Impresiones de Resident Evil 7 Biohazard. Un vistazo final a la aterradora mansión Baker antes del lanzamiento

Resident Evil7

Apenas llevamos un par de semanas de 2017, y ya estamos a 7 días de uno de los grandes lanzamientos del año. Se trata cómo no de Resident Evil 7 Biohazard, el esperado regreso de la franquicia, volviendo a los orígenes tras perderse en las últimas entregas entre tanta acción (aunque debo reconocerlo, como acción de serie B era desternillante), para así hacernos pasar miedo y tensión como antaño.

Con un lanzamiento tan importante, Koch Media no ha perdido la oportunidad de preparar un gran evento de lanzamiento junto a Playstation España, trayendo a nuestro país a Masachika Kawata Koshi Nakanishi, el director y productor del juego, para dar su agradecimiento a los fans españoles por todo el apoyo a la franquicia y hacerse fotos con todos los que quisieran. ¿Listos para adentraros en la mansión Baker?

Una de las características más destacables es que todo el juego se podrá disfrutar en Realidad Virtual, siendo el primer juego AAA que se podrá disfrutar con Playstation VR. Este fue uno de los focos principales del evento, al permitir probar el juego con este dispositivo. Hasta ahora, os hemos contado cómo eran las demos KitchenLantern, pensadas en gran medida para mostrar el potencial de la Realidad Virtual y el terror. Sin embargo, esta vez tocaba ya probar el juego final, y las sensaciones que deja no podían ser mejores.

El nivel que probé empieza con la ya popular cena con los Baker, donde nos obligan a comer unos bichos asquerosos, le cortan el brazo al más joven de la familia (a quien al parecer se lo han hecho más de una vez), y hasta nos clavan un cuchillo en la cara. Como tal, la escena es genial, pero en VR te mete más en situación, intentando realmente mover la cabeza para evitar los manjares que nos quieren hacer comer, o cómo no, el cuchillo que nos ponen delante de nosotros.

No podemos hacer nada para evitar todo esto, ya que es una escena prefijada, pero por suerte el timbre nos salva, haciendo que todos dejen la habitación. Es el momento de escapar de nuestras ataduras, derribando la silla en la que estamos para así liberarnos de las ataduras. Ahora estamos en la mansión de los Baker, y nuestro objetivo no podía estar más claro: escapar. Lo primero que me llamó la atención es la interfaz, o más bien falta de ella. El indicador de salud clásico con forma de electrocardiograma regresa, pero esta vez lo veremos en el smartwatch de nuestro protagonista, lo que deja la pantalla muy limpia, lo cual es todo un acierto.

En VR los brazos del personaje están separados del cuerpo (salvo cuando estábamos atados), lo cual es un poco extraño al no usar mandos que emulen las manos, pero a la larga ayuda a que Resident Evil 7 Biohazard no maree al jugar en VR. De hecho, esto era lo que más me preocupaba, ya que las anteriores demos que había probado eran mucho más lineales, por lo que no hacía falta dar vueltas ni nada por el estilo. Esto no ocurre en el juego final, ya que no tenemos ningún marcador en pantalla ni nada, teniendo que explorar por nuestra cuenta y riesgo.

La exploración es bastante emocionante, ya que no sabía qué esperar en ningún momento, qué me encontraría tras cada puerta, y sobre todo, cuándo aparecerían los Baker. Mientras no había moros en la costa, pude explorar la cocina, el salón y un par de habitaciones, pudiendo interactuar con bastantes elementos. En este sentido, me gustó que cuando hubiera muchos cerca, como las notas del frigorífico, pudiéramos apuntar con la cabeza a cuál quería leer, lo que hace la selección rápida e intuitiva.

En este tiempo tranquilo me topé con una trampilla cerrada con llave, una puerta con un logo de un animal y un mecanismo cerrado con cinta aislante, así que me dispuse a buscar ambas llaves y una cuchilla o algo para abrir el mecanismo de lo que parecía la puerta del garaje. Por desgracia, al ir hacia un pasillo giró por la esquina el patriarca de los Baker, Jack, y no es que sea el mejor anfitrión del mundo. Con su gran pala, nos persigue implacablemente por el escenario, y encima lo hace de forma algo lenta, yendo hacia nosotros como los asesinos de los slasher de antaño.

Esto crea una gran sensación de angustia, porque a veces no sabes si va hacia esa dirección porque te ha detectado, o si estás todavía a salvo. Además, el protagonista no es que sea demasiado rápido, por lo que hay que saber reaccionar y aprovecharnos de nuestra velocidad superior para esquivar a Jack, pero sin tampoco confiarse.

Este juego del gato y del ratón recuerda bastante a lo que había que hacer a veces con los zombies para esquivarles en los originales, y aquí era el único método de defensa, al no tener ningún tipo de arma para hacerle frente. Por tanto, obstáculos del escenario como las mesas del salón y donde nos han puesto antes son esenciales para poder rodearle y correr como un condenado fuera de su vista. Aunque ojo, que no siempre sirve, ya que si se cabrea, puede destruir las mesas de un golpe.

Cuando ya pensaba que le había esquivado y tenía libre para explorar el pasillo de donde había venido, de repente apareció frente a mí, rompiendo en el proceso la pared de un puñetazo. Fue un momento en el que me cagué en todo lo cagable, ya que me arrancaron la falsa seguridad que había conseguido, al ponerme frente a frente con semejante ser indestructible.

Si Resident Evil 7 Biohazard está lleno de momentos así, va a ser un regreso al horror en su estado más puro, al hacer que nunca nos sintamos a salvo. Este momento es quizá donde uno puede encontrarle más pegas al uso de VR, ya que al usar el stick derecho se gira una cierta cantidad de grados, lo que a veces nos reduce la velocidad a la hora de realizar un giro de 180º para huir de algo o alguien. Hay opciones para configurar la VR, con que todo será cuestión de ver qué estilo de juego se adapta mejor a nosotros.

Tras volver a darle esquinazo (no sin antes recibir un buen golpe), logré explorar esta nueva zona, que me llevaba a la llave de la trampilla. Al usarla, el personaje pasaba a una zona subterránea bastante oscura, por lo que activaba la linterna automáticamente, pudiendo dirigir el haz de luz con nuestra mirada, lo cual es todo un puntazo. A la salida de este túnel no había una salida, pero sí una zona segura como las de los clásicos, donde poder guardar la partida o dejar los objetos que no usemos en un baúl.

Tras explorar un poco más la zona, cogiendo alguna hierba y haciendo un botiquín para parar las hemorragias (el sistema de crafting será similar al visto en Revelations 2), se acabó mi tiempo con el juego, todavía sintiendo la tensión del encuentro con Jack Baker.

Otros detalles que saqué en claro de esta toma de contacto con el juego en VR es que se va a poder jugar muy bien, al menos durante los encuentros con Jack. No sé si luego los giros por grados afectarán a nuestra supervivencia contra otros miembros de la familia o algunos de los monstruos que acechan en la mansión, pero tengo la sensación que es más acostumbrarse a esta forma de jugar que otra cosa. Al menos, el título no marea en ningún momento, y aunque los gráficos son peores que sin VR, logra ser de los más potentes en este sentido para los dispositivos de Realidad Virtual.

Cuando se anunció tenía muchas dudas sobre el juego, pero tras todas las demos y esta toma de contacto final, tengo muy claro que Capcom ha hecho muy bien los deberes con Resident Evil 7 Biohazard. El terror, y sobre todo la tensión son muy patentes a cada momento, y si este es solo el inicio del juego, a saber qué nos encontraremos más adelante, o cómo nos harán sufrir el resto de miembros de la familia. Con esto ya estaría cualquiera muy impresionado, pero además se trata del primer gran “killer app” para la Realidad Virtual, capaz de demostrar que se pueden ofrecer juegos AAA para este tipo de dispositivos… por no olvidarse que es capaz de ser “killer” y matar a alguien de un infarto con tanto terror. Por tanto, Resident Evil 7 Biohazard tiene todas las papeletas de devolver la saga a donde estaba hace unos años, y lo mejor de todo es que lo podremos comprobar definitivamente en tan sólo 7 días, el próximo 24 de enero.

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