Impresiones de Horizon: Zero Dawn. A la caza de los preciosos dinobots

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Uno de los juegos más prometedores para esta primera mitad de 2017 es sin duda Horizon: Zero Dawn, y es que la idea de enfrentarnos a dinosaurios robóticos ya es de por sí muy atrayente, pero todo lo que rodea a este concepto ha resultado ser muy prometedor desde que anunciaron el juego. Sin embargo, algo de escepticismo había, ya que Guerrilla es experta en ofrecer juegos con un acabado técnico increíble, pero a veces pinchaban algo más en lo jugable, además de que estamos ante un gran cambio respecto a los oscuros y lineales Killzone.

Por suerte, todos mis miedos han desaparecido tras jugar cerca de 3 horas a una versión casi final del juego, para así comprobar que detrás de la aventura de Aloy no solo habrá músculo técnico, sino en todas sus facetas. Como nos comentaron los desarrolladores, se trata del fin de una etapa en la que han cambiado totalmente como estudio, aprendiendo cosas nuevas para hacer un juego único, y todo apunta a que lo han clavado.

No quiero entrar en spoilers de ningún tipo, pero ciertamente la historia de Horizon: Zero Dawn es uno de sus principales atractivos. Nos encontramos en la Tierra unos 1.000 años después de que la civilización se fuera al traste, y ahora el planeta es de las máquinas, no de los humanos. Aloy nace en este duro mundo siendo una paria para la tribu de Nora, aunque sin saber por qué, ni quiénes eran sus padres. Su viaje personal le llevará por toda la región en busca de respuestas, y quién sabe si así también descubrirá más sobre las máquinas.

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Algo interesante de la historia es que podremos tomar decisiones en varios puntos de la trama, pudiendo actuar de forma compasiva, lógica o siendo más agresivos. Según nos contaron, estas decisiones afectarán en mayor o menor medida al destino de varios personajes, pudiendo morir o vivir algunos, además de llevarnos a vivir diferentes conversaciones. Aun así, el final será único, ya que querían dar un cierre satisfactorio al arco argumental de Aloy.

Este es uno de los aspectos que me hizo recordar a otros RPGs de mundo abierto de esta generación, como The Witcher 3, al poder tomar decisiones que afectan al camino hacia un desenlace, pero no es en lo único que recuerda el juego. Una filosofía de diseño del RPG de CD Projekt que me encantó es que las misiones secundarias tienen su peso en el mundo y desarrollo argumental, y esa es la intención también en Horizon: Zero Dawn. Como nos contaron, no quieren llenar el mundo de “fetch quest” en las que nos ordenen matar a X enemigos o recolectar Y objetos, sino que tendrán su propia narrativa, con sus decisiones a tomar y todo. Esto se cumplía a rajatabla en las misiones secundarias que me dio tiempo a probar, siendo una delicia poder descubrir más del mundo a través de los personajes y sus acciones, haciendo que la región esté más viva de lo que uno podría esperar en un título post-apocalíptico.

Obviamente, las misiones principales es donde estará gran parte de la miga del título, al ir abriéndonos nuevas zonas del mapa y desvelando nuevas habilidades para Aloy. Al principio del juego sólo podremos explorar la zona de la tribu de Nora, pero tras completar varias misiones, ya podíamos salir a las zonas boscosas de los alrededores. Al parecer, habrá una gran variedad de escenarios adicionales, como áreas desérticas, zonas más selváticas o grandes asentamientos humanos a explorar, con que todavía queda mucho por descubrir.

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Todo esto está muy bien, pero lo mejor de todo es que jugar a Horizon: Zero Dawn es una auténtica delicia. Las primeras misiones de la historia son muy lineales para enseñarnos los conceptos básicos, pero luego tenemos mucha libertad para afrontar los encuentros con los dinobots como queramos. Como era de esperar, son lo mejor del juego en estas primeras horas, y veo imposible que eso vaya a cambiar.

En las zonas iniciales hay varios tipos de máquinas, siendo algunas más agresivas, otras más huidizas si las asustamos, u otras que patrullan para alertar a sus compañeros y que puedan huir. Gracias al “Foco” de Aloy, podremos escanear las máquinas para ver de qué tipo son (aunque su genial diseño visual lo dejan muy claro), descubrir sus puntos débiles, y poder crear así una estrategia.

En las primeras zonas, lo mejor es ir con sigilo, usando la hierba alta o las rocas para evitar enfrentamientos directos, y poder asestar golpes fulminantes con nuestra lanza. Otra opción es usar el arco, que no hace mucho daño si disparamos al cuerpo como tal, pero que puede ser letal si damos en alguno de los puntos débiles del enemigo.

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Esto me recordaba bastante a los recientes Far Cry, ya que podemos elegir de qué forma afrontar cada enfrentamiento. Si nos descubren, podemos intentar combatir cuerpo a cuerpo mientras esquivamos los ataques, o usar el arco de forma rápida y precisa para acabar con dichos puntos débiles.

Lo bueno es que las opciones de combate no se acaban aquí, al poder fabricar diferentes tipos de flechas con efectos elementales más o menos poderosos según los dinobots, o usar otras tres herramientas igual de importantes. La Aturdidora permite plantar una cuerda electrificada para noquear temporalmente a los enemigos que pasen por allí, mientras que otro arma nos permitirá atar a los enemigos para darnos un tiempo de respiro o una ventana de tiempo para atacar. El último juguetito de Aloy es una especie de tirachinas con el que lanzar bombas, perfectas para hacer un daño zonal.

Al combinar estas herramientas con diferentes tipos de máquinas, cada encuentro en Horizon: Zero Dawn me pareció genial, al poder combinar el sigilo con la acción, adaptándome según la situación. A esto hay que sumar la posibilidad de reprogramar las máquinas para que nos ayuden o usarlas como montura, lo cual es genial. Encima, no estamos ante un juego fácil o previsible en su acción, ya que usar la misma táctica contra todos los robots nos acabará matando, teniendo que ser conscientes de a qué nos enfrentamos y qué tenemos a nuestro alrededor.

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En esta primera región había una buena variedad de bestias, y parece que nos esperarán muchas más máquinas a medida que avancemos en la trama. Por ahora, el “Dientes de Sierra” era el oponente más duro, pero seguro que se queda pequeño en futuras misiones.

En cuanto al contenido típico del mundo abierto, Horizon: Zero Dawn parece bastante prometedor. Por un lado, las mencionadas misiones secundarias están a la altura, pero habrá otras actividades como liberar campamentos de bandidos (el combate contra humanos es bastante más simple y del montón), zonas de caza y otros secretos aún por descubrir. Para descubrir estas actividades, se podrá explorar, o encontrar el Cuellolargo de la zona y escalarlo. Esta especie de Atalaya móvil es realmente impresionante, y usar el entorno para subirnos a lo más alto es más divertido de lo que me esperaba, a pesar de que es bastante fácil la primera vez. Lo bueno es que estas atalayas no estarán cada dos pasos como en Assassin’s Creed, y es que los elementos típicos de un mundo abierto están bien medidos por ahora para que tengan sentido dentro del universo, lo cual es de agradecer.

Mención también para los elementos de RPG, ya que podremos ir mejorando a Aloy a medida que subamos de nivel con nuevas habilidades o equipo. Tendremos a nuestra disposición diferentes armaduras y elementos de mejora que añadir a las armas o ropa, y por lo que parece, habrá muchísimas opciones en todos los frentes.

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Para el final, quería comentar lo que es más obvio de Horizon: Zero Dawn, y no es otra cosa que su apartado técnico. Visualmente es de los juegos más bonitos que he visto en una consola, gracias a una calidad gráfica increíble y un trabajo de arte magnífico. Toda la acción iba muy fluida, y jugábamos en una PS4 normal, por lo que tengo muchas ganas de ver qué mejoras habrá en PS4 Pro. Por otro lado, el doblaje al castellano por el momento estaba a un gran nivel, siendo Michelle Jenner una gran elección para Aloy, que en unas pocas horas logra que te encariñes de ella.

En definitiva, esta toma de contacto inicial con Horizon: Zero Dawn es muy positiva, al comprobar que todo sencillamente hace “click”, y el juego no se quedará solo en la idea tan atractiva de luchar contra dinosaurios robóticos. La historia por ahora es de lo más interesante, el mundo está muy bien construido, y las mecánicas jugables son la mar de sólidas (a excepción del combate contra humanos). Si a eso le sumamos un apartado técnico increíble y un diseño de mundo abierto que por ahora es muy bueno, pues es imposible no emocionarse con este juego.

Cualquier duda que tuviera sobre Horizon: Zero Dawn se han quedado tan extintas como los dinosaurios, por lo que ya estoy preparando el arco para volver a cazar dinobots en el que tiene todas las papeletas para ser uno de los grandes de este recién iniciado 2017.

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