Probamos PlayerUnknown’s Battlegrounds en Xbox One X de la mano de Wizards eSports Club

PlayerUnknowns Battlegrounds

El juego más popular de este año es sin lugar a dudas PlayerUnknown’s Battlegrounds, logrando superar todo tipo de records en Steam, para ahora intentar hacer lo propio en Xbox One. Desde el día 12 de diciembre está disponible la versión de Games Preview del mayormente conocido como PUBG, para intentar salir victoriosos de las batallas masivas contra otros 99 usuarios en el primer mapa disponible del juego.

Para empezar con buen pie en esta divertida guerra por cenar pollo tras alzarnos con la victoria, hemos probado la versión en Xbox One X junto al Wizards eSports Club, el único equipo profesional de PUBG que hay actualmente en España. Personalmente, no había probado hasta la fecha el juego, y dentro del género la única experiencia que tenía era alguna partida a Fortnite, el principal rival de PUBG.

Lo primero que quisieron destacar en el evento desde Microsoft es que esta versión es muy preliminar, por lo que no es ni mucho menos un lanzamiento definitivo. La versión de PC está más avanzada, al contar con el mapa del desierto y otras características que todavía están por llegar a Xbox One. El objetivo de momento es comprobar que los servidores y el juego funcionan, y poco a poco se irán mejorando diferentes aspectos, como el rendimiento o incluso las texturas, ya que de momento está todo puesto al mínimo. Esto también se aplica a la versión de Xbox One X, ya que si bien está a 4K, no usa las texturas apropiadas para dicha resolución (por eso por ahora solo ocupa 5.7 GB), por lo que todavía queda mucho trabajo por hacer.

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Dicho esto, PUBG es muy, muy divertido en consola. Sí, al inicio de la partida, cuando estamos en el lobby con los 100 usuarios y luego en el avión, el rendimiento es desastroso. Sin embargo, cuando aterrizamos y empezamos a buscar botín, la experiencia es mucho más estable, y al final, no supone un impedimento para ponernos a jugar.

Los controles están bastante bien adaptados al mando, aunque hay algunos aspectos a los que hay que acostumbrarse. Por ejemplo, para recargar hay que mantener el botón X en vez de pulsarlo una vez. No son pocos los usuarios que en su primera partida encuentran un arma y balas, pero se quedan sin usarla porque no logran recargar. También el uso de la mirilla es algo extraño, ya que si pulsamos rápidamente el gatillo izquierdo, usaremos la mira de hierro o la mirilla que hayamos acoplado al arma, mientras que si mantenemos el gatillo pulsado simplemente haremos un pequeño zoom para seguir apuntando en primera o tercera persona. Es decir, se juega mucho con el tema de toques o pulsaciones largas de botones, y hay una ligera curva de aprendizaje.

El manejo del inventario es lo que creo que tiene más margen de mejora, o como mínimo, todavía hay un periodo de adaptación mayor que con los controles. Al no pararse nunca la partida, hay que cambiar el equipo por el que encontramos rápidamente, y el tener que ir moviéndote por pestañas para cada cosa hace que sea algo lento. No es desastroso, pero sí que cuesta cogerle el truco. Tras una hora iba algo más rápido, pero sin llegar a hacer muchas florituras como trastear con accesorios de armas ni nada por el estilo.

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Quitando estos detalles, lo que tenemos es la experiencia de PUBG como tal, y no me extraña que se haya convertido en todo un fenómeno. Jugar en un escuadrón es increíblemente emocionante, al ir trabajando en equipo, looteando los escenarios para conseguir un arma (o por qué no, la famosa sartén indestructible), y cubriéndonos las espaldas a medida que nos vamos acercando a la zona de juego para que la nube eléctrica no acabe con nosotros. Tener en cuenta la caída de la bala y muchos otros aspectos hacen los tiroteos emocionantes, ya sean en rango cercano o incluso en los duelos de francotiradores.

Tras poco más de una hora jugando, no se puede sacar todo el jugo a este Battle Royale, pero me ha convencido para seguir echándole horas en casa sin lugar a dudas. Es cierto que tener el apoyo de jugadores profesionales hace la introducción al título más sencilla, al decirte posibles tácticas, lugares recomendados para lanzarte sin tener demasiados apuros, etc. En este sentido, me sorprendió que pueda haber equipos profesionales para un título tan impredecible como este, donde el factor suerte es muy importante por el tema del botín. Su objetivo es siempre minimizar dicho factor, y para ello, hay que conocer al dedillo el funcionamiento de todas las mecánicas de PUBG, como los lugares con alta densidad de botín, cómo llegar al suelo antes que los oponentes, ventajas de cada arma y vehículo, etc.

En definitiva, puede que actualmente PUBG en Xbox One no sea la forma más estable de jugar, pero teniendo en cuenta lo verde que está esta versión, poder jugar y engancharse desde ya mismo es una auténtica delicia. Además, la comunidad está respondiendo muy bien, lo que está demostrando ser un gran movimiento por parte de Microsoft el lanzar el juego en estas fechas. Así que, nos vemos en el campo de batalla, y que los ganadores cenen un buen pollo a su salud.

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