Impresiones de Shadow of the Tomb Raider. Menos guerrera y más saqueadora de tumbas

En 2013, la saga Tomb Raider regresó tras un más que merecido descanso, para centrarse en los orígenes de Lara Croft antes de que se convirtiera en la saqueadora de tumbas que todos conocemos. Sin embargo, su vuelta coincidió con el momento de mayor éxito de Uncharted, por lo que las aventuras de Lara Croft se parecían en exceso a las de Nathan Drake, olvidándose bastante de las tumbas a favor de la acción. En Rise of the Tomb Raider la cosa se empezaba a equilibrar algo más, además de mostrar el siguiente capítulo de esta historia de los orígenes.

El próximo 14 de septiembre la trilogía se cerrará con Shadow of the Tomb Raider, y hace unas semanas Jason Dozois (director narrativo) y Heath Smith (director de diseño), miembros de Eidos Montreal (esta vez Crystal Dynamics solo ha apoyado el desarrollo, al estar centrados en el juego de Los Vengadores), se acercaron a Madrid para presentar las principales novedades de esta entrega, además de darnos la oportunidad de probar las 4 primeras horas del juego. ¿Listos para saquear unas cuantas tumbas?

Antes de nada, sí, esta es ya la tercera vez que nos dicen lo de “por fin Lara será la saqueadora de tumbas que todos conocemos”, cuando en teoría eso ya debería haber ocurrido, como muy tarde, en la entrega anterior. Sin embargo, había un plan desde el principio de hacer una trilogía que profundizara en varios aspectos del personaje de Lara Croft antes de ser la Tomb Raider, y que están muy bien diferenciados en los tres títulos:

  • En Tomb Raider (2013) se explora quién es Lara, ya que todavía es muy joven y tiene que conocer sus límites, sus habilidades, etc
  • En Rise of the Tomb Raider se explora el linaje de la familia Croft y lo que supone pertenecer a dicha familia
  • Por último, en Shadow of the Tomb Raider debe encontrar la unión de la identidad personal y la pertenencia a la familia Croft, para convertirse por fin en la leyenda

Una de las formas de lograr esta unión será la de ofrecer la aventura más social de Lara Croft. Normalmente, cuando ha ido a una región para saquear una tumba, estaba vacía, o como mucho había una región cercana con población, como ocurría en la anterior entrega. Sin embargo, en Shadow of the Tomb Raider se han planteado la pregunta “¿Qué ocurre cuando la tumba que Lara va a saquear todavía está poblada?”.

En esta ocasión, el escenario elegido para el duelo final con la organización Trinity es la jungla, ya que muestra el estado de ánimo de la propia Lara, y es tanto bella como letal, como la protagonista. Eso por no mencionar el cambio visual que supone respecto a la anterior entrega. Al mismo tiempo, ofrece bastantes novedades jugables, como más opciones en el combate para sentirnos como auténticos depredadores, ofrecernos recursos en plan McGyver para mejorar nuestro equipo y un diseño de niveles más vertical que antes.

Respecto a la parte social, habrá un total de 3 hubs, en los que podremos hablar con los ciudadanos, participar en misiones secundarias y hasta comerciar gracias al sistema de economía que se ha añadido. Entre las reliquias que obtengamos y estas regiones pobladas, descubriremos mucho sobre la cultura hinca, gracias al extensivo trabajo de documentación que han realizado. Todo para que, al final, el miedo sea el principal factor a tener en cuenta en Shadow of the Tomb Raider, debido a que Lara se enfrentará a tumbas que fueron diseñadas para los guerreros más fieros y valientes, por lo que son más peligrosas y terroríficas que nunca.

Como mejor se experimentan estas mejoras es jugando, y llegó la hora de comprobarlo con las 4 primeras horas de la aventura. Sin entrar en spoilers, la verdad es que a nivel argumental el juego ya me tiene conquistado. La premisa es bastante interesante: Lara, en desesperación por adelantarse a Trinity, pone en marcha el apocalipsis maya, causando un tsunami que destroza un pueblo de México. Nosotros somos testigos de tal destrucción, y me gustó que Jonah, el compañero de Lara en este reboot, le plante cara y la ponga en su sitio. Es una dinámica interesante que se ve explorada a medida que se adentran en la jungla para intentar parar tanto a Trinity como el apocalipsis, con una sorpresa al final de la parte que jugué que aumentó todavía más el interés que tenía por la narrativa.

A primera vista, puede parecer que Shadow of the Tomb Raider es más de lo mismo, y aunque en gran parte es así, hay una gran evolución en todos los aspectos. En el combate, tenemos ahora mucha más libertad a la hora tanto de meternos de lleno en un tiroteo, o afrontar la situación con sigilo. De hecho, ahora podremos pasar de un estado de alerta a uno encubierto si rompemos la visión con los enemigos. Eso por no mencionar las mayores opciones que nos dan las capacidades acuáticas de Lara para aniquilar a los soldados mientras estamos sumergidos, usar barro para camuflarnos mejor (ojo, que el agua nos quita el barro) o emplear las ramas de los árboles para hacer ataques sorpresa. La IA es bastante mejor que en la entrega anterior, lo que hace estos encuentros mucho más divertidos.

Sin embargo, lo que más me gustó de Shadow of the Tomb Raider es que los combates están mejor medidos que antes, de modo que tienen más sentido en el contexto de las situaciones que nos plantea la historia. O al menos, así es en este primer tramo de la aventura. Es una evolución similar a la vista en Uncharted 4, y me encanta, ya que esto hace que la exploración sea lo principal, que es precisamente lo que siempre ha hecho grande a la saga.

En primer lugar, el tema de las misiones secundarias promete ser importante, ya que en el primer poblado que visitamos, podemos ayudar a un ciudadano con un problema importante. No se trata de una misión de “recoge X pezuñas de jabalí”, sino que hay una historia, nos plantea una situación en un escenario propio, y luego podemos notar el efecto de nuestro éxito cuando vamos andando por el pueblo. Al parecer esta es la zona social más pequeña, ya que Paititi será mucho más grande, con que tengo mucha curiosidad por qué nos esperará en este aspecto.

Los aspectos de RPG se han potenciado ligeramente en Shadow of the Tomb Raider, ya que junto al ya clásico árbol de habilidades, el traje que lleve Lara nos dará propiedades únicas. Podremos usar una camiseta y un pantalón diferente, y en el tiempo que jugué me dio tiempo a desbloquear equipo que potenciaba las capacidades de sigilo de la buena de Lara, pero habrá otros trajes que potencien el combate, la caza, etc.

La exploración ya funcionaba bastante bien en el capítulo anterior, pero lo que me ha conquistado sin remedio son las tumbas. Sí, en Rise of the Tomb Raider había bastantes y estaban muy bien, pero aquí en Eidos Montreal se han superado. Las tumbas opcionales que completé ofrecían puzzles que se basaban en la física o una mecánica concreta, pero que tenían su miga, para que hubiera un desafío sin ser imposible. Las tumbas de la historia principal no se quedaban atrás, gracias a unos rompecabezas interesantes que se basaban en la cultura hinca, y lo que más me gustaba: la presencia de trampas. Ya en la entrega anterior había varias trampas, pero eran muy escasas y consistían más en evitar una zona y poco más. Esto se acabó en Shadow of the Tomb Raider, ya que las trampas están más presentes que nuca en las zonas de plataformas.

La última tumba que superé era una especie de torre que había que escalar, y en su centro había aspas llenas de pinchos que acabarían con nosotros. Junto a varios rompecabezas para poder progresar en nuestro ascenso, también había que saltar en los momentos adecuado, esquivar estas aspas, y en definitiva, no parar de movernos para sobrevivir. Este es el momento más Tomb Raider que he vivido en toda la saga, y estoy deseando ver qué más nos deparan las próximas tumbas.

Otro aspecto importante es el del submarinismo. Nuevamente podemos nadar y bucear, algo que se explora mucho para el sigilo como comentaba antes, y también para las tumbas. En otro momento había que superar una zona esquivando pirañas mientras nos escondíamos en los arrecifes, y siempre con el agobio propio de quedarnos sin oxígeno. De nuevo, es algo muy de los juegos clásicos, y no me podía gustar más.

De nuevo, todo esto es lo que había en las 4 primeras horas del juego, pero me dejé alguna tumba opcional por completar, y todavía nos quedan muchas habilidades y armas por conseguir. A nivel técnico, Shadow of the Tomb Raider se ve increíble, gracias a unos escenarios preciosos, con vistas para enmarcar. No vi opción de un modo Foto, pero si la hay, no me extrañará que Twitter se llene de capturas espectaculares.

Jugué todo el tiempo en una Xbox One X, donde había dos opciones gráficas: modo Resolución y modo Rendimiento. En el primero el juego va a 4K pero a 30 FPS, mientras que en el segundo se llega a los 60 FPS (bastante estables, pero con claras caídas en los momentos de transición de carga de niveles), pero con una reducción de la resolución. Se puede cambiar en cualquier momento de modo, pero hay algo que me preocupa mucho: el input lag. La saga no es extraña a este problema, y por desgracia, era extremadamente evidente el input lag en el modo 4K. No era nada cómodo girar el stick de la cámara y que ésta se moviera después de casi un segundo, y lo mismo con el movimiento. Este problema desaparecía en el modo Rendimiento, por lo que fue mi elección para jugar. Espero que lo solucionen para el lanzamiento, ya que es algo muy grave que lastra enormemente la experiencia.

El sonido también me gustó mucho, aunque ya os voy adelantando algo: la dobladora de Lara es diferente respecto a los dos últimos juegos en su versión española. La actriz logra mantener el nivel, y el cambio es tan sutil que tuve que comprobarlo varias veces para verificarlo, por lo que no creo que vaya a ser un problema para la mayor parte de los usuarios.

En definitiva, estas primeras cuatro horas de Shadow of the Tomb Raider me han encantado. Sí, el juego va a ser más de lo mismo, pero el mayor énfasis en la exploración y las tumbas, el diseño más vertical de niveles, las nuevas opciones para el combate y una historia que tiene mucho potencial, parece que la trilogía de los orígenes de Lara va a cerrarse por la puerta grande. Además, lo hará con la entrega que promete parecerse más a los Tomb Raider clásicos desde el reboot, algo sencillamente fantástico. Puede que Lara Croft todavía no tenga sus icónicas pistolas dobles, pero en un mes, la saqueadora de tumbas por excelencia va a volver por la puerta grande.

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