Child of Eden

Desde el lanzamiento de Kinect, la verdad es que no ha habido demasiados juegos (quitando Dance Central y muy poco más) que nos hayan hecho decir “vale, Kinect es una pasada”. Sin embargo, eso fue hasta antes de junio, cuando salió uno de los títulos más esperados (y hardcore, dentro de lo que cabe) para la cámara de Microsoft: Child of Eden. Los antecedentes para tener un grandísimo título estaban ahí: venir de la mano de Tetsuya Mizuguchi y seguir el estilo (en cierto modo) del gran Rez. Pero claro, aun así la incertidumbre de si un control sin mandos puede ofrecer algo que realmente enganche sigue presente. ¿Conseguirá Mizuguchi volver a sorprender como hizo con Rez o perderá el ritmo musical de este gran desarrollador?

Child of Eden Logo

La historia en este juego no es que importe demasiado. En esencia, estamos en el futuro, internet se llama Eden y estamos intentando rescatar a una chica llamada Lumi dentro de este ciberespacio, que por alguna razón se ha vuelto corrupto. ¿Cómo lo haremos? Disparando a toda la corrupción que se nos ponga por delante.

A pesar de que pueda parecer únicamente un juego musical en el que vemos videoclips de lo más psicodélicos, en realidad nos encontramos ante un shooter on-rails, pero sin destrucción ni muerte ni nada por el estilo. Más bien al contrario, ya que la experiencia que supone jugar a Child of Eden puede llegar a ser relajante (y hasta zen) como pocas.

Aunque se puede jugar con el mando, la forma ideal es hacerlo con Kinect. En la configuración estándar, usaremos nuestros dos brazos para apuntar y disparar. Con el derecho emplearemos un láser con el que primero marcaremos a los enemigos, y para disparar moveremos el brazo hacia delante, mientras que con el izquierdo sacaremos la artillería pesada de una ametralladora.

Child of Eden

Escenarios así de curiosos serán una constante

El usar un arma u otra dependerá de los enemigos a los que nos enfrentemos. Por norma general, emplearemos el láser, pero cuando nos empiecen a llegar los disparos o la corrupción de color púrpura, será hora de emplear la trazadora (que así se llama la metralleta). La acción será una constante a lo largo de los niveles, por lo que este sistema viene a las mil maravillas, ya que con un simple gesto cambiaremos de arma sin ningún problema, y os lo aseguro, lo necesitaréis contra los jefes finales. Para rematar nuestro arsenal, tendremos la habilidad “Euforia”, con la que soltaremos una especie de bomba de energía al levantar ambos brazos como si estuviéramos en una montaña rusa.

Con todas estas armas, eso de relajación y zen no le pega mucho al juego, ¿verdad? Bueno, eso es así hasta que empieza la partida. Cada nivel es un recorrido por diferentes aspectos de la Tierra, como la belleza (con flores, mariposas y mucho más) o la evolución (con el genial paso de animales marinos a los aéreos). Todas estas representaciones están hechas a la perfección en lo visual, y lo que es más importante, en la música.

Cada escenario rezuma su propia melodía, algo que también harán nuestras armas. De esta forma, no será extraño que nos pongamos a disparar de tal forma que el sonido del láser pegue con la música que estamos escuchando, o que usemos la ametralladora un rato porque nos gusta el ritmo que forma. Es algo que puede sonar estúpido en palabras, pero que al jugar te llama de forma natural.

Child of Eden

La belleza artística del juego está fuera de toda duda. Una maravilla que entra por los ojos

Al decir esto, hay que reconocer una cosa: el juego no es demasiado complicado en dificultad normal. Es cierto que podemos pasar un par de momentos de apuro, pero ni con todas las luces que hay en pantalla nos costará identificar los disparos púrpuras, algo de lo que se encargará el indicador de “peligro” que veremos cuando nos han disparado (pero tranquilos, que no desentona para nada). Es más, hasta hay un modo en el que podemos superar cada fase sin miedo de morir.

Igualmente, la duración del juego es su mayor hándicap: solo hay 5 niveles, los cuales los podemos superar fácilmente en 3 horas (y eso tirando para largo). Los chicos de Q? lo saben, y ponen a nuestra disposición un montón de alicientes para volver a jugar una y otra vez: una mayor dificultad (que realmente es complicada), vídeos varios, imágenes, seres con los que adornar la pantalla del título, sistemas de puntuaciones, nuevos efectos visuales y melodías sacadas del juego. Además, para poder avanzar en la “historia” tendremos que rejugar sí o sí algunos de los niveles para conseguir el número necesario de estrellas. Para rematar la faena, al terminar el juego desbloquearemos un sexto nivel en el que tendremos que sobrevivir todo lo que podamos, y en el que el estilo visual se vuelve mucho más tecno… pero lo mejor será que lo descubráis por vosotros mismos.

Child of Eden

Conclusión

Child of Eden es realmente una experiencia absorbente y única que merece ser jugada con Kinect. Sí, el juego dura poquísimo, es tan sencillo como mover los brazos para apuntar y disparar (aunque claro, luego se necesita experiencia para conseguir grandes puntuaciones) y la historia no tiene nada de sentido. Sin embargo, una vez empieza a moverse el juego, es inevitable quedarse atrapado por su luz, color y su perfecta música. Hasta la jugabilidad nos invita a adentrarnos dentro de este mundo virtual del Eden para jugar nosotros mismos con la luz y la música, algo que muy pocos juegos logran con éxito.

Así que básicamente, si buscáis algo realmente único para Kinect que no sea bailar ni una recopilación de minijuegos, Child of Eden no os defraudará lo más mínimo (puede que hasta sorprende más de lo que esperabáis como me pasó), y es que la duración es su único punto negativo. Porque vale, la rejugabilidad es muy alta, pero eso no quita que dejemos de sorprendernos y ver cosas nuevas a las pocas horas de juego. Por lo demás, nadie debería dejar pasar la oportunidad de visitar el Eden, porque realmente transmite unas sensaciones que pocos juegos logran darnos.

Lo mejor

  • El espectáculo audiovisual que supone cada nivel.
  • La BSO. Sencillamente perfecta.
  • La jugabilidad con Kinect, tremendamente precisa, cómoda y divertida, además de inmersiva.
  • La sensación de entrar nosotros mismos en el Eden.

Lo peor

  • Su cortísima duración

Ficha

Portada
  • Desarrollo: Q Entertainment
  • Distribución: Ubisoft
  • Lanzamiento: 16-06-11
  • Idioma: Castellano
  • Precio: 46,95€

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