BodyCount

En la época final de PS2 y Xbox, los chicos de Criterion cambiaron el género de la velocidad por el de los FPS con el alucinante Black. La destrucción y el espíritu arcade hicieron que fuera un juego memorable, que a día de hoy muchos tenemos en nuestro recuerdo como una de las experiencias más explosivas de la pasada generación y que no ha llegado a ser igualada en la actual. Por eso mismo, cuando se anunció BodyCount nos emocionamos tanto. Con parte del equipo creativo de Black y la pretensión de hacer de este título el sucesor espiritual, el hype que teníamos más de uno estaba por las nubes. Sin embargo, parte de los desarrolladores (encima de los más importantes) se fueron de la compañía, y el juego sufrió un montón de retrasos. Sin embargo, la espera ha terminado y por fin tenemos BodyCount en nuestras manos. ¿Será una experiencia explosiva única o explotará él solito para librarnos de jugarlo?

BodyCount logo

La historia en este tipo de FPS arcade no es que suela importar demasiado, y los desarrolladores se han tomado esto al pie de la letra. Básicamente, somos un operativo de Network, una compañía que se encarga de obtener la paz cuando todo el mundo se da la vuelta ante un conflicto global. Con esta pretensión, viajamos a un país de África en el que ha estallado una guerra civil, y claro, lo mejor para acabarla es liarnos a tiros con todo el mundo. Sin embargo, todo sufre un giro, y nos enteramos de que Target (la agencia rival y, cómo no, malvada) está detrás de todo, por lo que nuestro objetivo es acabar con ellos. El argumento acaba ahí, y es que no engancha lo más mínimo, tiene menos sentido y no avanza realmente. Sí, hay una villana y, en teoría una conspiración extraña, pero no se llega a desarrollar nada, y la forma de presentarla es realmente mejorable.

Pero bueno, si la jugabilidad es buena y adictiva, esto se pasa por alto, ¿no? En teoría sí, pero este es otro punto en el que el juego falla estrepitosamente. Lo mejor que nos encontramos nada más empezar la partida es que el juego no es otro FPS militar pseudo-realista como desgraciadamente estamos acostumbrados esta generación, sino que es algo completamente arcade y de la vieja escuela.

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Por desgracia, esa sensación de la vieja escuela se extiende absolutamente a todo, y no para bien. El sistema de control es uno de los más incómodos que hemos probado en un shooter. En lugar de tener un botón de zoom normal y corriente, al acercar la vista nuestro personaje se quedará clavado al suelo, con la única posibilidad de asomarnos por las esquinas o hacia arriba para cuando estamos detrás de una cobertura. Desde el primer momento es un mecanismo extraño, y para nada cómodo. Sí, te puedes adaptar a medida que avanzas en la campaña, pero sigue sin convencer en absoluto, y en más de una ocasión nos dejará vendidos.

Otro aspecto muy negativo es la estructura de los niveles. Básicamente, habrá unos 3-4 escenarios que se repetirán durante toda la campaña, y no es que sean una maravilla del diseño. Igualmente, los objetivos no son nada atractivos: ir del punto A al B y cargarse a todo ser viviente. Lo peor es que el juego nos obligará a recorrer todos los mapas de punta a punta en varias ocasiones, anulando por completo la posible variedad de escenarios.

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La IA de los enemigos tampoco ayuda a hacer las cosas interesantes, principalmente porque parece que no tienen. Los soldados se limitarán a moverse en plan kamikaze, quedarse quietos al disparar y poco más. Únicamente supondrán un reto por lo numerosos, resistentes y certeros que son. De vez en cuando habrá algún que otro jefe final en forma de soldado gigantesco y muy resistentes que nos pondrán en más de un aprieto.

Pero no todo es malo, y realmente hay algunos elementos que nos pueden hacer disfrutar el juego durante un tiempo. El principal de ellos es el sistema de mejoras, por el que tendremos unas habilidades asignadas a la cruceta (ser invencibles, disparar balas explosivas, un radar y un potente ataque aéreo), las cuales se rellenarán con los orbes que dejarán los cadáveres enemigos.

Igualmente, el sistema de destrucción del juego es bastante bueno, y aunque no llega al nivel de Red Faction, sí que es bastante cinematográfico y hace más llevadera la acción. De esta forma, al ir moviéndonos entre cobertura y cobertura usando las habilidades especiales y recogiendo orbes, realmente podemos pasarlo bien.

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Por desgracia, estos momentos se van al traste por dos grandes fallos del juego: el sistema de salud y de puntuación. Como en todo FPS actual, la vida se regenerará sola tras unos pocos segundos a cubierto, y eso no es del todo malo. Sin embargo, la forma de representar los daños es tan mala que no sabremos si estamos malheridos ni nada por el estilo, por lo que moriremos muchísimas veces por culpa de esto. Igualmente, las granadas pueden llegar a ser igual de frustrantes, porque cuando las lancemos nosotros se quedarán enganchadas en casi todos los obstáculos posibles, pero los enemigos tienen una puntería casi perfecta con estos artilugios. Menos mal que tenemos las minas y éstas sí que funcionan mejor.

En cuanto al sistema de puntuación, el juego pretende seguir los pasos del genial Bulletstorm al hacer que los jugadores intentes conseguir grandes combos de muertes para lograr la mejor calificación posible. Esto sería algo bueno, pero la forma de puntuar es bastante extraña. En lugar de premiarnos ir a lo bestia como en todo buen shooter arcade y destructivo que se precie, únicamente veremos aumentar el multiplicador con disparos a la cabeza, explosivos y disparar por la espalda. En otras palabras, que parece que tenemos que jugar de forma precisa si queremos altas puntuaciones. ¿Tiene mucho sentido? La verdad es que no, por lo que será normal obtener combos de chiripa o, directamente, calificaciones horribles. Al menos, estos puntos no sirven para absolutamente nada (ni siquiera para picarte con los amigos, ya que no hay clasificaciones online), por lo que no nos perderemos mucho.

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En cuanto a las armas, no podremos recogerlas del suelo, sino que desde un primer momento tendremos que seleccionarlas en el armero, y luego ya iremos recogiendo munición en forma también de orbes. La selección disponible no es que sea muy numerosa, pero al menos hay un par de armas interesantes con las que nos quedaremos casi seguro, dejando las demás en un segundo plano.

Al acabar la campaña (algo que os llevará unas 4-6 horas), tendremos a nuestra disposición tres modos multijugador. En la parte competitiva tenemos los típicos duelos a muerte y duelos a muerte por equipo. Los mapas son los mismos de la campaña, y aunque la conexión es buena, no hay mucha gente en los servidores y con razón. Por otro lado, tenemos la posibilidad de jugar con un amigo en el modo horda del juego, donde habrá que sobrevivir 20 oleadas de enemigos cada vez más duros. En resumidas cuentas, las opciones online del juego no es que sean gran cosa, y como mucho os entretendrán durante unas pocas horas.

BodyCount

Gráficamente, el juego tampoco destaca en absoluto. El motod EGO puede que sea excelente en los juegos de conducción, pero en los FPS no le va tan bien. Las texturas de los escenarios son bastante pobres, la distancia de dibujado no es demasiado grande, los personajes tienen unas animaciones sencillitas y lo que es peor, el diseño artístico de los escenarios tampoco destaca lo más mínimo. Es más, si no fuera por la destrucción de los niveles, parecería que nos encontramos ante un juego de inicio de generación, lo cual es una lástima.

Afortunadamente, el apartado sonoro sale mucho mejor parado. Las voces están completamente dobladas al español y con una gran calidad. Igualmente, el sonido de las armas es atronador, siendo algo que realmente da contundencia a la acción, algo que también ocurre con las explosiones y la destrucción que dejaremos a nuestro paso. La música no destaca, ni para bien ni para mal. Simplemente está ahí y en ocasiones nos hará la acción un pelín más llevadera.

BodyCount

Titulo

BodyCount es una enorme decepción. Los que esperábamos encontrar un digno sucesor de Black nos sentiremos estafados, y es que ambos títulos no deberían ni ser nombrados en la misma frase. Por otro lado, los que quieran un shooter arcade de la vieja escuela también se decepcionarán por culpa de unos controles toscos y una acción repetitiva e insípida.

Es cierto que en algunos momentos nos lo podemos pasar bien gracias a su sistema de habilidades y la destrucción de los escenarios (ya podían los Call of Duty y similares tener algo así por obligación), pero pequeños momentos de satisfacción no superan a la enorme frustración (y hasta aburrimiento) que produce el título como tal. Para rematar, el multijugador tampoco está demasiado trabajado, quedándose en algo entretenido y poco más.

En resumidas cuentas, en un mercado tan competitivo como el de los FPS, tienes que tener algo para destacar, y BodyCount sencillamente no lo tiene, o si lo hace, no es que sea precisamente para bien. Por lo tanto, será mejor que busquéis otras opciones en el género, y si lo que queríais era un Black 2, por desgracia tendremos que seguir esperando.

Lo mejor

  • La destrucción de los escenarios. No llega al nivel de Red Faction pero es muy cinematográfica.
  • El sistema de habilidades en la cruceta.

Lo peor

  • La nula historia.
  • Los controles, muy toscos y nada cómodos.
  • La IA de los enemigos, o más bien la falta de ella.
  • Corto y con muy pocas opciones.
  • El sistema de puntuación, totalmente contradictorio con la filosofía arcade del juego.

Ficha

Portada
  • Desarrollo: Codemasters Studios Guildford
  • Distribución: Codemasters
  • Lanzamiento: 02-09-11
  • Idioma: Castellano
  • Precio: 50,95 €

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Comentarios

  1. Rematadamente malo. Siento ser tan crítico pero este juego no hay por donde cogerlo. Un juego es para divertir, y con este título sucede todo lo contrario

  2. Quisas cuando cueste 20$ lo pruebo.
    ahorita a darle a el shaddai, deus ex, driver, warhammer 40k, dead island, catherine y resistance 3.

    • Te lo garantizo, no desperdicies ni 20$. El juego es malo a rabiar, y como mucho se merece un alquiler. Una pena, pero es que como dice Clark y pongo en el análisis, el juego no se salva en nada (como mucho la destrucción y las habilidades).

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