacer al detalle.

Si la parte táctica y de acción de las carreras funciona muy bien, la conducción no se queda atrás. Las físicas son puramente arcade, pero al mismo tiempo, hay que tener mucho cuidado con las explosiones y las colisiones, ya que nos pueden hacer volcar con mucha facilidad. Por eso, el uso del botón Select para volver a la pista es muy frecuente en todas las carreras.

Al reaparecer hay un problema que al principio molesta mucho. En un juego arcade, el botón del acelerador está casi siempre pulsado, y sin embargo, si lo mantenemos cuando reaparezcamos, el juego no lo reconocerá. Es necesario empezar a acelerar cuando el coche toque el suelo una vez haya reaparecido, o si no estaremos parados. Tras unas horas se le coge el truco a esta situación, pero al principio es un problema que se me hizo muy pesado.

Tantos trompos y vueltas de campana, unido a lo estrechos que son los circuitos, dan lugar a carreras bastante caóticas, que es precisamente la gracia que tiene el título. Sin embargo, lo que en un principio no es tan divertido es la cámara. Al contrario que en MotorStorm RC, donde había varias opciones para escoger la que mejor se adecuaba a nuestro estilo de juego, aquí sólo contamos con la de serie. Y su problema es que se mueve muchísimo. Esto hace que visualmente las carreras estén mejor y demás, pero algunos giros de la cámara resultan confusos, además de que a veces, algunos efectos visuales quitan visibilidad.

Todo es cuestión de acostumbrarse y cogerle el truquillo (igual que a todo el sistema de mejoras y combate), por lo que según vamos jugando, vamos mejorando muchísimo y nos lo empezamos a pasar en grande, pero la primera toma de contacto es bastante durilla.

Precisamente para ir haciéndonos con los controles y la mecánica del juego están los modos offline. Además del modo historia, tenemos otras tres opciones. En “Carrera Libre” podemos participar en pruebas sueltas, mientras que en “Campeonato” nos enfrentaremos a unos torneos en los que iremos desbloqueando circuitos (hay cinco en total, cada uno con cuatro modificaciones diferentes). En “Desafío” nos enfrentaremos a 30 pruebas que pondrán a prueba nuestras habilidades, ya sea en carreras contrarreloj, de supervivencia, destruyendo a todos los rivales o de derrape.

Todos estos modos nos proporcionan una experiencia offline muy completa y entretenida, pero donde se encuentra la verdadera diversión del juego es en el multijugador. Por desgracia, no hay ningún tipo de multijugador offline, por lo que la única forma de jugar con más gente es a través de Playstation Network.

Al igual que las pruebas offline, siempre habrá 8 corredores en pantalla. Si los 8 no son jugadores humanos, se rellenan los huecos con bots. Si bien la IA ofrece un reto interesante, una vez sabemos cómo actúa, es fácil ganar las pruebas. Esto cambia por completo al jugar con otros usuarios, ya que si el gancho le veía muy poca utilidad compitiendo contra la máquina, esto cambiaba radicalmente en el online. La sorpresa de no saber lo que va a hacer el rival es muy buena, y al tener tantas opciones, hay que estar preparado para absolutamente todo. Eso sí, es muy recomendable entrar al multijugador con un coche mejorado o con el mejor coche del juego, ya que si no es realmente complicado ganar.

La conexión durante las partidas que he podido disputar (antes del lanzamiento no había apenas gente en los servidores) era bastante buena. Sin embargo, parece ser que hay un problema con la versión en español del juego a la hora de buscar partidas (a mí no me ocurrió), y que mientras buscan la forma de solucionarlo, deja de afectar si se cambia el idioma de la consola.

Gráficamente, el estilo del juego está a medio camino entre el anime y el realismo, lo que crea algo muy vistoso y espectacular. Los niveles representan lugares emblemáticos del mundo, como Nueva York o el Cairo, y es bastante divertido correr por encima de las pirámides, por ejemplo. Igualmente, el diseño de los vehículos y personajes (éstos completamente anime) están muy logrados. Las carreras suelen disputarse de manera muy fluida, aunque en algún momento de mucho caos y explosiones hay pequeños tirones, pero que no afectan al juego.

La música es bastante olvidable, y está más bien de relleno. Por suerte, el mismo juego nos da la opción de usar las canciones que tengamos en el disco duro de la consola para usarlas de fondo, lo cual es mucho mejor. No hay ninguna voz, y los efectos de las armas, derrapes y explosiones no destacan tampoco ni para bien ni para mal.

Conclusión

Fuel Overdose es un juego divertido a más no poder. La profundidad jugable del título es increíble para lo que parece ser un simple arcade de velocidad con vista cenital, y es que tantas opciones en las armas, las habilidades de los personajes y en los vehículos, además del universo en el que ocurren las carreras, le dan personalidad propia al título.

Es cierto que es necesario un tiempo para acostumbrarse a todo lo que ofrece Fuel Overdose, pero una vez lo haces, te encuentras con un título que engancha y que tiene un genial multijugador. Así que si os gusta el género y queréis probar algo nuevo dentro de las carreras arcade, Fuel Overdose os va a encantar.

Lo mejor

  • Jugabilidad muy profunda con elementos clásicos y novedosos.
  • Gran estilo artístico.
  • Experiencia offline muy completa.
  • Multijugador muy divertido.

Lo peor

  • No hay multijugador offline.
  • Hasta que te acostumbras, la cámara y el sistema de reaparición dan importantes quebraderos de cabeza.
  • Música bastante pobre.

Ficha

  • Desarrollo: I-Friqiya
  • Distribución: I-Friqiya
  • Lanzamiento: 21/12/2012
  • Idioma: Español
  • Precio: 11,99 €

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