Probamos el ritmo y la diversión de Beat the Beat: Rythm Paradise en su presentación

    Ayer, el ritmo se mascaba en el ambiente de la Nintendo Showroom, donde tuvo lugar la presentación de Beat the Beat: Rythm Paradise, que por fin llega a España esta semana tras ser toda una sensación en Japón, y con razón. Omar Álvarez, el responsable de prensa especializada, fue el encargado de mostrarnos las claves de este divertido título, que va a hacer que metrónomo que tenemos dentro de cada uno salga a relucir (o no) mientras nos echamos unas cuantas risas.

    Si no conocéis esta saga, es porque sólo llegó a España la entrega de Nintendo DS en el 2009, mientras que en Japón es todo un fenómeno desde el 2006, con varios juegos para la GBA y hasta para recreativas. Sus dos pilares principales han sido siempre el ingenio del productor Mitsuo Terada (conocido como Tsunku), y la idea de crear un juego musical diferente, basado únicamente en el ritmo y no en la habilidad. Para lograrlo, la jugabilidad es extremadamente simple: con dos botones del Wii Mote podremos jugar, aunque para perfeccionar cada uno de los temas se va a necesitar muchísimo tiempo.

    Una de las principales novedades de esta entrega es el juego a dobles. Hay pruebas en las que dos usuarios jugarán al mismo tiempo, buscando el conseguir la mayor puntuación posible entre los dos, aunque tampoco viene mal un pequeño pique por ver quién es el que más ha contribuido. Sin embargo, éste no será el único tipo de multijugador, ya que el juego tiene lo que en Nintendo llaman multijugador contextual, al ser tan divertido jugar, como ver a alguien más hacerlo (y si falla, pues más risas todavía).

    Esto se debe al diseño de los 50 microjuegos (o mejor dicho, canciones), que tienen un estilo visual muy simple y definitivamente, japonés, con montones de monos y otros elementos alocados que hace que sea imposible no reírse viendo las animaciones en pantalla.

    Algo que garantizazrá la durabilidad del título es la enorme rejugabilidad, ya que vamos a tener que practicar mucho para conseguir todas las medallas, y sobre todo, los “Perfectos” en cada uno de los temas. Al ir consiguiéndolos, se irán desbloqueando diferentes juguetes musicales, la BSO y hasta 5 juegos de GBA que no habían llegado a Europa. Para rematar la faena, la versión PAL dispone la música tanto en inglés como en japonés, para que cada jugador escoja el idioma que más le guste para esta locura de juego.

    Al ponerte a jugar, aunque viendo la pantalla puede parecer fácil al tener que pulsar sólo el botón “A” o el “A” y el “B” a la vez, la realidad es que todo es mucho más complicado. Por suerte, antes de entrar a cada prueba hay un tutorial para mostrarnos las diferentes animaciones que pueden salir en las pruebas. Para complicar más las cosas, hay niveles en los que el ritmo va cambiando, por lo que hay que volver a ajustar el ritmo de pulsaciones.

    Durante el tiempo que estuvimos jugando, pudimos ver niveles tan alocados como ensamblar piezas en una fábrica, jugar al pádel entre dos animales que van en coches voladores, chocar la mano a los monos que están en los secunderos de un reloj, acabar con unos monstruos con un samurái o responder a una entrevista como un luchador profesional. Decir que el juego engancha es quedarse poco, porque siempre quieres conseguir la medallita, y la verdad, al llegar a los Remix (una prueba que mezcla las cuatro anteriores, y entonces, funciona como un jefe final), este pique se multiplica. Nos quedamos atascados en un par de remixes durante más de media hora, y realmente no paras hasta que logras superar el siguiente grupo de niveles.

    Un aspecto que me gustó bastante es que el juego muchas veces complica las animaciones en pantalla para que no nos guiemos por lo visual para saber cuándo pulsar los botones, como en el nivel del samurái, que empiezan a aparecer imágenes encima de la pantalla, llegando un momento en el que solo vemos al personaje que controlamos. Así que o se afina el oído, o lo vamos a pasar realmente mal.

    Muy simple en ejecución, pero muy adictivo y divertido. Esa es la primera impresión que me dejó el juego, y es que eso de llevar siempre el ritmo es más complicado de lo que parece, pero gracias al planteamiento del título, la diversión no se iba en cualquier momento. Aunque todavía nos quedaban muchas cosas que desbloquear, la verdad es que Beat the Beat: Rythm Paradise apunta maneras, y como juego para echarse unas buenas risas este verano, promete ser un buen lanzamiento para esta misma semana.

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