Red Faction: Guerrilla

    En el mundo de los videojuegos la destrucción siempre se ha asociado a una saga: Red Faction. Esta franquicia marcó un antes y un después hace varios años al darnos la posibilidad de destrozar todo el escenario. Y tras una entrega excelente, todo se desinfló con su secuela de menor calidad, y así dejando la saga en el olvido.

    Desde entonces ha habido otros títulos con la destrucción como principal característica, como Black en la anterior generación, o Battlefield: Bad Company recientemente.

    Sin embargo, Red Faction ha vuelto a lo grande gracias a Guerrilla, que es tremendamente divertido y se convierte en una de las mejores opciones para este caluroso verano, aunque por supuesto no está exento de pequeños fallos que reducen ligeramente la calidad final del título.

    La historia tiene lugar cincuenta años después de la primera parte, y como podías esperar el escenario de la destrucción desatada es Marte, el Planeta Rojo. Nuestro protagonista es Alec Mason, un minero experto en demolición que llega a Marte para reencontrarse con su hermando y conseguir trabajo debido a la precaria situación que viven en la Tierra.

    Al llegar observamos cómo la EDF (Earth Defense Force) domina prácticamente a todos los obreros mediante mano dura, y principalmente la caza de los miembros de la Red Faction, una rebelión que intenta liberar Marte.

    Como os podéis imaginar, nuestro hermano pertenece a la rebelión, por lo que es asesinado delante de nosotros. Tras este suceso nos uniremos a la Red Faction para echar al EDF de Marte y devolver la paz al planeta.

    Y básicamente esa es la historia. No hay nada más que esto, ni personajes carismáticos, ni problemas graves, ni nada. Y es una verdadera lástima que no se hayan esforzado un poco más en el guion, porque hay potencial como para hacer una buena trama. Al menos el resto de apartados no decepcionan en absoluto.

    El apartado gráfico del juego puede parecer excesivamente simple cuando le echamos un primer vistazo, pero luego nos damos cuenta de lo bueno que es, superando a todos los juegos actuales en el apartado de la destrucción.

    Para empezar, es importante que Red Faction: Guerrilla es un juego sandbox en tercera persona y no un FPS lineal como las dos entregas anteriores de la saga. Esto es importante, ya que la distancia de dibujado del mapeado y el exceso de detalles no puede ser realmente alto.

    Por esta razón hay niebla en el escenario, que aunque no está excesivamente cerca sí que se aprecia mucho en las zonas desérticas.

    En lo que podemos ver del escenario hay dos partes bien diferenciadas. Por un lado, la mayor parte de Marte está desértica, y aunque pueda parecer soso es realista, ya que es tal y como es en la realidad. Por otra parte, en zonas concretas del amplísimo escenario nos encontraremos con increíbles urbanizaciones. Es cierto que los edificios son muy parecidos entre sí, pero hay que pensar que así es como sería Marte si realmente fuera colonizado.

    Los personajes están bien, ya que todos tienen unas buenas animaciones y unos logrados modelos. Las texturas de éstos, y de todo el escenario, están trabajadas y tienen calidad.

    Los vehículos y armas son excelentes, sobre todo los primeros, ya que tienen una mezcla de realismo con la ciencia ficción. En el armamento nos encontraremos alguna novedad, como lo que empezó siendo una broma (martillo con forma de avestruz) y el lanzador de cuchillas giratorias.

    Los efectos de iluminación son excelentes, mostrándonos diferentes puntos desde los que da el Sol con un realismo apabullante. Además, dado el clima árido del planeta podremos llegar a ver algunas tormentas de arena que son sencillamente impresionantes.

    Pero lo mejor de este apartado se encuentra en los efectos de las armas, las explosiones, y como no, la destrucción. En el primer caso nos encontramos con unos trazos muy logrados en los disparos de algunos rifles, que le dan el toque futurista que el juego necesita.

    Las explosiones son sencillamente de las mejores que hemos visto, ya que son espectaculares, pero realistas a la vez. De esta forma es un verdadero placer hacer explotar cosas constantemente, ya que es como ver una película de acción de Holywood una y otra vez. Sencillamente impresionante.

    Y la destrucción no se queda atrás, ya que el motor Geo Mod 2 es el mejor para la destrucción que se ha hecho jamás. En otros juegos la posibilidad de romper el escenario siempre es limitada, y si es casi total se basa casi en hacer desaparecer los elementos cuando saltan por los aires.

    En Red Faction: Guerrilla no pasa eso ni por asomo, ya que podemos destrozar absolutamente TODOS los elementos del escenerio que veamos. Que hay un edificio que nos molesta, lo destrozamos y punto.

    Al atacar una estructura ésta empezará a desmoronarse de una forma muy realista, con partes cayéndose delante de nosotros e incluso pudiendo asesinar enemigos o dañarnos a nosotros mismos.

    Lo mejor de todo es que esta enorme y espectacular destrucción es a la vez sencilla, realista y divertida, ya que nos bastará con cualquier vehículo para empotrarnos contra un edifico y empezar a destrozarlo, o simplemente con nuestro martillo especial.

    Para añadir realismo a esta destrucción, si nos encontramos cerca de un enorme desmonoramiento nuestra visión se nublará debido a la enorme onda expansiva del choque del edificio contra el suelo. Respecto a estos efectos, también queremos recalcar la sensación de velocidad, que actúa de forma parecida a la anterior visión, pero sigue siendo efectivo.

    Sin embargo, también hay pequeños fallos en la genial destrucción, ya que en ocasiones hay trozos que desaparecen, o que directamente atraviesan diversos elementos del escenario. Es un pequeñísimo lastre que no enturbia el excelente apartado técnico que luce el juego, ya que aunque no es espectacular en texturas, escenarios, etc, sí que impresionan las explosiones y la destrucción.

    La jugabilidad del juego tampoco es nada revolucionario, e incluso presenta algunos problemas de repetitividad, pero consigue entretener, y ese es precisamente el principal objetivo del juego.

    Nuestro objetivo general en el juego es expulsar al EDF en los seis sectores de los que se compone Marte. Para lograrlo, en cada uno de ellos habrá un indicador que nos informe de la presencia de los enemigos en la zona. Para reducirla tendremos que cumplir diversas misiones secundarias, algunas de ellas aleatorias y que solo están disponibles durante un tiempo, y otras establecidas. En todas ellas deberemos destrozar propiedades rivales, rescatar rehenes, detener algún convoy, atacar o defender zonas, etc. Otra posibilidad es destruir diversos edificios marcados, que reducirán en mayor o menor medida la presencia enemiga.

    Además habrá un pequeño número de misiones principales, y para desbloquear la última con la que se libera el sector deberemos de completar las anteriores y reducir a cero el nivel presencia del EDF.

    Y esto lo tendremos que hacer una y otra vez, sin alteración alguna. Aunque reconocemos que es entretenido, al final del juego puede llegar a cansar un poco dada la nula motivación por parte de la historia y que no hay alguna fase que se diferencia en exceso de las demás.

    Como en todo sandbox que se precie, tendremos completa y total libertad para ir a cualquier zona que queramos, aunque habrá alguna pequeña limitación con ciertos sectores, como la Zona de Fuego Libre, en la que dispararán a cualquier cosa que entre en el pequeño sector.

    Como ya hemos dicho antes, Red Faction: Guerrilla es un shooter en tercera persona, por lo que la vista se sitúa en todo momento detrás de nuestro personaje, pudiendo apuntar desde el hombro si hacemos zoom con las armas.

    El control de Alec es bueno, ya que es tremendamente sencillo para que cualquiera pueda pasar un buen rato en muy poco tiempo. Por lo demás nos encontramos con las típicas habilidades de golpear cuerpo a cuerpo, sprintar, usar cobertura (siendo algo innecesario y que no está bien implementado) y cambiar entre las armas disponibles. En este aspecto, solo podremos llevar cuatro armas simultáneamente, siendo el martillo siempre obligatorio dada su enorme versatilidad y poder destructivo si se usa correctamente.

    Para ir desbloqueando mejoras y nuevas armas tendremos que ir completando misiones secundarias (también llamadas Misiones Guerrilleras), para que así estén disponible en los diferentes pisos franco para su compra en el taller de Samanya, la experta tecnológica de la Red Faction.

    Nuestra moneda será la chatarra, que obtendremos completando misiones y destrozando estructuras, para recoger lo que quede en el suelo.

    El juego se basa en la acción pura y dura, por lo que la munición la agotaremos en los intensos tiroteos que viviremos (a pesar de la mala IA). Para rearmarnos podremos abrir diversos cajones que están esparcidos por el mapeado.

    Para movernos por el extenso mapeado dispondremos de una gran cantidad de vehículos. La mayoría son los típicos todoterrenos o camiones, pero nos encontramos con algún caso especial, como el perfecto “Andador”. Con este vehículo con patas nuestro poder destructivo es gigantesco, y resulta espectacular lanzarnos contra los edificios para destrozarlos por completo.

    El control de estos vehículos es un poco ortodoxo, ya que en ocasiones giran muy bruscamente y nos costará un poco hacernos dominar la conducción. Sin embargo, el problema se ve reforzado por algún que otro bug, que hace que el vehículo coja una velocidad endiablada, sea incontrolable y empiece a salir por los aires. Afortunadamente no ocurre muchas veces, pero es bastante molesto cuando pasa.

    Algo que es importante en cada sector es la moral de la Red Faction, ya que cuanto mayor sea más colonos se unirán a nosotros en mitad de los tiroteos y habrá más cajones en los que rearmarnos. Para rellenarlo tendremos que conseguir matanzas (eliminar a los enemigos de forma rápida), cumplir misiones secundarias en las que se apoye a los revolucionarios y eliminar la propaganda del EDF. Pero también se vaciará el indicador si eliminamos a los colonos por accidente, si algún miembro de la Red Faction que se une a nosotros muere o si morimos, por lo que también tendremos que tener cuidado con nuestras acciones.

    Por tanto, la jugabilidad de Red Faction: Guerrilla no es nada revolucionario, pero consigue divertir gracias a la destrucción, aunque la repetitividad de misiones se nota demasiado conforme avanzamos en la campaña, por lo que en algún momento nos podemos aburrir ligeramente.

    El apartado sonoro del juego es una maravilla, tanto por el doblaje como por los espectaculares efectos sonoros.

    Por un lado, al empezar el juego nos llevamos la sorpresa de que el juego está completamente doblado al castellano, y lo más sorpredente es que la calidad de este es muy alta, en especial en el protagonista y en el resto de personajes secundarios. A pesar de que estos no son carismáticos, sí que logran transmitir las emociones de la guerra que tienen entre manos.

    Si en el apartado gráfico habíamos alabado las explosiones y demás efectos de la destrucción, en el aspecto de los efectos sonoros no podemos hacer lo contrario, ya que tienen una calidad increíble y un realismo que nos hará creer que estamos en mitad de una zona de demolición.

    Y con las melodías más de lo mismo. Son lo suficientemente buenas y épicas como para hacer la acción más espectacular e intensa de lo que realmente es.

    Una vez liberemos Marte (lo cual se puede conseguir en 12-15 horas) el juego no se habrá acabado, ya que nos queda una excelente modalidad online.

    Hasta un total de 10 jugadores podrán participar en los típicos modos de juego en red, como deathmatch, team deathmatch, conquista, etc. Sin embargo, hay modos que cambian ligeramente adecuándose a las características de destrucción, como en conquista, donde las zonas que hay que controlar tienen que ser demolidas y reconstruidas para ser tomadas.

    La destrucción y las armas se mantienen intactas, al igual que la calidad gráfica del juego. Lo que más cambia es la jugabilidad, ya que dispondremos de diversas mochilas que nos darán habilidades especiales, como más daño en las armas de fuego, poder elevarnos con un jet-pack, tener fuerza sobrehumana para traspasar edificios, etc.

    Lo mejor de esta diversión online es que no hay absolutamente nada de lag, y que el sistema de rangos divierte gracias al desbloqueo de diversos skins, modelos de martillo (divertidísima la avestruz), logos de identificación, etc.

    Por si esto fuera poco, hay un modo para jugar con un amigo en la misma consola en diversos  minijuegos de destrucción, aunque existe la pequeña pega de que no es a pantalla partida y es necesario ir pasándose el mando para jugar.

    En definitiva, Red Faction: Guerrilla es el mejor shooter en tercera persona que encontraréis en lo que llevamos de año, además de la experiencia más destructiva que hayáis visto jamás en cualquier videojuego.

    Es cierto que existen los dos grandes problemas de la nula historia y la repetitividad, pero el juego logra divertir mucho si nos olvidamos de ambos defectos gracias a la espectacular campaña de destrucción y a la excelente modalidad online.

    Así que si os gustan los TPS y la destrucción más alocada y espectacular tenéis una cita con Red Faction: Guerrilla.