Impresiones de la beta de Ghost Recon: Wildlands. Estos no son los Ghosts que estabas buscando

Ghost Recon Wildlands

Si algo quedó claro desde la pasada generación es que el género shooter es uno de los más populares en Occidente. Sin embargo, esa popularidad se centró en el subgénero militar más arcade, dejando por el camino la vertiente táctica que había caracterizado a los títulos de Tom Clancy. Esto hizo que, después de la increíble sub-saga Advanced Warfighter y el divertido (pero menos táctico) Future Soldier, la saga Ghost Recon se quedara paralizada.

Por eso me alegré tanto cuando Ubisoft anunció su regreso hace un par de años durante el E3 en forma de Ghost Recon: Wildlands, que nos pondría en un mundo abierto enorme para luchar contra el cártel de la droga de Bolivia en la actualidad, alejándose así del futuro cercano. El tema del mundo abierto era lo que menos me llamaba la atención, pero quería seguir siendo optimista. Seguía con esa mentalidad incluso después de varios vídeos algo discretos desde el último E3, y con el lanzamiento a la vuelta de la esquina, por fin ha llegado la hora de comprobar por nosotros mismos qué le depara Bolivia a los Ghosts gracias a su beta cerrada, que seguramente se convierta en abierta en unas semanas.

La beta arranca poniéndonos en situación, y explicando por qué la situación de Bolivia es tan mala como para que EEUU se meta en territorio extranjero con su mejor fuerza militar: los Ghosts. Con nuestro escuadrón de cuatro miembros tendremos que acabar con el cártel de Santa Clarita, y para ello tendremos que ir a por sus lugartenientes uno a uno hasta que podamos cortarle la cabeza a este cártel de la droga. Tras esta introducción, pasamos al editor, que ofrece muchas opciones en cuanto al equipamiento, pero no tantas en la parte física del personaje.

Ghost Recon Wildlands

Tras esto, empezamos directamente en plena acción, planteándonos la misión de rescatar a un informante. Después de dicha misión, tenemos libertad para afrontar las misiones principales o secundarias de la región disponible en la beta. Sin embargo, ya desde el primer momento se ven varios aspectos muy típicos de los juegos sandbox actuales: mapas demasiado grandes llenos de iconos, pero que realmente no ofrecen gran cosa.

En el caso de Ghost Recon: Wildlands, al seleccionar una misión principal, marcas el lugar al que ir, y entonces el mapa se convierte en relleno, ya que por el camino no hay nada remotamente interesante para hacer o explorar. Luego, los iconos tampoco es que ofrezcan actividades demasiado interesantes. Marcar recursos para los rebeldes, o completar misiones tan genéricas como robar un vehículo o algo así.

El problema es que las misiones principales tampoco se alejan mucho de esta norma por lo visto en la beta. Primero, tienes que recoger información para poder acceder a la misión (otro icono más en el mapa), y luego, ir al punto de la misión en cuestión. Los objetivos son algo variados, como robar un vehículo, interrogar a un capitán o rescatar a un prisionero. Hasta ahí bien, hasta que te das cuenta que la mayoría de situaciones apenas se diferencian entre sí.

Ghost Recon Wildlands

La idea de poder completar cada zona como queramos, ya sea con sigilo, por las bravas o un poco de todo, es buena, y es algo que lleva funcionando bastante tiempo. El problema es que la IA es horrible, tanto para los aliados como para los enemigos. No son pocas las veces en las que un compañero o un enemigo se ha quedado atascado en una parte del escenario, o lo que es más de risa, ver cómo un enemigo o varios eran arrollados por un coche que iba por la carretera, sin que unos lo intenten esquivar o el otro intente frenar.

Esto hace que los encuentros en la beta de Ghost Recon: Wildlands sean bastante insulsos. En la parte aliada ocurre casi lo mismo. Una vez que estaba interrogando al objetivo veía cómo los compañeros estaban dando vueltas por la sala como pollos sin cabeza, y hasta atravesándonos muchas veces, lo cual queda bastante feo. Las opciones tácticas, entonces, se reducen a poder disparar de forma simultánea a un par de enemigos, ya que las órdenes que les podemos dar son tan básicas que no se pueden crear tácticas interesantes como flanqueo, atacar por varios frentes al enemigo, etc.

Otro aspecto que me ha dejado bastante frío es el de los controles. Para empezar, no hay un sistema de coberturas como tal, sino que el personaje se cubre automáticamente al acercarnos a una cobertura. Este sistema no funciona muy bien, y deja vendido en más de una ocasión. Además, los cambios de perspectiva de hombro automáticos tan frecuentes no son agradables.

Ghost Recon Wildlands

El otro gran problema es la conducción, que no funciona bien en absoluto. Los vehículos parece que se deslizan, lo que da poca sensación de control. Esto perjudica a todo el movimiento que tenemos que hacer por el mapa, y los vehículos aéreos tampoco es que se comporten mucho mejor.

Por culpa de todos estos problemas, las misiones que plantea la beta son muy sosas y pobres. Primero, su planteamiento parece más propio de misiones secundarias o campamentos, ya que no ofrecen situaciones realmente emocionantes o interesantes que las separen de las misiones secundarias. Al tener encima los tiroteos tantos problemas, la experiencia es mucho más simple, aburrida y pobre no solo que en anteriores Ghost Recon, sino en el género shooter en general. Esto es algo que no entiendo en absoluto después de lo divertido que resulta ser The Division.

Algunos de estos problemas se solucionan al jugar con amigos a través de internet, al ser todo bastante más divertido. Se pueden hacer tácticas más complejas, y así no se sufre la IA aliada horrible. Pero claro, los problemas en la conducción, IA enemiga y demás se mantienen.

Ghost Recon Wildlands

Hasta ahora he dicho muchas cosas negativas, pero hay algunos aspectos positivos. El principal es la personalización de armas y personajes, pudiendo ir desbloqueando accesorios de todo tipo, armas, habilidades, etc. En ese sentido está muy bien, y poder potenciar más nuestra faceta de francotiradores o soldados de asalto está muy bien.

En general, la beta de Ghost Recon: Wildlands ha resultado ser una decepción mayúscula. Tenía esperanzas porque la saga me encanta, pero no solo estamos ante un juego que no parece formar parte de la misma franquicia, sino que no es un shooter en tercera persona muy allá. Los controles son mejorables y la IA es muy mejorable. Algunos de estos problemas se pueden solucionar al estar ante una beta, pero otros fallos son del diseño propio del juego, como el planteamiento del enorme mundo abierto tan vacío y con actividades insulsas, o peor, misiones simples.

El año pasado el mundo abierto acabó perjudicando a Mirror’s Edge Catalyst,Ghost Recon: Wildlands tiene todas las papeletas de ser el “agraciado” este 2017. Cruzo los dedos para que la beta sea una versión muy antigua y el juego final sea muy superior, porque por ahora, no pinta nada prometedor el regreso de los Ghosts.

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