[MGW 2018] Dangerous Driving. Intentando recuperar el espíritu de Burnout 3

Dangeorus Driving

Cuando Three Fields Entertainment anunció en verano que estaban trabajando en un sucesor espiritual de Burnout 3, estaba súper emocionado. La saga de Criterion me encanta, y es de mis favoritas, y precisamente este capítulo es el que introdujo los Takedown, que son lo mejor de cualquier juego de conducción. Encima, el estudio está formado por antiguos miembros de Criterion Games, que ya nos han ofrecido el espíritu del modo Crash en los divertidos Danger Zone.

Así que, cuando descubrí que Dangerous Driving estaría en la Madrid Games Week como parte del programa ID@Xbox, necesitaba probar el juego sí o sí. Nada más empezar la demo, una carrera comienza, con una sensación de velocidad muy lograda, varios rivales a los que poder hacer Takedowns para aumentar nuestro turbo, y la posibilidad de ir en dirección contraria o derrapar para aumentar nuestro impulso. Es decir, tenía todos los ingredientes para ser el nuevo Burnout… pero por ahora no lo han clavado del todo.

Como me gusta ser positivo, voy a empezar por lo bueno. El apartado técnico de Dangerous Driving es realmente bueno para estar ante un juego desarrollado por un estudio independiente de apenas 7 personas. Tiene mucho mérito, ya que la iluminación en este mapa nevado es excelente, al ofrecernos momentos en los que el Sol atraviesa las ramas de los árboles o incluso nos llega a cegar cuando lo tenemos de frente, algo bastante impresionante cuando se combina con la lograda sensación de velocidad al activar el turbo, que tendremos activado casi siempre si no paramos de hacer Takedowns o turbos.

Hablando de los Takedowns, es muy satisfactorio empujar a los rivales, para luego ver ese pequeño momento a cámara lenta con el oponente dándose una buena leche. Si hay algo visual en lo que el juego no destaca demasiado es en los accidentes, ya que el sistema de destrucción no es muy impresionante. Al menos, el vehículo se va dañando mientras corremos o vamos embistiendo a los rivales, antes de tener un accidente en toda regla.

Durante los primeros momentos, estaba con una sonrisa de oreja a oreja jugando a Dangerous Driving, ya que es precisamente todo lo que esperaba en un sucesor espiritual de Burnout 3. Puede que el tema de usar el tráfico como arma no hubiera estado mal como en Burnout Revenge, pero es un movimiento que no convenció a todo el mundo, con que entiendo por qué han querido ir por las carreras más tradicionales.

Sin embargo, hay un aspecto en lo que el juego todavía tiene bastante camino que recorrer: las físicas. No me sentía en pleno control del vehículo, ni logré derrapar correctamente en las curvas más cerradas. Esto hacía que no pudiera tomar las curvas a toda pastilla mientras seguía con el turbo. Además, en algunos puntos el coche empezaba a girar demasiado, mientras que en otras partes del circuito le costaba girar. No sé si es porque eran zonas en las que la carretera estaba helada (el circuito está ambientado en una montaña nevada), pero era algo que hacía que el juego no se disfrutara demasiado.

Otro aspecto en el que también deberían de trabajar más es la interfaz, ya que como ocurría con Danger Zone 2, parecen todos placeholders por lo poco llamativo que es. Quizá la barra de turbo es lo que mejor funciona, pero todo lo demás es demasiado estándar. La IA es otro aspecto curioso, ya que está diseñada para frenar un poco si vamos retrasados y que tengamos la oportunidad de recuperarnos tras un accidente, pero si estamos en cabeza, no les perderemos nunca. Es algo que siempre nos hace estar atentos, pero igual es demasiado eficiente cuando estamos en cabeza.

Respecto a los accidentes, echaba en falta los momentos a cámara lenta de las últimas entregas para así poder hacer Takedowns con efecto, ya que ahora si nos chocamos, veremos la animación y reaparecemos con bastantes posiciones perdidas, además de un fragmento de la barra de turbo perdida.

Así que, en general, estoy un poco en conflicto en esta primera toma de contacto con Dangerous Driving. Por un lado, tiene todos los ingredientes para ser un sucesor espiritual de Burnout 3 increíble, entre los Takedowns, la sensación de velocidad, los mapas con varias rutas cuando la carretera se divide para cada sentido, etc. Sin embargo, las físicas me tienen algo preocupado, ya que son la clave para que todo juego sea divertido, y todavía las veía bastante mejorables. Al menos, los chicos de Three Fields Entertainment tienen tiempo hasta 2019 para mejorar la experiencia global, y que Dangerous Driving sea el arcade que los fans de Burnout estamos esperando desde hace demasiados años.

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