Impresiones del Early Access de Straylight VR. Convirtiéndonos en el Spiderman del espacio

Straylight VR

Dentro de la Realidad Virtual, hay dos formas muy claras de afrontar el género de las plataformas: en primera persona, con mecánicas únicas; o en tercera persona, guiando a un personaje con el que interactuamos de alguna forma que no podría ser posible en juegos tradicionales. En el segundo grupo el mayor exponente es claramente Astro Bot, pero el primero no se queda atrás, con varias joyas como Windlands (todavía tengo ganas de catar la segunda parte) o To the Top, siendo todos estos de mis juegos favoritos de VR.

Por eso, me llamó mucho la atención Straylight VR cuando lo descubrí hace poco, al ser una especie de mezcla entre To the TopWindlands, en el sentido de que solo nos podemos desplazar gracias a la conexión con diversas partes del escenario, y además, dicha conexión es con algo que puede recordar a una liana, aunque funciona de forma un poco diferente. Con el juego de Dr Bloc ya disponible en Early Access, es la hora de pegar unos cuantos brincos para descubrir si estamos ante otra joya plataformera para la Realidad Virtual.

El estado del Early Access es bastante prometedor, ya que ahora mismo el juego dispone de 11 niveles. La versión final ofrecerá más, pero esto ya nos permite disfrutar del núcleo del juego, y todo sea dicho, darnos unas cuantas horas de diversión. La mecánica principal de Straylight VR consiste en usar las pistolas/garfios que llevamos en cada mano para engancharnos a unos nodos que hay en el escenario, y así progresar por una serie de checkpoints hasta llegar a la meta final.

Hay una pequeña narrativa gracias a un narrador un poco jocoso al inicio de cada fase, pero aquí estamos exclusivamente por el gameplay. Estos enganches que disparamos nos arrastran hacia el nodo, y nos soltaremos una vez dejemos dicho nodo a nuestra espalda. Por tanto, si disparamos a un nodo estando quietos, directamente iremos hacia él, pero si nos enganchamos a uno cuando vamos muy rápido, esto cambiará nuestra trayectoria, casi como si fuéramos una especie de péndulo.

En esencia, es casi como estar usando lianas, lo cual recuerda mucho a Windlands. Aun así, hay pequeñas diferencias, ya que nos podemos llegar a mover totalmente rectos, casi como si tuviéramos un gancho retráctil, en vez de «simplemente» lanzar una cuerda y movernos a la misma distancia del punto de anclaje. Es bastante fácil empezar a cogerle el truco, casi como si nos sintiéramos como Spiderman en el espacio, lo cual es claramente el punto fuerte de Straylight VR.

Obviamente, no todo será tan fácil como ir de un enganche a otro y ya está, ya que la velocidad que llevemos será clave para poder progresar en los niveles. Si cuando hemos disparado a un enganche movemos el brazo que está siendo arrastrado, entonces aumentaremos nuestra velocidad. Esto nos puede venir bien si tenemos que pegar un salto largo hasta poder llegar hasta otro nodo, pero otras veces puede ser perjudicial si tenemos que tomar una curva cerrada. Encontrar este equilibrio entre precisión y velocidad es la clave del juego, siendo increíblemente satisfactorio cuando ya le cogemos el truco y podemos movernos en el aire con una agilidad que ni los del Circo del Sol.

Straylight VR

La gracia está cuando juntamos estas mecánicas con una gran cantidad de obstáculos y hasta coleccionables opcionales. Aquí tengo que reconocer que los coleccionables (unos cubos amarillos) me han dado igual, ya que están puestos muy para putear, siendo un verdadero reto conseguirlos todos. De hecho, la dificultad de Straylight VR es algo alta, ya que tras unas 4 fases más o menos sencillas de introducción, luego viene un reto tras otro. El resto de niveles he tardado entre 15 y 30 minutos para cada uno, entre muertes, muertes, muertes y más muertes, hasta que por fin le cogía el truco y mejoraba mi manejo con estas «lianas».

Lo mejor de todo es que nunca me sentía frustrado, y reaparecer es completamente instantáneo, por lo que la única penalización por morir es ver cómo el contador sigue aumentando y luego en la clasificación mundial aparecemos con un tiempo que da algo de pena.

El diseño de los niveles me ha encantado, gracias a una curva de dificultad muy bien medida. Como en todo buen plataformas, primero nos introducen un obstáculo en un entorno más o menos seguro, con bastantes nodos en los que engancharnos. Luego, los nodos van reduciéndose, para aumentar porque el obstáculo tiene un patrón diferente. Todo para culminar en una mezcla de todo en la misma fase o en una posterior, poniendo a prueba todo lo que hemos aprendido hasta la fecha.

Straylight VR

Gracias al diseño de los niveles, es posible encontrar atajos por la velocidad con la que nos soltemos de un nodo a otro, siendo muy satisfactorio pensar que hemos «roto» el juego al progresar de esta forma. Eso sí, ojo con saltaros un checkpoint, ya que es necesario pasar por todos para activar la salida del nivel. Esto se usa de forma muy inteligente en un nivel que es menos lineal que los demás, por lo que pese a usar una única mecánica, podemos encontrarnos cierta variedad en cómo se implementa por la colocación de los obstáculos.

Pese a estar en Early Access, Straylight VR no presenta bugs ni problemas reseñables. Sí que hay cosas que se pueden pulir un poco. Por ejemplo, la aceleración que llevamos se para muy en seco, lo cual choca un poco al principio. Entiendo que es una limitación para que no nos saltemos más zonas todavía de los niveles tras un buen balanceo, pero igual se podría equilibrar para que sea algo más natural, de modo que no parezca que tiran para abajo de nosotros.

Luego está el tema de que los obstáculos puedan atravesarse entre sí, lo cual no me gusta nada. Esto causa momentos en los que podemos ver un obstáculo y prepararnos para él, pero por detrás viene otro que lo atraviesa y para el que no estábamos preparados, lo que nos lleva a una dolorosa muerte. Este problema se da sobre todo en los últimos niveles, cuando hay muchas esferas de la muerte moviéndose juntitas, y se trata casi más de aprender el patrón de todas las bolas, que de esquivarlas por reacción en el momento.

Straylight VR

La última pega está en el tema de las ayudas para mareos. El juego no viene con ninguna opción de añadir ventanas, blinders ni nada por el estilo. Para mí no es un problema, pero dadas las velocidades a las que podemos llegar a ir en ciertas fases, puedo ver fácilmente a más de uno sufriendo cinetosis.

La presentación visual tampoco es que sea la más atractiva. El fondo espacial no es muy llamativo, y aunque algunas estructuras (siempre en low-poly) impresionan, no estamos ante un juego que entre por los ojos en ningún momento. Es lo que tiene ser un juego indie, que los recursos van más para el gameplay, lo cual es fundamental en este caso.

Por si no se ha notado a lo largo de este avance, me encanta Straylight VR, ya que me ha dado unos subidones de adrenalina increíbles mientras me balanceaba a toda velocidad esquivando bolas mortales en el espacio. ¿Tienen margen de mejora los chicos de Dr Bloc? Desde luego, como terminar de pulir la colisión entre obstáculos o la aceleración cuando nos soltamos de los nodos. Aun así, la base que ya tienen construida es excelente, el diseño de los 11 niveles disponibles es genial, y me han dejado con ganas de más. Así que si os gustan los plataformas en VR, Straylight VR es más que una compra recomendable, incluso en su estado actual de Early Access.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *