2018 – El Asombroso Beat Celestial de un Gris Revólver Digital

Gris

2018 da sus últimos coletazos a la hora de escribir estas líneas. En el horizonte, el comandante Shepard y su tripulación se aproximan a bordo de su legendaria Normandía cargados de regalos e ilusiones videojueguiles. Un horizonte que ahora brilla más que nunca debido a la luminosa estela que nos ha dejado este año. Un año que, hasta en esos últimos coletazos, se hace sentir con fuerza.

Porque este 2018 ha sido un año de celebración para los videojuegos; algo imposible de ejemplificar de forma más precisa que con la legendaria estampa que nos dejaron los Game Awards, en la que las caras visibles de Sony, Microsoft y Nintendo se daban la mano en señal de “deportividad”. Porque, por encima de todos ellos, está aquello que de verdad importa; el latido que mantiene activo al corazón de la industria de los videojuegos: sus obras. Un sentimiento que, por si fuera poco, se ve acrecentado por otras iniciativas, como la expansión del crossplay entre consolas.

Endyear

«Las caras visibles» de Sony, Microsoft y Nintendo (de izquierda a derecha en la imagen) unidas en celebración de los videojuegos.

Hablando de los Game Awards, no podemos olvidar la continuación de su escalada a la hora de consolidarse como esos ya comúnmente denominados “Óscars de los videojuegos”. No solo por el bombo mediático provocado y por la cantidad de nuevos anuncios y personalidades (como los mismísimos hermanos Russo) que ha traído consigo, sino también por el desperdigue que han ido sufriendo esta clase de eventos, pasando a ser cada vez más frecuentes, pero menos relevantes y que, junto al tan impactante anuncio de que Sony no acudiría al próximo E3, ha pasado a ser, para muchos, el nuevo acontecimiento de referencia al que agarrarse.

2018 también ha sido el año de la reivindicación por lo indie, lo alternativo, lo rompedor… En definitiva, el año de abrir las ventanas para dejar paso a un aire fresco que renueve, una vez más, las propias expectativas de lo que el medio puede llegar a ofrecer. Y esto ha sido posible gracias a un público que aumenta en todos los sentidos y que, como es lógico dado este exponencial aumento desde hace ya muchos años, cada vez demuestra mayor madurez y ganas de apostar por experiencias diferentes. Así, compañías como Devolver Digital han demostrado que, con buen hacer, hasta lo más extravagante puede triunfar por encima de la misma comercialidad de siempre.

Devolver

Una Devolver Digital que, sin disminuir la fuerza de su peculiar llama ni un ápice, comenzó el año con un título como Genital Jousting y, allá por junio, volvió a marcarse una conferencia con motivo del E3 tan alocada, sangrienta y llena de sátira como la anterior (si no más), a la que, para colmo, acompañaron anuncios tan hilarantes y que quedarán para el recuerdo como el de My Friend Pedro, que se nos incrustó salvajemente en las retinas gracias a un tráiler de presentación que podría catalogarse, cuanto menos, de “increíble”.

De este modo, pareciera que Devolver pidiera a voces que aquellos eruditos que están en contra de los juegos independientes (que los hay) porque argumentan que, más que pretender ser buenos juegos, solo buscan ser diferentes por el simple hecho de serlo, sintieran una profunda satisfacción interna al poder restregar fácilmente unos argumentos superficiales que para ellos resultan más que suficientes. Pero nada más lejos de la realidad, y es que parece que aquello de “haters gonna hate” es casi el lema que guía a los miembros de esta editora llena de controversia. Y como si de una exquisita pero aplastante melodía se tratara, las bocas fueron callándose en cadena a base de cañonazos en forma de auténticos juegazos como The Red Strings Club, Crossing Souls, The Messenger o el simplemente espectacular y más reciente Gris; siendo varios de ellos, para muchos, de lo mejor del año.

Red Strings Club

Proyectos con menor músculo económico marcando el compás general a seguir. Una presencia española que cada vez crece más en importancia dentro de la industria. Experiencias capaces de cautivar a los jugadores como si nunca hubieran empuñado un mando o un teclado y un ratón y sentido la magia que puede venir con ellos… Y en medio de todo, piedras que endurecen un camino que se resiste a ser de rosas; ejemplo de ello son Los Premios Steam.

Si bien los ya múltiples veces mencionados en este artículo Game Awards nos sorprendían otorgando el premio a Mejor Juego del Año a God of War, y no a ese titán que parecía indiscutible como lo es Red Dead Redemption 2, que tanta buena acogida había tenido por parte de la crítica y tantos disloques de mandíbula había generado entre el público por su apenas comprensible tamaño (en todos los sentidos posibles), también lo hacían consiguiendo una sinergia más que apreciable entre grandes triple A e indies, codeándose estos últimos con los más “grandes” en algunas categorías e incluso dominando otras, obteniendo así un reconocimiento merecido y necesario… está claro que en el caso de Los Premios Steam no ha sido para nada así.

God of War

Más allá de estar de acuerdo o no con, simplemente, las categorías propuestas, resulta preocupante la casi nula presencia de la escena indie entre los finalistas propuestos de cada apartado. La elección de estos finalistas no se le puede achacar del todo a Steam ya que (en teoría), fue la comunidad, mediante sus votos populares, quien los determinó.

No obstante, no me es posible esquivar una sensación de decepción -incluso indignación-, cuando no solo me percato de tal situación, sino también de otros aspectos que me parecen directamente inaceptables, como el hecho de que Bethesda aparezca nominada en la categoría de “Mejor Desarrollador de 2018” tras perpetrar un fatídico curso falto de lanzamientos de calidad y lleno de errores (nunca mejor dicho) que, en ocasiones, rozaban muy peligrosamente la completa falta de respeto hacia sus usuarios; estableciendo así Fallout 76 y todo lo que ha ocurrido a su alrededor como un grandísimo referente a la hora de entender todo lo que una compañía de videojuegos NO debería hacer.

Fallout

Y mientras Bethesda silba disimuladamente intentando fingir que nada ha pasado, otras desarrolladoras como, de nuevo, Devolver Digital, por la que ya he expresado la admiración que siento de cara al añazo que se han marcado, se queda fuera respecto a otros 10 nominados que, en su mayoría, apenas se han acercado a su nivel. Al final, en eventos organizados de esta forma, es imposible controlar lo que el público vote y estas cosas acaban pasando. No es ninguna tragedia, pero sí un detalle que emborrona la claridad de tantos otros magníficos hechos y que, sumado a un notorio descontento por parte de público y creadores hacia la plataforma, cada vez me hace desear más que iniciativas tan interesantes como la Epic Games Store tengan éxito y obliguen a que haya que ponerse las pilas para ganarse un sitio dentro de una competencia real. Pero volvamos ya a lo que, desde el principio, hemos dejado claro que es lo más importante: las obras.

Porque si en algún punto ha brillado realmente 2018 es en todos los títulos de brutal calidad que han venido con él; y cuando esto se cumple, parece que nada más importa. Ya he mencionado alguno a lo largo de este texto pero, para concluirlo definitivamente, y con él el año, no me gustaría dejar pasar la oportunidad de centrarme en seis juegos concretos. Seis juegos que, sin parecerme necesariamente “los mejores” que he jugado durante este período, sí que han evocado algo especial en mí, hasta el punto de querer recomendarlos de modo destacado con la esperanza de que alguien llegue a disfrutarlos, por a o por b, de forma remotamente similar a como los disfruté yo. Así pues, por no elegir ningún orden en concreto, he aquí esos seis títulos en orden de fecha de lanzamiento:

CELESTE

Celeste

“No solo consigue una jugabilidad casi perfecta, sino que se esfuerza por hacer que todos los elementos del nivel contribuyan en esa pequeña narrativa que se une capítulo a capítulo formando un mosaico de emociones. En cierto modo, me recuerda a Undertale…”.

Así de fuerte empezábamos el año. En respuesta al análisis del amigo Luismi en Twitter, mi comentario no era otro más que este. Celeste no solo es una maravilla narrativa que aprovecha los recursos de los videojuegos de forma increíblemente efectiva para transmitir su mensaje, sino que, además, es uno de los mejores plataformas que he tenido el gusto de jugar jamás.

No exagero si digo que Celeste es una emotiva y divertidísima obra de arte cuidada a más no poder en todos sus aspectos (eso sí, con una dificultad nada despreciable). Ni tampoco si digo que deberíais darle una oportunidad pase lo que pase; porque ya sea levantándote de la cama por la mañana, intentando reconciliarte con alguien o escalando una peligrosa montaña mágica, Celeste te da razones y fuerzas para no rendirte nunca. Para seguir saltando; rebotando; luchando.

(Podéis leer el análisis completo de Desconsolados aquí.)

CROSSING SOULS

Crossing Souls

La primera obra de Devolver Digital de la lista. Curiosamente, también la primera española. En ella, los chicos de Fourattic nos proponen, prácticamente, los años ochenta hechos videojuego, en una enorme celebración de la cultura de la época y que, aprovechando su reciente “revival”, intenta sintetizar todo lo que nos gusta de ella en una sola experiencia jugable.

No es un juego en el que todo funcione pero, en conjunto, la propuesta es original, el arte y la música magníficos y, junto a su grupo de niños protagonista que nos robará el corazón, viviremos una historia que cada vez se hace más compleja, llena de giros de trama y con varios momentos especialmente emotivos.

Preparad el bate, el tirachinas y un par de chicles, que ha llegado la hora de “cruzar unas cuantas almas”.

(Podéis leer el análisis completo de Desconsolados aquí.)

A WAY OUT

A Way Out

Con la absoluta integración del juego online dentro del mundillo, los videojuegos cooperativos locales han ido perdiendo importancia paulatinamente. Para romper con esta tendencia y no solo intentar recuperar esa peculiar magia que transmitían tales experiencias, sino también innovar dentro de fórmulas ya manidas y conseguir que dos jugadores se fundan en la emoción de una sorprendente aventura, A Way Out llega al ritmo de cientos de celdas abriéndose y cerrándose.

No es un “Uncharted pero peor”, ni un título carente de personalidad. A Way Out es algo que no te esperarás y que, en buena compañía, se convertirá en algo especial. ¿Queréis saber por qué? Lo único que puedo deciros es que lo juguéis hasta el final, y lo entenderéis.

JUST SHAPE & BEATS

Just Shape Beats

Temazos electrónicos uno tras otro entremezclados con un bullet hell exigente pero que no puede ser más divertido. Pese a su aparente simpleza, consigue contar una más que decente historia mientras nos movemos entre niveles en un mundo precioso y en el que todo danza al ritmo de la música.

Contando también con un modo cooperativo muy, muy disfrutable, dejaos llevar por esta simpática y maravillosa experiencia que no dejará de encantaros.

MARVEL'S SPIDER-MAN

Marvel´s Spider-man

Hablando de cosas asombrosas. El Asombroso Spider-Man vuelve, una vez más, a los videojuegos. Y esta vez lo hace con la que es, de forma muy diferenciada, su mejor aventura hasta la fecha en el medio.

En este juego, por fin, sentiremos que somos Spider-Man como nunca antes. Todo está genialmente hecho, y aunque algunos puedan tacharlo de mundo abierto genérico, lo cierto es que no puede ser más divertido realizar cualquier clase de movimiento y sentir la espectacularidad y la gracia que solo el trepamuros es capaz de ofrecer.

Con una historia original que se asienta en un universo propio y que está escrita, entre otros, por Dan Slott y Christos Cage (reconocidísimos guionistas de cómics -entre ellos del propio Spider-Man-), consigue impresionarnos y emocionarnos a partes iguales sin tener que envidiar para nada, incluso, al resto de películas del arácnido.

Dejando a un lado los importantes fallos que sufría antes de recibir el parche de lanzamiento (que podría dar paso a otro debate, pero ese no es el tema ahora), es un título con muchísima fuerza, un alma especial, un aspecto gráfico más que convincente y una banda sonora absolutamente memorable. Si no eres excesivo fan del personaje, es muy probable que te encante; pero si encima eres un fiel seguidor, te sentirás profundamente ilusionado por cada pequeño detalle referencial o símbolo de cariño del que te percates y que estarán presentes a lo largo de todo tu viaje.

Y aunque nada de esto te llame la atención, siempre te quedará el encanto ineludible de… ¡Spider-Poli!

(Podéis leer el análisis completo de Desconsolados aquí.)

GRIS

Gris

La segunda obra de Devolver Digital en la lista… y también la segunda española… y también la última. Así cerramos el artículo tal y como empezó: con esa preciosa imagen de la protagonista de Gris que será la portada de esta entrada (y que muy amablemente nos ha cedido su autora, Alicia Arenas -podéis verla en su post original de Instagram aquí-).

Gris es, en todos los sentidos de la palabra, una experiencia. Siendo definible de forma extremadamente superficial como una aventura de plataformas con tintes de exploración, lo cierto es que va muchísimo más allá. Para empezar, entra por los ojos instantáneamente gracias a su prodigioso apartado visual; esto es seguido por una narrativa que, pese a estar repleta de metáforas que envuelven la propia jugabilidad (pensada para que el jugador no pueda “morir”, propiamente dicho, en ningún momento), goza de un hilo narrativo esencial que no requiere ser interpretado y que se encarga de contar una historia tan desgarradora como tierna. Con un apartado sonoro que también sorprende por conseguir rivalizar con el visual, tenemos ante nosotros una obra intimista y de muy poca duración que absolutamente cualquier persona puede jugar y disfrutar con intensidad.

Citando el texto que acompaña su ilustración en el post de Instagram de la propia Alicia Arenas, “Desde las ciénagas miraba al cielo raso en busca de estrellas con las que poder volver a construir constelaciones. Ella no lo sabía, pero desde un principio la llevó en su mejilla.

¿Azul? ¿Verde ¿Amarillo?

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GRIS

Y ASÍ ACABA UN AÑO

Shape of the World

Imagen perteneciente a Shape of the World: un juego que, pese a no entrar en esta pequeña lista, sin duda merece ser jugado.

2018 ya ha dado sus últimos coletazos a la hora de escribir estas líneas. Un año que, hasta en esos últimos coletazos, se ha hecho sentir con fuerza.

Los videojuegos han cambiado y, en el proceso, han demostrado que son capaces de evolucionar hacia nuevas e ilusionantes cotas capaces de mantener la industria más saludable que nunca.

Siempre habrá errores; siempre habrá detractores; siempre habrá quien, simplemente, no sepa disfrutar de lo bueno. Pero para todos aquellos que todavía son capaces de apreciar aquello que a todos nos atrapó poderosamente en algún que otro momento, diré que… sí, los videojuegos han cambiado… ¿y qué? Citando a los amigos de Tomos y Grapas, “acepta el cambio”.

Porque solo así podremos disfrutar de épocas de tanto esplendor como esta. Épocas con 365 razones para cautivar a nuevas generaciones y para hacer perdurar este fantástico arte que son los videojuegos.

Así, un medio progresa. Así, cientos de nuevas y entusiasmantes obras nacen y ocupan su lugar en los hilos creativos de la propia creación… Y así, acaba un año.

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