Disciples II Anthology

Si hace poco os mostrábamos Sparta II, juego de estrategia en tiempo real, hoy llega a vuestros ojos otro de FX Interactive: Disciples II Anthology que incluye el juego original Disciples II más una expansión que aporta la raza de los elfos y su campaña al juego, que originalmente no estaba.

Disciples II Anthology es un juego de rol mezclado con un componente táctico que nos recuerda mucho a Heroes of Might and Magic. Avanzaremos por la partida a modo de turnos entre nosotros y nuestros enemigos como si de un juego de mesa se tratara.

Seguid leyendo si queréis saber qué nos ha parecido.

Solo al empezar a jugar, ya nos salta una pantalla de selección entre las dos formas de juego que hemos comentado: O el juego original llamado Gallean’s return, o el juego que incluye la raza elfa denominado como Rise of the Elves. Nosotros seleccionamos la de los elfos ya que también incluye el resto.

Entramos al modo campaña y nos encontramos con cinco razas: No muertos, Elfos, Humanos, Enanos, y Demonios. Después de elegir raza nos toca elegir un señor y su retrato; ¿A que nos referimos con esto? Este “señor” será nuestro líder, a modo de subclase podremos elegir señor guerrero, señor mago, o señor espía, y cada uno con sus bonificaciones.

Al empezar, disponemos de un líder y de una ciudad, con el objetivo de no perderla y de llegar a la ciudad enemiga para acabar con su líder (que normalmente también saldrá a buscarnos o quitarnos la ciudad si no la tenemos suficientemente protegida). Nos encontramos ante un gran mapa repleto de eventos por él: combates, recursos abandonados, mejoras, equipo,… y para llegar a todo esto tendremos que ir paso a paso, nunca mejor dicho. Contamos con un medidor de pasos y un límite de pasos a dar en el turno actual y al acabar el número de pasos se nos acabará el turno (aunque no tenemos que dar todos los pasos, podremos pasar turno en cualquier momento, con tal de ganar recursos si los necesitamos o esperar a que sea el enemigo el que se acerque a nosotros).

Lo más posible es que nos encontremos enemigos a la mínima, así que más vale saber cómo funciona el combate; al empezar uno, veremos nuestras unidades frente a las enemigas y solo podremos atacar a la que esté enfrente nuestro si somos atacantes cuerpo a cuerpo (hasta que la eliminemos y podamos ir a por otra) o a cualquiera si tenemos un arco. También funciona por turnos: empieza nuestro líder y ataca, luego nos ataca otra unidad, y así hasta que solamente quede un bando, mientras que los huesos del otro bando yace a nuestros pies.

Podemos utilizar durante el combate todo tipo de objetos o pociones para conseguir ventaja sobre el otro grupo, o recoger acólitos en la ciudad para que nos curen durante nuestros periplos.

Aun así no tenemos que luchar todo el combate si no queremos, podemos optar por una resolución del combate instantánea o simplemente quedarnos de brazos cruzados mientras luchan nuestras tropas automáticamente. Y si vemos que no vamos a conseguir ganar, optar por rendirse a costa de una reducción en nuestros fondos.

Una vez ganamos, recibiremos experiencia por ello, que se repartirá entre los integrantes de nuestro grupo, pero si perdemos tampoco pasará gran cosa, podremos resucitar a nuestro líder en la ciudad si disponemos de un templo previamente construido, o reclutar otro líder y tropas para formar un nuevo grupo, eso sí perderemos lo que el líder caído tuviera por equipo.

Dispondremos de varias unidades, pero se reducen a cuatro tipos: cuerpo a cuerpo, ataque a distancia, hechiceros y especiales; y cada una de ellas cuenta con formas mejoradas que podremos conseguir construyendo y ampliando las edificaciones necesarias.

Aunque cada raza dispone de unidades totalmente diferentes, todas se basan en el mismo principio que hemos nombrado, cuatro tipos, aun así el repertorio es amplio (más de doscientos enemigos diferentes) pues existen algunas unidades neutrales que no pertenecen a ningún jugador o raza diseminadas por el mapa, como goblins, orcos, ogros, nigromantes que le dan un toque fresco tras luchar siempre contra las mismas típicas unidades en otros juegos.

Estas unidades al igual que nuestro líder subirán de nivel almacenando experiencia y si tenemos las construcciones pertinentes evolucionarán a otras de nuevas (una misma unidad puede evolucionar en diversas según los edificios que construyamos, por ejemplo el acólito puede llegar a ser sacerdote o clérigo, si construimos una iglesia o un monasterio). El líder por el contrario, no cambiará, pero si lo harán sus atributos (fuerza, vida, iniciativa,…) y habilidades convirtiéndole en una importante máquina de matar en nuestro grupo.

Con tal de mejorar a nuestro héroe, podemos equiparlo con todo tipo de objetos que nos encontremos por el mapa para mejorar nuestros atributos o utilizar objetos que tengamos en la mano para el combate, como orbes de invocación u otros.

Otro elemento importante en las partidas será nuestra ciudad que funcionará a modo de base donde reclutar nuevas unidades, construir edificios, guardar objetos o simplemente descansar para reponer fuerzas.

Alrededor de la ciudad, en el mapa, aparecerá un terreno característico de la raza que irá aumentando según avancen los turnos, por ejemplo para los humanos, aparece un campo de hierba o para los demonios un campo de lava. Dentro del radio de acción de este campo, todas las fuentes de recursos que haya como minerales o aserraderos estarán bajo nuestro control produciendo cada día un cierto número de materias según el número de fuentes de recursos controlemos.

Nos podremos hacer con nuevas ciudades si llevamos nuestro líder con tropas a ésta para conquistarla, pero no tendrá las funciones de la ciudad principal, tan solo nos servirá para aumentar el terreno que controlamos y ganar más recursos. Añadir que suelen estar muy bien protegidas por las tropas enemigas, y las deberemos reforzar una vez estén bajo nuestro poder, ya que el enemigo no escatimará en intentarlas recuperar.

Las ciudades son muy importantes para determinar la victoria o la derrota en las partidas, ya que si perdiéramos la ciudad principal tendríamos todas las papeletas para perder la campaña, pues perderíamos la fuente de ingresos primordial, y por lo tanto la forma de reclutar unidades.

Al acabar la misión que tengamos se nos da la posibilidad de seguir con uno de los héroes que tengamos entre nuestras filas, y cinco de los objetos almacenados durante la misión; en la siguiente deberemos reformar nuestro ejército para poder enfrentarnos a los nuevos peligros, cosa un poco molesta, ya que si en un nivel nos hacemos fuertes, en el siguiente tan solo dispondremos del líder y las pocas tropas que siempre dan para defender la ciudad principal.

Pasando a las características técnicas, tiene unos detalles gráficos excelentes tanto en las texturas del mapa o de la ciudad, como en la representación de las unidades, pero a costa de un número de animaciones mínimo, pues la mayoría de los elementos son estáticos y pocas cosas se moverán en el mapa (a excepción de las alas por ejemplo, si tenemos un ángel o un demonio como líderes y detalles parecidos, como el agua) y todo esto sin pedir demasiado al ordenador.

Todo viene a un perfecto castellano, tanto en texto como doblaje y el sonido es espectacular, tanto en ambientación durante la exploración como en combate, hasta el punto de encontrarnos cerca de la ciudad y escuchar murmullos de gente (aunque si entramos en la ciudad los murmullos paran, cosa que no hemos encontrado lógica).

A parte del citado modo campaña, contamos con multijugador online, como viene siendo en la mayoría de juegos. Este además de incluir un online contra varios jugadores, cuenta con un modo multijugador offline para jugar varios en el mismo ordenador, ya que al ser por turnos no es necesario estar todos los jugadores que participen en la partida a la vez, cosa a la que ya no estábamos muy acostumbrados. Sea online o offline, las partidas funcionan de las misma manera que en modo campaña: acabar con los líderes enemigos, y sus ciudades.

Eso sí, nos encontramos ante un juego con un alto nivel estratégico y con las posibilidades que siempre nos ofrece un RPG, por lo que no debería pasar por alto para los más exigentes en el género, aunque no aporta nada nuevo, nos proporcionará horas de diversión por cada una de las cinco campañas que posee. Por otro lado puede resultar algo difícil aun estando en el menor nivel de dificultad, lo que agradará a los jugadores que quieran superar grandes retos. En cambio, el hecho de que sea por turnos puede cansar a los que estén acostumbrados a juegos de estrategia más dinámicos y rápidos.

Para terminar, listaremos los requisitos mínimos que el juego requiere:

Windows XP / Vista / Seven
Pentium IV 1 GHz
512 Gb de memoria RAM
2.5 Gb de espacio en disco duro
Tarjeta Gráfica de 8Mb
DVD-ROM
Tarjeta de Sonido

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Comentarios

  1. Pues la verdad es que llegado a cierto punto me pareció algo demasiado complicado para haber elegido “fácil” xD

    Si de verdad te gustan de este estilo no te decepcionará! 😉

  2. en el nivel 6 mes o menos de la campaña de demions
    tenes idea de como puedo vencer a uther??
    tengo a mi lider en nivel 9 y a 4 demionios en su maximo nivel
    y sin embargo no lo puedo ni lastimar mas q es un enemigo de 1600 puntos de poder

    si me podes ayudar gracias
    sino no importa

  3. Pues la verdad es que también me dio muchos problemas, y no se si fue ahí donde me quede… Lo único que te puedo recomendar es que intentes buscar nuevo equipo para tu héroe, para mejorar sus parámetros, pero sobretodo, que te recorras todo el mapa matando bichos para seguir mejorando.
    Mira a ver si puedes contratar algún ejercito mas, para atacarle primero y matar algunas tropas, y luego ves con tu ejercito principal cuando ya esté un poco tocado: si lo haces rápido, no le darás tiempo a que recupere sus fuerzas! 😉

    Suerte!!

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