[MGW 2018] Toki. La recreativa renace con mejor aspecto que nunca

Toki

La nostalgia es un factor fundamental, y se nota que muchos jugones de hoy en día empezaron en los recreativos, ya que era increíble ver a tanta gente emocionada por probar Toki en la Madrid Games Week. Personalmente no conocía el juego en absoluto, ya que la recreativa salió cuando no había ni nacido, así que me era algo indiferente el título, aunque al probarlo, es más o menos fácil ver de dónde viene la nostalgia.

Como en muchas recreativas, la premisa es muy sencilla: nuestro protagonista era un humano pero le han transformado en mono (¡capaz de lanzar proyectiles con su boca!), y le toca acabar con los malvados que además han secuestrado, la princesa de la tribu del protagonista. Esta es la excusa para movernos por diferentes niveles plataformeros al más puro estilo de “run and gun” a lo Metal Slug, pero con un ritmo muy diferente.

La partida que jugué fue en la dificultad Normal, y se nota muchísimo que el juego procede de las recreativas, ya que había muchos momentos que me parecían injustos, al estar pensados para que te maten y tengas que echar otra moneda. Esto hace que Toki sea realmente desafiante, pero al mismo tiempo, también es muy adictivo, ya que piensas “a la próxima no gastaré todas las vidas en este punto y me cargaré al jefe del final”, para fracasar irremediablemente y repetir el ciclo.

Toki

A pesar de esta clara adicción que puede provocar, tengo que reconocer que el juego tiene un ritmo bastante lento. Toki se mueve muy, muy lento, mientras que los enemigos y sus proyectiles son mucho más veloces. Esto hace que tengamos que saber al dedillo qué van a hacer, ya que si vamos de primeras, es bastante probable que no tengamos la agilidad necesaria para sobrevivir. Esto al principio me molestaba bastante, ya que incluso me mató el segundo enemigo del juego con sus dichosos saltos. Tuve que habituarme a este ritmo de juego, los diferentes potenciadores para nuestros proyectiles y los patrones de movimiento de los enemigos.

Al mismo tiempo, esta dificultad hace que estuviera atento todo el tiempo, con que cada progreso en el nivel parecía una victoria. Esto destaca sobre todo en los jefes finales, ya que pueden recibir bastante daño antes de morir, además de tener diferentes ataques bastante complicados de esquivar como no estemos preparados.

El espíritu de los recreativos se nota bastante por el sistema de vidas. Tenemos un número concreto de vidas, con bastantes puntos de control, con que al menos ahí es bastante flexible, lo cual me alegra y me sorprende al mismo tiempo. Sin embargo, las vidas son bastante limitadas, y si las perdemos todas, gastaremos un crédito (también limitados), pero empezando el nivel desde el principio.

Toki

En dos créditos solo fui capaz de llegar hasta el jefe final de la segunda fase. Al parecer, hay un modo Fácil para que la experiencia sea algo más amigable, pero no sé cómo funciona exactamente.

Todo esto supongo que no será nuevo para los que ya jugaron a Toki en su momento, pero hay algo que te vende el juego a las primeras de cambio: el apartado visual. El trabajo de arte que ha hecho Microïds es increíble, ya que parece un juego actual, casi al nivel del lavado de cara que ha recibido Wonder Boy hace poco. El arte es precioso, y todo tiene un carisma visual que se sale de la escala. Es uno de los motivos por los que, aunque no dejemos de morir, seguiremos querer avanzando para ver con qué nuevo escenario o enemigo nos encontraremos a continuación.

Así que, si sois fans de los juegos retro desafiantes o guardais con un buen recuerdo Toki, el remake que saldrá a la venta el próximo 22 de noviembre (junto a un gran regalo en la forma de una caja al estilo de una recreativa donde colocar la Switch) puede ser todo un imprescindible para tener una gran dosis de nostalgia, pero sin gastar toda la paga en la máquina de turno.

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