Impresiones de Yokai Sword. Sacando el ninja que llevamos dentro

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Aunque muchas veces se piensa que más es mejor, hay veces que si se tiene una mecánica básica pero que funciona a la perfección, y un sistema que pica a seguir mejorando constantemente para superar rápidos niveles, entonces no hace falta mucho más. Es el caso de obras como Super Meat Boy, Super Hexagon y muchos otros. A esta lista se unirá el año que viene el más que interesante Yokai Sword de Chloroplast Games, y que pude probar en la pasada Madrid Gaming Experience.

Si os suena el juego es porque fue uno de los finalistas de la edición del año pasado de los Premios Playstation, y desde entonces no han parado de mejorar el título, sin cambiar la propuesta base: somos un ninja que se tiene que enfrentar a un gran ejército, siendo tanto nosotros como los enemigos igual de frágiles, al morir con un solo impacto.

Uno de los principales atractivos del juego es su modo cooperativo. Se ha pensado para que cada usuario lleve a un personaje distinto, que tendrá su propia arma, y por tanto, mecánicas. En esta demostración el primer jugador controlaba al espadachín, mientras que el segundo controlaba a un ninja que lanzaba kunais. Ambos se controlan igual, atacando con el stick derecho, pero la forma de hacerlo es radicalmente distinta.

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Por un lado, el espadachín hace una especie de embestida, aniquilando a todo el que haya por el camino. En esta embestida es invencible, algo muy a tener en cuenta debido a que en el modo individual, morimos de un solo golpe. En el modo cooperativo cada usuario tiene tres vidas antes de morir, lo que ayuda un poco, pero al mismo tiempo hace todo más complicado al haber más enemigos en pantalla.

El segundo jugador, por otro lado, lanza kunais como si estuviéramos en un shooter de doble stick, sirviendo para acabar con los enemigos en la distancia sin tener que exponerse tanto como su compañero. Como desventaja, no tiene esa embestida que puede servir como movimiento defensivo con el espadachín, por lo que se trata de un equilibrio bastante interesante.

Debido a que los ataques son tan potentes para ambos personajes, se ha hecho que si se abusa mucho de ellos, haya unos segundos donde el personaje se canse, y estemos completamente expuestos. Por tanto, hay que moverse rápido, atacar con precisión y estar atentos a todo lo que se mueva en pantalla.

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Yokai Sword se basa en completar oleadas, y aunque habrá una historia al jugar solos, en esta demostración el objetivo era llegar hasta el jefe final tras unas cuantas oleadas, y acabar con él. En cada nueva oleada aparecían nuevos tipos de enemigos, con diferentes patrones de ataque. Lo bueno es que todos tienen algún tipo de animación que nos muestran cuándo van a atacar, por lo que tras conocer su movimiento y animación, podemos adelantarnos.

El jefe final tiene patrones propios, además de ataques de zona y aguantar más impactos que los demás enemigos, por lo que es un reto considerable. De hecho, es bastante complicado llegar hasta el jefe, y sólo lo logré al jugar en cooperativo por tener más vidas.

Lo que más me gustó es que, a pesar de morir una y otra vez, gracias a poder empezar de nuevo de forma instantánea, solo quería seguir jugando para llegar un poco más lejos que la partida anterior. En ese sentido, lo de ser adictivo lo tienen controlado, y parece que todavía quedan muchas sorpresas por descubrir. Junto a los dos personajes de esta demo, habrá otros dos más, y hasta están barajando varios modos más allá del modo historia y el cooperativo. Al juntarlo con una estética pixelada fantástica, estamos ante un juego que puede darnos mucha diversión (y ganas de maldecir a los desarrolladores por su dificultad) una vez salga a la venta el próximo año.

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