Impresiones de la beta de Code Vein. La unión de Dark Souls y God Eater que no sabíamos que necesitábamos

Code Vein

Aunque ha llovido mucho desde la última vez que probé Code Vein (fue la demo del E3 del año pasado), le sigo teniendo muchas ganas al «anime-souls» de Bandai Namco, ya que tanto el mundo como el arte y las mecánicas me llaman mucho la atención. Así que, no podía dejar pasar la oportunidad de probar la beta que ha tenido lugar durante estos días, en este caso desde una Xbox One X.

Esta beta nos permite disfrutar del inicio de la aventura, para jugar tanto en solitario (lo que haría que funcionara como una demo tradicional) como a través de internet (probando ahora sí los servidores), y desde el primer momento se nota que el tiempo extra de desarrollo le ha sentado muy bien a God Eater. Lo primero que me ha encantado ver es lo completísimo que es el editor de personajes, con ya bastantes imágenes que hay por internet con las creaciones de los usuarios, como a los protagonistas de Bleach, Nier: Automata y muchas otras licencias. Es algo que me recuerda a Soulcalibur VI, y me encanta, ya que es un área en el que Bandai Namco sigue poniendo toda la carne en el asador.

Al vivir el inicio, en esta beta podemos hacernos una mejor idea de qué va el juego. Básicamente, ha habido un suceso que ha mandado el mundo a un desastre del que va a ser complicado salir, pero la humanidad pudo hacer un dispositivo capaz de resucitar a los muertos. Éstos Resucitados (o Revenants, en inglés) son una especie de vampiros, teniendo que beber sangre humana (muy escasa) para no convertirse en muertos sin conciencia alguna.

Code Vein

Nosotros encarnamos a uno de estos resucitados, que nos despertamos sin nada de memoria (¡viva el cliché anime de la amnesia!) junto a otra joven sin recuerdos, pero que sabe más de nuestra situación única que nosotros. Porque sí, somos especiales y podremos conseguir células de sangre a través de unos brotes especiales. Los personajes que conocemos y el planteamiento que se presentan en la beta me han conquistado, y como ocurre en God Eater, tengo muchas ganas de saber más sobre la trama y el universo.

Hablando de God Eater, tras haberle echado muchas horas a su tercera entrega, me he dado cuenta de las similitudes que hay entre Code Vein y la otra saga de estos mismos desarrolladores. Sí, en esencia todo sigue muy en la línea de un Souls-Like, con un combate desafiante, barra de estamina, el tema de la moneda que perdemos al morir, etc. Sin embargo, hay varias mecánicas que se basan en «comernos» a los enemigos, lo que aumenta temporalmente el número de puntos de Ícor, o de magia.

Con el Ícor podremos activar diferentes habilidades de nuestra clase, como aumentar la defensa o el ataque temporalmente, usar llamaradas para atacar desde lejos, disparar nuestra bayoneta, realizar movimientos especiales, etc. Podemos cambiar entre las clases desde el menú de pausa, cada una con diferentes estadísticas y habilidades especiales. La gracia de Code Vein es que algunas habilidades pueden pasar a ser «heredadas», o lo que es lo mismo, se pueden usar independientemente de la clase equipada, por lo que tras muchas horas, seguramente tengamos diferentes clases entre la comunidad en función de qué habilidades y clases hemos usado más previamente.

Code Vein

Esta mecánica de habilidades y absorver Ícor me encanta, ya que se une al hecho de que durante la mayor parte del tiempo, vamos acompañados de un compañero controlado por la IA que es muy útil, nos puede curar (podemos hacer lo propio, a costa de parte de nuestra salud) y así, hacer los encuentros más sencillos. En la mazmorra inicial, la dificultad está bastante bien equilibrada, para que si vamos con cuidado, no tengamos excesivos problemas, pero si corremos, nos veremos rodeados por montones de enemigos. Porque sí, en Code Vein puede haber momentos donde nos rodean más de 5 ó 6 enemigos, lo que hace estos encuentros muy desafiantes e intensos.

El combate final de la mazmorra principal no está nada mal, con dos fases muy diferenciadas, pero sin llegar a ser excesivamente desafiante. Lo que me gusta es que tiene cierto peso emocional por lo que hemos vivido antes en ese nivel, y no me vi frustrado por ninguna muerte ni nada por el estilo.

Tras esta misión principal, visitamos la que será seguramente nuestra base de operación donde conocemos más mecánicas (como la forma de obtener nuevas «clases», mejorar armas, etc) y otros personajes que nos ayudarán en la aventura. Si nos van los retos, podemos adentrarnos en una mazmorra opcional recomendada para usuarios de nivel 40 (terminaremos la misión principal con un nivel 10-15), donde podemos enfrentarnos a más jefes finales y enemigos de alto nivel, para así conseguir mejores materiales para usar en nuestra base.

Code Vein

Es aquí donde probé un poco el modo online, en el que básicamente invocamos a otro usuario, un poco como al pedir ayuda en Monster Hunter: World, y no funciona nada mal. Sin embargo, gracias a nuestro compañero controlado por la IA, no lo echaba en falta como sí puede ocurrir en otros juegos de este estilo (en Nioh ya me veo cómo tengo que pedir ayuda si quiero avanzar sin problemas), y me recuerda nuevamente a God Eater.

Porque esa es la conclusión con la que salgo de Code Vein: estamos ante un juego que combina lo mejor de los títulos Souls-Like con ciertas mecánicas propias de God Eater, creando un conjunto bastante prometedor y que me ha dejado con ganas de más en cuanto a niveles, armas, jefes e historia. Es cierto que se le notan algunas costuras en ciertos aspectos técnicos (hay mucho clipping entre el pelo y la ropa, hay algún pequeño tirón en ciertos escenarios, o algunas animaciones son algo toscas, pese al alto ritmo de los combates), pero creo que vamos a estar ante un RPG de acción que va a gustarnos a los que somos fans de alguna de estas dos ramas que dan lugar a este prometedor mundo post-apocalíptico de vampiros mejor vestidos y peinados que el  mismísimo Conde Drácula, como marcan los cánones del anime.

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