Impresiones de Battlefield 1. Nueva época, misma esencia

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Uno de los juegos que más ganas tenía de probar durante la Gamescom 2016 era sin duda Battlefield 1, ya que se trata de un cambio radical para la saga el abandonar los tiempos modernos para adentrarse en la Primera Guerra Mundial. Al fin y al cabo, la serie siempre se ha caracterizado por tener cierto grado de realismo, por lo que la duda principal era cómo podrían plasmar la primera Gran Guerra, pero sin perder la espectacularidad que ha caracterizado a la franquicia en sus últimas entregas.

La respuesta es muy sencilla: mantener la esencia de la saga con unas armas que se comportan casi como las de siempre, y añadir unas pequeñas novedades aquí y allá. Vamos, que la sensación general fue que no vamos a estar ante un cambio tan grande como me hubiera gustado debido al cambio tan radical de época, pero eso tampoco tiene por qué ser malo. Además, con la beta que ya ha empezado su acceso anticipado, cualquiera puede empezar a comprobarlo.

La primera buena noticia es que Battlefield 1 se mueve de maravilla en Xbox One. Disfruté de unas partidas en el modo Asalto, teniendo un equipo que defender un equipo de radio, mientras que los oponentes deben destruirlo. Si se logra defender la radio y suprimir los tickets del equipo rival, se gana. Por el lado contrario, hay que destruir todos los equipos de radio, llevando al ejército rival en retirada con cada par de radios destruidas, recuperando los tickets de reaparición junto a ello.

Battlefield 1

Como en las anteriores entregas, podemos elegir entre las clases ya típicas, como médico, ingeniero, soldado de apoyo o explorador. Los tipos de armas son también las típicas dentro de estas clases, como varios tipos de ametralladoras o subfusiles, rifles de precisión y los paquetes de munición o de salud. Adicionalmente, hay algún gadget especial, como granadas antitanque, una máscara antigas o cosas por el estilo.

La diferencia principal, como podéis ver, son estos artilugios especiales, por lo que Battlefield 1 se siente rápidamente muy familiar. Las armas son muy rápidas, incluso tratándose de rifles de cerrojo, por lo que los tiroteos siguen siendo trepidantes. Esto me escama un poco, ya que las armas son casi tan rápidas como en las entregas más recientes de la saga.

Por un lado, esto es positivo, ya que no es un salto muy grande para los fans de la serie. Sin embargo, también me ha dado la sensación de que han querido ir más a lo seguro de lo que podrían haber hecho. Si hubieran apostado más por el realismo es cierto que el juego no se sentiría tan Battlefield, pero unas partidas algo más pausadas tampoco suenan muy mal. De hecho, Verdun sí que apuesta por el realismo, aunque a una escala menor, y tiene por ello una buena comunidad de usuarios.

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Con los vehículos pasa más o menos lo mismo. Ya sean tanques ligeros, coches o los caballos, todos van muy rápido por el mapa. Un detalle que sí agradezco es que se vea la animación de entrar a los vehículos, en vez de aparecer por arte de magia en su interior. Todavía tengo por probar los aviones y otros vehículos aéreos, pero por el momento, los vehículos terrestres de nuevo se sienten muy similares.

Una de las principales novedades de Battlefield 1 son las clases especiales, que aparecen de cuando en cuando en la partida. Estas clases pueden permitirnos llevar un lanzallamas para chamuscar a los oponentes, llevar una armadura pesada y una gran ametralladora que nos limita la velocidad, o un francotirador con un rifle tan potente que es capaz de destruir vehículos.

Dichas clases hacen todavía más arcades las partidas, ya que por ejemplo, necesitamos muchos disparos para acabar con el soldado de la armadura pesada. Aun así, le da un toque más de impredecibilidad a la partida, ya que un usuario con una de estas clases puede cambiar fácilmente el rumbo de la partida.

Battlefield 1

Todavía queda mucho por probar, y definitivamente, con la beta se va a poder ver todo de forma mucho más relajada que en la propia Gamescom. Aun así, por ahora Battlefield 1 me ha dejado sensaciones encontradas. En el lado positivo, el juego es sencillamente espectacular. Gráficamente es impecable tanto en consolas como en PC, y las partidas son tremendamente divertidas.

En el lado negativo, lo he visto muy similar a los anteriores, lo cual me choca debido al cambio de época. Casi me parecía a veces un mod muy currado de los Bad Company, al recuperar los mapas más planos y siendo más interactivos que en la cuarta entrega, lo cual es bueno al ir sobre seguro, pero es malo porque te queda la sensación de que se podría haber ido mucho más lejos. Habrá que comprobar tranquilamente si estas sensaciones se mantienen tras muchas partidas, y cómo no, ver cómo se plantea el modo campaña, pero por el momento, Battlefield 1 está claro que hará las delicias de los fans de la saga, pero decepcionará un poco por no ofrecer un cambio tan radical como en principio nos habían prometido.

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