Impresiones de Ryse: Son of Rome. ¿Son estos gladiadores algo más que gráficos?

Ryse

En el E3, nos quedó muy claro lo potente que es Xbox One gracias a Ryse: Son of Rome. Sin embargo, después de un apartado técnico tan espectacular y por el que directamente se te cae la baba, teníamos un duro golpe: una jugabilidad tremendamente simple y basada casi más en QTE (que se completan aunque los fallemos) que en precisión en el combate. Crytek prometió hacerse eco de estas quejas para ofrecer muchas mejoras en la demo de la Gamescom, que era del recién anunciado modo cooperativo. Y si bien es cierto que se aprecian grandes cambios respecto a lo visto en el E3, la experiencia de juego principal que se pudo ver claramente no se ha visto muy alterada.

En el modo cooperativo, dos jugadores tienen que sobrevivir al coliseo romano, donde superar los diferentes objetivos que se nos vayan planteando, desde destruir ciertos objetos a aniquilar a todos los enemigos que nos vayan a atacar. Este coliseo es bastante curioso, ya que tiene diferentes arenas dependiendo del mapa donde estemos, pudiendo ser bastante normales a otros de bosques, trampas, poblados y zonas de agua. Vamos, que el realismo a la hora de crear estos escenarios no será la base principal, pero eso es lo de menos cuando asistimos a un espectáculo tan cinematográfico y espectacular como el que tenemos ante nosotros.

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Y es que si algo hace Ryse: Son of Rome de forma brillante es entrar por los ojos. Los efectos de iluminación, las partículas provenientes del fuego, los personajes, escenarios, fluidez y brutalidad visual está entre lo mejor que podáis ver para los primeros compases de la nueva generación, y es realmente para quitarse el sombrero.

Pero claro, la jugabilidad no está tan al mismo nivel, aunque al menos una cosa no se puede negar: las peleas son intensas. No tanto por la dificultad, sino más bien por lo cruentas que son gracias al apartado técnico. Pero vamos, sin unos gráficos tan alucinantes, sería complicado que Ryse destacara.

La base jugable recuerda en gran medida a los Batman: Arkham, pero con un ritmo más pausado y realista, mezclado con la brutalidad y QTE de God of War. Al atacarnos, podemos pulsar el botón de repeler para lanzar un contraataque, siendo interesante que al menos no habrá ningún indicador visual de quién nos va a atacar, por lo que hay que fijarse en las propias animaciones de los enemigos. Luego disponemos de un botón para dar una patada y desestabilizar al enemigo, la única forma de romper la defensa de los que no paran de defenderse, además que es una forma para mandar a los enemigos contra zonas peligrosas con trampas.

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Cuando veamos que sobre un enemigo sale una calavera, si pulsamos “B” empezaremos la ejecución. Para completarla de forma perfecta, habrá que pulsar el botón del color que rodee al soldado, eliminando así tantas apariciones de botones en pantalla. A pesar de que es tremendamente épico arrancar un brazo a un bárbaro, o ensartarlo entre los dos gladiadores protagonistas, si fallamos los botones a pulsar simplemente se reducían los puntos conseguidos. ¿No podrían recurrir a lo clásico en los QTE que si se fallan no se completa la acción? Porque así se reduce mucho la dificultad. Además, como al tener que pulsar los botones se ralentiza brevemente la acción, queda muy raro ver a un compañero desde lejos hacer uno de estos movimientos finales, y que por ejemplo se quede parado en el aire durante unos momentos. Esto es algo que deben pulir, ya que como se suele luchar codo con codo, es algo que queda muy extraño y te saca por el momento de la acción.

Luego tenemos la opción de lanzar las lanzas que recojamos o usar algún poder para bloquear la vista de los enemigos. Pero lo dicho, la dificultad de las dos arenas de la demo era tan baja, que difícilmente había algún problema para superarlas sin siquiera perder la mitad de la vida. Es cierto que a algunos otros usuarios les costó algo más, pero me parecía demasiado fácil. Y es que con tan sólo usar los contraataques, luego machacar un poco el botón de ataque y las ejecuciones acabas con todos los soldados pequeños. Con los más duros hay que dar algunas patadas hasta que bajen la guardia o los podamos empujar a una trampa, pero ya está. Las volteretas para esquivar ataques eran casi anecdóticas y las usé para llegar antes a un objetivo, pero no porque realmente lo necesitara.

Esto es lo que más me preocupa de cara al juego, ya que sí, es intenso y me divertí, pero con un beat’em up que no parece que vaya a tener mucho más a lo largo de la aventura en plan de plataformas o puzzles, por lo que cuando el combate es tan simple que no tienes problema en una arena que la propia desarrolladora de Crytek decía que era muy dura, pues como que hay un problema.

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Por lo que sí, Ryse: Son of Rome me ha gustado bastante más de lo que me esperaba tras su flojo estreno en el E3, pero todavía tiene varios aspectos que es imposible que cambien de aquí a noviembre para el lanzamiento de la consola. Con que a pesar de contar con unos gráficos que son alucinantes, al no acompañar la jugabilidad cuando es lo más importante dentro de un beat’em up, me preocupa que tanta simplificación y facilidades acaben por pasar factura a una ambientación y época tan épicas como la de los romanos.

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