Impresiones finales de No Straight Roads. Desatando el poder del rock contra las idols digitales

No Straight Roads

En la Gamescom de 2019, una de las sorpresas más rockeras y musicales que me llevé fue sin duda No Straight Roads. Esta obra de Metronomik, estudio de Malasia compuesto por el lead designer de Final Fantasy XV, combina dos géneros que me apasionan (música y acción), por lo que le llevo siguiendo la pista desde entonces. Antes de disfrutar de su versión final el 25 de agosto (recordad que sale en PS4, Xbox One, la Epic Games Store y Nintendo Switch), he podido probar una versión preview con los primeros 90 minutos de este viaje musical.

Por si no conocéis el juego, la premisa es muy sencilla: controlamos al grupo musical Bunk Bed Junction (formado por la energética guitarrista Mayday y el baterista Zuke), que está decidida a acabar con el dominio que tiene el EDM sobre Vinyl City para devolver el rock al lugar que se merece. Hay algo más de trasfondo que se descubren en estos momentos iniciales del juego, con una temática muy de luchar contra injusticias y demás.

De hecho, antes de empezar a hablar sobre las novedades de esta versión preview, sí que quiero centrarme un poco más en la narrativa, que va a tener mucha importancia. De hecho, hay bastantes diálogos y escenas para contextualizar el universo, presentar a los diferentes personajes, etc. Es cierto que no es nada sutil, y ya me veo por dónde irá un más que probable giro de guion (al 90%) o una posible fuente de conflicto entre Mayday y Zuke, pero estoy deseando vivirlo. Eso es algo muy importante, ya que No Straight Roads logra atrapar gracias a su imaginativo universo, pero sobre todo, lo llamativo que es absolutamente todo.

No Straight Roads

El arte del juego es sencillamente magnífico, desde la representación de los sprites al modelado de los personajes como tal, apareciendo todo con una energía que es contagiosa a más no poder. Es lo mismo que me ocurría al ver por primera vez Persona 5/Royal, que logra atraparte de un solo vistazo. Esto es clave para que queramos, por un lado, ayudar a Vinyl City, y segundo, para que nos animen a explorar la ciudad.

Tranquilos, no vamos a estar ante un juego sandbox de mundo abierto, pero sí habrá ciertas áreas de la ciudad entre concierto y concierto. En esta versión preview se puede comprobar muy bien la estructura básica que seguirá el juego. En vez de ser niveles sucesivos, tras el concierto y jefe inicial (que sirven de introducción y prólogo), tenemos acceso tanto a la ciudad como al cuartel general de nuestra banda.

Este prólogo de No Straight Roads es justo lo que probé en la Gamescom, consistiendo en la prueba para unirnos a la compañía que da nombre al juego, y el duelo contra el DJ en el planetario (porque un vinilo puede verse como sistema solar, obviamente), por lo que me gustó comprobar que no estaríamos ante simplemente niveles lineales. En la base podremos usar los fans ganados como si fueran puntos de experiencia para mejorar pasivamente a Mayday y Zuke, o usar pegatinas como mejoras temporales para la siguiente fase, junto a participar en un minijuego o ver más del maravilloso arte del título.

No Straight Roads

Desde ahí, podemos salir a la ciudad para intentar usar células de energía para reactivar elementos de la ciudad (ganando fans en el proceso), ver más de cómo funciona esta sociedad tan musical, y cómo no, acceder a los diferentes conciertos. Aquí será importante la rejugabilidad, ya que además de intentar obtener una mejor calificación en cada fase, podremos activar desafíos especiales. No me centré mucho en esto, con que será algo para ver en el futuro.

Lo más importante de esta nueva versión es el segundo nivel, en el que nos enfrentamos a Sa Yu, una idol digital… Sí, asistimos a un duelo entre una banda de rock contra una idol a lo Hatsune Miku, lo cual es tan loco y divertido como os podéis imaginar. No le busquéis el sentido a cómo nos metemos dentro del mundo virtual, porque sí, así es como vamos a por Sayu, pero esta locura constante es lo que va a hacer tan grande a No Straight Roads.

Si los demás niveles siguen la estructura de este combate contra Sayu, todo apunta a que habrá una zona en la que ir enfrentándonos a enemigos estándar hasta llegar hasta el jefe de turno, que introducirá mecánicas más propias de ese nivel. Lo fundamental es que absolutamente todo va al ritmo de la música, por lo que debemos medir nuestros movimientos para evitar los ataques de los enemigos estándar o del jefe, teniendo que fijarnos visual y sonoramente en todo momento.

No Straight Roads

Las peleas es cierto que no son las más ágiles del mundo, pero me gusta cómo Mayday es una especie de tanque (lenta pero potente), mientras que Zuke es el as de los combos (más rápido pero con ataques débiles), controlándose ambos de forma similar, pero con habilidades activas diferentes que se irán desbloqueando a medida que vayamos progresando en el juego. Aun así, me ha gustado mucho este nuevo nivel, ya que ofrece un cambio radical respecto a lo visto en el anterior por estructura, y sobre todo, por cómo está planteado el combate. De nuevo, no es una pelea de 1 vs 1 propia de un hack and slash a lo Devil May Cry, sino que usamos el entorno para obtener munición, al mismo tiempo que vamos evitando los obstáculos y ataques que van al ritmo de la música.

Lo que más me ha gustado de este combate es que No Straight Roads, por mucho que diga que el EDM es el villano principal, va a mostrarnos muchos otros estilos. El primer jefe era un DJ, Sa Yu es una idol virtual (destacando lo cuqui y lo mono, cómo no), y en los tráilers se ha podido ver que igual también lucharemos contra boybands y otras locuras más. Esto augura una gran variedad visual, musical y de planteamiento de los jefes por cómo atacan.

No Straight Roads

En definitiva, esta toma de contacto final con No Straight Roads me ha dejado tan buen sabor de boca como en la Gamescom de 2019. Llevar más tiempo a Mayday y Zuke es una auténtica delicia, y aunque el combate no sea tan preciso o frenético como en Devil May Cry, todo hace click de una forma maravillosa. Eso sí, me entristece confirmar que el doblaje al castellano, aunque se agradece, es un auténtico desastre (aquí tenéis una pequeña muestra), con unos actores que apenas muestran emoción al hablar (se nota mucho con Mayday o la villana), o que ponen acentos que no vienen muy a cuento (Zuke de repente es como jamaicano), por lo que os recomiendo encarecidamente que cuando juguéis, uséis las voces en inglés o en japonés, que están infinitamente mejor. Quitando este ligero desafine, No Straight Roads promete darnos un concierto sensacional a partir del 25 de agosto, y hay ganas de disfrutar como nunca.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *