Primeras horas de Hitman: Absolution. El Agente 47 regresa con mucha fuerza

La profesión de Asesino se ha hecho muy popular últimamente en el mundo de los videojuegos, y parece que es algo que empezó Assassin’s Creed. Pero no, el verdadero asesino de los videojuegos no es otro que el Agente 47, que desde su primera entrega nos ha hecho sacar todo nuestro ingenio para pasar desapercibidos y lograr la muerte perfecta para no dejar testigos y huir del lugar del crimen.

Tras mucho tiempo inactivo desde lo ocurrido en el genial Hitman: Blood Money, 47 regresa con la que promete ser su aventura definitiva: Hitman: Absolution. En una época en la que muchos juegos de sigilo se están pasando a la acción, es una delicia ver cómo, tras probar las primeras horas de la aventura, esta nueva entrega se mantiene fiel a la saga, pero mejorando las muchas virtudes de la franquicia. Sin duda, la expresión “El arte de matar” vuelve a cobrar sentido con este juego.

Sin entrar a comentar mucho la historia, la base argumental es que la ICA manda a 47 a matar a Diana Burnwood, la única amiga real de nuestro protagonista y su contacto desde siempre en la agencia. Al parecer, Diana se ha vuelto contra la ICA secuestrando a una joven llamada Victoria, que es uno de los objetivos de la ICA.

La primera misión del juego consiste precisamente en matar a Diana, a través de una fase que nos sirve como un perfecto tutorial para recordar las muchas habilidades de 47 como para que los novatos en la saga vean cómo se puede pasar desapercibido en el juego. A través de un camino bastante prefijado, aprenderemos a ocultarnos, disparar, ponernos los uniformes de nuestras víctimas para que no nos detecten, noquear o matar, ocultar cuerpos o usar la visión de “Instinto”, que se asemeja al modo “Detective” de Batman: Arkham City, pero con un plus añadido: poder ver los caminos que seguirán los guardas, lo que nos ayudará a crear nuestras estrategias.

El juego nos irá diciendo lo que tendremos que ir haciendo hasta la última zona, donde podemos empezar a ver que siempre habrá más de una forma de resolver un problema. En esta ocasión, nuestra meta es entrar por una puerta que requiere una tarjeta de seguridad, que se encuentra en una mesa rodeada de enemigos. Una opción es acercarse sigilosamente a la cocina, despachar en silencio al cocinero y hacernos pasar por él. La ruta que elegí en su lugar consiste en subir al piso de arriba y acabar con el único guarda de la zona. Al hacerlo y quitarle su uniforme, usé el control de persianas para hacer sospechar al que está al mando de la seguridad de la zona. Así sube él solo a este piso, donde puede ser eliminado sin problemas. Como él era el que nos podía descubrir por su cercanía a la tarjeta, ahora tenemos mucha más carta blanca para acercarnos disfrazados, coger la tarjeta y llegar a la puerta como si nada hubiera pasado.

Tras esa puerta llegamos a la escena en la que 47 elimina a Diana, pero no antes de que le diga su última voluntad: que proteja a Victoria a toda costa. Como favor a su amiga, y viendo que algo no cuadra con los motivos de la ICA para su actuación, decide cumplir el deseo de Diana y al hacerlo, se convierte él también en objetivo de la agencia para la que ha trabajado desde hace tanto tiempo.

Pero antes de escapar, aprendemos una de las habilidades que mejor les vendrá a los usuarios de gatillo fácil. Si tenemos “Instinto”, que se gana al realizar acciones sigilosas, podremos detener el tiempo para marcar diferentes zonas a las que disparar, y tras tenerlo todo listo, realizar dichos disparos con la velocidad del rayo. Es algo similar al sistema empleado por Splinter Cell: Conviction, pero más manual al elegir nosotros el punto exacto donde 47 disparará. Aunque la habilidad está muy bien, la verdad es que usé el “Instinto” para una característica que personalmente es más eficaz: poder pasar junto a los guardas con nuestro disfraz sin que nos descubran.

Desde que tenemos libertad en esta zona final del nivel, el sistema de puntuación empieza a funcionar, lo que nos hará rejugar muchos niveles casi seguro. Acciones fuera de nuestro contrato como matar guardas que no son objetivos nos penalizará, pero recoger pruebas que hayamos podido dejar, esconder cuerpos o cumplir nuestras metas nos darán puntos. Si superamos puntuaciones específicas dentro de cada zona iremos recibiendo mejoras para 47, como mayor cantidad de “Instinto” por realizar acciones sigilosas, menor retroceso o menor gasto de “Instinto” al pasar desapercibidos con el disfraz por poner solo unos pocos ejemplos.

Tras esta primera misión empieza el juego de verdad: 47 está sin equipamiento (lo que se refleja en empezar cada fase con una pistola muy débil y su fiel cuerda de piena), y no hay nadie que nos lleve de la mano para completar los objetivos. La primera muestra la tenemos en el nivel del “Rey de Chinatown”, del que ya os hablé largo y tendido cerca del E3, y cuyas genialidades se mantienen intactas aquí: gran control de las multitudes de la zona, muchísimas formas de completar el asesinato encargado (envenenar la droga que se va a esnifar, dispararle desde una posición de francotirador, explotar su coche cuando esté cerca y mucho más).

Si el nivel de Chinatown es un gran ejemplo de nivel amplio, luego pasamos al que parece que serán algo más frecuentes (al menos en esta parte) en el juego: niveles con un lugar objetivo al que llegar para acceder a la siguiente zona, que es algo más lineal, pero con tantas posibilidades como cuando nos toca eliminar un blanco. En este caso, nuestro objetivo es infiltrarnos en un hotel lleno de guardaespaldas de los que disparan primero y preguntan después. Fuera del edificio tenemos muchas opciones: ir por la puerta, o buscar una ruta por las alcantarillas. Elijo esta segunda opción, para ver que la zona está llena de técnicos arreglando la electricidad. Sería sospechoso que vieran a alguien por ahí, con que estudiando sus patrones de movimiento, logro alcanzar el ascensor objetivo. El problema ahora es que está junto a dos técnicos, por lo que creo un cortocircuito en una zona aislada, para atraer a uno de los dos civiles, noquearle y quitarle su uniforme para poder pasar sin ningún problema.

En el hotel la cosa se complica bastante, ya que ahora tenemos que sortear guardias que nos matarán si sospechan algo, y creedme: un enfrentamiento directo no suele ser una buena alternativa si se tiene un arsenal tan pobre. Así que de nuevo, a explorar la zona en busca de una manera de hacer que los seguratas se muevan de la escalera que lleva al objetivo. Una posible alternativa es colarse por el exterior del hotel a una habitación donde una pareja se ha peleado, quedándose dentro la mujer. Podríamos entrar, noquearla, y dejar su cuerpo a la vista, para que la limpiadora la encuentre en una de sus rondas. Esto crearía una buena confusión, pero prefería seguir explorando un poco más. Así, a través de un piso que estaba precintado por la policía se puede acceder a una alarma de incendios, que se convierte en la excusa perfecta para que los guardas se muevan y podamos pasar tranquilamente.

Todo el nivel está lleno de momentos así en los que, explorando y engañando, podemos superar todas las zonas hasta alcanzar el objetivo, lo cual es tremendamente gratificante y emocionante al máximo al no saber muchas veces si nos descubrirán en el último momento o no.

El siguiente nivel es otro que se ha podido ver en vídeos, y es cuando 47 es perseguido por la policía. Tras moverse por la azotea del hotel llega a la librería, y recuerdo pensar que esta zona estaba muy encriptada y sería lineal al máximo por lo visto en los vídeos. Nada más lejos de la realidad. De todos los niveles que probé, esta zona resultó ser la más complicada de todas, porque si hay algo que se mantiene intacto de la saga es su dificultad. Por suerte, según el nivel de dificultad elegido se pueden tener pistas (fácil), y en normal “sólo” nos quedamos con los puntos de control ocasionales repartidos por el escenario que nos pueden salvar la vida.

Pero volviendo a la maldita biblioteca llena de policías, las posibilidades que te encuentras para superar el nivel son enormes. Puedes ir como un fantasma, o eliminando a algún policía despistado para ponerte su uniforme. De esta forma, puedes ver que hay una lámpara que se puede soltar. Al hacerlo, se arma un revuelo importante que se puede aprovechar para escabullirse, pero siempre rezando para que la barra de “Instinto” te dure hasta superar al último guardia. En serio, estos momentos son intensos a más no poder.

Siguiendo por las azoteas y eludiendo el helicóptero de la policía (que siempre complica las cosas), se llega a otro edificio lleno de policías buscando a 47, pero que afortunadamente está lleno de porreros, por lo que tienen una preocupación añadida. Además, es un sitio perfecto para encontrar montones de distracciones, como un reproductor de música en una habitación vacía para que todos empiecen a sospechar.

Todo esto para llegar a la estación de tren, pero la cosa no ha acabado como en los vídeos mostrados de esta zona. Ahora toca reactivar la estación para que llegue un tren, y escapar finalmente. Lo primero se logra “fácilmente” con todo lo aprendido hasta la fecha. Sin embargo, luego toca esperar un minuto en la estación hasta que llegue nuestro transporte, y la estación está hasta arriba de policías. Aquí entra en juego el camuflaje entre las multitudes, ya que tendremos que usarla durante este tiempo para evitar ser detectados. De lo más emocionante que he jugado en bastante tiempo, haciendo este minuto eterno, y al cumplir el objetivo sin ser descubierto (tras varias muertes en la parte de la librería, todo hay que decirlo) sientes una satisfacción enorme.

El último nivel que estaba en esta versión combinaba lo mejor de las zonas “lineales” de llegar hasta una zona para avanzar a la siguiente parte de la fase con la planificación de los asesinatos que tanto nos gusta,  y encima por partida doble. En los momentos de avanzar sin ser detectados, la policía seguía siendo un problema, por lo que lo mejor es evitarla a toda costa. Sin embargo, eso no siempre es posible, y una vez fui descubierto tras ser bastante descuidado respecto a las patrullas, por lo que me metí en un tiroteo. Con un pequeño revólver de pocas balas y bajo daño poco se puede hacer, por lo que o se apunta a la cabeza, o es imposible poder matar a todos los enemigos.

Esto es relativamente sencillo, pero con los policías que estaban presentes en la zona, porque al poco de detectarte y empezar a pegar tiros, piden refuerzos que nos lo ponen más complicado al ir mejor armados todavía. Estos momentos también pueden ser intensos (aunque muy poco limpios, claro), sobre todo si te quedas sin munición y tienes que salir del escondite a por el arma de un policía abatido.

Pero como antes, lo más recomendable y satisfactorio es pasar desapercibidos usando todas las oportunidades que nos brinda el entorno, como ir por cornisas, empezar un incendio con fuegos artificiales para reducir la visión con el humo y escaparnos en el caos y mucho más.

En cuanto a los dos asesinatos, son muy diferentes entre sí. El primero es en un club de strippers, y de nuevo, siguiendo a nuestro objetivo vemos cómo va a que le hagan un bailecito privado (lo que nos da una ocasión perfecta de eliminarle sin que nadie lo encuentre) que encima es grabado en una habitación secreta. Otra opción es dejar caer una bola de discoteca en la zona donde se pone a bailar para que le aplaste, por lo que opciones hay para aburrir.

El otro asesinato es triple, ya que regresamos a Chinatown (esta vez todavía más llena de gente al estar con varias celebraciones) y tenemos que acabar con tres objetivos que están dispersados por el mapa. Lo bueno es que sus patrones son algo más sencillos y suelen hacer tratos sucios de contrabando o similar en zonas privadas, lo que nos da un montón de momentos de oro para eliminarlos sin dejar rastro.

Tras esta gran toma de contacto con la campaña, estuve trasteando un poco con el modo “Contratos”. En esencia, nos permite repetir los niveles de la historia, pero ahora podremos marcar a cualquier personaje para hacerle el objetivo de nuestro asesinato. Después de efectuarlo de una manera concreta, tenemos que llegar hasta el punto de huida y así terminamos el contrato para que luego nuestros amigos lo intenten repetir.

Aspectos como el arma empleada, el disfraz utilizado, si hemos sido detectados, si hemos escondido los cuerpos o si hemos desperdiciado alguna bala son solo algunos de los requisitos extra del contrato. Cuanto más similar sea lo hecho respecto el contrato original, más puntos obtendremos para luego comprar armas y mejoras.

En cuanto a los apartados técnicos, el juego no decepciona. Los niveles son muy amplios, con muchos elementos interactivos, y cuando estás en zonas como Chinatown o la estación de tren te quedas impresionado ante la gran cantidad de personajes que hay en pantalla con absoluta fluidez. Lo único que no está a la altura son las expresiones faciales, pero tampoco importa demasiado. El sonido siempre nos ha traído grandes momentos a la saga, y no parece que vaya a cambiar. La música en estos niveles es excelente (hay momentos en los que hacen situaciones tensas todavía más intensas), igual que los efectos de armas y voces.

Así que esta extensa toma de contacto nos garantiza bastantes cosas. Primero, que Hitman: Absolution va a seguir siendo Hitman sin pasarse más a la acción o los momentos lineales como tantos otros juegos del género han hecho últimamente. Luego, que las mejoras hacen el juego más accesible y menos frustrante (benditos puntos de control), pero para nada fácil (habrá cuatro niveles de dificultad, y en normal ya me supusieron un reto un par de zonas). Por último, que va a ser todo un juegazo. El nivel de intensidad y libertad que brinda es altísimo, demostrando que todavía se pueden hacer grandes juegos de sigilo centrados en pasar desapercibidos. Las constantes sorpresas en los niveles también ayudan a mantener enganchados, con que si lo mantiene va a ser muy interesante.

Si encima le añadimos las puntuaciones, los incontables retos por nivel y el modo “Contratos”, todo apunta a que el Agente 47 va a regresar más fuerte que nunca el próximo 20 de noviembre a PS3, PC y Xbox 360.

Entradas relacionadas:

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *