Impresiones de For Honor. Caballeros, vikingos y samurais se van a la guerra más espectacular

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De pequeños todos nos hemos imaginado mezclando guerreros de épocas distintas para tener así las batallas más espectaculares. Hasta esa ha sido la premisa de programas de televisión como “Deadliest Warrior”, por lo que todos nos quedamos muy sorprendidos con el anuncio de For Honor durante el E3 del año pasado. Ya no iba a ser algo que estuviera en nuestra imaginación, sino que lo de juntar en un mismo título caballeros medievales, vikingos y samurais iba a ser la temática para un juego AAA.

Desde que se anunció tenía unas ganas tremendas de probar el juego, y esa oportunidad finalmente llegó durante la pasada Gamescom. Aunque el juego vendrá acompañado de un modo campaña junto a su modo multijugador, en la feria alemana se centraron exclusivamente en su faceta online, permitiéndonos disfrutar un combate de 4 contra 4 en un modo similar a Dominación.

Lo primero que me gustó es que daba igual en qué equipo estuviéramos, ya que se podía escoger al personaje que se quisiera. Por tanto, en un mismo equipo podía haber vikingos, samurais y caballeros luchando codo con codo, lo cual es ya de por sí increíble.

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Aunque quería cogerme al samurai (¿acaso hay un guerrero más chulo en la historia?), por falta de tiempo a la hora de decidir mientras leía las particularidades de cada tipo de guerrero se cogió la clase predeterminada: el caballero medieval. Por lo que estuve leyendo, las clases serán más o menos similares entre sí, pero habrá ciertos elementos diferentes entre ellas, como la velocidad o la fuerza de los ataques.

Antes de saltar a la batalla real, participamos en un entrenamiento, lo cual viene muy bien para hacerse con el esquema de control, al no estar ante un mero mata-mata. For Honor se puede ver como una mezcla de dos juegos. Por un lado, al enfrentarnos a los soldados rasos, no podía dejar de pensar en musous del tipo Dynasty Warriors o similares, ya que los podemos despachar con facilidad pulsando alguno de nuestros botones de ataque.

La cosa cambia drásticamente cuando aparece otro guerrero importante, que en una partida online será otro usuario. Aquí es esencial fijar la cámara en nuestro objetivo, para iniciar un duelo de lo más intenso. Podremos escoger entre tres posturas de ataque diferente, y sólo podremos dañar a nuestro enemigo si atacamos con una postura diferente a la suya. Al fijar la cámara, también veremos la postura de dicho enemigo, por lo que se trata de un combate muy intenso en el que ver quién se mueve primero para tomar la delantera y que no nos pillen en una posición diferente a la que necesitamos para defendernos o atacar.

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Junto a los ataques normales basados en las posturas, también podemos lanzar unos ataques especiales que sirven para romper la defensa del enemigo sin importar de su postura, dándonos unos segundos para asentar unos cuantos golpes.

Con estas ideas básicas, ya por fin saltamos al campo de batalla. Como en todo juego multijugador, en Dominación había que combatir con el equipo rival para mantener los tres puntos de control del mapa. La gracia está en que, a pesar de ser solo 8 usuarios reales, había todo un ejército de minions luchando en el centro del mapa, lo que daba la sensación de estar ante una batalla a mayor escala.

Algo interesante es que los ejércitos de minions peleando no son solo para aparentar, sino que sirven para demostrar cómo está yendo la batalla. Si nuestro ejército está más cerca de la base enemiga, iremos consiguiendo más puntos, además de ser cómo podemos capturar el punto central. Los puntos laterales se basan únicamente en que haya un usuario para iniciar la captura, como en la mayoría de títulos multijugador.

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Luchar contra la IA en el entrenamiento no se parece a luchar contra usuarios de carne y hueso, haciendo los duelos todavía más intensos, viendo quién reacciona primero, etc. No siempre lucharemos solo contra un solo usuario, sino que a veces nos pueden rodear. En estos momentos estaremos en bastante desventaja, pero el control nos permite bloquear los ataques sin importar la postura del atacante a quien no tenemos fijado, si pulsamos el botón y la dirección adecuada. No es una defensa tan fuerte o fácil de aplicar como en los duelos (en gran parte por estar centrados ya en un oponente), pero a veces puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte.

Otra mecánica es que, cuando pasa un tiempo o logramos bastantes puntos, rellenamos una barra que nos permite entrar en un estado especial durante unos segundos. En este estado, podremos causar más daño o romper más fácilmente las defensas enemiga, por lo que hay que usarlo en los momentos adecuados.

Debido a todo esto, aunque yendo por libre podemos marcar la diferencia, es al jugar en equipo como podemos realmente machacar a los oponentes. Por suerte, es fácil comunicarse con los aliados, y al ver en el mapa lo que está pasando, podemos ir sin problemas a ayudar incluso sin comunicarse.

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El diseño del mapa era bastante bueno, al tener bien separadas y al mismo tiempo bien separadas los diferentes puntos de control. Uno de los puntos de control estaba en una zona elevada justo al lado del punto central, mientras que el otro estaba separado por una zona más estrecha.

Gráficamente, el juego es sencillamente espectacular. Las animaciones, los modelados y demás impresionan bastante. Lo mismo con el sonido, haciendo que cada pelea sea increíblemente vibrante.

Tenía muchas ganas de probar For Honor, y no me ha decepcionado lo más mínimo. Se juega muy bien, luce de miedo, siendo al mismo tiempo un juego familiar y completamente nuevo. Si el juego se mantiene igual de bien de cara al lanzamiento, va a ser sin lugar a dudas uno de los títulos más divertidos del 2017.

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