Desconsolados

Un año más tarde, Final Fantasy XV con sus DLCs es la obra maestra que todos esperábamos

Cuando un juego sufre un desarrollo excesivamente largo, lo más probable es que las expectativas depositadas en él no se terminen cumpliendo. Es lo que ocurrió con Duke Nukem Forever, parcialmente con The Last Guardian y también en mayor o menor medida con Final Fantasy XV. Tras pasar de ser Final Fantasy Versus XIII, cambios en la historia, de director y de muchos otros factores, por fin disfrutamos de la nueva entrega numerada de la saga de rol más popular.

Personalmente, me lo pasé en grande con el juego, pero se notaba que había muchos aspectos que se juntaron sin demasiado cuidado o incluso se habían hecho con prisas para no retrasar más el título. Un gran ejemplo lo tenemos en la historia, con muchos momentos que parecían sacados de la manga sin ningún tipo de contexto o varias oportunidades perdidas en momentos puntuales del argumento. Por suerte, desde Square Enix se propusieron no parar de mejorar el juego, y aquí estamos un año después, con todos los DLCs y parches publicados, y han mejorado notablemente el juego. Así que, por los motivos que detallaré en el artículo, Final Fantasy XV es ahora la obra maestra que muchos estábamos esperando, pero que no recibimos por culpa de esos defectillos. Ojo, que esta es la versión que recibirán los usuarios de PC, y se esperan más DLCs para el 2018, con que todavía nos quedan muchas aventuras en el mundo de Eos.

Juego base tras los parches

Para empezar, quiero hablar de la experiencia de Final Fantasy XV a la que se accede actualmente sin ningún tipo de DLCs de pago, ya que ha evolucionado bastante desde el año pasado. Para empezar, el polémico capítulo 13 ahora cuenta la historia bastante mejor desde otra perspectiva a la de Noctis, y funciona bastante bien. También se ha añadido la posibilidad de aceptar varias batidas de caza a la vez, se han incluido nuevos platos para que Ignis nos haga de chef, o incluso la misión secundaria opcional basada en Assassin’s Creed.

Sin embargo, el mayor cambio vino en la última actualización, al permitirnos cambiar de personaje durante las batallas. Es algo que se criticó bastante, ya que originalmente sólo podíamos controlar a Noctis, que si bien podía usar prácticamente todos los tipos de armas, eso hacía que tuviéramos que depender por completo de la IA de nuestros “chocobros”. Al haberse publicado ya todos los DLCs centrados en cada uno de los protagonistas, y cada uno con sus propias mecánicas, ahora podemos probarlas en la aventura principal, lo que hace que los combates parezcan casi nuevos por completo. No todos los personajes me parecen igual de divertidos de controlar, pero tener más posibilidades a la hora de afrontar los divertídisimos combates me parece todo un acierto. Todo esto sin contar con el soporte de PS4 Pro y Xbox One X, haciendo que el juego ahora sea bastante más sólido que de serie.

ATENCIÓN. Para hablar de los DLCs de pago, tendré que comentar varios spoilers de la historia principal, con que si no habéis jugado la historia principal, no os recomiendo seguir leyendo.

Episode Gladio. El primer DLC y el más flojo de todos

El primero de los episodios se centró en Gladio, el Escudo del Rey, y es sin lugar a dudas el más flojo a nivel argumental. Esta expansión básicamente nos cuenta qué hizo el bueno de Gladio cuando se separó del grupo tras su encuentro con Ravus, y cómo se hizo las cicatrices que llevaba en su regreso. Es el misterio menos importante de todos los que se plantearon en la historia principal, pero al menos, el DLC funciona bastante bien.

Para empezar, nos permite ver por qué exactamente ve necesario Gladio el dejar al grupo y hacerse más fuerte, presentándolo de manera más orgánica que en la campaña principal. También podemos conocer mucho más de Cor, qué le motiva y cómo actúa, ya que en la historia principal, tras un par de escenas, desaparece sin dejar rastro, cuando originalmente parecía que iba a tener más importancia de Final Fantasy XV. Lo que más me ha gustado de esta expansión es el combate como tal. Mientras que con Noctis no me gustaba demasiado usar las espadas pesadas, con Gladio su ritmo de manejo es algo más rápido, y los escenarios de combate están bien diseñados para ser variados, usar sus habilidades especiales, los ataques junto a Cor, y hasta los pilares que podemos coger para dar golpes lentos pero devastadores. También me ha gustado la importancia que se le da al bloqueo, ya que aumenta nuestro porcentaje de daño, lo que le da un nuevo enfoque a las peleas. Todo ayuda a ofrecer una experiencia lineal y breve, pero que logra divertir mucho.

Tras acabar la historia de este DLC, hay más para hacer, como volver a superarlo buscando obtener la mayor puntuación posible, además de participar en el modo Duelo para peleas de lo más intensas.

Episode Prompto. El pistolero que no deja helado a nadie

El siguiente gran DLC fue el centrado en Prompto, y aquí arranca lo interesante a nivel argumental. Esta expansión nos cuenta qué ocurre desde que Prompto es echado a la fuerza del tren en el que va el cuarteto protagonista por Noctis (engañado por Ardyn), hasta que luego se reencuentra con sus compañeros en el Capítulo 13. Otro de los aspectos argumentales de Final Fantasy XV que se pasaron casi por alto es el estado del Imperio cuando llegamos a su capital, el origen de los soldados Magitec o el motivo por el que Prompto está tan avergonzado de su aspecto y de sus orígenes. Pues bien, todo esto es el tema principal del DLC, y la verdad es que hay alguna sorpresa de lo más interesante, junto a la aparición de Aranea, otro personaje que no aparece tanto como nos gustaría a muchos. Por no mencionar que podemos ver más de las maquinaciones de Ardyn, que personalmente es el mejor villano que ha tenido la franquicia y los JRPG en mucho tiempo.

A nivel de mecánicas, Prompto tiene unos controles que lo acercan un poco a un shooter en tercera persona, pero siendo algo más tosco. Es sin duda el nuevo personaje que menos me gusta controlar, pero eso no quita que haya encuentros muy divertidos con él mientras usamos la pistola, robamos un rifle de asalto, noqueamos a un guarda y lo rematamos con un ataque espacial. El DLC sigue siendo bastante lineal, pero en un punto podemos movernos por una zona más o menos amplia con una moto de nieve, y hasta podemos completar encargos secundarios para mejorar la moto. No es que añada mucho tiempo a la aventura (sigue durando cerca de dos horas), pero así se consigue que no estemos ante un pasillo literal como en el capítulo de Gladio. Así que, un buen paso tanto en el diseño de niveles como en la historia, lo que culminaría en…

Episode Ignis. El broche de oro para los capítulos individuales

Durante la promoción de Final Fantasy XV, se mostró durante mucho tiempo el asalto de Altissia cuando está el Leviatán en todo su esplendor. Aunque esta escena se mantuvo en el juego final, su duración se redujo bastante, con varios momentos muy épicos, pero que por desgracia no mostraba el conflicto en todo su esplendor. Para eso está el Episode Ignis, en el que vemos qué hace el chef-consejero-británico más espectacular del cuarteto protagonista. Esta expansión es sencillamente la mejor de todas, ya que podemos ver cómo van evacuando a los ciudadanos, conocer mucho más a fondo a Ravus y entender su posterior cambio de parecer, además de tener un mayor trasfondo de las motivaciones de Ardyn. Incluso hay un final alternativo que anula todo lo que ocurre en el juego principal para mostrarnos un escenario alternativo muy interesante en el que tenemos una batalla final muy desafiante y emocionante, que no es tan llamativa como la del original, pero sí más divertida a nivel de mecánicas.

Sobre la jugabilidad, Ignis funciona como el mago, al poder usar ataques imbuidos con fuego, electricidad o hielo. Cada tipo de dagas tiene un objetivo, ya que las dagas de fuego nos permiten dañar a un único enemigo con toda nuestra fuerza, mientras que las de hielo son perfectas para los ataques zonales. También hay que destacar el gancho, con el que nos podemos mover por toda Altissia muy fácilmente, lo que nos permite aprovechar muy bien el mapa más o menos abierto que tenemos a nuestra disposición. El DLC sigue siendo bastante lineal, pero si así lo queremos, podemos ponernos a explorar Altissia con bastante facilidad. Todo esto hace que Episode Ignis sea una auténtica delicia, ya que supone un broche fantástico para cerrar varios cabos sueltos de la historia, y encima el combate es increíblemente divertido.

Comrades. Final Fantasy a lo Monster Hunter

El último gran DLC del juego (que en realidad llegó antes que el capítulo de Ignis) añade el multijugador cooperativo a Final Fantasy XV, y se ambienta entre los capítulos 13 y 14, o lo que es lo mismo, en el período de tiempo en el que Noctis está atrapado en el cristal, a la vez que la noche va durando más y más, lo que permite que las bestias campen a sus anchas. Este escenario era un desperdicio en el juego original, ya que nos lo mostraban y ya pasábamos al clímax de la aventura. Sin embargo, para eso tenemos este DLC, en el que nos creamos a nuestro propio avatar, que es un miembro de los Glaives encargados de proteger lo que queda de la humanidad. Para ello, tendremos que ir completando misiones de caza o de protección para conseguir trozos de meteoro, con los que dar electricidad a más establecimientos e ir desbloqueando nuevas opciones de personalización, armas y misiones.

La gracia del multijugador es que se basa casi por completo en las mecánicas de combate tan sólidas y divertidas de Final Fantasy XV, aunque hay varios cambios. Para empezar, ahora no se usan objetos, sino que para curarnos hay que usar hechizos. También, en función de nuestro origen, nos potenciaremos más en el uso de la fuerza o la magia, por lo que junto a las armas que tengamos y cómo las hayamos hecho subir de nivel con los materiales obtenidos, podremos crear roles de sanadores, tanques, atacantes, etc. Aunque se puede jugar en solitario, todo resulta mucho más divertido y satisfactorio con más gente, ya sean extraños o amigos. Por suerte, actualmente la conexión es bastante estable, algo que aparentemente no era así durante las primeras semanas, por lo que podemos jugar sin ningún problema de cualquiera de las dos formas.

Es cierto que el multijugador no es perfecto ni mucho menos, ya que hay muchísimos tiempos de carga al movernos entre los diferentes hubs o al ir hacia las misiones, además de que tendremos que farmear dinero, meteoros y experiencia si queremos progresar. Aun así, Comrades me ha enganchado sin remedio, y tras cerca de 8 horas, todavía sigo completando misiones para llegar hasta el final de la historia. Porque esa es otra, hay un argumento, vemos personajes ya conocidos del juego y hasta de la película “Kingsglaive”, por lo que es una delicia seguir conociendo más de Eos.

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