Borderlands

Hace un par de semanas llegó al mercado la última apuesta, bastante arriesgada, de Gearbox y 2K Games: Borderlands. Después de dos años de tortuoso desarrollo y drásticos cambios en la imágen del juego, Borderlands es una mezcla de FPS y RPG (más del primero que del segundo) que hará las delicias de los amantes del género que gusten jugar en compañía.

Pandora prometía ser un planeta lleno de posibilidades, hasta que la corrupción y la lucha por los recursos de una población humana en rápida expansión convertieron las nuevas tierras en un lugar peligroso, sólo apto para los más valientes. Cuatro personajes, con diferentes habilidades y pasados llegan a este lugar, árido y abandonado, y deberemos elegir a uno de ellos para intentar desvelar uno de los secretos del planeta: donde se encuentra la Cámara, un sitio del que se dice que contiene tecnología alienígena muy avanzada que lo podría cambiar todo.

Así que nuestra primera decisión empieza en el primer momento, teniendo que decidir entre los caracteres que harán que la partida llegue a ser muy diferente. Las opciones están limitadas a Mordecai, “el cazador”, temible con el francotirador y revolveres; Lilith “la Sirena”, ágil y con poderes de engaño; Roland “el soldado”, militar amante del combate; y Brick “brick”, tipo duro que se abre camino a puñetazo limpio. Cada uno de ellos dispone de una habilidad especial: Mordecai dispone de un ave rapaz para causar daño, Lilith puede moverse a toda velocidad sin que sus enemigos se den cuenta, Roland monta Torretas Escorpión y Brick puede lanzar un doble puñetazo con una fuerza temible.

La primera limitación que observamos en comparación con otros RPGs es que no podemos modificar ningún parámetro del aspecto de los personajes principales, a parte del nombre y el color de la ropa, y eso muchos amantes de la customización lo echarán en falta. Sin embargo, cada personaje puede desarrollarse en tres frentes a medida que gana niveles de experiencia. En función de donde usemos nuestros puntos de experiencia los personajes se especializarán de maneras diferentes.

Como hemos indicado al principio, Borderlands tiene más de FPS que de RPG. La parte de RPG se limita a ganar experiencia que se obtiene al matar a enemigos o completar misiones y poca cosa más, ya que la interacción con los personajes de Pandora es muy sencilla (y a veces un tanto pobre). En el frente FPS Borderlands si que reluce, disponemos de una gran variedad y armas (y como “gran” nos referimos a “bestial”, con más de un millón de posibilidades diferentes). Las armas que nos encontramos en el mundo se generan aleatoriamente y existen desde rifles, revolveres y escopetas a lanzamisiles. Cada una de ellas con un determinado funcionamiento básico, donde la variedad se basa en cosas como la cadencia de disparo, el daño que se causa o la cantidad de retroceso. Algunas armas pueden también causar daños especiales, como fuego o choque eléctrico.

Nuestro personaje dispone de un escudo que absorve el fuego enemigo inicial. Si el escudo se debilita, entonces pasaremos a perder vida. Los escudos se recargan con el tiempo, a diferente velocidad. Así como con las armas, existe gran variedad de escudos, aunque las diferencias se limitan a la velocidad de recarga, la cantidad de daño que pueden recibir o si causan daños especiales cuando son destruidos.

Y todo este armamento lo utilizaremos para enfrentarnos a los enemigos que nos encontraremos en nuestras andanzas por este árido entorno. En nuestro camino lucharemos contra bandidos, skaggs (una especie alienígena a cuatro patas y con bocas feas), rakks (lo más parecido a pterodáctilos, que nos atacarán desde el aire)… y también nos encontraremos a bandidos, skaggs y rakks… y más adelante habrán más bandidos, skaggs y rakks… y mira… más skaggs. Y es que al poco rato nos daremos cuenta que la variedad de enemigos deja bastante que desear (hay algún tipo más de enemigo… a lo mejor dos o tres más). Eso sí, como nosotros, los enemigos tienen diferentes niveles de dificultad y probablemente no sobreviviremos a enemigos que tengan dos o tres más niveles que nosotros. Hay algo más variedad en lo que se refiere a tipos de enemigo ya que, por ejemplo, hay varios tipos de bandido con técnicas y armas diferentes.

La inteligencia artificial enemiga es muy baja. Por lo general, no se cubrirán y nos atacarán frontalmente. Por suerte, tienen mala puntería y casi siempre nosotros seremos más listos.

La historia del juego es bastante sosa y en seguida la olvidaremos porque estaremos terriblemente entretenidos con las misiones secundarias que trae el juego. Por lo que respecta a variedad de misiones tenemos para dar y vender, desde recuperar cristales o armas, a asesinar caudillos locales o conseguir piezas importantes. También hay misiones de relleno, como en las que debemos matar un cierto número de enemigos determinados. Esta variedad de misiones hace que estemos adictivamente enganchados a nuestro mando unas cuantas horas.

Todo sucede en una basta extensión, separada en regiones (con tiempo de carga entre ellas). Por suerte, dispondremos de vehiculos para trasladarnos dentro de una determinada región y esto realmente se agradece puesto que al inicio no hay manera de trasladarse rápidamente entre lugares. El control y la física del vehículo no son los mejores del mundo precisamente, pero sólo por el hecho de que existan ya nos conformamos. Los vehículos también tienen un cañón para el segundo pasajero.

Gráficamente, el mundo árido de Borderlands se presenta utilizando la técnica de cell-shading, cosa que le da un toque de cómic al juego. Los bordes de los elementos están resaltados y la imágen parece que se haya coloreado cn acuarelas. Esto le da un aire original y único al juego y personalmente creo que es un acierto. La idea original era de usar gráficos realistas y, probablemente por no parecerse demasiado en estética al Fallout, decidieron cambiar el aspecto completamente. Un cambio arriesgado pero que ha dado buenos resultados. Las comparaciones con Fallout son evidentes: nos encontramos recorriendo tierras yermas que experimentaron tiempos más felices en el pasado, aunque podríamos decir que el balance de RPG es mucho más superior en Fallout, mientras que Borderlands desarrolla más el lado FPS.

El sonido del juego es otro de los aspectos que no me ha terminado de convencer. Musicalmente está bien, con músicas rockeras que le dan un toque de desenfado, pero en lo que se refiere a efectos especiales de sonido estos no me acaban de parecer creibles. Igual es mi sistema de sonido, pero andando por Borderlands se tiene un poco la sensación de desconexión con lo que pasa a tu alrededor. Los disparos enemigos son repetitivos (ya, ¿por qué dos disparos deberían hacer un sonido diferente?) y poco creible. El mismo sonido poco convincente repartido a intervalos de tiempo completamente regulares. Al subirse en un vehículo… ¿que es eso que se oye de fondo? ah, el motor, claro. Si chocamos a toda velocidad contra una roca, nuestro vehículo se para en seco y se oye un pequeño “clac”. Bueno, ya esta bien sobre los efectos de sonido. Hay que decir que el doblaje es bueno y las voces más que adecuadas.

Si jugamos solos, puede que lleguemos a cansarnos y el juego se haga repetitivo. Venga, ahora a matar cinco bichos más, ganar experiencia y volver a donde se nos ha propuesto la misión. Luego me voy a recoger siete flores y regreso… Sin embargo, Borderlands es increiblemente adictivo y divertido cuando se juega en modo cooperativo, sea a pantalla partida (es fenomenal cuando un juego trae este modo) o a través de internet. Automáticamente, la cantidad de bichos y la dificultad aumenta cuando jugamos con más gente lo que hace que estemos bien entretenidos y distraidos durante horas. Realmente es muy divertido, siempre que no te toque jugar contra el friki egoista que recoge todos los tesoros para él, no duerme y se conoce la misión porque la ha jugado cuarenta veces antes de que nuestros caminos se cruzaran. Si pasa esto, siempre podemos cambiar y jugar con otros. Uno puede sumarse a una partida en funcionamiento en todo momento, y apareceremos en un checkout desde el que podremos sumarnos a la acción. A diferencia de Fallout, Borderlands es mucho más activo y trepidante, con poco tiempo para pensar como afrontar un grupo de enemigos.

Las armas, munición y dinero los iremos encontrando en cajas y cofres por el mundo, pilas de huesos, o en máquinas expendedoras al más puro estilo Bioshock. La munición es abundante, pero a menudo la gastaremos de tanto que tenemos que disparar y tendremos que pelearnos por ella en el modo cooperativo.

Todo y sus puntos negativos que he comentado en este análisis, Borderlands es un juego muy recomendable. Trás una buena campaña de marketing las ventas del juego han sido elevadas y aún ocupa uno de los primeros puntos en las listas de venta. Aquéllos que lo han jugado lo han recomendado a sus amigos, aunque para tener una idea clara del juego hay que jugar unas cuantas horas y en modo cooperativo y no dejarse llevar por una posible decepción inicial (a mi me pasó). Borderlands ha llegado un momento complicado, en el que la última entrega de Call of Duty, rey de los FPS sale en un par de días, y otros RPG de gran calidad ya han salido recientemente, como Dragon Age: Origins. Pero Borderlands y su modo cooperativo donde podemos pasarnos el juego en compañía (y no limitarnos a capturar banderas) hacen que este título se haga un espacio entre los grandes y le hace tener aquél grado adictivo que hace que no dejemos el mando así como así.

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