Impresiones de Max: The Curse of Brotherhood. La pluma es más fuerte que la espada

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Los plataformas son mi género predilecto, y por eso, me gustó mucho que el género tuviera su rinconcito en el stand de Microsoft de la Madrid Games Week gracias a Max: The Curse of Brotherhood, que no llegará a Xbox 360 y Xbox One hasta el año que viene. En esta aventura, controlaremos a Max, que no aguantaba a su hermano, y pidió que desapareciera. Su deseo se ha cumplido, pero como era de esperar, no era lo que esperaba, por lo que se embarca en un gran viaje para rescatar a su hermanito.

Para ello, tendremos que saltar y usar un arma secreta: un lápiz mágico. En la demo que estaba disponible, empezábamos con el poder del color marrón, por el que podíamos hacer levantar columnas de tierra. Para ello, Max se queda parado, y pasamos a controlar el lápiz para dibujar por dónde tienen que salir las columnas.

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Así, podemos ir abriendo el camino para que el joven Max pueda saltar de un lado a otro de la sala y continuar su búsqueda. Pero claro, por el camino, hay algún que otro enemigo al que hay que evitar, y lo peor de todo, trampas que nos hacen picadillo. En estos momentos, el juego pasa de puzzles y plataformas a un poco de ensayo y error, ya que hasta que no ves cómo va a aplastarte una trampa, no sabes realmente cómo va a funcionar.

Pero ésa es parte de la diversión del juego: averiguar cómo avanzar ante los obstáculos que van apareciendo. Otro aspecto que me gustó mucho fue que, tras esquivar las trampas, descubrí un camino secreto para encontrar un objeto coleccionable, lo que motivará bastante la exploración.

Tras avanzar un poco más, el escenario se volvía mucho más forestal que antes, con montones de raíces que iban surgiendo de la nada de forma automáticamente gracias al poder del lápiz. Todo esto para guiarnos hasta donde conseguimos nosotros este poder, de tal forma que en las zonas verdes, podemos hacer surgir una rama con la forma que dibujemos.

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En estos momentos, el toque de puzzles fue el que tomó el relevo, ya que hay un límite de tinta en cada uso, por lo que hay que saber muy bien hasta dónde dibujamos una raíz y con qué forma para que sea estable y podamos pasar. Si nos equivocamos, siempre podemos cortar la rama, algo que también se aplica a los puzzles para encontrar la forma correcta para poder avanzar.

Dejé de jugar tras completar esta sección, pero el estilo de la jugabilidad realmente me gustó, ya que mezclaba bastante bien los puzzles y las plataformas, todo con un aspecto bastante simpático y muy de cuento. Por lo que los usuarios de Xbox van a tener una aventura a la que no perder la vista, como si de vuestro hermano pequeño se tratase.

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