Impresiones de Homefront: The Revolution. Empieza la guerra de guerrillas contra la opresión

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La evolución de la franquicia Homefront me parece fascinante, ya que ha pasado por las manos de THQ. Cuando ésta se fue a la quiebra, Crytek compró la licencia, desarrollando junto a Deep Silver el Homefront: The Revolution que nos ocupa. Pero tras los problemas financieros del estudio del pasado año, la licencia se la dieron finalmente a Deep Silver, que continuaría trabajando en el juego con un nuevo estudio, que es en realidad la antigua Free Radical (los desarrolladores de los increíbles TimeSplitters), que en realidad fueron quien estuvieron trabajando en el juego desde el primer momento.

Tras esta curiosa trayectoria y un tiempo sin saber absolutamente nada del juego, en la Gamescom 2015 por fin ha regresado el juego, y encima hemos podido probarlo por primera vez. Algo importante a recalcar es que Homefront: The Revolution no es una secuela, sino más bien un pseudo-reboot. Los acontecimientos del primer juego y los motivos por los que EEUU ha sido tomada por Korea del Norte han cambiado, para ofrecer así el estudio su propia visión de la idea de que esté EEUU tomado por una fuerza extranjera.

Ahora la acción se sitúa en Filadelfia, ciudad donde empezó la guerra de la independencia, para recrear ciertos paralelismos con lo sucedido hace varios siglos. Al igual que entonces, la forma de superar a un enemigo que es más poderoso es crear una guerra de guerrillas, con ataques rápidos y letales para ir mermando las fuerzas enemigas con una precisión quirúrgica.

Homefront: The Revolution

Esa es la parte más importante del juego, que no pertenecemos al ejército poderoso con acceso a la tecnología más puntera, sino que tenemos que recurrir a lo que nos encontremos, como cócteles molotov o enganchar explosivos a un coche teledirigido. Todo vale con tal de acabar con las tropas del KPA.

La demo del juego empieza con una especie de tutorial para poner de énfasis de nuevo estas tácticas de guerrilla, teniendo que acabar con un pequeño convoy enemigo usando unas trampas que estaban preparadas de antemano. Al completarlo, ya nos dan nuestro primer objetivo principal, donde tenemos total libertad para elegir cómo resolverlo.

Como estamos ante un juego de mundo abierto, Homefront: The Revolution intenta ofrecernos muchos caminos posibles, y aquí entra en juego la moto. Este vehículo (puede que haya más, solo pude sonsacarles que ya se verá próximamente) nos permite superar obstáculos y recorrer la zona a alta velocidad esquivando las patrullas enemigas, además de ser divertido ir con una moto por los tejados de un edificio.

Homefront: The Revolution

Nuestro primer objetivo fuera del tutorial es tomar un punto de control, que está controlado por unos francotiradores que ya ha acabado con varios de nuestros compañeros. Podemos optar por un asalto frontal, con la desventaja de que los enemigos pueden pedir refuerzos y nos superan ampliamente en número y armamento.

Otra opción es usar el sigilo, para atacar su posición sin que se den ni cuenta de que hemos estado allí. O si lo preferimos, podemos ofrecer una distracción y atacar rápidamente mientras hemos bloqueado su visión.

Hagamos lo que hagamos, tendremos que hacerlo rápido y con precisión. Las patrullas enemigas normalmente van acompañadas por un dron que nos marcará con un láser, y aunque no hace daño, revela nuestra posición a los enemigos. Peor es el zepelín que sobrevuela la zona, ya que si nos detecta su foco nos empezarán a atacar desde el cielo. Todo esto sin tener en cuenta los vehículos enemigos que estén por el área, que pueden ser jeeps o hasta un tanque automático.

Homefront: The Revolution

Dependiendo de nuestro estilo, podemos personalizar las armas rápidamente y en cualquier lugar de forma similar a lo visto en Crysis. Con tan solo pulsar un botón veremos las opciones disponibles, y disfrutar así de una mirilla nueva o un agarre para aumentar la precisión.

En la demo ya teníamos desbloqueados varios accesorios, pero en el juego final habrá que crearlos con los materiales que encontremos, o comprarlos en las tiendas. Otro aspecto fundamental que hay que suministrar es la salud, ya que no se regenera y tenemos que recurrir a botiquines. Esto hace la acción mucho más intensa, sobre todo si estás en una situación donde te han rodeado y solo tienes un botiquín.

Otros gadgets son granadas de humo o granadas que manipularán los drones para seguir a los soldados del KPA y no a nosotros. Otros artilugios son el móvil, donde ver los objetivos, y que tendrá una cámara, pero que no hemos podido probar todavía.

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Volviendo por fin al objetivo de liberar ese punto de control, al hacerlo se nos abrirán más objetivos de este tipo, teniendo que cumplir diferentes objetivos para recuperar esas zonas. En algunas había que devolver la corriente para hacerse con unos documentos importantes, mientras que en otra había que cortar las comunicaciones del KPA, teniendo que luchar contra un soldado pesado para hacerlo.

Estas misiones están bien, pero lo que más me gustó fue asaltar la fortaleza de la zona. Esta fortificación está cerrada y vigilada por todos lados, por lo que hay que, primero, buscar la forma de entrar. Analizar el perímetro con el coche teledirigido fue mi mejor táctica, para hacerlo desde la seguridad de un escondite cercano. Al encontrarlo, y viendo la fuerza enemiga del interior, lo mejor era recurrir al sigilo.

Por desgracia, no había posibilidad de colocar un silenciador al arma, por lo que había que matar en silencio con ataques por la espalda. Este momento era muy intenso, pero también muy satisfactorio, al ir matando enemigos poco a poco, o incluso volviéndoles locos con alguna explosión con nuestro coche teledirigido. Al final me descubrieron y tuve que liarme a tiros con todos los soldados que quedaban, hasta que al fin pude llegar a la válvula que controlaba el paso del gas a la fortaleza, para así cerrar su principal punto de suministro y tomarla.

Homefront: The Revolution

Al ir de una zona a otra había una buena cantidad de objetivos secundarios, como encontrar suministros en varias zonas del mapa o ayudar a los aliados a repeler ataques del KPA en encuentros aleatorios, por lo que siempre había algo que hacer. Al ir liberando zonas, el ejército no desaparecía, pero sí podíamos ver más aliados, lo que crea una sensación de más seguridad, y a la vez incertidumbre al saber que en cualquier momento una patrulla puede aparecer e iniciarse un tiroteo. Lo cual tampoco es malo, ya que en más de una ocasión pude usar este tiroteo para escabullirme y llegar hasta un objetivo sin ser descubierto.

Parte del encanto del juego y por lo que la táctica de guerrilla es tan necesaria es que realmente sentimos que nos faltan recursos. No podemos llevar cantidades ingentes de munición, y si tardamos mucho en acabar con una patrulla, otra no tardará en aparecer, por lo que todo lo que hagamos hay que hacerlo con precisión y rapidez.

Toda la demo tenía lugar en la Zona Roja de Filadelfia, que es la más devastada por una anterior revolución que fracasó. También estarán la Zona Amarilla (donde los civiles viven en una especie de guetos) y la Zona Verde, donde está la élite del KPA viviendo con todos los lujos posibles.

Esta primera toma de contacto con el juego me ha gustado mucho. Es cierto que todavía le faltan cosas por pulir, como la estabilidad en Xbox One (pegaba muchos tirones en consola mientras que en PC iba bien) o la calidad gráfica, al no impresionar demasiado pese a usar el potente CryEngine.

Pero en general, Homefront: The Revolution promete, ya que pese a ser otro sandbox y con estilo de FPS moderno, la importancia de los ataques de estilo guerrilla, la ambientación y las mecánicas pintan genial. Por desgracia, habrá que esperar hasta 2016, cuando el juego estará disponible para PC, PS4 y Xbox One.

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