El rey Arturo

Las épicas aventuras del rey Arturo resurgen con el nuevo juego de Neocore y FX Interactive. El Rey Arturo mezclará el rol por turnos con un componente estratégico durante los combates que viviremos, en una combinación excelente.

En el juego encarnamos a Arturo, quien podrá controlar al resto de caballeros que formen la Mesa Redonda (podemos elegir nosotros mismos que caballeros pertenecen a la orden) mientras cumplimos misiones, aventuras, encargos, alianzas antiguas,… unificando de nuevo todo el territorio que conforma Britania.

¿Estáis preparados para controlar el poder de Excalibur? Seguid leyendo si os creéis capaces…

Al iniciar el modo Campaña, nos encontramos con un mapa territorial de Britania, seccionada en varios territorios menores gobernados cada una por su propio rey. Nosotros solamente controlaremos Cornualles, un pequeño territorio de los que forman Britania, con nuestro primo (el primo de Rey Arturo, vamos) como héroe principal, con el objetivo de unir todos estos territorios bajo la misma bandera: la nuestra. Por el mapa, aparte de los enemigos, podremos encontrar edificaciones varias que nos conferirán ciertas ventajas si están dentro de nuestros territorios (edificaciones pasivas) o si nuestro héroe se encuentra en esa situación (edificaciones activas). Destacar que para controlar nuevos territorios a parte de derrotar enemigos deberemos controlar todas las edificaciones que se encuentren en su interior. Además podremos construir nuevas edificaciones para defendernos de los ataques enemigos que no se quedarán impasibles cuando conquistemos alguno de sus territorios (a veces con solamente entrar en su territorio, ya será sinónimo de enemistad con ese pueblo).

Tras unas pequeñas indicaciones como tutorial para aprender a movernos por el escenario, podremos realizar varias misiones, que van desde defender una ubicación concreta del ataque de un rey enemigo, a conquistar cierto territorio, eliminando a las tropas y héroes enemigos, y ocupando luego las edificaciones de dicho territorio. A parte de estas misiones principales, contamos con algunas otras menores, que sucederán a modo de sucesión de pantallas, en las que deberemos tomar algunas decisiones para completarlos (algunas misiones acabarán con una lucha a muerte contra alguien, que si hubiéramos decidido bien, podría ser un héroe que se uniera a nuestras filas, por ejemplo).

Y aquí es cuando llegamos a una de las partes que más relación tienen con el rol, y es que El Rey Arturo no tendrá un mismo camino para todo los jugadores: según nuestras decisiones, nuestros vasallos se comportarán de una manera u otra, si somos honorables, nos respetarán, pero si somos más bien autoritarios, nos temerán (todo esto se puedo controlar desde una pantalla llamada Tabla de moralidad, donde según como evolucionemos, seremos de una facción o de otra, comportando así que podamos acceder a ciertos poderes o unidades aparte de las generales).

Por si fuera poco, cada personaje tendrá su propia personalidad, regida por ciertos rasgos que hará que el trato con unos sea diferente que con otros, logrando así que debamos averiguar qué hacer en cada momento, para conseguir siempre el resultado más favorable; al igual que si hacemos unas acciones, o tomamos ciertas decisiones no tendrán la misma repercusión sobre unos caballeros de la Mesa Redonda, que sobre otros.

Todo esto es el ámbito rolero por turnos, que se moverá a estación por turno, por lo que cada cuatro turnos habrá pasado un año entero en el juego (En invierno nuestras tropas se montarán un campamento y no se moverán por lo que será el momento para que las unidades suban de nivel si alcanzaron la experiencia necesaria durante las otras estaciones y para invertir en investigación; verano por lo contrario es el mejor momento para movernos por el mapeado; en otoño se recogen las cosechas que alimentan a nuestros ejércitos y se recaudan los impuestos; y durante la primavera surgirán nuevos eventos y misiones). Y combinado con todo esto está la estrategia del combate.

Cada vez que empecemos una batalla, dispondremos de una zona marcada por banderines azules donde colocar nuestras unidades. Cuando esto esté hecho, iniciamos el combate y vemos dónde están situadas las unidades enemigas, y las estructuras de interés. Estas estructuras al igual que las del mapeado, darán beneficiosas bonificaciones a las unidades así que deberemos (aunque no es obligatorio para ganar, sí nos hará las cosas más fáciles) ir a conquistarlas. Tras esto, deberemos arrasar con el ejército enemigo, intentando minimizar nuestras bajas, moviendo eficazmente nuestras unidades por el mapeado (ahora sin turnos, es todo pura estrategia), usando el terreno a nuestro favor (si estamos en zona boscosa, podremos hacer emboscadas al igual que no veremos las unidades enemigas escondidas ahí; o si nos encontramos en terreno abierto, cambiar nuestra formación para minimizar el daño de las flechas enemigas en nuestros soldados).

Disponemos para el combate de un número limitado de hordas que conformarán nuestro ejército, estando estas limitadas por un número de unidades marcado, según cada unidad. Contamos con 3 tipos de unidades: generales (iguales para todas las facciones), especiales (propias de cada facción) y los héroes (que según sus creencias y características pertenecerán a unas facciones u otras). Estas unidades por su lado, se dividen de nuevo en otras clases: arqueros, infantería ligera, infantería pesada, lanceros, caballería y caballería pesada, habiendo diferentes unidades en cada sección.

Además del modo Campaña, contamos con un modo Batalla Rápida donde podremos elegir entre 30 elaborados mapas, donde luchar contra un enemigo controlado por 5 niveles diferentes de IA (desde principiante a muy difícil), eligiendo también nuestra facción y el grueso de los ejércitos iniciales. Además podremos elegir qué unidades conformarán nuestras filas y las filas enemigas antes de entrar en combate y guardar nuestros ejércitos para futuras batallas rápidas. Por el resto, funciona igual que cualquier combate en el modo campaña.

Un modo para editar escenarios hubiera dado un toque especial a este Batalla Rápida, pero su carencia hará que juguemos en escenarios que ya conocemos del modo campaña, aun teniendo treinta mapas donde elegir.

Apartado gráfico bueno para el mapeado por turnos, pero es en el estratégico donde vemos todo su esplendor: las batallas serán un festival visual, donde la magia e incluso los efectos meteorológicos como lluvia y rayos (según la estación en la que luchemos, o el mapa) serán de gran calidad. Por otro lado a parte de poder combatir en cámara aérea, dispondremos de cámara cercana regulable mediante zoom, donde aún notaremos más esta calidad gráfica.

Los escenarios están muy bien recreados, y aunque algunos son muy parecidos entre ellos, disponemos de 30. Los detalles como la hierba se ven geniales por muy cerca que estemos, y son de una tamaño más que adecuado (suerte que podemos adelantar la velocidad del tiempo hasta 4, para poder recorrer las bastas tierras donde lucharemos).

El apartado sonoro tampoco se queda atrás, y coronará las batallas con el ambiente necesario según la situación en que nos encontremos, y las voces de los personajes ayudarán aun más a meternos en el momento.

En algún momento tendremos tantas opciones, que se nos olvidará utilizar alguna (podemos incluso casar a nuestros caballeros con damas voluntarias, o incluso torturar a los héroes que derrotemos para que nos den información sobre las tropas de su soberano), pero la combinación de rol con estrategia que nos brinda El Rey Arturo hará de este un juego que no pasará por alto a los jugones, aunque tampoco se convierta en un referente del mercado, ya que en algunos momentos el jugador puede verse sobrepasado por la cantidad de opciones que tiene a mano.

Para terminar, listaremos los requisitos mínimos que el juego requiere:

Windows XP / Vista / Seven
Pentium IV 3.4 GHz
1 Gb de memoria RAM
7.4 Gb de espacio en disco duro
Tarjeta Gráfica de 256Mb (ATI Radeon X700, NVidia 6600 o superiores)
DVD-ROM
Tarjeta de Sonido

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