Bulletstorm

Bulletstorm

El estudio europeo People Can Fly (Painkiller), bajo la tutela de Epic Games (Gears of War) y con el memorable Unreal Engine bajo sus brazos, nos traen el tan esperado shooter Bulletstorm, un prometedor e intenso  juego de acción en primera persona que toma ciertos aspectos de los grandes del género como Gears of War, Mad World o el reciente Vanquish, con innovadoras ideas, un aire macarra y una fantástica jugabilidad para crear su propia personalidad y tratar de diferenciarse de “lo típico”. Veamos si lo consigue.

La historia del juego se sitúa en el siglo 26, con la raza humana a la colonización de varios planetas, y nos pone en la piel de Grayson Hunt, líder del escuadrón Dead Echo, un grupo de soldados de élite de la confederación que opera bajo las órdenes de su líder, el general Sarrano. En una de sus misiones descubren la falta de ética del general y se rebelan contra él huyendo, convirtiéndose en proscritos mercenarios a quienes han puesto precio a sus cabezas. Unos años más tarde se topan con el crucero estelar del general, el Ulysses, con el propio general dentro, al que deciden atacar en una acción suicida buscando venganza y así redimir su conciencia por los atroces asesinatos que les obligó a hacer.

Probablemente no sea la historia más elaborada y su trama sea de lo más previsible y llena de clichés, sin embargo Bulletstorm tiene personalidad propia, con un espíritu macarra, de lo más salvaje y tronchante. Esta personalidad radica en unos acertadísimos diálogos y en su endiablada jugabilidad, basada en un par de conceptos que lo alejan un poco del clásico shooter y le otorgan ese aire fresco necesario para que un juego de este estilo llegue a hacerse un hueco.

Bulletstorm

El principal gancho del juego es esa maravillosa jugabilidad Made in Gears of War y con ciertos aires a lo Mad World, todo ello con una perspectiva en 1ª persona y añadiendo un par de movimientos como la patada, que nos proporciona unos segundos de “tiempo bala” después de patear al enemigo para acabar con él, o el deslizarse, al más puro estilo Vanquish, donde al impactar con el enemigo nos proporciona también esos segundos ralentizados para hacer las delicias con él.

El otro gancho radica en el artilugio que forma el pilar fundamental en el que se basa todo el juego, el látigo, y que cambiará radicalmente nuestra forma de jugar. Con él podremos capturar a casi cualquier enemigo y traerlo hacia nosotros para vaciar nuestro cargador o mejor aún, patearlos el trasero o apuntar a la entrepierna.

Aquí no se trata de matar más, sino de cómo matar, ya que hay infinitas maneras de acabar con nuestros enemigos, a cada cual más espectacular, que nos otorgarán puntos según nuestro estilo; cuantos más ataques encadenemos, más puntos nos otorgan. Para ello podemos hacer uso de cualquier objeto que esté a nuestro alcance, gracias a estos tres elementos (patada, látigo y armas) y con la interacción con el escenario, podremos llevar a cabo nuestra carnicería particular: lanzarlos por un precipicio, empalarlos a unos cactus o a una verja de pinchos, contra unos cables de electricidad o hacia unas plantas carnívoras, quemarlos con bombonas de propano, patearlos hacia las hélices de un helicóptero,  etc., nuestras posibilidades de combate son casi infinitas.

Este es el punto principal donde Bulletstorm se mueve como pez en el agua, ya que será un constante maltrato a todos nuestros enemigos, humillándoles y machacándoles a nuestro gusto buscando desbloquear todas las formas posibles. Es decir, violencia en estado puro, acompañada de litros de sangre y por supuesto tacos, un sentido del humor fuerte y un vocabulario macarra.

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Por si esto fuera poco, repartidos por los escenarios encontraremos unos robots informativos y unas botellas de alcohol que podremos beber (otorgándonos un divertido estado de embriaguez que también servirá para buscar nuevas formas de matar), que harán la forma de objetos desbloqueables.

Nuestro armamento juega un papel fundamental a la hora de conseguir estas espectaculares muertes. Disponemos de un original arsenal para ello, aunque algo escaso, que va desde la típica ametralladora (calcadita al lancer del Gears), escopeta o fusil de francotirador, hasta otras más creativas como un lanzador de cadenas con granadas, una escopeta de cuatro cañones, una bola explosiva o un taladro; cada una de ellas con la posibilidad de realizar ataques especiales. Para mayor diversión, cada una de estas armas nos proporciona numerosos estilos de muerte distintos, realmente magistral.

La aventura se desarrolla a modo de actos y con escenas cinemáticas que nos narran la trama, con una duración que ya podemos considerar habitual en el género (7-8 horas) y que no oculta su naturaleza pasillera (recomiendo jugarla en la dificultad más alta, ya que el juego es bastante fácil). En ella viviremos momentos verdaderamente memorables, como controlar a un robot gigante inspirado en Godzilla, enfrentarnos a una enorme planta o a los mandos de un helicóptero, que nos harán subir la adrenalina.

Uno de los lastres que tiene el juego es la carencia de un modo cooperativo, sin duda una modalidad prácticamente necesaria en un juego de este estilo. La aventura servía en bandeja de plata a la inclusión de este segundo jugador, pero tendremos que conformarnos con un compañero controlado por la IA, que dicho sea de paso, deja bastante que desear. En ocasiones nos interesa que busque fuego de cobertura para captar la atención de nuestros enemigos, en lugar de eso, este pobre infeliz se queda parado en su cobertura como pensando “búscate la vida, amigo”. La IA enemiga tampoco es ninguna maravilla, hay momentos del juego que contamos con la ayuda de un tercer personaje, en cuyos casos nuestros enemigos van directamente hacia nosotros siempre, sin importarles lo más mínimo nuestros compañeros, que tampoco moverán un dedo para echarnos una mano.

A nivel gráfico, como no podría ser de otra forma tratándose de Epic, se hace un perfecto uso del famoso Unreal Engine 3, con un diseño artístico magistral. Los personajes tienen ese aire a Marcus Fénix y compañía, perfectamente modelados y animados. Los escenarios son brillantes,y en ocasiones nos volverán a recordar a Gears of War, aunque en esta ocasión casi todos son exteriores, realmente preciosos, perfectamente iluminados y muy bien representados. La pega de usar este motor gráfico es la lentitud al cargar las texturas, aspecto que solo he apreciado en un par de ocasiones puntuales.

El apartado de sonido raya a un nivel similar, un buen doblaje a nuestro idioma, música marchosa y notables efectos de sonido. Lo mejor, como he comentado en el análisis, son los diálogos de los personajes, que sueltan cada perla…

Multijugador escaso pero épico

El título incluye un único modo multijugador llamado Anarquía, otro de sus lastres, ¡pero qué modo señores! Imagínense el modo horda del Gears pero en Bulletstorm, con los poderes del látigo, las pateadas y toda esa endiablada jugabilidad. Pues eso, oleadas de enemigos en seis mapas (por ahora) para cuatro jugadores donde se van presentando enemigos exponencialmente según su rango. Simple y llanamente, ÉPICO.

De la misma forma que en la historia principal, el estilo de las muertes proporcionan puntos, con los que iremos comprando y potenciando las armas, así como comprar munición y mejoras de habilidad (mayor potencia en la patada, mayor velocidad, menor tiempo de recarga del látigo, etc.).

Los escenarios están perfectamente diseñados para que tengamos distintas opciones a la hora de acabar con nuestros enemigos: pinchos en las paredes, turbinas, bombonas inflamables, etc.

A estos dos modos principales hay que sumarle un tercero llamado Flashback, un compendio de niveles concretos extraídos de la campaña de 4-5 minutos de duración en los que debemos conseguir la mejor puntuación posible para medirnos con la comunidad online. Estos niveles se liberan con nuestra puntuación, en forma de estrellas que se nos otorga según nuestra actuación.

Conclusión

Bulletstorm es, ni más ni menos, lo que nos prometieron, un espectacular shooter lleno de acción presentada de la forma más bestia y con un apartado técnico a la altura. Puede que no suponga ninguna revolución, pero sus originales ideas inyectan un magnífico soplo de aire fresco a un género demasiado explotado en la presente generación, y lo hacen de una forma formidable y con estilo.

Sin embargo, el título carece de opciones casi obligadas en un juego de su estilo como puede ser un cooperativo y más modos multijugador. Vale que el que hay es bestialmente adictivo, pero como mínimo es sensato incluir un Deathmatch o por equipos. Unas carencias que se compensan muy acertadamente con los divertidos mapas Flashback, sin duda resultan muy desafiantes.

No dudamos ni un momento que para su segunda parte (pues viendo su final y el diálogo que hay tras los créditos todo indica que la historia continúa) solventarán estas carencias, que sin duda han sido las responsables de que el juego se haya tenido que conformar con un Must Have cuando podría haber sido una obra maestra del género, como lo ha sido su hermano mayor de Epic.

Lo mejor:

  • Su innovador planteamiento, que supone un soplo de aire fresco al género
  • Extraordinario diseño artístico, todo es precioso
  • Increíble jugabilidad, de lo mejor que hemos visto en el género
  • El modo anarquía, verdaderamente adictivo
  • Los momentos ÉPICOS que nos deja la aventura
  • Ese aire rebelde y macarra que nos acompaña durante todo el juego

Lo peor:

  • Un único modo multijugador
  • Carece de un indispensable modo cooperativo
  • IA bastante mejorable

Ficha

Desarrolladora: People Can Fly

Distribuidora: EA

Lanzamiento: 24/2/2011

Precio: 71,90 €

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