Impresiones de Kingdom Come: Deliverance. Un RPG medieval sin magia puede ser mágico


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Desde que supe de su existencia, siempre he tenido muchísima curiosidad por cómo sería Kingdom Come: Deliverance. En la superficie puede parecer otro RPG en primera persona de corte medieval, pero en realidad, se trata de un RPG que apuesta por el realismo y el rigor histórico, por lo que todo se ha diseñado con la historia real de Bohemia (la actual República Checa) en mente. Los chicos de Warhorse Studios llevan ya unos cuantos años con el desarrollo de este ambicioso proyecto, y por fin el próximo 13 de febrero podremos comprobar el resultado final.

Para hacernos una idea de qué esperar, recientemente hemos podido probar unas tres horas del juego, para comprobar no solo lo variado que será, sino también más sobre la vida de los ciudadanos de Bohemia en el 1403. Siempre desde la perspectiva de nuestro protagonista, el hijo de un herrero, ya que lo de ser unos señores o unos héroes únicos es cosa de otros RPGs, lo cual ya de por sí es algo muy fresco y atractivo.

Al ser un juego tan grande (habrá un total de 80 misiones entre principales y secundarias, necesitando fácilmente unas 50 horas para acabar el juego), jugamos tres misiones en tres puntos muy diferentes de la historia. La primera misión se sitúa cerca del inicio, justo después de que el pueblo de Henry, nuestro protagonista, haya sido asaltado por los bárbaros húngaros. Nosotros nos salvamos por los pelos, y acabamos en una de las muchas ciudades que han sido recreadas tal y como lucirían en la época, gracias al gran equipo de historiadores y artistas que han participado en Kingdom Come: Deliverance.

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En este punto, nos intentaremos unir a la corte para cumplir la última voluntad de nuestro padre: entregar una gran espada al noble de la zona. Por desgracia, esta espada nos la robaron, así que necesitamos ayuda para recuperarla, siendo un poco nuestro motivo para enzarzarnos en una gran aventura por todo Bohemia.

Como somos unos críos débiles y algo estúpidos, tendremos que convertirnos en unos hombres hechos y derechos, o al menos, intentarlo. Por eso, esta misión es una especie de tutorial para aprender varias nociones básicas del juego. Para empezar, está el sistema de diálogos. Aunque tendremos estadísticas que refuercen nuestra carisma, hay muchos elementos a tener en cuenta para poder convencer al personaje con el que hablamos de que se haga lo que queramos, como por ejemplo, nuestro aspecto, ya que eso puede hacerlos creer que tenemos una fuerte posición social, o que asustamos para poder intimidar. Cada aspecto tiene un valor, que debe ser superior a dicho número del otro personaje, aunque para darle gracia al asunto, no los sabremos de antemano, por lo que tenemos que ver bien qué decir para salir victoriosos. En esta primera misión sólo teníamos que convencer a un guarda de que nos dejara pasar, y era sencillo, pero es un sistema que puede dar mucho juego más adelante en la aventura.

Luego nos enseñan las nociones básicas del combate, que como todo en Kingdom Come: Deliverance, se ha hecho pensando en el realismo por encima de todo. Para empezar, el combate es duro, teniendo que usar diferentes estancias en el combate, tener en cuenta la resistencia de Henry para no cansarnos, etc. Es bastante desafiante, y aprender cómo bloquear o realizar esquivas es esencial si queremos sobrevivir más adelante. Luego está el tiro con arco, siendo realmente complicado, ya que nuestro movimiento es muy frecuente, no hay un puntero como tal, y hasta tenemos que llevar unos brazales para no hacernos daño mientras somos unos novatos.

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Tras aprender lo más básico, tocaba batirnos en duelo contra un noble que no nos tiene mucho aprecio, y quiere darnos una lección. Si ganamos, podremos ganar su arco, pero si perdemos, le deberemos dinero, algo de lo que no disponemos en ese momento. Con el tutorial completado, pude explorar un poco por la ciudad, viendo cómo aceptar misiones secundarias en la taberna, beber para hacer el guardado rápido (no podemos abusar de este sistema para no acabar borrachos), y mucho más.

Algo que me gustó mucho es que los personajes no están esperando a que vayamos a aceptar sus misiones, sino que tienen sus propias rutinas diarias. Por ejemplo, una misión secundaria involucraba al médico local, pero de noche iba a su casa. Si nos colamos en su casa para hablar con él no estará contento, pudiendo llegar a llamar a los guardas porque hay un intruso en su hogar. Así que tendremos que ir a hablar de día, cuando está realizando sus tareas típicas, como atender su tienda.

Este es uno de los muchos detalles que da realismo a Kingdom Come: Deliverance, lo cual se aplica también al desarrollo de las misiones. No solo habrá una forma de completar la mayoría, sino que tendremos alternativas que pueden involucrar la exploración, el diálogo, o el combate si así lo queremos.

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Hablando del combate, la siguiente misión que tenían preparada era un gran asalto a un campamento de bandidos húngaros. En este punto de guardado sólo podíamos iniciar el asalto, pero en la misión anterior podríamos ayudarnos si nos lo curramos al infiltrarnos en dicho campamento para quemar las flechas o envenenar la comida. Incluso podríamos elegir a cuántos hombres nos llevamos para el asalto final, lo que nos hará más sencilla o difícil la misión, con posibles consecuencias en otras partes del mundo. En otras palabras, para cada acción que hagamos, siempre habrá una reacción en Kingdom Come: Deliverance, y estoy deseando ver más de cómo funcionará todo este sistema en la versión final.

Sobre la misión como tal, no estaba mal, al tener varios objetivos en el propio asalto. El combate multitudinario es bastante caótico, por lo que usar el arco desde la distancia puede ser una idea muy buena. De hecho, los principales enemigos en el campamento eran los arqueros, ya que si no llevamos un yelmo que nos cubra toda la cabeza, nos pueden matar de un flechazo a la cabeza. A cambio, ese yelmo nos reducirá notablemente la visibilidad, por lo que tendremos que ver qué es lo que más nos conviene.

Me costó varios intentos por culpa de los malditos arqueros, aprendiendo un poco en cada nuevo intento, pero al final logré hacerme con un mejor control del campo de batalla, y llegar hasta el jefe final. Este combate de uno contra uno es bastante intenso, y cómo no, dominar el sistema de combate es clave para salir victoriosos.

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La última misión era radicalmente diferente, al plantearnos algo sencillamente único: hacernos pasar por un monje para encontrar a un criminal que se ha escondido en un monasterio. Esta fase se centra por completo en los diálogos y la exploración, al tener que buscar al monje impostor. Pero claro, esto es más fácil decirlo que hacerlo, ya que de nuevo, el realismo de Kingdom Come: Deliverance ataca de nuevo.

Como los monjes de la época, tendremos una serie de tareas que debemos cumplir para mantener la tapadera, como comer en silencio con los demás monjes, transcribir libros, etc. En los momentos entre estas tareas diarias tendremos que investigar, siempre que no nos descubran en zonas restringidas, claro.

Es una misión que me parece fascinante y está llena de detalles geniales, como por ejemplo, hacer muy complicada la parte de transcribir el libro si Henry no sabe leer, al ver símbolos extraños en un trozo de papel. No pude llegar a jugar mucho en esta misión, pero sí pude ver cómo por la noche había bastante alboroto en el sótano, ya que un monje pasa alcohol de contrabando para montarse una buena juerga. ¿Participaremos para obtener información, o nos chivaremos a los monjes superiores para ganar su confianza? De nuevo, habrá muchas posibilidades para completar esta misión, o incluso la podremos fallar por completo si cabreamos mucho a los monjes y nos echan, perdiendo todo nuestro equipo pro el camino.

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Una posibilidad que nos comentaron es que si preguntamos al impostor directamente por su identidad, y decimos que nuestro objetivo es matarle, por la noche nos hará una visita para amenazarnos, de modo que si no jugamos bien nuestras cartas, podrá llegar a matarnos.

A nivel técnico, me sorprendió para bien Kingdom Come: Deliverance, ya que estuve jugando en PS4 durante todo el tiempo, y el juego no iba nada mal. Esto es importante, ya que el motor empleado es el CryEngine, que no ha dado los mejores resultados posibles en consola. Es cierto que había varios tirones y bajadas de frame rate en las batallas masivas de la segunda misión, pero en entornos más controlados, la experiencia era realmente sólida. Al parecer, en PS4 Pro y Xbox One el juego lucirá igual, con la diferencia de que los tiempos de carga serán menores que en las consolas estándar. Esto es importante, ya que ese es el aspecto que menos me gustó de esta toma de contacto, al tener que esperar bastante cada vez que cargamos la partida, lo que también ocurre al morir. La versión de PC tenía tiempos de carga menores, además de lucir obviamente mejor (sobre todo en cuanto a distancia de dibujado) e ir hasta 60 fps, con todavía alguna que otra bajada.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el juego todavía tiene bastantes bugs. Nos aseguraron que en Warhorse Studios ahora están a tope optimizando el juego para reducir tiempos de carga y mejorar el rendimiento, además de solucionar los bugs. Está claro que algunos los solucionarán, como un caso en el que un soldado tenía un gorro colgado en el aire, lo cual era cómico pero no demasiado realista. Otros molestaban más a la hora de combatir, como IA que se queda tiesa y no avanza, o momentos en los que nos llegamos a teletransportar y atascar con elementos del escenario. Personalmente, no creo que todo vaya a estar resuelto con apenas unos meses para el lanzamiento, pero al menos espero que los principales bugs se solucionen.

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Con todo esto, estas tres horas con Kingdom Come: Deliverance me han encantado. Aunque todavía le queda bastante por pulir, ver cómo las grandes ideas del estudio empiezan a funcionar y encajar es increíble. Además, ver la gran variedad de misiones, el realismo del juego, y pese a ello, lo accesible que resulta todo, es increíble. Me encanta la historia, y todo está recreado con tanto nivel de detalle y rigor que es apabullante. Antes tenía ganas de probar la versión final, y ahora estoy buscando tiempo de cara al próximo 13 de febrero para unirme a Henry en esta épica medieval.

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