[MGW 2018] Inglorious. Un MOBA local en el que fastidiar a tu amigo y oponente

Inglorious

Una de las gracias del juego en local es el poder fastidiar a nuestro amigo justo cuando le tenemos al lado, para poder verle la cara mientras le soltamos una trampa, le aniquilamos, etc. Por eso el “multijugador de sofá” es un arte que nunca se debe perder, y mientras que los AAA se están alejando de este tipo de multijugador (salvo Call of Duty curiosamente), es en la escena independiente donde están saliendo las propuestas más llamativas para jugar con nuestros amigos.

En este campo tenemos Ingloriuos de Coven Arts, un título de la iniciativa Playstation Talents que fue una de las grandes sorpresas de la reciente Madrid Games Week. A pesar de que no me entusiasman los MOBA, me gustó mucho la vuelta de tuerca que le dará al género cuando se ponga a la venta en tan solo unas pocas semanas.

La base de Inglorious es que competimos con un amigo en modo local, a pantalla partida, para ser el primero en acabar una mazmorra y acabar con su jefe final. Las mecánicas son las de un MOBA: hay diferentes tipos de personajes, en el “campo” podemos ir subiendo de nivel dentro de esa misma partida, hay bases enemigas, etc. Sin embargo, la gracia está en que no competimos en la misma dimensión, sino que cada jugador está en una dimensión paralela. Nuestro objetivo es acabar las rondas antes que el oponente, para así conseguir “favores” que podremos usar en el combate final.

Inglorious

Para acabar una ronda, simplemente tenemos que acabar los enemigos que aparecerán en el mapa. Lo ingenioso de Inglorious es que hay elementos del mapa que se comparten entre las dos dimensiones, como los botiquines o los campamentos. Si un jugador coge un potenciador de salud, el rival no lo podrá jugar en su dimensión. Al mismo tiempo, si un usuario toma un campamento, aparecerá tomado para el otro jugador en su dimensión.

Los monstruos de los campamentos no ayudan a completar el número de bajas objetivo, pero nos da mejores recompensas. Cada monstruo derrotado nos dará unas almas, que se podrán usar para comprar equipo con el que mejorar nuestras estadísticas o trampas. Otra opción es usar esas almas en el centro del mapa, durante una ronda, para enviar más enemigos al rival, que no le darán ninguna recompensa, pero le harán tardar más en completar su objetivo de ronda.

Antes he mencionado trampas, y en mi partida pude ver algunas bastante interesantes. La más común es la que nos permite tomar el control del personaje del rival durante unos segundos, algo que podemos usar para llevarle a una zona de daño constante (como una nube de gas venenoso) y que así muera, o llevarle hasta un montón de enemigos. Otra trampa reduce la visibilidad de su pantalla, por lo que al final, hay bastantes opciones. Todo se basará en cuándo usar cada trampa, ya que en algunos momentos, podrán ser mortales para nuestro oponente, y en otra situación, igual le hace cosquillas.

Inglorious

Morir en la partida tiene bastantes consecuencias, al necesitar unos segundos para reaparecer, perder una pieza de equipo que llevemos, y que dicha pieza aparezca en el mapa del rival para que la pueda coger sin ninguna penalización.

Todo esto se lleva a su máxima expresión en el combate contra el jefe final, que se empieza a la vez y tiene lugar en un mapa bastante pequeño. Aquí las trampas, los favores para no morir si perdemos todos los puntos de vida y nuestra habilidad serán esenciales si queremos alzarnos con la victoria. Son momentos muy intensos, ya que en todo momento podemos ver la barra de vida del jefe del rival, qué es lo que está haciendo, etc. Ahí radica la gracia de la pantalla partida, y lo que hace tan grande a Inglorious.

Sobre las clases que habrá disponibles, solo serán 4, y seguirán los arquetipos del género. Junto al multijugador (que será solo local), también habrá un modo para un jugador, donde completar una serie de mazmorras. No habrá una historia aquí como tal, sino que todo el trasfondo del universo lo desvelan a través de los personajes o elementos transmedia en las redes sociales del estudio.

Aunque no disfrute mucho los MOBA, me lo pasé en grande jugando a Inglorious, ya que hay algo que supera las barreras de cualquier género: el placer de p*utear a tu amigo. Lo bien que funciona en este sentido el coger un potenciador de salud justo antes que el rival para que no se pueda curar, las trampas para directamente llevarle a su muerte y otras triquiñuelas pueden hacer que Inglorious se convierta en un party game de mucho cuidado. Todavía está por ver si aguantará mucha tralla a largo plazo, pero al menos, esta propuesta nacional para fastidiar a nuestros amigos es algo original y que tiene muchísimo potencial.

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