[Gamescom 2018] Assassin’s Creed Odyssey. La Antigua Grecia más rolera

Assassin’s Creed Odyssey
Es muy interesante ver la progresión de la franquicia Assassin’s Creed a lo largo de los años. Tras muchos años refinando la misma fórmula, el salto generacional no le sentó demasiado bien a la saga, forzándola a tomarse un más que merecido descanso para renovar fuerzas. El resultado fue Origins, una entrega muy bien recibida (personalmente todavía la tengo pendiente), y que apostaba más que nunca por los componentes de RPG. Aunque todos pensábamos que este año también habría un pequeño descanso, Ubisoft sorprendió con el anuncio de Assassin’s Creed Odyssey, que trasladaría a la acción a la Antigua Grecia, al mismo tiempo que reforzaría los aspectos de RPG.

Durante la Gamescom pude probar una pequeña demo del juego, para hacerme una idea de los cambios que tendrá esta entrega respecto a Origins, y cómo podemos estar ante el juego de rol de acción occidental más impresionante de este 2018.


Esta demo nos permitía tomar varias elecciones antes de empezar a jugar como tal. Por un lado, podíamos escoger entre jugar como Alexios o Kassandra, siendo la primera vez que podremos disfrutar de toda la aventura con el personaje que queramos, reforzando este genial aspecto visto en Syndicate. La segunda decisión era ver qué misión tomar: una batalla campal o una batalla naval.

Assassin’s Creed Odyssey

Escogí a Alexios y la batalla naval, empezando esta misión con una de las principales novedades de esta entrega: árboles de diálogo. Por primera vez en la franquicia, podremos escoger qué decir a los NPCs que nos dan la misión, para ir modelando un poco la personalidad de nuestro avatar, obtener más información sobre la misión, o incluso entrar en diferentes relaciones. En este caso, la misión consiste en destruir varios navíos persas para meter miedo al ejército enemigo. Me hizo gracia soltar una frase antes de empezar con la misión como tal para intentar ligar con el general que nos encomendaba la misión, y sí, esta frase era tan mala que era brillante.

En general, escogí esta fase porque las batallas navales de Black Flag me encantaron, y en Assassin’s Creed Odyssey nos encontraremos una fórmula similar, pero al mismo tiempo, diferente. Al estar en un periodo histórico tan antiguo, no hay pólvora, cañones, morteros, etc. De hecho, los barcos son bastante más pequeños que los navíos pirata, lo que ya crea una dinámica diferente. Aquí nuestras armas son también nuestros remeros, que veremos cómo dejan de remar para usar sus arcos o lanzas. Cada arma tiene un rango diferente, y al no ser proyectiles tan potentes como las balas de cañón, disparar a las velas no tendrá tanto efecto. En su lugar, el objetivo será disparar al casco del barco, que será lo que más daño provoca, o es lo que me pareció ver. Junto a las armas principales, podemos usar un modificador especial que necesita recargarse, y nos permite lanzar proyectiles de fuego. Si acertamos, incendiaremos el barco enemigo durante unos momentos, por lo que es nuestro arma más poderosa del arsenal.

Como en Black Flag, al derrotar al barco, podemos hundirlo o subirnos en él para saquearlo una vez hemos acabado con su capitán. En la demo, uno de los objetivos secundarios (y que nos ayudaría a ligar) consiste precisamente en saquear uno de los barcos a destruir, para encontrar una caja de música, para luego enviar a esos malditos persas hasta el fondo del mar. En cuanto al sistema de combate, Assassin’s Creed Odyssey sigue con el estilo más preciso de Origins, aunque tampoco puedo compararlo demasiado, al apenas haber jugado a la anterior entrega unos minutos en un evento.

Lo que sí parece tener mucho más énfasis son las habilidades activas. Se pueden acceder a ellas como en muchos RPGs de acción, teniendo diferente tiempo de recarga en función de su potencia. De las que había desbloqueadas (ya partíamos con un personaje de bastante nivel), la que más me gustaba era la “Patada espartana” como me ha gustado llamarla, ya que nos sentiremos Leónidas gritando “¡Esto es Esparta!” a todos los enemigos que podamos. Es muy exagerado lo lejos que salen volando, sobre todo cuando los noqueamos, pero bueno, Alexios (o Kassandra) ha hecho mucho entrenamiento de pierna, y es tan absurdo, que me dolería que redujeran el efecto físico en los enemigos.

A nivel técnico, Assassin’s Creed Odyssey ya se veía bastante bien en esta demo. El mar es increíble, y es una delicia ver cómo la marea reacciona a nuestro paso por el barco. En general, el apartado artístico me encantó, y estoy deseando explorar diferentes lugares emblemáticos de la Antigua Grecia. Todavía había varios flecos por pulir, como el rendimiento en los momentos más movidos de las batallas navales, pero nada que no se pueda solucionar antes del lanzamiento en unas semanas.

En general, esta toma de contacto me ha hecho tener ganas de, primero, jugar Origins para disfrutar del cambio masivo que ha pegado la saga, para luego dar el salto a esta entrega, que parece más un RPG que otra cosa. Puede que esto no contente a todo el mundo, pero me parece una evolución bastante interesante, y con las novedades introducidas en esta entrega, será una delicia ver cómo cambia la historia en base a las decisiones que tomemos, los ligues que nos echaremos, etc. Se nota que los Asesinos han vuelto con mucha fuerza, y este 5 de octubre, lo podremos volver a comprobar con Assassin’s Creed Odyssey.

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