[Gamescom 2019] DOOM Eternal. El shooter más infernalmente divertido

DOOM Eternal

Esta generación, hay 3 sagas de FPS que me han enamorado: Titanfall (sobre todo por la segunda parte), WolfensteinDOOM. El reinicio de esta popular saga fue fantástico, así que tenía unas ganas espectaculares de probar DOOM Eternal, la secuela de este reinicio, y que se convirtió automáticamente en uno de mis juegos favoritos de la reciente Gamescom 2019.

Como ya sabréis, esto va de matar demonios al ritmo de heavy metal, hacerlo con estilo y no dejar un solo cartucho de la escopeta sin disparar. La demo de la obra de iD Software pretende mostrar muchísimo en muy poco tiempo, haciéndonos pasar de una situación explosiva a otra. A grandes rasgos, en la demo empezamos (tras un tutorial) en la base de la UAC, que está siendo atacada por los demonios. Nuestra meta es llegar hasta el cañón orbital (o una versión gigantesca del BFG), para meternos en el cañón y que nos podamos auto-disparar a la superficie de Marte.

Aunque había un par de escenas en esta demo, el ritmo era frenético a más no poder, y sobre todo, nunca dejábamos de sentirnos súper poderosos como el DOOM Slayer. De hecho, cuando al principio vamos por el centro lleno de científicos y todos se nos quedan mirando presas del pánico, para luego quitarle su escopeta a un soldado como si no sirviera para absolutamente nada (que no sirve, claro está) en la batalla, y que ni éste ni su compañero tengan el valor de decirnos nada. Este es el tipo de escenas que quiero en DOOM Eternal, ya que como ocurría en el original, nos siguen mostrando a un protagonista que está para matar demonios, y no le importa nada todo lo demás.

DOOM Eternal

Pero aquí hemos venido a matar demonios, y vaya si lo hacemos en la demo. Como decía, vamos pasando de una zona a otra, ofreciéndonos cada vez armas más poderosas para superar tiroteos más desafiantes. La base del DOOM de 2016 sigue intacta, pero todo parece haberse acelerado todavía más. Gran parte de la culpa la tienen las nuevas habilidades del DOOM Slayer, que ofrecen una nueva dinámica a los combates que me encanta.

Para empezar, las esquivas son súper útiles para mantenernos en movimiento y evitar los disparos enemigos. Sin embargo, la gracia está en el uso del lanzallamas y las granadas. Ambas herramientas forman parte de nuestra armadura, y tienen un «cooldown» para reutilizarlas. La gracia del lanzallamas es que, además de hacer fuego, hace que los enemigos suelten armadura.

De este modo, ahora tenemos que gestionar qué power-up nos interesa que den los enemigos: salud (rematándoles cuerpo a cuerpo en animaciones brutales), armadura (quemándolos) o munición (usando la motosierra). Es una dinámica fantástica, ya que nos obliga a estar pendientes de todos los indicadores, y pensar en los enemigos como si fueran piñatas que nos van a dar justo lo que necesitamos.

DOOM Eternal

A esto se suma una mayor variedad de enemigos, ya que en esta demo de apenas 20-30 minutos, me enfrenté a casi todos los demonios del original, junto a nuevas versiones y hasta algún que otro enemigo nuevo, como esa especie de tanque biomecánico que nos dispara con su cola. Junto a los enemigos nuevos, en DOOM Eternal habrá nuevos juguetitos o usos secundarios de las armas, como el gancho en la súper escopeta (lo que fomenta nuevamente la movilidad del protagonista), o varias armas de rayos que son totalmente devastadoras. Un detalle que me ha gustado es cómo la munición ahora va por colores, de modo que es mucho más fácil identificar para qué arma estamos recogiendo munición, de modo que las armas de energía van con cargadores de energía, las escopetas van con cartuchos, etc.

De hecho, la vertiente arcade de este DOOM Eternal es total, pudiendo incluso conseguir vidas extra para usar en caso de que nos maten, y así continuar en la lucha sin que volvamos al último punto de control. Todo está ahí para que nos sintamos poderosos en este enfrentamiento épico contra demonios, y tengamos siempre las herramientas necesarias para destrozar a nuestros oponentes en estos infernales tiroteos.

Antes hablaba de la movilidad, y no solo se aplica al combate, sino también a la exploración. Habrá secciones que son directamente de plataformas, con zonas en las que pegarnos a las paredes, barras en las que balancearnos y mucho más. Al combinarlo con el doble salto y las esquivas, tenemos secciones llenas de saltos que funcionan muy bien. Incluso algunas arenas de combate tienen estos elementos, para que nos movamos más que los precios.

DOOM Eternal

Cuando se combina todo esto con un apartado técnico de escándalo (el uso de los colores hace todo muy legible rápidamente y muy arcade) y la música heavy metal, me costaba no soltar el mando y poner el gesto de los cuernos mientras ejecutaba a un enemigo cuerpo a cuerpo… Bueno, lo hice varias veces, pero es que eso es DOOM Eternal. Es soltar adrenalina, sentirse increíblemente poderoso y pasarlo en grande.

Que sea incluso más frenético que el anterior me parecía imposible, pero así es, y funciona de maravilla. La gestión de recursos por medio de nuestras habilidades, sin que paremos ni un solo momento, hace que estemos ante un ballet de destrucción, en el que realizamos cada movimiento con precisión y determinación. Porque si dudamos un solo momento, los demonios nos destrozarán, como a esos marines espaciales de los que nos reíamos al principio.

Sí, me ha encantado DOOM Eternal, y tras algún que otro traspiés reciente de Bethesda, todo apunta a que vamos a tener uno de los mejores shooters del año y hasta de la generación. La espera hasta el 22 de noviembre va a ser dura, pero todo sea para que los demonios se rindan ante el DOOM Slayer.

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