Impresiones de la beta de Homefront: The Revolution. Alzarse contra el KPA con amigos es más divertido

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Las betas se han convertido ya en una costumbre, aunque muchas veces no sean más que demos temporales, lo cual es algo molesto. Por eso resulta curioso ver cómo Homefront: The Revolution sí que tiene una beta como tal, ya que si bien es funcional, se nota claramente que va a servir para solucionar varios problemas de cara al lanzamiento del juego final. Pero mejor vayamos por parte.

Este reboot de la saga, que ya pudimos probar en la pasada Gamescom, nos vuelve a poner en el bando de la resistencia norteamericana, teniendo que liberar EEUU del yugo de la KPA, el ejército coreano que ha tomado el país. Si bien habrá una campaña para un jugador larga en un mundo abierto, también habrá una opción multijugador, pero cooperativa en vez de competitiva como ocurrió con la primera entrega. Es una pena, porque el multijugador era realmente bueno, pero este cooperativo también promete bastante.

Al empezar la beta nos tenemos que crear un personaje, con no demasiadas opciones físicas para escoger. Sin embargo, lo interesante es que sí podemos elegir el pasado de nuestro avatar, ya que en función de su trabajo anterior a la conquista del KPA tendremos acceso a unas habilidades ligeramente distintas a las de los demás. No se trata de algo tan radical como tener clases que se complementan, pero sí que nos pueden ayudar más a nuestra forma específica de jugar, como poder recuperar más salud al reanimarnos o llevar más peso.

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Estas mejoras se irán desbloqueando a medida que vayamos jugando, usando puntos de habilidad en alguno de los árboles de habilidades que hay. Algunas habilidades nos permitirán recuperar más munición de los cadáveres, construir objetos explosivos en cualquier momento (si tenemos los materiales, claro), tener más explosivos o botiquines que los demás, etc. Lo dicho, no es algo que haga que sintamos la necesidad de tener un compañero con habilidades complementarias, pero nos permite diferenciarnos ligeramente de otros usuarios.

En la beta tenemos acceso a 3 de las 12 misiones que habrá en el modo cooperativo, siendo cada una bastante diferente a la anterior. En una de ellas empezamos con la premisa de infiltrarnos en una base enemiga para despejarla (si lo hacemos con sigilo mejor) y recuperar un convoy de vehículos, que luego tendremos que proteger hasta llegar al punto de extracción. En otro tendremos que atraer la atención del KPA para que unos aliados puedan escapar, en tiroteos bastante intensos mientras avanzamos y retrocedemos por el mapa. Finalmente, en la tercera misión tendremos que hackear varios puntos de control, para luego acabar con un grupo de francotiradores y de nuevo, escapar.

Antes de empezar cada nivel podremos elegir el nivel de dificultad, estando fácil, normal y Resistencia. Ya en fácil el juego puede resultar complicado, ya que Homefront: The Revolution no es un Call of Duty en el que haya que ir pegando tiros a la primera de cambio, ya que nuestro personaje no aguanta muchos disparos y la munición termina por agotarse, sin contar con que el enemigo nos supera ampliamente en número, armamento y tecnología.

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Es aquí donde se potencia el uso de tácticas de guerrilla para atacar rápidamente y sin dar oportunidad a un contraataque. Para ello, los mapas son ligeramente abiertos, pudiendo optar muchas veces por ir por los tejados sin que nos descubran, encontrar pasadizos secretos por las alcantarillas o ir usando las coberturas del escenario para evitar ser detectados. Esto es algo que se mantiene del modo de un jugador, y es de lo que más me ha gustado del cooperativo. Eso sí, la IA es bastante nefasta, con que tienen que mejorar bastante, o al menos espero que en la campaña sea algo mejor.

Sobre la munición, hay que medir cada disparo, ya que como nos descuidemos nos quedaremos sin balas. Por eso es esencial saquear los cadáveres enemigos o localizar los puntos de recarga, indicados en el mapa. Lo mismo ocurre con los botiquines o los objetos explosivos (bombas, un coche teledirigido o un cóctel molotov), que son recursos muy escasos y hay que usar con cuidado. En el caso de los explosivos, de hecho ni siquiera se recargan entre misiones, teniendo que construirlos nosotros (habrá que buscar los materiales necesarios en el mapa), o tener suerte y conseguirlos en las cajas de equipamiento que podemos comprar.

Esta es la parte peliaguda del multijugador de Homefront: The Revolution. Al jugar recibiremos dinero con el que comprar estas cajas, que nos pueden dar equipamiento para el personaje, accesorios para las armas, armas nuevas o recargar munición de los objetos explosivos. Con completar una misión lograremos el dinero suficiente para comprar una caja, siendo esta la única forma de conseguir nuevos elementos. El equipamiento no solo cambia el aspecto de nuestro personaje, sino también aumenta sus estadísticas, habiendo muchos objetos para desbloquear. Los accesorios de las armas son importantes para, por ejemplo, ir en silencio si tenemos un silenciador, o poder aumentar nuestra precisión con una mirilla. Hasta aquí todo bien, pero al parecer esta parte usará micropagos, lo que puede ser peligroso si no se mantiene un buen ritmo de desbloqueos.

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En cuanto a lo técnico, esta beta tiene cosas bien y cosas mal. Por un lado, a veces hay saltos en la conexión, haciendo que algún personaje salte, lo que hace que la acción sea extraña. Además, cuesta encontrar partida, pero eso ya no sé si se debe a que no hay mucha gente jugando por el momento o a problemas de matchmaking. Lo más preocupante son los tirones que pega el juego en muchos momentos, lo que hace que la jugabilidad no sea fluida o estable. Esto tiene que mejorar bastante de cara a la versión final, pero bueno, para esto están las betas. Gráficamente no luce mal el título, pero es cierto que no impresiona tanto como otros juegos que usan el CryEngine.

En general, esta beta de Homefront: The Revolution me ha dejado buenas sensaciones. Se nota que es una beta de verdad y no una demo encubierta, ya que todavía tienen cosas que mejorar para tener una experiencia óptima, como el rendimiento del juego o los problemas de conexión. Sin embargo, el diseño semi-abierto de las misiones es interesantes, y tener que usar el cerebro además de las armas es divertido. Si logran solucionar estos problemas, además de no pasarse con el tema de las microtransacciones, el cooperativo va a ser un buen complemento para un juego que tiene bastante potencial y que podremos disfrutar a partir del próximo 20 de mayo.

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