Gran Turismo

Si pensamos en realismo, velocidad y Playstation lo primero que nos viene a la cabeza es Gran Turismo. Este mérito se lo ha ganado a pulso Polyphony Digital con cuatro increíbles entregas demostrando que pueden trasladar el placer de conducir a nuestra consola con una maestría a la que muy pocos desarrolladores han llegado.

Desde que se lanzó a la venta Gran Turismo 4 en 2005 se anunció la llegada de una versión de este título a la recién nacida PSP. Sin embargo, los retrasos se continuaban, y el estudio daba negativas a esta adaptación en pos de Gran Turismo 5 para Playstation 3.

Afortunadamente, en el pasado E3 Sony nos sorprendió a todos con la confirmación de que Gran Turismo llegaría en muy pocos meses, cumpliendo las espectactivas de todos los usuarios. A pesar de esto, el hype tras tantos años de desarrollo está por las nubes, y desgraciadamente vemos cómo este fenómeno hace que este título decepcione en algunos aspectos y deslumbre en otros.

Primero empecemos por lo bueno: el apartado técnico y la jugabilidad, ya que por todos es sabido que Polyphony Digital pone mucho esmero en conseguir un juego que entre por los ojos y sea una delicia en el control.

Así que decir que el aspecto gráfico del título es alucinante no es ninguna sorpresa. Para comenzar, el modelado de los 800 vehículos disponbles (sí, habéis leído bien) alcanza un nivel de detalle nunca visto en ningún juego de conducción de la consola. Por decirlo de alguna manera, nos parecerá ver los coches de un juego de Playstation 2, superando incluso a algunos juegos de esta plataforma en este aspecto.

De esta forma, podremos distinguir a la perfección un coche de otro por echar un rápido vistazo, ver hasta los retrovisores, etc. Tal es el grado de detalle que los chicos de Polyphony Digital han hecho una vista interior que intenta emular a la de los simuladores de la nueva generación. Como os podéis imaginar no llegan ni de lejos a acercarse, pero es un buen intento, aunque todos los interiores sean iguales y tan solo se pueda apreciar el cambio de conducir en el lado derecho o izquierdo dependiendo del vehículo.

El único aspecto negativo respecto a los vehículos es la falta de daños estructuales, o siquiera mecánicos. Por tanto, seguimos con unos coches que parecen tanques indestructibles, ya que no importará el número de golpes que encajemos o la velocidad a la que nos choquemos. Lo único que veremos serán unas chispitas para simular el impacto. Esto no es nuevo en la franquicia, pero por lo menos esperábamos algún arañazo o algo que nos deje con ganas de ver lo que podían conseguir en este aspecto. Así que habrá que esperar hasta la entrega de Playstation 3 para ver cómo resuelven este aspecto.

En cuanto a los circuitos, los más de 30 trazados están realizados basándose en las versiones que ya estaban en Gran Turismo 4. De esta forma nos encotraremos con los circuitos de Laguna Seca, el larguísimo Nurburing, el trazado urbano de Nueva York o el rally del Grand Canyon.

Todos tienen un nivel de detalle muy alto, llegando a un nivel de calidad muy cercano a la última entrega completa de la saga. Sin embargo, tiene algunos problemas de popping en algunos elementos del escenario, apareciendo pequeños elementos elementos de forma repentina, aunque no es para nada molesto.

Afortunadamete, el placer de conducir por algunas de las tazadas más espectaculares del mundo sigue siendo una maravilla, y os aseguramos que ir por Times Square a 200 kilómetros por hora es algo que tenéis que experimentar.

Para reforzar este realismo y el espectáculo se han añadido diferentes efectos gráficos como polvo o público. Ambos aspectos no van a destacar dentro del apartado gráfico, pero son de agradecer.

Como guindilla para el soberbio aspecto visual del juego nos encontramos con unos menús que respetan la elegancia de la franquicia como uno cabría esperar. Por si esto fuera poco, al inicio del juego nos encontraremos con una secuencia CGI de la misma calidad que en las versiones de sobremesa, con algunos momentos realmente sorprendentes.

Y si han puesto mucho empeño en los gráficos, el aspecto sonoro no se queda atrás. En la parte de los coches, Polyphony Digital ha hecho un trabajo sencillamente formidable al conseguir que cada vehículo suena diferente del resto. De esta forma, es absolutamente imposible encontrar dos diferentes modelos suenen de la misma forma.

Además, el ruido del ambiente durante las carreras tiene un realismo excepcional. Primero, podemos observar cómo el sonido del paso de los vehículos cambia notablemente si pasamos de la carretera a la tierra, o la nieve a la hierba, etc. Por supuesto, el efecto en los frenazos y en los derrapes está a un nivel altísimo. Todo esto hace que nos sintamos más dentro del juego, gracias a unos sonidos tremendamente realistas.

Las melodías nunca han destacado especialmente en la saga,y aquí no iba a ser una excepción. Simplemente están ahí para hacer las carreras y demás pruebas un poco más amenas, para que no solo nos quedemos con los efectos sonoros. Al menos se ha añadido la posibilidad de escuchar nuestras propias canciones, aunque ya os avisamos que tendréis que desbloquear esta opción completando los dos primeros niveles de los “Retos de Conducción”, sección en la que nos centraremos más adelante. Es más, en este aspecto podremos contar con consejos en castellano mientras vemos lo que tenemos que hacer, y la calidad de desta voz femenina es muy alta.

Visualmente es una delicia, y jugablemente una exquisitez. Como todos los jugones sabréis, la saga Gran Turismo es uno de los mayores referentes del mundo de los videojuegos en lo que realismo se refiere, y por suerte esta adaptación portátil mantiene el nivel de la franquicia, incluso mejorando algunos elementos respecto a Gran Turismo 4.

Por tanto, cada coche tendrá un comportamiento diferente al que nos tendremos que acostumbrar. Estas variedades dependerán de la tracción del vehículo, y por supuesto, el tipo de terreno. Os aseguramos que cambia mucho la jugabilidad en los diferentes casos, en especial cuando se trate de pasar de asfalto a un terreno inestable.

La física en las colisiones es la parte en la que hay una mejoría respecto a la anterior entrega de sobremesa, ya que ahora es mucho más realista y no parece que los vehículos sean coches de choque al rebotar.

El único aspecto en el que el título os puede jugar una mala pasada es en la trazada, que al ser la primera vez que puede aparecer todo el tiempo en cualquier prueba no está todo lo bien que debería, ya que a veces no nos indica exactamente cuándo frenar, como pasa en el resto de juegos que incluyen esta opción.

Así que, si tiene una jugabilidad de ensueño y un apartado gráfico sensacional, ¿en qué falla Gran Turismo? Pues básicamente en todo lo que concierne a la mecánica del título, por culpa de unos modos de juego increíblemente decepcionantes.

Para empezar, sólo tendremos dos modalidades para jugar nosotros solos, que no se acercan ni de lejos a lo que nos tiene acostumbrados la saga. Uno de los modos será “Retos de conducción”, que son los carnets de conducir con otro nombre, en los que obtendremos créditos con cada sección que superemos. Los diferentes niveles de dificultad estarán dentro de un mapa. En línea recta estarán los seis retos básicos, mientras que hay tres bifurcaciones con unas pruebas más difíciles.

El problema de esta modalidad es que el juego no nos “obliga” a superar estas pruebas si luego queremos participar en las carreras, como pasaba en las anteriores entregas. De esta forma, los usuarios más impulsivos no se verán atraídos por este modo y se quedarán con incluso menos opciones de juego.

Por otro lado, en el modo “Un Jugador” (hay que ver toda la imaginación que han tenido para nombrarlo) podremos disputar tres tipos de pruebas: carrera, contrarreloj o derrape. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que son pruebas completamente AISLADAS, y que nunca dispondremos de una modalidad que vaya midiendo nuestro progreso de una forma atractiva.

De esta forma, pasaremos por diferentes menús para seleccionar todas las opciones de la prueba que queremos disputar (circuito y vehículo básicamente). Así, en las carreras correremos contra otros tres pilotos controlados por la IA (sí, un número de competidores muy decepcionante). En este modo podremos elegir la dificultad de los rivales, que irá aumentando pasando de fácil a difícil en cada circuito en el que compitamos y el número de vueltas. Estos factores, unido a la longitud de la pista, determinará el número de créditos que obtendremos por estar en el podio.

Además, obtendremos puntos para nuestra propia IA dependiendo de la dificultad en la que juguemos. Esto en un principio no nos servirá para nada, pero sí cuando entremos en el modo multijugador del título.

El modo contrarreloj no esconde ninguna sorpresa, y como os esperáis, nuestro objetivo es conseguir los mejores tiempos dentro de cada circuito. Nuestras mejores vueltas se guardarán y podremos correr contra nuestro fatasma, para ver nuestros fallos y buscar una manera de mejorar. Sin embargo, resulta algo chocante que no podamos descargar los mejores tiempos de internet o subir nuestras actuaciones, para intentar así crear una comunidad global.

En las pruebas de derrape, que debutaron en el gratuito Gran Turismo HD, tendremos que completar una vuelta a un circuito, intentando derrapar lo máximo posible y sin dar un trompo, ya que la puntuación que hayamos obtenido hasta ese momento en el sector se perderá. Hay que reconocer que ésta es la prueba más técnica, y la que más tiempo tardaremos hasta que la dominemos. Sin embargo, también es en la que más créditos podremos ganar si lo hacemos bien, ya que nuestra puntuación se traducirá en créditos al final de la partida.

Si en los modos para un jugador sentimos que no hay ninguna progresión y que no hay nada que nos enganche realmente, en el concesionario pasa lo mismo, pero acentuado por otro gran problema.

En el juego, según vamos compitiendo, van pasando los días. Dependiendo de la jornada en la que estemos, únicamente estarán abiertas las ventas para cuatro marcas de coches. Esto impide que podamos ver desde el principio todos los vehículos disponibles en el juego, y además si vemos alguno que nos interesa pero no tenemos suficiente dinero tendremos que esperar otra vez hasta que esa mara esté disponible. Sin duda, no es una decisión acertada en ningún momento, ya que rompe con la naturalidad con la que contaban las anteriores entregas en este aspecto.

Podríamos decir que lo único bueno del modo un jugador es la posibilidad de guardar nuestras repeticiones para visualizarlas en cualquier momento. Estos vídeos pueden estar sacados de las pruebas y de los retos de conducción. Aquí se podrá ver todo el espectáculo gráfico del que hace gala el juego.

Quizá el único aspecto del juego que se salva es el multijugador, aunque tiene otra gran fallo: solo es ad-hoc. Si el juego hubiera salido cuando fue anunciado esto no sería algo muy malo, pero en los tiempos que corren se nos antoja completamente inaceptable que no tenga ningún modo multijugador. Por si esto fuera poco, solo pueden participar 4 jugadores en total, cifra que de nuevo es escasa.

Y decimos que se salva porque ofrece tres modalidades, que básicamente son las carreras rápidas normales o dos modos en los que se van ofreciendo ventajas a los usuarios que van perdiendo y contratiempos a los que ganan. Esto hace que las pruebas sean más reñidas, pero con un número tan pequeño de jugadores es algo muy difícil de conseguir.

Otro aspecto positivo es que ganaremos créditos en este modo. Incluso podremos obtener bonificaciones durante alguna prueba, ya que en momentos al azar un jugador con suerte será marcado, y obtendrá el doble de créditos si gana la carrera. Como podéis ver, parece que los regalan.

El último buen punto de este modo es la posibilidad de compartir coches. Como os podéis imaginar, conseguir los 800 vehículos del juego es una tarea que nos durará mucho tiempo, por lo que ayuda bastante poder compartir coches con nuestros amigos y hacer esta tarea un poco más sencilla. Este intercambio puede ser total con algunos coches, pero lo más normal es que se pase toda la colección de un usuario a otro, pero añadiendo sólo las máquinas que no tenga cada jugador.

Por tanto, Gran Turismo es un juego que decepciona en lo más importante de un juego de velocidad: la diversión. Está claro que jugablemente entretiene, pero la forma en la que están dispuestos los diferentes modos de juego desespera al poco tiempo, y hace que el título se vuelva aburrido al poco tiempo. Es cierto que os durará mucho, porque obtener 800 vehículos no es moco de pavo, pero esta tarea os cansará y cambiaréis de juego. Para rematar la faena, las carreras no son precisamente emocionantes al haber solo cuatro competidores en total, lo cual afecta al modo de un jugador y al multijugador, que además sufre el ya imperdonable fallo de que no tenga ninguna opción online.

Así que si sois unos fans acerrimos de Gran Turismo puede que no os sentáis excesivamente defraudados, ya que las virtudes de la saga siguen presentes en esta entrega (gráficos y jugabilidad sobresalientes), pero el desalisado de la estructura del juego echará para atrás a la mayoría de usuarios. Si este último punto no os importa, y os encanta coleccionar coches, entonces sí os lo pasaréis en grande. Para los demás, os recomendamos que busquéis otro juego de velocidad, porque por primera vez, Polyphony Digital nos ha defraudado enormemente.

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